la gente no para de pasar al otro lado del cristal
y yo estoy muy cómodo
a este lado
al lado de mi café (con leche
el vaso de agua
el libro de otro
que no soy yo
porque no me atrevo a estar expuesto
al otro lado del cristal
por donde pasa la gente con sus rostros de piedra
su tristeza sin fin
su soledad
– incomunicación –
al contrario que en esta ficción a este lado
del cristal
cálido y sereno
como este poema
que no se atreve a gritar.
Libros
Colección de libros publicados mediante blog. Más información en la sección Libros de la web www.giusseppe.net
Aliviar el dolor de vivir
ya que estoy aquí haré el trabajo –
¿y cuál es el trabajo?
Aliviar el dolor de vivir.
Allen Ginsberg
De plástico. Sabroso.
De carne fresca. Bien en su punto con un poquitito de
salsa roquefort
cortada con mantequilla
sabor a sal
a azulcantes canciones
que traen de vez en cuando
un ruido (melodía y todo lo demás)
hasta mí
que reposo el café
a punto de quedarme dormido
a punto de quedarme dormido
y otras escaseces
que da la vida.
encuentro
un tipo se me acerca
con la mano por delante
en plena Gran Vía.
yo iba manipulando en mi móvil
pensando porqué no tienen o no da más información
y me asusté.
casi retiré su mano
y luego le miré a la cara,
trajeado de gris junto un limpiabotas y un negro altísimo
que intentaba vender su mercancía grabada
sin derechos de autor.
por un segundo se me ocurrió abrazarle
(quizás, a modo de disculpa)
pero no lo hice
y nos miramos desviando la mirada
manteniendo una conversación intrascendente.
tampoco le invité a comer
y dejé que se fuese solo a comer una hamburguesa
tan triste como su traje y su mirada.
sin decir su nombre, le pregunté al despedirme
si aún vivía en colmenar
– si –
– igual nos vemos un día de estos en el autobús –
pero los dos sabemos que él tiene coche, que no lo venderá
que volveremos a vernos otra vez
sin querer vernos.
A Roberto
los dedos me huelen a disolvente
los dedos me huelen a disolvente
que no consigo eliminar
después de tres días
en la terraza que no existe
(cuando sale de aquí)
me he quedado solo en este café
y no hay otro olor
que mi disolvente en los dedos
un resto de café cuando eructo
y su recuerdo
pintando el mundo con mermelada rosa.
lo demás no importa.
Dolor de plástico
lloraba anticipadamente un despido no ocurrido
me pre ocupaba
contra toda re comendación
llena de vida
acción acción
y recordaba a mi padre
diciéndome
hay que hacer
y yo pensando
pensando
en la vida que no viví
(o no quiero reconocer por algo así como
dolor de plástico de mis arterias)
Tras el estallido de la bomba
la libertad se abrió camino disfrazada de francesa
ilusionada (siempre)
hasta por una conexión a internet.
de lo que sé
removía el café con nudillos
marcados de pinchazos
A.Ginsberg
No me atrevo a escribir
de lo que sé
No me atrevo a escribir
desde la mesa en la que vivo
las mañanas
No me atrevo a escribir
y hoy, por un momento,
pensé sacar un boli y empezar
a garrapatear palabritas mientras
jose luis daba su charla
aburrida como todas las charlas
y yo ponía cara de circunstancias
para no dormirme
e incluso simulaba estar pasándolo bien
Sólo pensaba
¿qué pasaría si saco un boli
y empiezo a escribir
un poema?
Pero no me atreví.
Dolor de plástico
No entiendo tanta negativa al
dolor
al llanto
a ese silencio que cococo
no ronca de abedules
ruiseñor rojorojo
pelo de nata
que acribilla
la cruz
– ese ruido que no cesa en la calle –
la niña pidiendo otra vez
aguante
porque hay que ser capaz
con 2 cortados
de olvidar
que (al fondo)
una mujer de fuego me incendia el iris.
El cielo
El cielo está nublado de plomo
lloverá balas
morirán guerreros de la calle
que se atrincheran en cartones sin futuro
(miedo por única arma
y se rinden
a un enemigo que no hace prisioneros.
Una ventana abierta sobre Gran Vía
Intento atender a mi lectura de hoy
leer La Caída de América
de la editorial Visor
y detrás de mí
una abuelita con sus hijitas
su nietecito
grita
grita como una bruja
protestando por cualquier cosa, todo vale,
y no entiendo porqué no es feliz
si está con su nietecito
al que hace muecas horribles
y llama tontorrón
sin el mínimo respeto que merece por haber nacido
atreviéndose a enfrentarse
a su abuelabruja
que me saca de quicio y leo
podría coger un hacha y hendir
el cráneo de Peter con Placer
y pienso si ese Peter gritará
detrás de Allen mientras intenta leer
o prestar atención a lo que lee
una vieja edición de hojas de hierba
quizás
algo de su amigo Jack
Al menos el tontorrón no se puso a llorar
hasta que decidieron largarse
Me duele la cabeza
no sé si será el cielo (plomo
terraplén)
o la falta de sueño/café
una ventana abierta
sobre Chicago
Calendarios
Hoy a las 8 y 2 minutos
según me informó
alicia
será capicúa
siempre que
lo escribamos
de una determinada manera.
Hoy será par (lo es)
según un calendario
pero con tantos calendarios
no entiendo cómo
pudimos encontrarnos.
M-20020220