Poemas
Sueño
sueño que sueño un sueño
con sueño sueño un sueño
sueño un sueño con sueño
por sueño sueño un sueño
sueño por sueño mi sueño
el sueño sin sueño sueño
sueño mi sueño por sueño
sueño y sueño como sueño
sueño y sueño cómo sueño
y sueño y sueño el sueño
con el sueño sueño sueño
sin el sueño sueño sueño
un sueño del sueño sueño
sueño sin sueño el sueño
y sueño y sueño mi sueño
tu sueño sin sueño sueño
sueño tu sueño ese sueño
ese sueño lo sueño sueño
solo sueño y sueño sueño
así sueño sueño un sueño
el sueño que sueño sueño
sin sueño ni sueño sueño
Haiku Oulipiano
Los ojos locos
son colofón o colmo
como los focos.
Culminación de los placeres ansiosos, de Iván Wernisch
Un Bed?ich, de profesión saldoconista, escribió una vez un poemario rimado. Primero había escrito un poema, luego un segundo, un tercero, un cuarto, un quinto etcétera, hasta que obtuvo diez, una antología entera. Le dio el nombre de Culminación de los placeres ansiosos, y se fue a ver a su mejor amigo, también saldoconista, que enseguida leyó atentamente los diez poemas y dijo
«Increíble. Tú, Bed?ich, eres un poeta».
«También tengo esta sensación», dijo Bed?ich y volvió a casa a acostarse, porque se hizo tarde.
Pero el amigo de Bed?ich no podía pegar ojo durante toda la noche, porque se dijo «Si puede escribir poemas Bed?ich, un saldoconista como yo, además mi mejor amigo, ¿por qué no podría escribirlos yo también?». Y escribió un poema primero, y luego, paso a paso un segundo, un tercero, un cuarto etcétera, con el mismo orden como antes Bed?ich escribió diez poemas rimados, un poemario entero, e igual que Bed?ich, la llamó Culminación de los placeres ansiosos. Y a la mañana siguiente, muy temprano, fue a enseñársela a Bed?ich.
Y esta vez se asombró Bed?ich.
«Me parece amigo, que tú también eres un poeta», le dijo.
«También tengo esta sensación», dijo el amigo de Bed?ich. Y añadió «De verdad que lo soy».
Y Bed?ich declaró «¿Sabes que tus poemas tienen algo en particular? Que son completamente iguales que los míos».
«¿De veras?», se extrañó el amigo. Y después de haber pensado un instante agregó «¿No tienen tus poemas en particular exactamente lo mismo?».
«Pues sí…» se extrañó Bed?ich. «Mis poemas tienen en particular exactamente lo mismo»
De Lásku já nestojím (2001). Iván Wernisch. Traducido por David Matuška Olzín
Conexiones en la Pelubrería: Sábado a las 20:00
Este sábado en Espacio Paco Martin – La Pelubrería, estaré presentando por última vez un libro de hace 18 años y por primera vez un libro de hace unos días.
Los tiempos han cambiado. Han pasado sobre mí como una apisonadora… y he quedado muy lisito, suave, sencillo.
Compartiré el evento con el artista Víctor Royás y sus inquietantes esculturas de vidrio/casi cerámica/, sus heridas y su preocupación social.
Mientras tanto, yo hablaré del 3 y sus potencias. De la triada. De mis obsesiones. Yo, yo, yo…
Después realizaré una acción pensada para sugerente espacio en el que va a tener lugar: una peluquería en la que se lee poesía, o una librería en la que se corta el pelo.
Insistencias en asistencias
Varios correos electrónicos
solicitando información
sobre el evento del viernes pasado
inscribiéndose como seres enloquecidos
a una convocatoria generada en una plataforma
dedicada a la difusión de actividades más o menos culturales
y una avalancha de confirmaciones
a través de las redes sociales.
Realidad y ficción.
Virtualidad y materialidad.
El viernes fuimos 10 personas.
10 asistentes.
10 seres humanos que casi sin decir nada
estuvieron aquí
en el encuentro de té y poesía
que celebramos cada segundo viernes de mes
con la intención de hacer que haya algo más de poesía
en la ciudad.
Lo hubo.
No fue una convocatoria de asistencia masiva.
El precio era cero.
Gané cero euros en varias horas de trabajo.
Pero quizá no era un trabajo
sino tan solo una propuesta de amateur
para que unas cuantas personas pudieran reunirse
y compartir unas cuantas lecturas de poesía
al cálido sabor de un té.
Las personas asistentes ayudaron a la limpieza posterior
y tampoco ganaron ningún euro con ello.
Luego nos fuimos a tomar algo:
unas cervecitas en una terraza
y nos cobraron las cañas.
Y luego me fui a cenar
y me cobraron la cena.
Pero yo había conseguido que hubiese algo más
de poesía
en la ciudad.
La economía es tan prosaica…
Performance tras performance
Tomaré medidas.
Tomar Medidas
En PEPA (Pequeño Evento de Performance Art)
Ante la necesidad imperiosa de comprender el mundo, de hacerlo aprehensible, se inventan las medidas, pero parece estar todo fuera de toda medida, tomada esta palabra como mesura, en una sociedad desmedida, desmesurada, nada mejor como tomar medidas para volverla mensurable, medible… quizá compresible e incluso comprensible.
Medir todas las líneas que unen las esquinas de un espacio en el que se realice la acción.
O
Tomar 27 mediciones numeradas de la A a la Z
Anotarlas en lápiz o tiza sobre la superficie/longitud medida.
Sumar todas las cantidades.
Giusseppe Domínguez (http://www.giusseppe.net) (1967, Madrid)
Poeta experimental licenciado en Química Cuántica. Consultor de seguridad en Internet. Formación actoral, tango y arte contemporáneo. Tiene 12 libros editados y más de 30 performances realizadas en diversos lugares del mundo. Colaborador de la Cátedra de la UNESCO de Tecnologías Lingüísticas de la UPM. Desde 2002 Director de la Asociación Cultural Clave 53 y Coordinador de Talleres de Poesía.
Las palomas
Se cuelan en nuestra casa por la ventana entreabierta
una gran ventana entreabierta
dejando entrar ventanas de palomas
y palomares de vidrio entrecerrado.
Las palomas
se cuelan en nuestra casa por la ventana entreabierta
una gran ventana entreabierta
al llanto
a la alegría
al sueño
a la nostalgia
al hábito
a la vida
dejando entrar miriadas de palabras
a bocajarro
contra corriente
golpeando el horizonte interno de la mesa negra.
Las palomas,
sí:
Las palomas.
Raspberry
En la raspberry
el rayo de luz rompe
monotonías.
Dispositivo
cargado de memorias
sin raciocinio.
El cableado
alcanza a derrochar
los bits perdidos.
Corriente eléctrica
que por el cable negro
llega a la tripa.
Portada y contraportada del libro colectivo
De cara al libro colectivo que cada curso publicamos en los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53, este año vamos a realizarlo mediante una imprenta «profesional» para editoriales, lo que me ha obligado a tener que aprender a manejar herramientas más sofisticadas de edición y maquetación, cuya rentabilidad supongo que apreciaré en un futuro intermedio.
De momento, dejo constancia de la portada realizada utilizando Inkscape sobre Linux, como me gusta hacer, políticamente libertario, con software libre cueste lo que cueste, pues no cuesta dinero, pero sí algún que otro disgusto y una curva de aprendizaje cuando menos escarpada.
No obstante, la satisfacción de su uso acaba por compensarme. Y, supongo, me permite vivir una vida alejado de equipos de muchos más recursos que serían más caros, lógicamente, lo que me libera, a la larga de ciertas «obligaciones» contractuales muy extendidas entre la población. No deja de ser una forma empecinada de «vivir a la contra», algo adolescente, quizá, pero rebelde más que revolucionario.



