Sin agua

El viernes y el sábado pasado hemos estado en casa con cortes muy largos de agua, sin ninguna explicación por parte de ningún organismo responsable (ayuntamiento, por ejemplo) cuando ha sido un corte generalizado en una de las zonas más densamente pobladas del país.

No ha habido protestas, ni gritos, ni escándalo: somos una sociedad altamente sumisa.

Al fin, después de casi 2 días con dificultades como fregar, cocinar, ducharse, etc, se han dado por concluidas las incidencias y seguimos la vida tan normalmente, como si no hubiese guerras.

No soy «el chino»

Me parece de sentido común darse cuenta de que «el chino» es un término que tenemos que ir desterrando de nuestro vocabulario excepto para referirse a una persona de quien sepamos que su nacionalidad (no etnia) es china.

¿Tanto cuesta entender que es racista?

Por no hablar de tremendamente inculto pues en la mayoría de los casos no sabemos si quien regenta el colmado es una persona procedente, ni siquiera, de China.

Y si las paralelas se tocasen

Texto compuesto a partir de comentarios en una publicación en una red social:

¿Y si dos paralelas se tocasen?

En el infinito y más allá
harían un cruce de caminos donde todo sería posible…
(AAAjajajajajaja)
y no serían paralelas.

La famosa paradoja de las paralelas… o la famosa parábola de las paralelas que tal vez se convierta en paradigma o sea un caso parasicológico… yo no me quedaría paralizado e iría a hacer parapente o paracaidismo a paraguay
donde las paralelas mantendrían el siguiente diálogo:
– ¡Anda! ¿Qué tal?
– Bien, ¿y tú?…
– Bien.
Y seguirían viaje,
tendría que pasar
pues es una pregunta trampa, bien sabes que en geometría existe el infinito.

Una le diría a otra: «¡Para, lela!».
sabiendo que va de geometría no euclidiana (tan bonica)
pues se dirían: ¡¡¡al fin juntas!!! y serían felices y comerían perdices… ¿Para qué?
pareciera que llegaron al infinito.

Como tú y yo, paralelos en la vida pero sin dejar de ir uno al lado del otro aunque a veces choquemos.
Hasta el infinito y más allá
cambio identitario según fases de la vida.
Igual creaban su rito pues se convertirían en secantes e iniciarían una vida totalmente diferente a anterior a su encuentro y serían súper lelas y andarían buscando su para qué en la vida. Tal vez, sería un puro accidente o serían imparalelas ¡e imparables!

Pero los ingenieros sabemos desde siempre que se juntan en un punto gordo.
Es el teorema del punto gordo donde
por fin
dos paralelas han ido a tocarse.

Cibeles tuvo que ser una diosa

La publicidad de este parking me resulta tremendamente insultante.

Reza así:

Cibeles tuvo que ser una diosa para tener su plaza en el centro.

y en la parte no visible continúa:

A ti no te costará tanto: 19.990€

Pero no paro de preguntarme si es que realmente a quien realizó esta publicidad le parece menos costoso trabajar todo lo necesario para ingresar un total de casi veintemil euros que nacer, pues una diosa no tiene que hacer nada, no le cuesta nada serlo: se nace diosa y punto. Está claro que esta persona publicista es monárquica y opina que trabajan mucho y que pobres… ay que ver, y además se les critica.

A mí, cada vez que la veo (casualmente en el barrio de Salamanca, Madrid) me irrita, me enfada, me insulta casi diría.

Cibeles «NO TUVO QUE SER», sino que NACIÓ diosa.

¿Qué tal si toda persona NACIDA madrileña tuviese su plaza en el centro?

¡Qué pensamiento tan revolucionario!

Ains…

Cuando un teclado te hace descubrir mundo

Las diferencias entre los teclados son infinitas. En esta ocasión, entre los 2 teclados que tengo en el estudio por si alguno de ellos falla (todo falla alguna vez, y que falle un teclado es lo más molesto que puede pasar) es la tecla de «menor y mayor» < / >

Es una tecla que uso mucho más de lo que me doy cuenta, pero es que hoy he tenido que introducir la contraseña del PC usando este teclado inferior que compré en algún lugar por poquísimo dinero. Ya sé que alguien pensará que lo barato sale caro y, a veces, es cierto.

Por fin he descubierto que, en linux, las habituales combinaciones de ALT+60 / ALT+62 no funcionan, pero gracias a una página de lubunto práctico, he descubierto que la combinación ALT-Gr+SHIFT+Z da como resultado <, mientras que ALT-Gr+SHIFT+X genera >.

Lo interesante, lo único interesante de este pequeño entuerto que tiene que ver con que a veces el PC que adquirí no arranca con toda la energía que debería (lo compré barato…) es que he descubierto (por casualidad) una combinación de teclas que en el futuro me será muy útil, porque siempre pierdo tiempo «insertando comilla española de apertura o de cierre»:

Comilla española de apertura: ALT-Gr+Z = «
Comilla española de cierre: ALT-Gr+X = »

Conflictos olvidados

Quizá no siempre olvidados y, por supuesto, no olvidados por todas las personas, pues hay quien recuerda por proximidad o por otras razones.

Estoy haciendo una lista de «países» cuyo nombre provoque evocación de un conflicto. Es parte de una acción que voy a realizar para P.E.P.A. (Pequeño Evento de Performance Art) en su 6º Aniversario, en el que comparto un precioso cartel.

Empezaré por aquellos conflictos que yo mismo recuerdo (haciendo algo de esfuerzo) para luego completar la docena (¿por qué 12?) con alguna lista de Internet dedicada a ello.

Empecemos:

Gaza
Ucrania
Siria
Libia
Sudán
Yemen
Myanmar
Afganistán
Armenia
Kosovo
República Democrática del Congo
Somalia

mis opiniones

He realizado un libro objeto en encuadernación japonesa de papeles blanco roto, con cubierta blanca, sobre los que he escrito una serie de textos conteniendo información sobre «mis opiniones».

En realidad, se trata de un silencio roto, más que de un blanco roto, se trata de esconderme, de silenciarme otra vez más pues tampoco es que sea preciso que esté dando mis opiniones a todo el mundo todo el rato. Es algo cansado y quizá impositivo, como muy bien sugiere Roland Barthes en su ensayo (o compendio de opiniones) Lo Neutro.

Así que he procedido a escribir unas cuantas «opiniones» todas ellas comenzando con un «mi opinión sobre XXXXX» y terminando con un enigmático «es» que no lleva ni punto final ni puntos suspensivos.

El proceso de escribirlas ha sido lento, manuscrito, por supuesto, con rotulador de gel blanco Uni-ball Signo Broad UM-153 WHITE.

Varios motivos han demorado este proceso: el primero es que los 3 rotuladores que tenía en el estudio (de un trabajo anterior) estaban completamente secos y los intenté recuperar con todas las técnicas conocidas y algunas desconocidas, pero no pudo ser. El segundo motivo es que dado el escaso tiempo que tengo para probar materiales desde que estoy con el proceso de rehabilitación de mi hombro, no encontraba un momento para ir a por nuevos rotuladores, pues no estaba seguro de si querría usar los Uni-Ball de gel blanco o, por el contrario, rotuladores POSCA de punta más fina que los que tenía disponibles. Finalmente me decanté por gel blanco Uni-Ball, no sin antes probarlos.

Otro motivo por el que este libro ha tardado en ver la luz es que requería tiempo de secado largo (entre 2 y 3 minutos) entre cada página y la siguiente, lo que siendo un total de unas 50 páginas (50 opiniones), resultaba en un proceso de paciente paso de más de dos horas.

Aunque en primer lugar realicé un boceto de opiniones (las que iba a escribir y algunas que quedaron en el tintero) con bolígrafo bic sobre papel blanco.

Algo me dice que el libro está aún por terminar, quizá rematar esa encuadernación japonesa con un cierre cruzado o escribir un texto en rojo sobre la portada o, mejor aún, un golpe seco o escritura sin tinta con bolígrafos gastados…

Hacer el argentino

Cada mañana me ducho, ahora especialmente porque además el calor del agua sobre mi cuerpo relaja la musculatura de la espalda que ha estado en tensión durante la noche.

Desde que tenemos la nueva y flamante ducha con su plato negro antracita y el grifo de ducha permite el «efecto catarata» tan lujurioso (de lujo), resulta que tengo que terminar el proceso de ducha con un movimiento de pies que escurran en la medida de lo posible la mayor cantidad de agua residual hacia el sumidero pues el plato no tiene la curvatura o la pendiente suficiente para arrastrarla rápidamente tendiendo a la formación de charcos que eventualmente acabarían por desaguar, pero tan despacio que podrían llegar a favorecer el nacimiento de, si no renacuajos, sí algún que otro indeseable hongo.

A ese arrastrar con los pies el agua del suelo es a lo que, hasta ahora, llamaba mentalmente «hacer el argentino«, pues es allí donde vi con frecuencia algo que me parecía insólito y que, sin embargo, no era visto como algo extraño en aquellos lares: baños cuya ducha estaba en el centro de la estancia y bajo la cual había un desagüe, es decir, una «ducha sin fronteras» que inundaba todo a su alrededor cada vez que alguien se daba una ducha. Así que tras estar completamente limpito tenías que estar un rato «limpiando» el desaguisado que se había formado al limpiarse.

Ahora, tras las votaciones de las últimas elecciones presidenciales en aquel país de mis entretelas, ese «hacer el argentino» ha cobrado un significado mucho más sombrío, diría. Espero que el futuro depare nuevos usos para esa expresión.

Nota: Antes de estar en Argentina jamás me había parado a pensar que el único país al que se le ocurre poner el interruptor de la luz de un cuarto como el baño es España, costumbre que alguna amiga mía llamaba «gallegada«. 😉

Esto no es una broma