Recital Madrid for Refugees

Con motivo del Día Mundial de la Poesía y Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial te invitamos a acudir al Recital de Poesía en Ciudad Invisible el jueves 21 de marzo a las 19:30 (hoy)

La Asociación Cultural Clave 53 (@ac_clave53 ) se siente orgullosa de haber sido convocada por el Colectivo Reacción 28 para llevar a cabo un recital de poesía en la cafetería la Ciudad Invisible situada en Costanilla de los Ángeles, 7, Madrid (M. Ópera)

Todo lo recaudado será para apoyar la causa de la Asociación Madrid for Refugees.
El coste de la entrada son 5 € con consumición y puedes conseguirla en la web: https://entradium.com/events/poemas-por-los-refugiados

Recital: Versos que se Abrazan

Recital poético del libro «Versos que se abrazan» fruto de los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53 coordinado por Giusseppe Domínguez en la Librería Menosdiez.

Hoy a las 19:00.
Entrada Gratuita.

Poemario escrito por:
Alejandro Gallego, Andrea Vidal Escabí, Daniel Moreno Gil, Delia Bianchi, Ernesto Penton Cuza, Eva Obregón Blasco, Isamaría JM Jiménez, Juan Carlos Orella, Julia Urbán, Kay Woo, Laura Cueva Arias, María Jesús Orella, María José Gómez Sánchez-Romate, Pepa Delgado, Raquel G. Figueiras, Tanja Ulbrich,
Virginia García Falagán y Yolanda Jimenez

Conexiones en la Pelubrería: Sábado a las 20:00

Este sábado en Espacio Paco Martin – La Pelubrería, estaré presentando por última vez un libro de hace 18 años y por primera vez un libro de hace unos días.

Los tiempos han cambiado. Han pasado sobre mí como una apisonadora… y he quedado muy lisito, suave, sencillo.

Compartiré el evento con el artista Víctor Royás y sus inquietantes esculturas de vidrio/casi cerámica/, sus heridas y su preocupación social.

Mientras tanto, yo hablaré del 3 y sus potencias. De la triada. De mis obsesiones. Yo, yo, yo…

Después realizaré una acción pensada para sugerente espacio en el que va a tener lugar: una peluquería en la que se lee poesía, o una librería en la que se corta el pelo.

Acción17MAD

El evento de Performance Art tan esperado año tras año, vuelve, año tras año, a desanimarme a convocar a personas ajenas a la Performance Art (e incluso a su mundillo, más específicamente) para que asistan.

No es que no haya buenas acciones, pero la organización ignora los más básicos protocolos de interacción con el público asistente y no se trata de que sean más o menos activos como espectadores, es una cuestión de, digamos, cortesía.

Faltan catálogos, falta comentario, falta presentación, falta tener en cuenta diferentes necesidades a la hora de proyectar un vídeo, como cantidad de personas que se supone que se quiere que lo vean.

Comprendo que no se puede estar en todo, es más, comprendo que no se desee estar en todo y se sacrifique la parte más, digamos, de presentación en aras de la gestión tras las cortinas que facilita la adquisición de un dinero fundamental para poder pagar artistas y gestores, profesores de talleres, etc. Comprendo que se decida que no se desea atender esa necesidad porque la endogamia a la que ha ido acercándose este mundillo (dentro del cual me encuentro, y me encuentro a gusto, no obstante) es tan alta que no lo hace preciso.

Pero lo que me ocurre es que ya procuro no animar a amigos, alumnos, otras personas ajenas al mismo a que se acerquen pues suelen encontrarse con desatención y tengo que llevar yo a cabo la labor de contextualización, presentación, etc… y es cansado. Y no me pagan por ello. Así que me limito a asistir con ganas de ver a la gente maja del mundillo de la performance en Madrid, disfrutar de alguna acción y, después, lo que acaba siendo más importante, tomar unas cañas distendidas en un buen bareto cutre de los que me gustan.

Es una pena. Pero es lo que hay. El dinero no da para tanto. La sala (una de las muchas conseguidas para un festival claramente itinerante por falta de atención de la administración) no hace más que ser un espacio del que los responsables ni dan señales de vida. Podría hacerse en el desierto. Los «programas» los lleva la directora del evento en una maleta casera, no han sido repartidos con anterioridad por algún interesado del Ayuntamiento o de la Comunidad o del Ministerio (de deportes).

Arrancó el evento con la presentación mediante un vídeo proyectado en una superficie de menos de 4 metros cuadrados (menos de dos por dos) a ras de suelo en un hall claramente insuficiente para la afluencia de asistentes. El vídeo estaba hecho con cariño, con mucho cariño, con mucho corazón, pero con una informalidad y falta de rigor propia de un vídeo casero, no de una pieza de arte ni mucho menos de un arranque de un evento semejante. Pero tampoco parecía ser importante, pues apenas alcazábamos a verlo más de 15 personas en unas condiciones semejantes. Se hizo largo y ruidoso. Pero ves caras conocidas y te sonríes. Pero ya está.

Después comenzaron las acciones en una sala (Sala El Águila, de la Comunidad de Madrid). Quien no lo sepa, no se va a enterar, obviamente, pues por allí no pasó ni «el tato» a decirlo. Tampoco se presentaron a las Artistas. Quien no las conozca, no se va a enterar. ¡Que haga esfuerzos por saber más, hombre, ya!

En primer lugar, la fantástica Ester Ferrer mostró una vez que sigue siendo la mejor de las artistas de performance art que conozco, usando tan pocos recursos como un cuadrado marcado en el suelo con cinta negra y un bastón de madera realizó una acción muy musical (no es casualidad que su pareja sea músico) sencilla y eficaz. Algún elemento sobraba, salvo seguramente para ella, así que mejor me callo. Fue magistral. Simplemente magistral. Recorrió los escasos metros cuadrados del centro de la sala acotados por la cinta negra de tres maneras distintas intentando no dejar ni un centímetro sin pisar, mientras acompañaba su «paseo» con golpes arrítmicos del bastón.

Su presencia lograba un silencio absoluto en una acción, por lo demás, tan cotidiana como infrecuente. Poética y plástica, recordando un cuadro (cuadrado) y un proceso, un aquí y ahora tan obvio que no había que aclararlo. Por supuesto, aclaró unos minutos antes que no tenía el más mínimo inconveniente en que se le hiciesen fotografías o lo que fuese. Al fin y al cabo, sabe que la vida es arte y el arte es vida. Y en la vida hay fotos. Vivimos en la era de la reproducción, del registro infinito de todo lo innecesario. ¿Por qué prohibir la fotografía en un evento de Performance? No sé, supongo que algún artista no sabe bien qué es eso de Arte=Vida.

Luego vino Elisa Miravalles, una chica muy maja, muy simpática (aunque no acabo de creerla) con una «performance» que no era una performance. Alguien debería explicarle que el arte de acción es un arte del hacer, no del hacer que se hace. Y por supuesto, basado en un discurso y un concepto, no en una sucesión de imágenes más o menos bonitas para la foto.

Las caras de quienes asistíamos eran dignas de atención: la desaprovación condescenciente rondaba la sala. Rojo, teatral, dancístico… mucho ruido y pocas nueces. No fue una performance, pero lo más sangrante es que ya lo sabía. Lo sabíamos todos. No comprendo cómo y por qué se programa este tipo de artistas más o menos arribistas (no intrusistas, no, sino sencillamente oportunistas) que pululan por los eventos y, gracias a su carácter extrovertido y simpático logran ser tenidos en cuenta en eventos como este, que, supongo, buscan así definirse como actuales, que toman la nueva generación en serio y les prestan la oportunidad de mostrar su trabajo. Pero ¡venga ya! Faltaba rigor por todos los costados y quienes hemos visto en alguna ocasión su trabajo, que no es performance art, sabemos que Elisa no debía haber sido programada en un evento como este. Pero qué le voy a hacer, no es el mío, ni mi criterio, ni nada de nada.

Así que paso a otra cosa. La performance formidable de quien considero una de las mejores artistas con proyección de futuro: Isabel León.

Sencilla también, como Ester, que no deja de ser nuestra maestra y referencia permanente, pero con identidad propia, realiza esta acción altamente poética, de sembrar un campo y salir de la tierra o, incluso, ser la tierra, la Madre Tierra.

Va «enterrándose» bajo ese campo sembrado y se mueve bajo el plástico serpenteando, abriendo pequeños orificios por los que saca ora un pie, ora una mano, unos dedos apenas… y con los pies, con las manos, quiebra las habas sembradas, se alimenta, alimenta.

Visualmente impactante, no busca la foto fácil, ni la pose, ni el sucedáneo de acción, lo suyo es pura performance. Y además también es maja (lo uno no ha de quitar lo otro) hasta la saciedad, humilde en grado sumo, pero de una coherencia y un trabajo tan continuado y riguroso que es evidente que, si no cambia, acabará en los libros de historia del arte.

En este caso sí, en este caso las miradas y los rostros estaban permanentemente en ella, en su acción, en su presencia, en su espacio y todo el tiempo que, claramente, terminaba cuando saliese de la tierra, como era previsible.

El aplauso duró lo que tuvo que durar, mostrando y demostrando que hay criterio, hay calidades, e incluso cualidades.

Después de todo (y de una noche deambulando por los bares de la ciudad) fue un bonito encuentro, con gente estupenda que intenta mostrar una forma diferente de hablar del mundo, de hablarle al mundo. Y agradezco a Nieves Correa, Abel Loureda y Yolanda Pérez que lo hagan posible, más allá de las subsanables deficiencias. Y por supuesto, incluso a pesar de que no me guste, también a Elisa Miravalles, pero sobretodo a las ínclitas Ester Ferrer e Isabel León sus estupendas piezas.

Ver tres performances y que me gusten 2 de tres no está tan mal. Es casi un notable. Y si quiero algo mejor, siempre puedo intentar hacerlo yo mismo, a ver si soy capaz de hacer en lugar de criticar desde la cómoda tarima de mi escritorio.

Una presentación esotérica

Eduardo Scala me invitó a asistir a esta presentación que tuvo lugar hace un par de viernes en la librería Enclave de Libros, Calle Relatores, 16, 28012 Madrid, España. Sentí un orgullo inmenso porque un autor de su talla tuviese tal detalle conmigo. E invité a mis alumnos al evento, haciéndoles saber que no verían una presentación típica de poesía típica.

Se presentaba un libro escrito por Ignacio Gómez de Liaño a raíz de 8 prólogos o reseñas sobre la obra de Eduardo Scala, que me encanta y ha marcado gran parte de mi trayectoria. Sin embargo, la presentación me resultó aburrida y pedante. No por ello no interesante, pero algo carente de cierto «sex-appeal» que quizá es innecesario, pero estamos tan acostumbrados en esta sociedad de entretenimiento permanente que lo sentí árido y algo inhóspito. Curiosamente, no creo que si hubiese sido obra directa de Scala me hubiese parecido lo mismo, pues él tiene una cierta humildad apabullante que resulta fresca de alguna manera y se agradece charlar con él, incluso aunque una conversación con Eduardo siempre derive algo extraña o, precisamente, por ello.

Eduardo tuvo el amabilísimo detalle de enviarme una fotografía en la que aparezco justo a su lado y me hace seguir sintiendo ese orgullo del que hablaba antes.

¡Qué preciosas experiencias depara Madrid, así, un día cualquiera!

Los artistas del barrio

Este fin de semana ha tenido lugar la peculiar exposición distribuida Los Artistas Del Barrio en las inmediaciones de nuestra casa, pues esta vez tocaba la propuesta al barrio de Malasaña/Chueca.

Carmen y yo hemos tenido el placer de visitar algunos lugares, encontrarnos con artistas fantásticas como Clara Graziolino, Almudena Mora, Natalia Auffray, Isa Arroyo… y otras personas que generosamente abrieron sus casas o sus estudios/talleres para regalarle a la ciudad de Madrid un evento inolvidable.

(Por cierto, casi cabría decir que eran «las artistas del barrio», pues no vi obra de ningún hombre por el camino)

También tuve ocasión de comprobar y reprobar ciertos colectivos que dicen llamarse artistas y carecen del suficiente compromiso como para estar abiertos a las 12:00, hora a la que habían dicho iniciar el horario. O aquellos que se preocupan de figurar y no de mostrar un trabajo bien cuidado a costa de entrar en la lista. Pero bueno, por la tarde si estaban abiertos celebrando con unas cuantas bebidas y unas buenas barbas. Y no digo más.

Nos quedó bastante por visitar, pero no se trataba de ir cámara en mano y con unas bermudas de safari artístico.

Gracias, una vez más, a quienes se toman el trabajo artístico en serio y hacen del mundo un lugar mejor.

N’Clave de PO(esía)

Tomar el té y leer poesía.

http://clave53.org/poesia/nclavedepo.html

Actividad completamente gratuita. Te invitamos al té.
Cada mes haremos un té distinto, y en ocasiones de diferentes tipos, para agradar la mayor parte de los paladares.
Tráete los poemas que quieras y los leemos en grupo.
Sencillo y cálido.

Seremos un grupo variado y cuyo único objetivo es leernos poesía mutuamente, simultáneamente, para compartir un tiempo no acotado, un espacio delicado y muchas ganas de conocer lo desconocido.

Participa de distintas maneras no excluyentes:

* leyendo poemas (tuyos o ajenos)
* escuchando los que otras personas leen
* informando a quien le pueda interesar
* alguna otra que no se nos ha ocurrido

Contacta por email (poesia@clave53.org) antes de venir.


Otro curso más fomentando la compartición persona-persona de poesía, de descubrimientos poéticos al calor de una infusión. Es una de esas actividades que me encanta coordinar. Da igual cuántas personas asistan, lo haría para 3 personas. para un puñadito de amistades que deseen tomarse un té conmigo y leer poesía.

En esta ocasión, tengo la impresión de que habrá un elevado número de asistentes y me congratula saber que hay mucha gente interesada por lo mismo que a mí me interesa. Supongo que es lo que hace que a quienes ven y van a un partido de fútbol les haga sentirse parte de algo superior a un individuo, algo sobrehumano, de alguna manera. Esto lo encuentro yo en la poesía. ¡Qué le vamos a hacer!

Desde por la mañana (por no decir varios días atrás) pienso en la lectura que quiero compartir, en el té que quiero preparar, en cómo habilitar la sala para ser un buen anfitrión… y me hace enorme ilusión saber que quienes vienen acaban por agradecerme esos detalles que me encanta tener.

Hoy se me agolpan en la recámara los textos de Poetas Bengalíes, mi admirado y querido Joan Brossa (en esta coyuntura tan catalaúnica ;-)), Wislava Symborzska y una interesante antología de Poetas mujeres de la Generación Beat.

Pero daré tiempo a que quienes asistan lean lo que desean compartir. Al fin y al cabo, mi labor debiera ser más la de catalizador que la de lector… pero es que quiero asistir como mero lector: Adoro este evento que, por suerte, puedo proponer regularmente un viernes al mes. Quizá en el próximo haya menos gente y pueda leer lo que quiera… pero descubrir poetas que no conozco (¡¡¡y son tantos y tantas!!!) es un verdadero regalo que me hacen las personas que se acercan al encuentro, a la tertulia, a la lectura… Y a tomarse un té conmigo.

Presentación y Recital de Poesía del Libro Red de Versos

presentacion-reddeversos

A pesar de que este curso pasado tentado estuve de hacer sólo una versión digital de Red de Versos, que por cierto ha quedado muy bien, también acabamos (ahora ya con mis alumnos y alumnas) por hacer la versión en papel, maquetando, editándola y finalmente presentándola con un recital en uno de los lugares más amables de la geografía cultural madrileña: Librería Menos Diez, en la Calle Espejo, número 5.

Esto no es una broma