¿Nada preocupante o todo lo contrario?

Si yo me hubiese encontrado un problema como ese (lo remarcado en rojo) de posicionamiento de la capa de índice bajo la capa azul, me sentiría avergonzado, yo, que no soy más que un aficionado de la «programación» web, que nunca se debió llamar tal cosa, puesto que es tan sólo un lenguaje interpretado… pero vaya, sin entrar en detalles tontos, ¿nadie se da cuenta de esos píxeles de desajuste o a nadie le importan?

Y aquí mi reflexión:

A casi nadie le importan y quizá a mí me importan demasiado. Es ridículo perder como yo habría perdido, horas en lograr que en cualquier tipo de dispositivo ese posicionamiento ocurriese siempre de manera exacta y sin dejar esa antiestética franja visible… a modo de chapuza. Pero es ridículo, sí, es absurdo. Tanto como todo el contenido junto del periódico en cuestión.

Las faltas de ortografía, gramática y de redacción, sin mencionar los típicos y frecuentes errores numéricos (confundir millones con miles o cosas parecidas) son tan frecuentes en este medio de comunicación que ya ni me preocupo por «hacerlo notar». Así que así seguimos… cada día dándole menos importancia a lo que decimos, a lo que nos dicen, a cómo nos lo dicen… y sin embargo nos atrevemos a llamarlo «información».

Cosas que pasan.

Mientras tanto en otra galaxia…

Despreciando la obsolescencia

No creo mucho en ese término tan manido de la «obsolescencia programada» pues lo que se ha programado es realmente a la sociedad para que no quieran tener más que el último modelo de todo, para que todo sea tan rápido como pueda ser tecnológicamente o tan actual como pueda ser en otro orden de cosas. Modas y tendencias, usar y tirar.

Hace años que tenemos el ordenador de sobremesa (en realidad de torre, pero ahora a todos los llaman sobremesa vs portátiles, aunque ese es un conflicto de nombre tan absurdo como el de PC vs Mac, sin saber que PC significa literalmente Personal Computer, así que si un Mac es usado de manera personal…) Es un Compaq Presario de los tiempos en los que existía esa compañía antes de que HP la hiciese desaparecer formalmente en 2013.

Adquirimos a TOWI (nombramos los ordenadores de una manera muy simplona, aunque de un tiempo a esta parte ando pensando en renombrarlos a orquestas de tango o compositores) en 2010. Venía con un MS Windows 7 con licencia preinstalado, con un disco duro SATA 3G de 640 GB (7200 rpm), 4 Gb RAM en dos tarjetas de 2 Gb cada una, un procesador Intel Pentium E5300 y conexiones típicas para la época: 6 USB 3.0 (4 en la parte trasera y 2 en la frontal), ethernet y ranuras de expansión para tarjetas: 1 PCI (1 libre), 2 PCI-Express 1x (2 libre).

Han pasado casi 10 años desde que lo adquirimos y ha ido creciendo por dentro, añadido un disco SSD, usando esas ranuras de expansión disponibles, así como por fuera con las conexiones con almacenamiento externo por USB.

De las primeras expansiones «internas», abriendo la torre y adquiriendo pequeñeces para aumentar su funcionalidad o para reutilizar algo disponible, fue cuando compramos un pequeño dispositivo que permite convertir un disco de conexión IDE (mucho más antigua que los modernos SATA) a USB sin carcasa para no convertirlo en un disco externo. Inicialmente lo tuvimos así, pero la caja dejó de funcionar, extrajimos el disco y con ese mínimo aparatejo tuvimos un disco interno que se conectaba por USB.

Para no tener que sacar un cable USB de las tripas de TOWI hacia un conector externo y, aprovechando para aumentar el número de conexiones USB disponibles (que se nos habían quedado en muy pocas a partir de la adquisición de discos externos, ratones, teclado, impresora, webcam, pendrives…), nos pedimos para reyes una tarjeta PCI en enero de 2017 que incluye cuatro conexiones USB 2.0 externas y una conexión hacia el interior de la caja.

Hace un año que el ordenador, con un Linux (Ubuntu/TangoStudio) que sustituyó al preinstalado de MicroSoft, iba algo lento, lo que podríamos llamar gajes de la edad, pero le hemos dado un poco más de vida con la instalación de un disco duro de estado sólido (SSD) conectado a la placa mediante un cable SATA. Para poder llevar la corriente al mismo tuvimos que comprar un adaptador (mínimo gasto de menos de 2€) que bifurcase uno de los conectores MOLEX de 4 pines hacia conexión de corriente SATA.

El disco SSD particionado tiene 120 Gb, lo que no parece mucho, pero es suficiente para el sistema operativo y algunas carpetas que requieran acceso de lectoescritura más rápido. Fue una compra que hice por 27€ en su día para intentar darle algo más de vida a otro ordenador (en esta ocasión un portátil HP Pavilion) que no acabó de lograr su objetivo, así que lo reutilizamos en TOWI.

Towi, por tanto, tenía ya un SSD como disco principal, Lacie (que tiene otra larga historia relacionada con su adquisición como disco de almacenamiento externo LaCie Desktop Hard Disk 320GB USB 2.0, 7200 RPM, Negro, para luego pasar a una caja que soportase interfaz IDE cuando dejó de funcionar la que venía de serie) como disco conectado con ese adaptador IDE-USB a la tarjeta PCI-USB, por supuesto el disco que traía de serie de 640 Gb al que llamamos COMPAQ. Aproximadamente 1Tb de capacidad repartida en 3 discos muy diferentes.

En el exterior, por otro lado, había ido aumentando la cantidad de discos conectados por USB. Pero las interfaces USB 2.0 hacían algo lento el tener conectados discos que podían ir a la velocidad de USB 3.0 en las existentes, para ese momento 10, conexiones USB externas disponibles.

Carmen necesitaba cada vez más espacio y ya no había forma de distribuirlo sin que resultase muy incómoda su gestión. Así que le propuse adquirir un disco USB 3.0 de «gran capacidad» (2 Tb) MAXTOR que le compró a su hermano. Pero ahora quedaba la cosa de cómo aprovechar ese disco rápido y grande con sus anticuadas (que no obsoletas) conexiones USB 2.0.

Hace unos días compré para ello unas tarjetas PCI-Express (aprovechando que quedaban aún 2 slots disponibles) una de ellas para proporcionar 2 USB 3.0 traseros con un conector USB de 15 pines interno al que se le podía conectar la otra, que no es más que un sofisticado USB 3.0 hub que dota al equipo de salidas frontales 3.0.

Ambas tarjetas necesitaban ser conectadas a la corriente (necesitan alimentación eléctrica) y fue bastante complicado desplegar el cableado para que pudiese llegar a todas las tarjetas y discos duros que este pequeño Frankenstein necesita. Habría sido conveniente un alargador de cable MOLEX que cuesta menos de 2€ y que no tenía. Lo logré sin ello, si bien el disco IDE (Lacie) queda algo «colgado» en un dudoso equilibro en el espacio interior de la torre.

Puede que llegue un momento en el que no sea rentable seguir invirtiendo mínimas cantidades para hacer que este viejo ordenador siga siendo uno de los equipos principales que tenemos, pero de momento me resisto a abandonarlo y seguiré diciendo que la obsolescencia no está programada en los dispositivos, sino en los humanos.

Google+

Como otra mucha gente, he recibido el correo electrónico avisándonos de que Google Plus cierra sus puertas y que más me vale descargarme lo que hubiera subido alguna vez a esa red social a la que nunca hice mucho caso, pero sí algo, claro está, en esta época en la que todo parece perecer ante un parpadeo.

Hoy he solicitado el enlace con el material para guardarlo pero sé que es algo ridículo, y más aún en mi situación, alguien que hace backups de backups hasta la reiteración absurda. Cada vez que manejo algún archivo en una red social me aseguro (si me interesa lo más mínimo) tenerlo bien localizado en un disco duro, en una carpeta personal… así que puede caerse cualquier servicio de Internet que, al fin y al cabo, como vino puede irse.

Sí, sé que parece inverosímil, pero un día no existirá Google, ni FaceBook, ni Instagram, ni Twitter, ni Amazon… que tienen mucho menos tiempo de vida que cualquiera de mis alumnos de clases particulares de Bachillerato.

Nunca he depositado ciegamente mi fe en la nube.

Recuerdo cuando cerró abruptamente MegaUpload, donde yo tenía un espacio dedicado a almacenar archivos de backup privados (comprimidos y cifrados, por cierto) y los perdí sin previo aviso. Pero no pasaba nada, puesto que los originales los tenía (también con copias de seguridad) almacenados en local.

Ahora usamos más «la nube» (en pantalones, que diría Maiakovski) pero de cada avance significativo en un documento que manejo en Drive, por ejemplo, hago una descarga en local para asegurarme de que si cierra Google, o me desconecta con cualquier motivo, tengo el contenido que me interesa.

Dan ganas de reírse de mí mismo, como de alguien que pareciera querer tener un «backup de internet en un disquette«… pero no me olvido nunca de que internet no es más que una serie de dispositivos conectados que puede romperse como tantas otras cosas.

Por supuesto que también puede irse a pique toda la electrónica e incluso la electricidad y, de hecho, cada vez que voy a un espectáculo o a coger un tren y puedo tener la alternativa de llevar la entrada en papel, prefiero hacerlo así para asegurarme de un método mucho más eficaz para cosas como esta.

Has recibido este correo porque tienes en Google+ contenido para tu cuenta personal (de consumidor) o para una página de Google+ que administras.

Te recordamos que el 2 de abril del 2019 cerraremos Google+ para particulares y comenzaremos a eliminar el contenido de las cuentas de Google+ personales. También eliminaremos las fotos y los vídeos de Google+ que tengas en tu archivo de álbumes y en tus páginas de Google+.

Descargar tu contenido de Google+ puede llevarte algún tiempo; te recomendamos que empieces antes del 31 de marzo del 2019.

El cierre de Google+ para particulares no afectará a ningún otro producto de Google (como Gmail, Google Fotos o Google Drive), que seguirán estando disponibles. También conservarás la cuenta de Google que utilizas para iniciar sesión en estos servicios. No se eliminarán las fotos y los vídeos de los que tengas copia de seguridad en Google Fotos.

Para más información, consulta las preguntas frecuentes sobre el cierre de Google+.

De parte de todo el equipo de Google+, gracias por hacer de este servicio un lugar tan especial.

Conectando desde mi móvil

Adoro esta posibilidad de conectar vía ssh con mis ordenadores desde el teléfono móvil para poder hacer fricadas como esta de ir controlando si un backup se está realizando correctamente.

Véase el «tar cfvz /media…» que está copiando toda la ingente cantidad de música de Tango que Carmen utiliza para que no pueda, por error o accidente, hacer algún estropicio ahora que tiene todos sus equipos sincronizados utilizando la nube de Mega.nz

conexión ssh desde android

Me chirría ver tantos permisos concedidos, ese chmod 777, esos -rwxrwxrwx para todo el mundo mundial en ese disco, pero tengo que recordarme a mí mismo que no es tan grave y es parcialmente inevitable porque se trata de un disco formateado en NTFS y los permisos de unix no los tolera (aunque se podría hacer de otra manera, al montar en el fstab incluir un par uid/guid para que sólo algunos usuarios tuvieran acceso de lectoescritura).

Por otro lado, SuperDisk, es el disco de 1,5 Terabytes que usamos en casa (montado internamente en PCTACENS18, uno de nuestros ordenadores de torre) para compartirlo por SAMBA/SMB… o sea, que está bastante expuesto… pero no tanto como otras cosas que ni quiero pensar. Vía Samba no tiene permisos de escritura, claro está, así que puede ser una especie de disco multimedia… accesible desde cualquier dispositivo de la casa. Esa accesibilidad hace cómodo tanto permiso concedido.

No obstante, es una de mis tareas pendientes de poquísima importancia (y menor urgencia) el formatear el disco con un xfs, por ejemplo, que permita asignación de permisos a nivel UNIX.

Concedido acceso SSH a varios equipos, puedo utilizar aplicaciones de Android para manejar los navegadores desde el móvil como si se tratase de un mando a distancia, ya que los mismos se encuentran conectados por cable HDMI con la televisión o con el proyector mediante un largo cableado VGA ambos integrados en la estructura canalizada de nuestra casa.

Sí, me gusta la tecnología.

Reparación de una impresora

La semana pasada
en algún momento que no puedo precisar ni es importante hacerlo
la impresora
comenzó a imprimir doble
ebria de tinta ciega
todo lo que escupía
tenía una
preciosa pero ilegible
duplicación desajustada.

En varias tintas el efecto
era aún más bello
aunque seguía siendo ilegible
o quizá porque seguía siendo ilegible.

El periodo de garantía acababa de transcurrir
y me veía abocado a adquirir otra
seguramente por la vía de la compra
telemática.

Hoy he dedicado parte de la mañana
a limpiar sus tripas
con un papel blando
sin saber muy bien qué es lo que estaba haciendo
teniendo confianza en que no podía empeorar.

Ha vuelto a imprimir sin esa duplicidad
tan intrigante
y me inquieta pensar
que prefería que estuviese estropeada
para imprimir la imperfección del mundo
por sus venas.

La prosa es la reparación
que la poesía pone de manifiesto.

function nada()

//
// Función que no hace nada. Sí, así es. Es una función relajada
function nada() {}

Dentro del código del Proyecto Lejanías se puede leer el código de esta función que, como su nombre indica, no sirve para nada y no hace nada de nada… aunque había ocasiones en las que funciones como esta se utilizaban para poder hacer llamadas a la función y generar «espacios de tiempo», intervalos más o menos variables de una manera algo chapucera.

[ISOC-ES] Music Industry Asks EU to Scrap Article 13

1. #Artículo13 propuesta #Directivacopyright no respeta la #libreexpresión, pues obliga a establecer filtros preventivos, es decir, censura previa, sobre el contenido que se comparte en #Internet.
2. Alemania y Francia han alcanzado un acuerdo que intenta excluir a las #PYMEs europeas, pero que terminaría obligando a filtrar preventivamente a webs del tipo de @menéame.
3. A la vista de esto, incluso las grandes entidades de #Copyright que promovieron esta legislación (@IFPI, @LaLiga, etc.) se han descolgado de la reforma y acaban de pedir abiertamente [https://torrentfreak.com/music-industry-asks-eu-to-scrap-article-13/ ] que las cosas sigan como están.
4. También DESDE ISOC_ES PEDIMOS QUE LAS COSAS SIGAN COMO ESTÁN. Las leyes y los tribunales europeos garantizan hoy un correcto equilibrio entre #libreexpresión y #derechos de autor. Filtrar preventivamente es censurar previamente. #Internet dejaría de ser el espacio de libre intercambio que hoy es si esta legislación sale adelante. SALVEMOS INTERNET #SavetheInternet @internautas @pdli

[ISOC-ES] Comunicado sobre la nueva reforma de la Ley de Propiedad Intelectual

El capítulo español de la Sociedad de Internet, ISOC-ES, ante la nueva reforma de la Ley de la Propiedad Intelectual en España, se ve en la obligación de denunciar el abuso que esta reforma representa contra la libertad de expresión.

ISOC-ES, conjuntamente con la Asociación de Usuarios de Internet, la Asociación de Internautas y la Asociación de Técnicos de Informática, forma parte desde diciembre de 2014 de la iniciativa Derechos en Internet. Esta iniciativa está dedicada a divulgar los derechos en la red, tal como los explican el Consejo de Europa y la Coalición por los Derechos y Principios de Internet del Foro para la Gobernanza de Internet de la Organización de las Naciones Unidas. El derecho a la libertad de expresión e información, diamante de la Declaración Universal de Derechos Humanos, figura de manera destacada en las guías de derechos de ambas instituciones.

En 2016, ISOC-ES junto con las asociaciones anteriormente mencionadas y la Asociación Española de Editoriales de Publicaciones Periódicas (“AEEPP”), denunció la anterior reforma de la Ley de Propiedad Intelectual ante la Comisión Europea por entender que infringe normas de derecho comunitario.

En este 2019, ISOC-ES rechaza una vez más la nueva reforma de la Ley de Propiedad Intelectual que se propone por atentar contra el derecho a la libertad de expresión. En particular, se suprime la supervisión judicial a la hora de cerrar determinados sitios en la red, lo que está en oposición con el articulo 20 de la Constitución Española que garantiza que los medios de expresión e información solamente podrán secuestrarse en virtud de resolución judicial. Se trata de un atropello de las garantías constitucionales comparable al de la ley 1/1992, la infame “ley de la patada en la puerta” que acabó siendo declarada anticonstitucional.

La actual reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, tras pasar por el Congreso y el Senado, se halla de nuevo en el Congreso esperando su aprobación definitiva; una aprobación que nos parece indeseable en los actuales términos.

(Autor: Ignacio Agulló)

ChromeCast

Desde hace unos días estoy disfrutando de este nuevo cacharrito tecnológico que viene a ser un dispositivo más de control y seguimiento de la sociedad (lo sé y aun así lo uso).

Hace años que no tenemos televisión en el sentido tradicional de la palabra (no está sintonizada) aunque el aparato lo utilizamos, conectado con un cable largo y bien parapetado en una canaleta técnica que hicimos cuando reformamos nuestra casa, para acceder a todo aquel contenido al que puedas acceder con un ordenador, ya sean plataformas de streaming, vídeos o multimedia en general e incluso el correo electrónico o navegar por la web.

Ese cable evita que echásemos de menos tener que comprar un televisor «smart» que básicamente lo que hacen es tener un pequeño ordenadorcito que hace algunas de esas cosas que nosotros podemos hacer con nuestro gran ordenador y un HDMI (PC->TV).

No obstante, llevaba tiempo pensando en el «derroche» que supone tener un PC encendido casi permanentemente para el visionado de series o películas, cuando hay opciones mucho más «ecológicas». Por otro lado, llegadas las épocas de regalos innecesarios navideños, agradezco que alguien me regale algo a lo que darle una mínima utilidad. Así que entre una cosa y otra…

El hermano de Carmen (que tiene una tienda Beep), tuvo a bien regalarme(nos) este pequeño cachivache al que se le pueden sacar varias pegas, pero también algunas utilidades. La principal y más evidente es la de poder tener ese PC del que hablaba apagado casi el 100% del tiempo, salvo para algunas excepciones, como por ejemplo para dar soporte a (Amazon) PrimeTV que no funciona con el ChromeCast (sin que sepa muy bien por qué).

Cada vez que se adquiere un dispositivo tecnológico casi sin pensarlo aparecen nuevas necesidades que antes de eso no se tenían. Es curioso. O no.

Ahora tengo un problema que no tenía: el ChromeCast que tenemos (creo que versiones posteriores sí lo incorporan) no tiene salida de audio independiente del HDMI, así que la única forma de oírlo es mediante el televisor al que está conectado, pero ¿qué hago si quiero conectarlo a unos auriculares como antes hacía con un dispositivo inalámbrico conectado al PC?

La dificultad está asociada a la televisión, que no tiene salida analógica de RCA o Jack de 3,5mm, sino tan solo una supuestamente inmejorable salida digital TOSLINK, pero los auriculares inalámbricos de esta tecnología son enormemente caros, así que no es una alternativa para cuando quiero disfrutar de una serie en la TV sin molestar a mi pareja que puede querer no oírla.

Así que ahora estoy buscando una pequeña solución a ese pequeño inconveniente que seguramente pasará por adquirir (o esperar a otros «reyes») un transformador de audio digital TOSLINK a audio RCA/Jack o, mejor aún, Bluetooth. Pero claro… son mínimos gastos que no veo tan necesarios.

Pero… ¿tiene algún sentido hablar de necesidad en la era del consumismo más salvaje?

Imagen sugerente de programación sobre todas las cosas

Me encontré esta imagen en una publicidad de una estación del metro e inicialmente pensé que se trataba de un error, pero luego me di cuenta de que estaba bien, que era una campaña o anuncio de una academia de programación.

Pero me encantó la imagen y pensé que sería sugerente pensar o imaginar códigos de diversos lenguajes que haya aprendido a lo largo de mi vida superpuestos a imágenes de mi vida o fotografías más o menos intrascendentes y ver qué ocurre.

Lo investigaré.

Esto no es una broma