
El eco
es repetitivo.
El eco es
repetitivo.
El eco es repetitivo.
Eco Eco Eco.
Eso
Es
El
Eco.
Diario

El eco
es repetitivo.
El eco es
repetitivo.
El eco es repetitivo.
Eco Eco Eco.
Eso
Es
El
Eco.

Hace unos días Ernesto Pentón me regaló unas gafas que iba a tirar porque estaban algo deterioradas. Yo tenía guardada una caja de bombones que no sabía cómo ni cuándo usar. El poema de los ojos con un lipograma fuerte lo acababa de releer por el taller de poesía dedicada a OuLiPo que estamos realizando los miércoles a las 19:00.
Estos elementos se combinaron como por arte de magia para dar lugar a este pequeño objeto que ha resultado ser un obsequio para Pepe Buitrago en su setenta cumpleaños al que fui invitado la semana pasada.
Me gusta pensar que ha caído en buenas manos, manos de alguien que sabe apreciar lo poético de regalarle unas gafas en una caja que contiene un poema titulado «los ojos» a una persona que se dedica a la poesía visual realizada con hologramas.
Dudé si imprimir el poema sobre un papel especial (tenía unos restos de papel plateado), pero terminé por hacer una versión más sencilla y al mismo tiempo más legible y duradera: impreso sobre papel blanco con una lámina de papel cebolla superpuesta. La transparencia algo translúcida que se genera evoca, de alguna forma, esa evanescencia de un holograma.
Cumplir años es algo que me resulta
bastante indiferente
y algo
perturbador
pues no acabo de comprender
qué es eso
de los años
ni los días
según consideremos
años sidéreos
años de calendario
años de 365 días
y días…
¿Qué es un día?
¿Qué es un año?
Hace 14 días (¿días?)
cumplí
365 x 57
y no sé si he dado
57 vueltas al Sol
o he acompañado
en el periplo universal
al Sol
en unas espirales
que parecen atornillar
galaxias.
No obstante
no deja de ser
(basta de negaciones)
un símbolo más,
una palabra
ambigua:
cumple
años
que carece de un significado
científico
preciso
y sin embargo
embarga
la emoción
sentirse acompañado
por tantas personas
que
a mi alrededor
se han ido conformando
como un universo electo
de estrellas
de planetas
de asteroides
de materia
orbital
que
como en el problema de los tres cuerpos
no sólo gira
sobre mí
ni yo sobre tantos astros
sino que fabricamos
un enigmático
punto de gravedad intermedio
sobre el que nuestro momento angular
oscila
en mitad de un mundo mucho más grande
mucho más distante
pleno de materia oscura
de energía oscura
de agujeros negros
de nebulosas pardas
para
en última instancia
vibrar al son de unas cuerdas
inaccesibles*
(Plank mediante)
* me habría gustado mucho más terminar con innaccesibles
Cuando se acercan las fechas estivales,
cuando se vienen los calores,
cuando se templa el clima,
cuando se despierta el sol,
cuando se despega la piel del cuerpo,
cuando se deshidrata el alma,
cuando se ultravioletiza la balconada,
cuando se carboniza la respiración,
cuando se pulverizan las nubes,
cuando se evapora el sueño,
cuando se suda hasta en el último poro,
guardo los radiadores,
guardo las mantitas,
saco los ventiladores,
saco las toallas,
guardo los forros polares,
saco las camisetas recortadas,
guardo silencio
y espero
que todo lo que hago
sea suficiente
además de necesario.
AI o IA
Artificial Inteligence o Inteligencia Artificial
Arco Iris o Iris Arc
Ambivalent Ideas o Ideas Ambivalentes
Aeropuerto Internacional o International Airport
An Impasse o Impaciencia Aerofágica
No sé qué más puede haber
en este
quejido ai, ai, ai aiiii… (¿canta y no llores?)
que me importa poco
o nada
quizá porque no veo demasiado interés
en tanta inteligencia
artificial
sin vocación por desarrollar la natural.
Pero no es algo nuevo
ni de generación Z
ni de generación Y
ni de generación X
ni degeneración.
Las siguientes y venideras
generaciones
afrontarán un mundo
en el que ya no existiré
o seré un remanente
de un tiempo pasado
que no por ello será mejor.
Vivo en un mundo que ya no existe
y lo sé desde hace tiempo.
Hace tiempo que no es mi mundo
o quizá
(y es un «quizá» bien grande)
nunca lo fue.
Y mientras tanto…
No soy capaz
de escribir un blues.
Sospecho que no he vivido
lo necesario.
No he trabajado en un matadero.
No he alimentado ganado.
No he cosechado algodón
bajo la bota de un capataz
incapaz.
Apenas he salido de esta ciudad
de un continente
explotador
de otros continentes
salvo una excursión
que mi memoria fantasiosa
ha convertido en aventura.
Mi vida de privilegio
es ostentosa,
es normal
dentro de un universo
en el que la normalidad
triunfa,
la mediocridad
avasalla.
Mis dramas
son
si un poema
tiene que respetar
la canónica puntuación
que dicta una academia caduca
o no,
si un poema contemporáneo
ha de defenderse solo
o necesita ayuda,
explicación,
contexto,
concepto.
Estos dramas
ridículos
frente a un mundo
que deja que caigan bombas
sobre población indefensa
y discute sobre canciones
de un concurso musical trasnochado
no parecen tan ridículos
después de todo.
Pero es que ridículo
por ridículo
se anulan
en un rayo de luz ultravioleta
por decir cualquier cosa
que suene interesante.
Esto
obviamente
(adverbios mediante)
no es un blues.
En el glaciar de tu marisma
encontré la península donde perderme,
la cascada por la que dejar correr
un mar de recuerdos
que me conduzcan a la montaña
desde la que habitar una isla desierta
sin volcán que me expulse
a un cerro de porcelana.
En la cueva sucumbí
al manglar de tu sexo
abandonándome al acantilado que podría ser tus ojos
pero era delta del pecho
(costa de plata)
una llanura sin duna,
cañón sin esperanza.
Todo fue oasis abisal
en el estrecho canal de tu olvido.
Abandoné el atolón de meseta ciega
hacia el bosque del miedo
como todo bosque que se precie
de no ser laguna
en la que un archipiélago de memorias
de tus pecas en géiser
estalle contra mi valle de ternura
rozando el fiordo sin fin
de mi desesperación.
La selva me espera.
Mi río terminó.
Nota: Pequeño reto personal más o menos tonto basado en la utilización de la mayoría de las palabras de esta imagen:

Me encantan las subastas subversivas (sub-realistas, no su-rrealistas) que ponen en cuestión o dejan de manifiesto que el valor y su relación con el precio, o el dinero, o su tasación económica es ridículo o ridícula, según hable del valor o de la relación.
Tuve la suerte de ser invitado a esta Subasta que organizaba Analía Beltrán, con quien ya realicé conjuntamente una suerte de broma sobre el precio del arte hace años.
“ACCIONES Y REPRESENTACIONES. Laboratorio escénico y performativo en el COAM” (2024). Acción colaborativa de @cuarto.x en @coamadrid dentro del festival de @malasanaaescena coordinado por @ninadelpez de @estoespez
Reflexionamos sobre los límites entre el teatro y la performance, como caminos paralelos y coincidentes.
Comisariado: @monicaranegui + @analia_beltranijanesCOAM | Planta Jardín. C/ Hortaleza, 63, 28004, Madrid.
29 Abril 2024 | 19:30 – 21:30
Tras mi participación con una acción para la que logré hacerme responsable mediante mi puja (puja inversa, pues se supone que me la pagarían y no que yo habría de pagar por ella), obtuve este cheque del Art-Bank que, como buen entendedor, puedo asumir que no tendrá validez legal y, por supuesto, sin fondos.

No obstante, lo pasé fantásticamente e incluso recibí elogios (lo que no viene mal para el ego) por mi simple acción consistente en trasladar sobre una silla una pelota a lo largo del espacio por el tiempo de unos 4 minutos aproximadamente, generando un ruido muy evocador de los célebres conciertos de Stockhausen.
Esther Peñas me ha entrevistado (por intermediación de mi muy querida Isabel Jiménez) para este medio tan interesante que es Solidaridad Digital Nota.
(El libro del que hablamos es del curso 2022-2023 pero lo más antiguo es la fotografía que usa el artículo, que el tiempo va haciendo sus estragos… y me veo algo más envejecido ;-))
A continuación, incluyo la entrevista tal y como la entregué (que es tal cual la publicaron) para almacenarla en este diario incendiado tan recientemente.
Una silla en el fondo del mar
Esther Peñas
• ¿Hasta qué punto se puede enseñar a escribir poesía?
Matizando: hablamos de Poesía Contemporánea y, como toda la contemporáneidad, no se puede enseñar una técnica que no es ni mucho menos lo más importante en la creación poética.
Claro que se pueden enseñar «técnicas» que ayudan a desarrollar la creatividad, pero la capacidad de creación la tiene toda persona de modo innato. Tan solo hay que dejarla crecer y surge, como por arte de magia, la maravilla de la poesía.
Si hablamos de poesía clásica (las minúsculas ahora son intencionadas) hay necesidad de entender los códigos que la rigen: métrica, rima, versificación, tipos de estrofas… pero eso no es la Poesía, eso es la poesía.
En el caso de la Poesía Contemporánea también surgen códigos, pero son otros muy diferentes y que tienen más que ver con la manera en la que entendemos la creación como algo relacionado con la ética y la intencionalidad.
• ¿Cómo se distingue un buen poema de un poema fallido?
No existe el error en poesía (sigo hablando de poesía contemporánea), sino una nueva búsqueda de un camino posible aún no explorado.
El mal poema es el poema no escrito.
• ¿Qué nos dice una silla en el fondo de mar?
Cada curso desde 2002 vengo proponiendo, en el Taller de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53 que defiendo, el ejercicio final de aglutinar una serie de poemas de un dispar grupo de personas porque es un momento especial en el que, por fin, toca revisar (autorrevisar, seleccionar, corregir) en el sentido de echar un vistazo nuevo, de una manera que no habíamos hecho a lo largo del Taller, más centrado en la creación sin crítica, para practicar una parte muy importante del proceso creativo que es la toma de decisiones. En ocasiones de una naturaleza muy práctica, muy mundana, que nos acerca a la labor, a lo artesanal, a la otra cara de lo que entenderíamos por Taller.
«Una silla en el fondo del mar» es el título del libro del curso 2022-2023 que nos cedió una de las personas asistentes al Taller llamada Pepa Delgado, poeta que comentó que una amiga suya había pintado una silla en el fondo del mar… y la imagen nos embargó de poesía.
Tras intentar contactar con esa pintora, tuvimos el ingente honor de disponer de una portada pintada (acuarelada) para la ocasión por el pintor y grabador Iván Araujo y que dispuse en una cartulina de Tintoretto Gesso de 300gsm y para la que escribí una introducción en la solapa de la portada que habla justo de lo que encontrar en ella:
Hace referencia a la fauna abisal o abisopelágica que habitan en lo más profundo de los mares, en un terreno hostil, lo que podríamos entender como prosaico, y que sin embargo o por ello mismo, ha desarrollado habilidades como la bioluminiscencia y estructuras capaces de aguantar tanta dificultad.
• ¿Qué tienen en común este ramillete de poetas, aparte del hecho de formar parte del taller? ¿Qué destacaría de ellos?
Así, eso es justo lo que tendrían en común esta pléyade de poetas que habita naturaleza no amable con la poesía, pero su evolución deviene lucha perpetua para hacer del mundo un lugar en el que lo monstruoso, lo raro, lo diferente, lo bello tenga el espacio de libertad que le pertenece.
Aparte de esta permanente manifestación de voluntad poética frente al que podríamos llamar «spleen», son poetas humildes, que trabajan el músculo de lo poético sin ambicionar lo que, más tarde o más temprano, acabará apareciendo que es la creación poética, el hallazgo, el destello… o la inspiración, si así quiere llamarse.
No contentándose con el chispazo, lo aprovechan para convertirlo en fuego, en hoguera (hogar) permanente en la que habitar y con la que hacer más habitable el mundo.
• Un poema, ¿consiste «en desandar lo andado», como se lee en uno de los versos del libro?
Todo poema es verdad. Es verdad en el ámbito de ese mismo poema. Así, en ese mismo poema se podría afirmar sin caer en ningún tipo de error que un poema consiste en andar lo desandado, o en andar lo andado, o en desandar lo desandado. La poesía siempre es verdadera si tiene la base de la creación ética y comprometida con la creación propia. Si se tiene claro que se está en posesión de la responsabilidad de crear y defender la criatura creada.
• Para hacer de la vida poesía, como proclamaban los surrealistas, ¿qué disposición de ánimo se requiere?
Vivir la poesía sin la vida o la vida sin la poesía es un sinsentido para quien decida denominarse poeta.
¿Es preciso hacer de la vida poesía? ¿Se puede vivir sin poesía? Es posible que haya quien pueda, no lo acabo de creer posible. De hecho, supongo que yo a eso no lo denominaría vida, pero quizá es prepotencia por mi parte.
• Cuando uno «amanece envuelto en sílabas», ¿hay que ofrecer resistencia?
¿A qué resistirse? Dejarse envolver por las sílabas como si fueran sábanas y hacer el amor debajo de ellas. O encima. Igual da. Las sílabas o las letras o cualquier otro signo significante es una más de las piezas de Lego con las que transformar el mundo a base de dotarlas de significado.
• ¿Qué pesa más en un poema, el ritmo, la métrica, la cadencia, la versificación..?
El deseo. La voluntad o la necesidad de expresión, de búsqueda; las ansias de libertad…
• El corazón, ¿siempre está despierto a deshoras?
Siempre que oigo hablar del corazón pienso en otras vísceras: bazo, hígado, riñones, pulmones… que siempre son olvidadas.
El corazón (metafórico) siempre está donde tiene que estar: en el deseo. Es el motor que nos pone en marcha… pero sin ruedas no se llega a ningún sitio.
• ¿Qué poetas son custodios de poetas?
Ni lo sé ni me importa. Los poetas y las poetas no se someten a custodia. Son libres (casi están obligados y obligadas a serlo, diría) y hacen lo que les da la gana. De hecho, cuando no lo hacen es cuando han dejado de ser poetas para ser… no sé muy bien qué, pero ya no me importa.
De cuando en cuando alguien se erige o le erigen en custodio de algo a lo que llaman
• La poesía, ¿tiene más de melancolía o de deseo?
Definitivamente: deseo. Lo que las vanguardias clásicas (curioso oxímoron) llamaban intención.
Es lo que más nos diferenciará siempre de las pesadísimas inteligencias artificiales.
Aquí estaba el artículo originalmente, pero hay problemas en la web de Solidaridad Digital, así que lo dejo por si alguna vez funciona:

Enciendo la chimenea de una casa rural
haciendo turismo y pensando
que es lo menos ecológico que pueda haber
que es lo menos cuidadoso
con el entorno rural
al que verter los resultados
de una combustión innecesaria
en aras
(quería escribir «en aras»)
de un romanticismo irracional
que no tiene en cuenta
que ese árbol
no necesitaba
mi excursión
ni mi turismo
en un vehículo
también de combustión
necesario para acceder a una casa rural
con chimenea
para que yo
absoluto inexperto en estas lides
gaste 4 pastillas de queroseno
y 4 fragmentos de rama
de un árbol
que no tengo ni idea de reconocer
incluso después de haberlo usado
para calentar casi innecesariamente
la casa rural
en la que estuve alojado
casi innecesariamente.
La foto es simpática.
(Que se lo pregunten al árbol).
La vida no.