La culpa de resfriar

El domingo asistí a un evento
convocado por Jaime Vallaure
en una galería de algo así como arte contemporáneo
en la calle costanilla de los ángeles
esquina con la calle arenal
justo junto a una bella cafetería
llamada Viena Capellanes.

El espacio se llamaba
y se llama Gotelé.

Cada domingo, él y otros artistas
a los que admiro
se reúnen a crear dibujo
sobre pizarra
interviniendo mutuamente
en el trabajo de los demás
con respeto
pero con aprieto
así que van quedando obras
cuya importancia
no reside en el objeto
sino en la acción y la concepción
del método de trabajo
y expositivo
pues cada domingo
tras su tiempo reservado para la creación
abren el local a la recreación
pública
y los asistentes pueden acudir
como Carmen y yo el pasado domingo
a contemplar las obras, charlas con los artistas
y distenderse un rato entre buenas conversaciones
nutritivas.

Durante este periodo
y haciendo un interesante llamamiento
sobre el mercado del arte y la dificultad
especial por la que está atravesando
el sector
venden las obras que se van generando
de manera que si alguna no se vende
vuelve al ciclo de la creación colectiva
repintándose
al domingo siguiente
sobre la anterior
dejando
o no
huellas de la anterior
como en un palimpsesto
del siglo XXI
que no maneje aún mucho la orientación magnética
de materiales
sino la marca abandonada de tiza sobre pizarra.

Es divertido darse cuenta de la ironía
que supone que en ciertas críticas a la comercialización
especulativa
se acabe por caer en los mismos juegos
pérfidos
de oferta y demanda
para adjudicar valor
y precio,
así,
los cuadros que pinta el ínclito
Isidoro Valcárcel Medina
se venden antes de estar terminados
y son adquiridos por gente que
como yo
le idolatran
hasta la tontería
de convertirlo en un mito viviente.

Supongo que él
se ríe de eso
y de nosotros
con mucho
mucho
respeto.

Mi preocupación
el otro día
era acercarme demasiado a él
y contagiarle esta gripe
que me ha atrapado
y
eventualmente
provocarle la muerte.

Mi inevitable bagaje católico
me hace sentirme culpable
de lo que podrían hacer mis virus
que ni siquiera son míos
salvo pensando que son inquilinos de un cuerpo
que, en cierta medida, poseo.

No adquirí ningún trabajo
pero me quedé con algo de ganas
de comprar una pieza de Jaime
el la que había jugado con el material de la tiza
usándolo como pintura de pared
realizando un cuadro de pintura blanca
sobre el negro de la pizarra
con
(¿cómo no?)
gotelé.

Huellas

Yolanda Pérez Herrera convocó, dentro del apartado «teórico» de la Novena Edición del Encuentro de Acción!MAD12, mediante un email (y un evento FaceBook) a lo siguiente:

M(H)ITOS & REALIDAD(IDEAL)ES (Huellas de Acciones 2011/2012)
convoco
FluxAcciones de 1’ 60”
el viernes 30 de noviembre a las 20.30 horas
en el CAM – Centro de Arte Moderno
Calle Galileo, 52 – Madrid


Me sumé a la misma convocatoria un par de días antes, no estando muy seguro de la acción que quería realizar. Por un instante, tiré de biblioteca para encontrarme que tenía pendiente una bonita acción sobre la poesía y su poder evocador a largo plazo plantando poemas, pero después me di cuenta de lo difícil que iba a ser conseguir un tiesto, arena, una regadera, elegir bien el libro de poemas, aunque seguramente sería uno mío, y todo eso para una pequeña acción de un minuto y 60″.

Debo decir, avergonzado, que solo me di cuenta de que esa cantidad eran 2 minutos unos segundos antes de hablar con Yolanda el mismo viernes. Supongo que mi cabeza no había tenido demasiado foco en ello como para tomar conciencia de lo que era.

El viernes al medio día tenía que dar una clase particular a una chica en Estrecho, cerca de la casa del performer Hilario Álvarez, a quien supuse que no vería esa noche, aunque no tenía claro el porqué. Salía de esa clase con tiempo justo para llegar pronto al CAM, así que decidí ir respirando el tiempo y aprovechándolo para concebir la idea con la que realizar la acción. Quería que fuese tan tan tan simple como para poder realizarla con lo que llevase encima y eso hice.

Tomé de referencia la palabra huellas, que estaba en la convocatoria, haciendo referencia a huellas de acciones y la transformé en las huellas menos metafóricas que se me ocurrieron, las mías, las huellas de un par de pies que daban unos pasos por el espacio.

Tentado de hacer algo más espectacular, como ya me había pasado en otras ocasiones, pensé en dejar caer un bote de pintura con el que dejar las huellas más explícitamente o un soporte en el que se pudiesen ver, ver con claridad y distinción, también pensé en la posibilidad de caminar e ir fotografiándolas a medida que avanzaba, con la cámara de mi flamante smartphone que hace tostadas…

Pero finalmente me dejé de tonterías y me centré en la acción, en la acción de dejar unas cuantas huellas de mis pies descalzos sobre el delicado suelo de tarima.

¿Por qué descalzos?

Tuve mis dudas, pero me apetecía llamar la atención mínimamente sobre los pies. Mis pies, que son o me parecen ser bastante feos, deformes, planos y que últimamente me están dando más de un quebradero de cabeza, obligándome a ir a médicos, traumatólogos y que me harán llevar plantillas para luchar contra su inexistente arco.

Me quedé bastante a gusto con mis doce pasos (eso de los 12 pasos tenía más lecturas, eso me gusta) y con el juego que hice preparatorio quitándome y poniéndome los enseres que llevaba encima como queriendo decir que para la acción no era necesario quitarse nada, ni vestirse de nada en particular, ni tan siquiera haberse lavado los pies esa tarde.

Resultó una acción sencilla, cotidiana, vulgar, que cualquiera puede hacer, sin ampulosas puestas en escena, sin pretensiones, justo lo que tengo ganas de seguir explorando en esta interesante forma de expresión.

Enhorabuena, amigo giusseppe. Me gustó.

un euro

ayer en el metro
había un tipo tocando
en un instrumento interesante
híbrido de xilofón y guitarra
de percusión sobre cuerdas
y lo hacía bien
sin la atorrante necesidad de acompañarlo
con un molesto percutor amplificado

ya le había visto y oído
en otra ocasión
hace algunos días
y recuerdo que me dolía el pie
como ayer
y que no le di nada de dinero
así que
cuando caminó entre la gente
pidiendo unas monedas
busqué en mi monedero (de ahí el nombre)
y encontré que no tenía otra cosa
que unas cuantas monedas
todas de un euro
y le hice entender que no podía desprenderme de ninguna
(habría querido tener 50 céntimos o incluso
estuve tentado de pedirle cambio
y me asomé a su cajita recaudadora
y pude ver mucho color dorado
síntoma de que nadie
o casi nadie
le había dado una moneda de un euro)

noté algo en su mirada
pero no supe qué era
hasta que se fue del vagón
y me miró malhumorado
y me preguntó
(suponiendo que él sabía la respuesta)
¿tanto es una monedita?

yo contesté con una voz algo avergonzada
un mísero sí
apenas audible
aunque supuse que no quería saber la respuesta
y me quedé pensando
en lo que hago con un euro

ese mismo día
no había comprado caramelos para quitarme el mal aliento
antes de mi clase con mi alumna preferida
porque costaban cerca de un euro

cada vez que compro un kilo de arroz
pienso que con menos de un euro
tengo para comer un tiempo

cada día
cuando entro en el DIA
para buscar productos baratos
sé que no encontraré los que más me gustan
y quizá ahorro menos de un euro
al día
seguro que ahorro menos de un euro al día
y estoy dando de comer a una franquicia
que se enriquece
a costa de explotar trabajadores

elijo calcetines
que compro una vez al año
por un euro de diferencia cada seis pares

y me permito un lujo
de un café semanal
en una cafetería (El Parnasillo)
en la que cuesta 2,20 €
haciendo tiempo entre una clase particular y mis talleres de poesía
pero ponen galletitas que le puedo regalar a Carmen
y está tan cerca de El Manantial
que controlo bien el tiempo de acercamiento

hace tiempo me hice el propósito
de no hablar de la economía de guerra
que me obliga a llevar la vida que he elegido
porque lo he elegido
y no tuve tiempo (ni ganas)
de explicarle a ese músico
ambulante
que un euro es mucho más dinero
del que me permito para libros
al mes
y los necesito

así que la respuesta era sí:
es mucho una monedita
para mí

y para él también
por cierto
teniendo en cuenta
que monedita a monedita
supongo
tendrá para comer

pero no lo pensó
y no creo que lo pensara
pero qué importa

(¿pero quién vive?)

Prefiero ser ciudadano

a ser humano
así sin más
y desde luego
prefiero ser ciudadano
a trabajador
pero sé
que alguien del campo
puede sentirse invisible
como cuando el genérico masculino
se usa
y muchas mujeres
sienten
invisibilidad
aunque no exista intención
salvo en la naturaleza intrínseca de nuestro lenguaje
que no es nuestra lengua
aunque también es nuestra y nuestro y de todos
y de todas

los parados pueden sentirse invisibles
ante los trabajadores
y los rurales
ante los ciudadanos
y las mujeres
ante los hombres
y nos olvidamos todos
y todas
de que el contexto
o la contexta
es quien realmente
genera el soporte
para que el texto
o la texta
tenga sentido


prefiero ciudadano
aunque
incluso
pueda ser por esa facilona descomposición de la palabra
y aún sigo sensible.

Performance titulada Ataduras

Visualicé unas cuantas ataduras
como

un reloj (de pulsera) encadenado a una bola de esas de las prisiones
el problema está en que no me vale una imitación de bola
hecha con cartón piedra o similar

una cadena o soga atada a un ladrillo

y algunas otras que puedo seguir imaginando
como un ordenador personal
o una lavadora

y preferiblemente nada humano
pues los seres humanos no son ataduras
ni mis amigos
ni mi familia
ni mi pareja, mi compañera, mi libertaria

después de estar «atado» a mis ataduras
intentar
moverse.

Es algo que tengo que perfilar. Está poco definida, me falta visualizarla más concretamente. Pero quería participar a quien leyese este diario de cómo me surge una idea que, quizá, con el tiempo, veré en algún encuentro de arte de acción o algo así.

Además, me gusta inscribirla junto a un texto que describa lo que me hacen sentir esas ataduras, lo que me incitó a pensar en ellas, a desear mostrarlas, a querer escribir un poema con acciones sobre ese tema.

Esa, digamos, partitura, quedará escrita y publicada en mi web para uso y abuso de quien así lo desee.

Crispación

Leo la información que tengo en FaceBook y solo encuentro crispación.
De un lado
de otro lado
todos parecen estar crispados
y todas parecen estar crispadas
y yo estoy crispado
o parezco estarlo
pero no lo estoy
hasta que leo la información que tengo en el entrecruce de muros de facebook
y me crispo
porque no hay otra manera de reaccionar
(y me digo que sí, que sí hay otra manera, al menos una más)
y nos contagiamos
crispándonos
que
por muy bella que sea la palabra
genera un malestar permanente
entre la impotencia, la frustración
y la ira.

No sé cómo escapar
y no sé si quiero escapar
así que no sé
si quiero hallar la forma de hacerlo
o sumergirme en una de esas sensaciones próximas
como la ira
por poner un ejemplo
y dejarme ir
irracionalmente
hacia alguna cristalera de
por poner un ejemplo
una sucursal de un banco
y lanzar algo con la intención de romperla
o dirigirme hacia la salida de algún organismo oficial
del que salga algún político
por poner un ejemplo
y escupirle a la cara
o al café, como propone un amigo,
para que sepa que puede ocurrirle
y viva con miedo
con el miedo que yo ya vivo
para contagiarle
contagiarle
crispación.

La crispación es una plaga
que está librándose de la población europea
como en su día lo hizo la peste
bubónica
(que no borbónica)
y no se ha encontrado
aún
cura
pero
por poner un ejemplo
la ira
no parece la mejor forma de enfrentarla.

¿Tengo algo interesante que decir hoy?

La verdad es que no.

Siempre hablamos de la verdad
como si no fuese
una verdad
una y no la.

Me sorprende la facilidad con que la gente (y recuerdo que yo soy gente) suele emplear la expresión
¿Quieres que te diga la verdad?
Como si habitualmente mintiesen, ocultasen la verdad.

O se refieren quizá a que suelen manejarse en verdades no únicas
no específicas
no dignas de llevar el artículo la
justo delante
como si se pudiesen decir, normalmente,
unas verdades distintas de la verdad
y en ocasiones especiales se usa la única
la verdad verdadera.

No se suele hablar de certeza
o de hechos ciertos
o de opiniones más o menos fundamentadas
(generalmente en otras opiniones más o menos autorizadas)
así que nos movemos en incertidumbres
(y aquí me encantaría citar a Heisemberg, pero no tengo tiempo)
en las que manejamos información más o menos
desconocida.

Para no asumirlo
hablamos de la verdad
como si eso no fuese de uso exclusivo de seres divinos
conocedores plenos
omniscientes, vaya,
y no humanos que se mueven
en un mundo más o menos modelizado
de acuerdo a hipótesis formuladas sobre lo medible
que no es ni más ni menos que un subconjunto
de lo observable
y este a su vez de una realidad
de la que no hemos demostrado su unicidad.

Verídico. Verosímil. Veraz. ¿Verdad?

¿La?

hablar delante de un espejo

ejercicio narcisista
o antinarcisista
que consiste
en hablar
diciendo nada
como en la celebérrima conferencia de mi admirado Cage
pero sin parar
hasta que algún acontecimiento
acontezca
como suelen hacer
los acontecimientos

es un ejercicio que me recuerda
que hay otro mundo al otro lado
de ese espejo que encierra una imagen
especular
que no espectacular
aunque seguramente tengan algo que ver
con ver
con mirar
con esperar
con espectar
con espectativar…
con espéculas
espúreas
que hipérboles
acuerdan
acatar
a
qatar
o
simetrías
oh
simetrías
que brilláis más allá de las estrellas
y me recordáis
lo poco
armónico
que soy
sin que eso sea óbice
(quería usar esa palabra)
para ser un ser como son los seres
por otra parte
un ser
servil
serpentino
seratoninante
sin
dominio
de mí
mismo

de ese
que está en el espejo
mejor
ni hablar.

Sacando Punta

No le acabé de sacar punta al lápiz ni a la acción el sábado pasado, cuando fui invitado a participar con una performance en la inauguración del lugar El Patio de Martín de los Heros.

Tenía pensada una acción mucho más dura, más básica, más simple, pero quería algo de participación del público para que me ayudaran a sacar punta a otros lápices. ¿Por qué?

No sé, quizá por aquello de no sentirme demasiado solo y quizá por resaltar que esa acción la podía hacer cualquiera.

Quise ver cómo funcionaba esa misma acción a distintos ritmos. Habría sido ideal tener cinco metrónomos, pero lo que tenemos más a mano son smartphones, así que esa misma mañana monté 5 archivos de audio usando audacity, para que funcionaran como tales. Por supuesto, ahí dejé volar mi numerología habitual, múltiplos del 3 que echaba de menos en toda esta acción, más allá de que hubiese, casualmente, 6 personas simultáneas sacando punta.

Por un momento, incluso pensé en comprar los lápices y sacapuntas que me hicieran falta hasta llegar a 27, pero no quise gastar dinero. Este objetivo acabó por imponerse. Por otro lado, no estaba muy seguro de que fuese a haber 27 asistentes…

La acción se desarrolló como había pensado, con mucha más dificultad de lo habitual, como suele ser habitual, por otro lado, porque sacar punta a un lápiz me es mucho más difícil de lo que esperaba. Se me rompió la punta varias veces, me hacía daño, no podía seguir con la mano y continué con la boca… un horror. Por momentos pensé si no era algo casi terapéutico, un poco catártico, sin pretenderlo, pero ahí estaba, con un lápiz que se me resistía como cuando hice las acciones del proyecto Silla – Deconstrucción, como si los objetos impusieran una resistencia a dejar de ser lo que son. Ahí estaba otra vez y no lo vi en ese momento. Hummm…

A continuación pongo el texto de la acción tal como la había pensado al principio…

Sacando Punta

Pensada para ser realizada en el Encuentro de Arte de Acción de El Patio de Martín de los Heros el sábado 27 de Octubre de 2012.

Con un lápiz sin punta, cilíndrico, y cinco sacapuntas de colores, pedir a 5 voluntarios que sostengan los mismos.

Ir de uno en uno sacando punta al lápiz con su ayuda, sin pensar en las posibles connotaciones sexuales de introducir un cilindro en un agujero que devora la punta del mismo, sin dejar de ser útil para lo que se ha pensado, para escribir.

Con lo mínimo que quede, escribir en una hoja grande (o en el suelo) una enorme Z.

sacar ~ a algo. 1. loc. verb. Aprovecharlo para fin distinto del que le corresponde. 2. loc. verb. coloq. Atribuirle malicia o significado que no tiene.

Dada esta acepción que la RAE concede a punta, puedo pensar en un fin distinto al de escribir, además de atribuirle un significado nuevo a ese lápiz.

Quizá, fabricar con él un colgante aujereando con una aguja enhebrada la goma que lleva añadida a la parte de atrás del mismo.

(RAE) Sacapuntas. 1. m. Instrumento para afilar los lápices.

(RAE) Sacar. (Quizá del gót. sakan, pleitear). 1. tr. Poner algo fuera del lugar donde estaba encerrado o contenido. 2. tr. Quitar, apartar a alguien o algo del sitio o condición en que se halla. Sacar al niño de la escuela. Sacar de un apuro. 3. tr. Aprender, averiguar, resolver algo por medio del estudio. Sacar la cuenta. 4. tr. Conocer, descubrir, hallar por señales e indicios. Sacar por el rastro. 5. tr. Hacer con fuerza o con maña que alguien diga o dé algo. 6. tr. Extraer de una cosa alguno de los principios o partes que la componen o constituyen. Sacar aceite de almendras. 7. tr. Elegir por sorteo o por pluralidad de votos. Sacar alcalde. 8. tr. Ganar por suerte algo. Sacar un premio de la lotería. 9. tr. Conseguir, lograr, obtener algo. 10. tr. Comprar algo, como un billete, una entrada, etc. 11. tr. Dicho de una persona, de un animal o de una cosa: Aventajar a otro u otra en lo que se expresa. 12. tr. Alargar, adelantar algo. Antonio saca el pecho cuando anda. 13. tr. Ensanchar o alargar una prenda de vestir. 14. tr. Exceptuar, excluir. 15. tr. Copiar o trasladar lo que está escrito. 16. tr. Hacer una fotografía o retrato. 17. tr. Mostrar, manifestar algo. 18. tr. Quitar algo que afea o perjudica. Sacar una mancha, una enfermedad. 19. tr. Citar, nombrar, traer al discurso o a la conversación. Los pedantes sacan todo cuanto saben, aunque no venga al caso. 20. tr. Ganar al juego. Sacar la polla, la puesta. 21. tr. Producir, criar, inventar, imitar algo. Sacar una máquina, una moda, una copia, un bordado, pollos. 22. tr. Desenvainar un arma. 23. tr. Hacer perder el conocimiento y el juicio. Esa pasión te saca DE ti. 24. tr. Librar a alguien de algo. Sacar DE cuidados, DE pobre. 25. tr. Dar a la pelota o al balón el impulso inicial, sea al comienzo del partido o en los lances en que así lo exigen las reglas del juego. 26. tr. En el juego de pelota, arrojarla desde el rebote que da en el saque hacia los contrarios que la han de volver. 27. tr. Apuntar o escribir aparte una cita, una nota, una autoridad. 28. tr. Aplicar, atribuir un apodo, un mote, una falta, etc. 29. tr. Volver a lavar la ropa después de pasarla por la colada para aclararla, antes de tenderla y enjugarla. 30. tr. Méx. reprochar. 31. prnl. Méx. quitarse (? irse de un lugar). ~ a bailar. 1. loc. verb. Dicho de una persona: Pedir a otra que baile con ella. 2. loc. verb. Dicho del bastonero: Indicar a alguien que salga a bailar. 3. loc. verb. coloq. Nombrar a alguien de quien no se hablaba, o citar un hecho que no se tenía presente. Se usa de ordinario culpando o motejando a quien lo hace con poca razón. ¿Qué necesidad había de sacar a bailar a los que ya han muerto? ~ a danzar. 1. loc. verb. coloq. sacar a bailar (? nombrar a alguien de quien no se hablaba). 2. loc. verb. coloq. Obligar a alguien a que tome partido en un negocio o contienda. ~ adelante. 1. loc. verb. Proteger a una persona en su crianza, educación o empresas. 2. loc. verb. Llevar un asunto o un negocio a feliz término. ~ alguien mentiroso, o verdadero, a otra persona. 1. locs. verbs. Probar con la propia conducta, o por diferente medio, que es falso, o cierto, lo que había dicho de él. ~ a volar a alguien. 1. loc. verb. Presentarle en público, quitarle la cortedad, darle conocimiento de gentes. ~ claro la pelota. 1. loc. verb. Lanzarla desde el saque de modo que pueda restarse fácilmente. ~ en claro. 1. loc. verb. Deducir claramente, en sustancia, en conclusión. ~ en limpio. 1. loc. verb. sacar en claro. ~ largo la pelota. 1. loc. verb. Lanzarla a mucha distancia desde el saque.

(RAE) Punta. (Del lat. puncta, t. f. de -tus, part. pas. de pung?re, picar, punzar). 1. f. Extremo agudo de un arma blanca u otro instrumento con que se puede herir. 2. f. Extremo de algo. La punta del pie. La punta del banco. 3. f. Colilla de un cigarro. 4. f. Pequeña porción de ganado que se separa del hato. 5. f. Cantidad grande de personas, animales o cosas. 6. f. Cada uno de los brotes desarrollados que tienen las astas del ciervo. 7. f. Asta del toro. 8. f. Clavo pequeño. 9. f. Lengua de tierra, generalmente baja y de poca extensión, que penetra en el mar. 10. f. Extremo de cualquier madero, opuesto al raigal. 11. f. Sabor que va tirando a agrio, como el del vino cuando se comienza a avinagrar. 12. f. Parada que hace el perro de caza cada vez que hace la muestra. 13. f. Algo, un poco de una cualidad moral o intelectual. Tener una punta de loco. Tener sus puntas de poeta. 14. f. Arq. Madero que corresponde a la extremidad del árbol. 15. f. Heráld. Tercio inferior de la superficie del campo del escudo. 16. f. Heráld. Parte media de este tercio. 17. f. Heráld. Pieza honorable inversa a la pila, o sea figura triangular que tiene la base en la parte inferior y el vértice opuesto a la base en la superior del escudo. 18. f. Impr. Punzón utilizado para sacar de la composición letras o palabras. 19. f. Cuba. Hoja de tabaco, de exquisito aroma y superior calidad, pero pequeña. 20. f. pl. Encaje que forma ondas o puntas en una de sus orillas. 21. f. pl. Primeros afluentes que recibe un río, arroyo u otro caudal de agua. 22. f. pl. Vertientes o territorios de la cabecera de un río, arroyo u otro caudal de agua. 23. adj. puntero (? avanzado y reciente en su género). Tecnología punta. la ~ del iceberg. 1. f. coloq. Parte visible o conocida de un asunto, del cual se desconoce otra parte mucho mayor. ~ con cabeza. 1. f. Juego de niños que consistía en tratar de acertar alguien si el par de alfileres que otro tiene en la mano cerrada está cabeza con cabeza o cabeza con punta. ~ de diamante. 1. f. Diamante pequeño que, engastado en una pieza de acero, sirve para cortar el vidrio y grabar superficies muy duras. 2. f. Pirámide de poca altura que como adorno se suele labrar en piedras u otras materias. ~ de París. 1. f. alfiler de París. ~ florecida. 1. f. Arg. Deterioro del cabello que hiende en dos sus puntas. U. m. en pl. ~ seca. 1. f. aguja (? para grabar al agua fuerte). acabar algo en ~. 1. loc. verb. coloq. Acabar mal o no llegar a un resultado definitivo. andar en ~s. 1. loc. verb. coloq. andar en puntos. a ~ de lanza. 1. loc. adv. Con todo rigor. Llevar un asunto a punta de lanza. a ~ de pala. 1. loc. adv. coloq. En abundancia, en gran cantidad. U. t. c. loc. adj. a torna ~. 1. loc. adv. coloq. Mutua o recíprocamente. bogar de ~. 1. loc. verb. Bogar en cada bancada un solo remo, alternando la banda en cada una de aquellas. de ~. 1. loc. adj. Dicho de un objeto con el extremo aguzado, que está tieso o como dispuesto a penetrar. Pelo de punta. Clavo de punta. 2. loc. adj. puntero (? avanzado y reciente en su género). U. m. en América. Tecnología, investigación de punta. 3. loc. adv. de puntillas (? pisando con las puntas de los pies). de ~ a cabo. 1. loc. adv. de cabo a cabo. de ~ en blanco. 1. loc. adv. Con todas las piezas de la armadura antigua. Armar de punta en blanco. 2. loc. adv. coloq. Con uniforme, de etiqueta o con el mayor esmero. Estar, ir, ponerse de punta en blanco. 3. loc. adv. Dicho de disparar un arma de fuego: Con puntería directa, cuando por la corta distancia a que está el blanco no se requiere el uso del alza. 4. loc. adv. Abiertamente, de manera directa, sin rodeos. en ~. 1. loc. adv. Dicho de amarrar un barco a un muelle: Perpendicularmente a él. 2. loc. adv. Dicho de danzar: Con los pies apoyados en la punta de los pies rígidos. en ~s. 1. loc. adj. Taurom. Dicho de un toro: Que no tiene afeitados los cuernos. estar alguien hasta la ~ de los pelos, o del pelo. 1. locs. verbs. coloqs. estar hasta los pelos. estar de ~ con alguien. 1. loc. verb. coloq. ponerse de cuerno con él. hacer ~ alguien. 1. loc. verb. Dirigirse o encaminarse el primero a una parte. 2. loc. verb. Oponerse abiertamente a otra persona, pretendiendo adelantarse a ella en lo que solicita o intenta. 3. loc. verb. Sobresalir, destacar entre muchos por los méritos personales, o por otras circunstancias. por la otra ~. 1. expr. coloq. U. para negar rotundamente algún aserto. sacar ~ a algo. 1. loc. verb. Aprovecharlo para fin distinto del que le corresponde. 2. loc. verb. coloq. Atribuirle malicia o significado que no tiene. ser de ~ alguien o algo. 1. loc. verb. Ser sobresaliente en su línea. tener alguien algo en la ~ de la lengua. 1. loc. verb. Estar a punto de decirlo. 2. loc. verb. Estar a punto de acordarse de algo y no dar en ello. tener ~s y collar de. 1. loc. verb. coloq. U. para dar a entender que alguien tiene asomos de un vicio o maldad. tocar a alguien en la ~ de un cabello. 1. loc. verb. tocar en un cabello.

Esto no es una broma