Bazofia

Recibo más de 300 emails diarios
que puedo descartar afortunadamente
sabiendo que poca gente me escribe en inglés
o me ofrece servicios sexuales.

Pero entre tanta bazofia
de cuando en cuando
tengo correos electrónicos de personas que conozco
y que son tridimensionales
pero algunos de sus mensajes
tampoco me interesan.

Así que borro todo y sigo adelante
queriendo suponer que lo que hago tiene algún sentido
y que alguna vez uno de esos mensajes que me llegan
será digno de mi atención.

Mientras tanto
el tiempo pasa sabiendo que estoy perdiéndolo
discriminando entre bazofia sin parangón
semibazofia
y un mensaje a la semana de una persona que me importa.

¿Merece la pena seguir teniendo correo electrónico?

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Alberto es un nombre propio masculino de origen germánico en su variante en español. Es una contracción de Adalberto, que significa el que brilla por su nobleza o nobleza brillante. (Recordar que no es oro todo lo que reluce)

Mariano es un nombre propio masculino de origen latín. Mariano puede proceder del nombre Mario o del adjetivo mariano (referido o partidario de la Virgen María).

Pablo es un nombre propio masculino de origen latino (Paulus) que existe desde la antigua Roma y fue un cognomen de una gens (familia) romana ilustrísima llamada Gens Emilia. El nombre Paulus deriva del adjetivo latino paulus, que significa pequeño u hombre de humildad. Su prevalecencia en el mundo cristiano es debido al hecho que se relaciona con el Apóstol Pablo o Pablo de Tarso.

Pedro es un nombre propio masculino español que proviene del nombre Petrus (en latín), que significa piedra (en el sentido de «firme como una roca»). Pedro es un nombre muy común, sobre todo en España e Iberoamérica. El nombre latino es cognado (poseen una fuente común) del nombre griego Πέτρος (Petros), que también significa piedra.

En resumen, cuatro hombres, cuatro gallos cacareando. Ninguna mujer.

¿No haría bien el PP cediendo paso a alguna de sus mucho mejor preparadas segundas de a bordo o tal como yo siempre he creído, parte de su electorado no lo soportaría pues son machistas hasta grados inconfesables? Desde luego, algo es seguro: mejor que el actual, sería cualquiera.

¿No haría bien Podemos para presumir de feminista, bandera que abandera hasta posiciones absurdas, dejar de lado a su eclesiástico Pablo y erigir en opcional a una de sus talentosas mujeres? ¿Alguna de entre las interesantes aportaciones que parecen sepultadas de Equo?

¿No haría bien C’s, vociferadores de presuntas nuevas políticas, cediesen paso a su muy presentable Inés?

¿No haría bien PsoE saludando a victoriosas mujeres andaluzas que tienen en su partido para aglutinar el voto feminista-light?

No acabo de entender cómo esto no se convierte en una herramienta de primer orden a la hora de elegir un candidato.

Más del 50% del electorado es mujer.

No lo comprendo: no se trata tanto de establecer «cuotas» o «paridades» si no (al menos) de intentar utilizar políticamente este hecho. Estoy convencido de que si alguno de estos partidos (el PP sigo pensando que será el primero en hacerlo y el último en desear hacerlo) diese ese paso, saldría enormemente beneficiado.

Parece que el único intento de pensar en el electorado femenino ha sido a la hora de elegir candidatos «atractivos» para captarlas. Pero ¿de verdad funciona? ¿Las mujeres no están hartas de no verse reflejadas en las instituciones? ¿no votarían masivamente a un partido que llevase en su primera línea a una mujer con la que, quizá, identificarse?

Sé que se dirá que lo que importa es la política que el partido en cuestión esté dispuesto a hacer en ese área y estaría esencialmente de acuerdo si no pensase que el marketing también cuenta y se ha elegido a Pablo/Pedro/Alberto por sus marketinianas caras. ¿A nadie le pareció que sería atractivo el elegir una mujer para la opción primera?

Mi sensación es que se sigue estando convencido de que no aceptaríamos a una mujer en un cargo semejante.

Y me entristece.

¿Absurda preocupación o pregunta mal formulada?

tequitaraelsueldo

No es importante quién me quite el trabajo (que no debería ser algo a defender tan a capa y espada, salvo que sea un verdadero placer o gozo realizarlo). Lo verdaderamente importante es quién o qué me quitará mi sustento económico.

Podría tenerse esto segundo sin lo primero, pero sería necesario que hubiese un replanteamiento del sistema económico y eso ni hablar. Mejor sigamos culpando al inmigrante o a la robótica de lo que provoca el reparto desequilibrado y desigual de los beneficios de la producción.

No sabemos si el robot te podrá o no quitar «el trabajo» pero estamos absolutamente seguros de que lo que te va a quitar «el dinero» será un humano.

La era de la estadística

Estamos viviendo la era de la estadística.

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Cuando me toca algún alumno de clases particulares de matemáticas, especialmente de ciencias sociales, tengo que repasar estas temáticas que me espantan de la probabilidad y la estadística, cuando yo siempre he sido una persona más de álgebra y topología.

Pero hoy, pensándolo, recordando una conversación que tuve ayer con Isidoro Valcárcel, sobre los modelos de la realidad, las fronteras, me di cuenta de que mi amado principio de incertidumbre dio el pistoletazo de salida a esta era en la que incluso las ciencias más firmemente algebraicas pasaron a ser dependientes de esa rama de la matemática del error, de la indeterminación, del des-con-cierto.

Antes, bien es verdad, habrían venido las revoluciones que la misma matemática había sufrido a lo largo, principalmente, de finales del siglo XIX y comienzos del XX, con la formulación de nuevos espacios, nuevas lógicas, la ruptura de la axiomática euclídea, pero quedaba la tenue ilusión de que la naturaleza era predecible porque cumplía unas reglas casi expresables algebraicamente.

Aunque era una ilusión, a mí me hacía ilusión. Y me quedé allí. Sabiendo que no podía quedarme, pero me quedé… eso de la termodinámica estadística me parecía una trampa para aproximar lo desconocido… y no una nueva concepción de la realidad, en la que lo desconocido es lo conocido, por decirlo así, la dualidad campa a sus anchas y la semántica pasa a ser protagonista en ciencia.

Habíamos vivido una maravillosa era del álgebra, desde que los copernicanos y los cartesianos habían sido capaces de predecir eclipses, elipses y otras ipses. Habían «domado» la realidad bajo la batuta de la incógnita más o menos complicado de despejar, lagrangianos mediante.

Teníamos nuestras formulitas, nuestras leyes de gravedad, más o menos relativas, pero ahí estaban, sin juegos de dados… como le gustaban al querido tío Alberto.

Atrás había quedado toda una era oscura, que podríamos llamar la era del cálculo, era de contar sin asignar a variables, sin más que números y números… anotaciones, tablas, piedras, ovejas, después de una aún más lejana galaxia de proporciones geométricas, de cuerdas, reglas, compases y medidas, medidas y medidas… Las alubias del del teorema quedaban más allá del horizonte de sucesos.

Y ni hablar de las cuentas con las manos de esos babilónicos iterativos.

Pero sí, todo eso quedó atrás y ahora vivimos la era de la estadística y no me resisto a pensar que tendría que haber aprendido y comprendido más y mejor aquella temática durante los años de mi enseñanza secundaria y el entonces bachillerato unificado polivalente, aunque claro está que no tenían en cuenta (y aún tampoco) que la era del álgebra toca a su fin y que en ciencias (puras purísimas) íbamos a necesitar la estadística, la probabilidad y esas morrallas mucho más que la integración por partes.

Qué le vamos a hacer. Probablemente (uy), probablemente llegue alguna vez una nueva era en la que lo único importante sean los conjuntos, las categorías, y podamos releer con placer a Inmanuel Kant, a Bertrand Russell y, por supuesto, a Frege.

Policías Nacionales Playmobil – Con nosotros no se juega

Antidisturbios-Playmobil

De la serie Publicidad en Cubierta.


Nada en contra (o no demasiado) de que existan unidades antidisturbios en la policía nacional, pero siguiendo con la idea de que todo se puede comprar o vender al mercado para recaudar dinero rápido, como en el germen de este proyecto, con la venta de «SOL» a «Vodafone», procedo a proponer que se «venda» espacio publicitario en distintos soportes públicos, como es, en este caso, el uniforme de los antidisturbios.

Las arrobas del género

Sobre el género gramatical y el género sexual sigo teniendo mis objeciones, aunque me sigan tachando por ello de micromachista o similar.

El caso es que cuando leo un texto con arrobas (ese signo utilizado para denotar la posible a u o que pretende ser inclusiva y que yo siempre asocio con direcciones de correo electrónico) paso el tiempo buscando errores de concordancia gramatical, pues tarde o temprano aparecen, que indican que, allende los gestos intencionales, el pensamiento subsiste.

He encontrado el siguiente texto que muestra esta habitual errata que se me dirá que no es importante. Pero a mí me sigue pareciendo crítica en tanto que deja en evidencia que se escribe asumiendo (arrobas aparte) que el género masculino gramatical no implica exclusión.

A lo que siguieron unas risas forzadas complices de cualquiera que quiere hacer una gracia, diga lo que diga. Así de estúpid@s somos a veces los hombres y las mujeres. Tenemos tanto miedo a no ser aceptad@s por la manada que vivimos en contra de nuestros deseos, de nuestras ideas, diciendo sí cuando queremos decir no, riendo sin ganas, asintiendo con la cabeza mientras l@s otr@s hablan, sólo por no ser echados del grupo.

El texto completo se puede ver aquí. Es un texto escrito por una mujer, que perpetúa su utilización inconsciente del «echados» (nosotros) independientemente del número de arrobas que implemente. ¿Podría ella ser tachada de micromachista por ello? Sé que si hago este comentario público, el que seré acusado de machista seré yo, así que lo ignoro, pero sigo teniendo esas objeciones del primer párrafo.

Desesperanza

Llegó al poder de la Comunidad de Madrid con un dudoso proceso postelectoral que ha recibido un nombre «impropio» de Tamayazo, cuando debería haberse llamado «Aguirrazo».
Huye de un control policial arrasando con los municipales.
Adjudica a diestro y siniestro, muy siniestro, obras públicas de gran envergadura.
Participa activamente en el espionaje interno y, presumiblemente, externo de miembros de su partido.
Tiene unas relaciones más que turbias con tesoreros imputados por corrupción institucional.
Por no hablar de otros procesos de tráfico de influencias, tramas mafiosas varias y un sinfín de tejemanejes que no creo que lleguemos a conocer jamás.
Sin embargo:
En mayo de 2015 encabeza la lista más votada en las elecciones municipales de Madrid.
Se postula (imporsonalmente) como una de las líderes del primer partido político de España en número de votos y representación parlamentaria. Partido que, no obstante, sigue siendo ambas cosas.
Continúa ejerciendo un cargo político de envergadura y representando a un enorme sector de la población.

Ahora hemos perdido a Esperanza.
Pero yo hace tiempo que perdí la esperanza.

Quizá alguna vez la recupere. Quizá.
Ahora tocan las Tesis de Abril.
Los Idus de Marzo están a la vuelta de la esquina.

Ortografía Periodística

orotografía periodística

En un artículo interesante sobre las medidas sociales que el gobierno francés ha implementado contra prácticas extendidas derivadas del más radical libremercado desregularizado, me encuentro un párrafo con dos errores ortográficos o gramaticales propios de un alumno al que suspenderían en cuarto de la ESO por eso mismo.

Y es en LA VANGUARDIA. Un periódico digno de ser de los de mayor tirada nacional. Sin embargo, algo campa a sus anchas en el periodismo y es la velocidad por encima de la calidad. Entre otras cosas, de la calidad en la presentación de la información, del cuidado al lenguaje, a las normas del lenguaje (un lenguaje es un conjunto de reglas y poco más).

Pero nadie parece enfadarse por esto. Bueno. Es lo que hay. Luego comentaremos que la educación en los colegios ha perdido nivel o calidad… y seguiremos tan panchos, leyendo noticias como esta porque el contenido es lo importante… Vaya, pues eso, que hoy tengo un día demasiado crítico. ¿Qué importa? Estulticia. Estulticia. Campa a tus anchas.

Desproporcionada represión

El sábado día 6 de febrero hubo un espectáculo de títeres en horario infantil en el que, en un momento dado, aparecía una pancarta (no conozco con precisión el contexto) en el que figuraban las palabras GORA ALKA-ETA.

Gora
(Imagen del artista visual y activista artístico Hilario Álvarez)


Ese mismo día, interrumpiendo la actuación, la policía intervino y ahora mismo están encarcelados los titiriteros en cuestión.

ENCARCELADOS.

Es decir, que por algo semejante se pueden pedir penas de cárcel sumarial, por vía rápida, por intervención directa. Para eso se llama terrorismo a lo que se llama terrorismo.

Hay infinidad de casos que están en procesos de resolución con muy poca gente en prisión por ellos. Véase casos contra el PP (hay tantos que es difícil enumerarlos como casos aislados, por más que insistan) o los casos contra los aledaños de nuestro monarca.

No son de «enaltecimiento del terrorismo», que es una figura legal muy conveniente, pero tampoco son baladí aunque no son urgentes y nos recuerdan permanentemente que hay que saber tener paciencia con los procesos legales. Que la ley lleva su tiempo. Pero no parece que sea así siempre.

Hay enaltecimientos de la violencia de muy distintos modos, algunos presuntamente legales, o legítimos, como la intervención armada en un país con la pretensión de que tenía unas armas de destrucción masiva que no fueron nunca encontradas, pero ahí queda, sin juicio alguno. No ya detenciones ni encarcelaciones.

Hay enaltecimientos de violencia fascista en cada ocasión que a los manifestantes de la más extrema derecha (que son votantes del PP por falta de otra cosa más afín) se los ve por las calles con banderitas preconstitucionales, pero nadie parece ofenderse como para que aquello acabe en prisión de nadie.

Sin embargo, es oír la palabra ETA y como ante la peste todo el país parece ponerse de acuerdo en su inmediata y contundente CENSURA.

Hasta este punto están las posturas tan afiladas en este terreno que no me atrevo a publicar mi opinión en FaceBook ni similar pues es más que probable que derivase en una diatriba terrible de desafecciones e incluso insultos.

Este país dista mucho de entender qué quiere decir libertad.

Sobre si la programación del evento (dado su contenido) era inadecuada para la ocasión, quizá no tenga mucho que opinar, salvo que muchas de las cosas que ocurren con un contenido mucho más indeseable desde mi punto de vista lo hacen en esos horarios.

Pero claro, para mí es censurable que una institución como la iglesia católica, con casos de pederastía no condenados con la contundencia debida, con una homofobia declarada abiertamente, con un machismo que se refleja hasta en la naturaleza de la misma jerarquía, tenga patente de corso para ejecutar eventos que considera adecuados para menores… y yo no lo considero en lo más mínimo, por no hablar de la enseñanza en colegios concertados (religiosos) la mayoría de los cuales son financiados por el estado (laico).

Pero todo eso no es violencia… o no es enaltecimiento de la violencia contra un colectivo. Parece ser.

El MIEDO en este país está instalado en todos los rincones pero no es equitativo. Muchos tenemos razones para tener miedo mientras algunos saben que son inmunes a cualquier condena o sanción. Ahí están los hinchas de fútbol semana a semana… y no pasa nada. Nada de nada. Por supuesto, ahí están los banqueros estafadores (supongo que no lo son todos) o los políticos corruptos o los monarcas vinculados con tráficos de influencias o abusos de poder, ahí están los expresidentes de gobierno irresponsables y violentos, hasta para incitar a una guerra que no se llamó así para eximir de participación al entonces rey en la toma de decisión o de responsabilidad.

Los votantes tenemos MIEDO.
Los usuarios tenemos MIEDO.
Los ciudadanos tenemos MIEDO.
Los poetas tenemos MIEDO.
Los músicos tenemos MIEDO.
Los feministas tenemos MIEDO.

Porque sabemos que es probable que algún día acabemos, por algo inapropiado, por algún desliz, multados, MULTADOS, ipso-facto, enjuiciados, sancionados y puede que, sin mucho más… ENCARCELADOS.

Tengo tanto MIEDO que vivo ATERRORIZADO. Pero este terror que siento no lo provocan terroristas, sino mi gobierno, el que representa o ha representado a la mayoría de los españoles. Esos que jamás (por mayoría) serán acusados de enaltecimiento del terrorismo ni mucho menos encarcelados.

Hoy no hago más que recordar a la Bruja Avería de aquella maravillosa Bola de Cristal que se emitía en horario infantil, gracias a la cual, posiblemente, me atrevo a pensar con libertad, aunque me dé miedo manifestarlo. La Bola de Cristal fue cancelada por emitir un programa en horario infantil que se consideraba inapropiado… pero nadie, entonces, fue a la cárcel.

Hoy vivimos un macartismo mucho más duro que entonces, aunque tengamos la sensación de que podemos comprar más colores en las tiendas… nuestra libertad no ha aumentado, en el mejor de los casos. Y no parece que avancemos.

Esto no es una broma