Terminado el proyecto de Haikus de Montaña y Mar

Acabo de dar por concluido el Proyecto de Haikus de Montaña y Mar que se gestó a raíz del cuaderno que encuaderné (valga la redundancia) con materiales reciclados que me había regalado María José Gómez Sánchez-Romate.

Una vez que tenía la cubierta puesta (con un sugerente arbolado sobre cartulina para acuarelas) me vino a la mente la idea de escribir haikus con los que llenar el libreto.

Los haikus para el libro los escribí a máquina (PC, que es una máquina) entre el 3 y el 10 de junio de este año y después, (no recuerdo exactamente qué día) impresos, los transcribí manuscritos sobre el libro casi artesanal.

Seleccioné 48 de los 58 existentes, pero no los deseché.

Terminado el libro manuscrito, quise realizar un programita que usase combinaciones de los versos de los mismos, pero me parecía innecesario utilizar los 58, o los 48 haikus, así que hice una selección de 27 que separé en tres conjuntos de «primeros, segundos y terceros» versos.

Con ellos, escribí el poema programable 272727haikus.js en la primera semana de julio (unos pocos días antes de irme de vacaciones).

Al volver de las mismas, en esta quincena cálida de agosto, terminé el proyecto utilizando los restos de esa impresión de 58 haikus (menos uno, para hacerlo coincidir con mi edad) y di con una manera de editar objetualmente esos 57 haikus en una bella envoltura de cuero que parecía estar hecha para la ocasión.

ogaño

Según la RAE

hogaño Tb. ogaño, p. us.
Del lat. hoc anno ‘en este año’.
1. adv. dem. En la época actual. La historia que narra esa novela bien pudiera acaecer hogaño. 2. adv. dem. La época actual. Con más previsión nos hubiéramos ahorrado los problemas de hogaño.

Acabo de buscar en el Diccionario de la RAE (no en el «mío»), la palabra hogaño para incluirla en un poema y me encuentro con que se puede escribir también OGAÑO, así, sin h. Me ha parecido algo descorazonador. De alguna manera, sé que toda palabra la puedo escribir como me dé la real gana y no la real academia.

Así, a partir de ahora, estoy por suprimir la hache en la palabra ache y a volar…

Por cierto, el poema para el que buscaba la palabra es un haiku de lo más banal, como bien corresponde al género:

la casa indiana
hogaño abandonada
antaño escuela

Esto no es una broma