Algunas frases de Noam Chomsky

Ayer terminé un libro que me ha tenido ocupado más tiempo del que pensaba, principalmente porque su redacción me parecía soporífera y demasiado específica y poco generalizable. No había leído ningún libro previamente (sí algunos artículos puntuales) de Noam Chomsky y auguraba que me iba a gustar, pero me equivoqué. Quizá tengo que darle otra oportunidad porque, de cuando en cuando, encontraba sentencias o párrafos que me resultaban interesantes. Pero en una innecesaria comparación con Roland Barthes palidecía en todos los aspectos esta lectura de escritor-lingüista aburrido y prepotente, soporífero y plagado de muchas obviedades que, por mucho que se quieran exprimir, no pasaban de ser tal.

El libro en cuestión tenía el muy sugerente título de «El lenguaje y los problemas del conocimiento».

Algunas de las afirmaciones que contiene son:

El lenguaje parece ser una verdadera propiedad de la especie, exclusiva de la especie humana.

Cualquiera que haya intentado definir una palabra con precisión sabe que éste es un asunto difícil […] ni siquiera se acercan a caracterizar el significado de la palabra […] su usuario ya posee la capacidad lingüística incorporada a la facultad de lenguaje de la mente/cerebro.

La mente/cerebro humana es un sistema complejo con varios componentes en acción recíproca, a uno de los cuales podemos llamarle «facultad del lenguaje».

Esquemáticamente, tenemos el siguiente cuadro:

DATOS -> FACULTAD DEL LENGUAJE -> LENGUA -> EXPRESIONES ESTRUCTURADAS

El lenguaje humano es mucho más que un mero sistema de comunicación: se usa como expresión del pensamiento, para establecer relaciones interpersonales sin ningún interés particular, en lo que respecta a la comunicación, como juego y para todo tipo de fines humanos.

La lengua penetra profundamente el pensamiento y la comprensión, y forma una parte esencial de nuestra naturaleza.

La tarea del lingüista es descubrir la naturaleza de los elementos: Los datos, la facultad del lenguaje, la lengua y las expresiones estructuradas determinadas por la lengua.

Una teoría de la facultad del lenguaje es lo que a veces se llama «gramática universal». […] Los principios de la gramática universal no tienen excepciones, ya que constituyen la facultad misma del lenguaje, un marco para cualquier lengua humana determinada, la base para la adquisición del lenguaje.

Las lenguas del mundo parecen ser radicalmente distintas una de otra en muchos respectos, pero sabemos que deben ser vaciadas en el mismo molde, que sus propiedades esenciales deben ser determinadas por los principios fijos de la gramática universal.

El aprendizaje de la lengua no es en realidad algo que el niño hace; es algo que le pasa al niño que está situado en un medio ambiente apropiado, de manera parecida a como su cuerpo crece y madura de forma predeterminada cuando recibe nutrición apropiada y estímulo dentro de su medio ambiente.

Los métodos de instrucción y la cantidad de material que se abarque importan poco en comparación con lo que se logra al estimular la curiosidad natural de los alumnos y al despertar el interés por explorar por su cuenta.

Una verdadera comunidad democrática es aquella en la cual el público en general tiene la oportunidad de participar constructiva y significativamente en la formación de la política social: en su propia comunidad inmediata, en su lugar de trabajo y en la sociedad en general. Una sociedad que excluye del control público importantes ámbitos donde se toman decisiones cruciales o un sistema de gobierno que meramente otorga a la población en general la ocasión de ratificar decisiones tomadas por grupos de élite que dominan la sociedad privada y el estado, apenas merece el término «Democracia».

Para explicar los hechos del mundo que sobrepasan las posibilidades de una explicación mecánica es necesario encontrar algún principio extra-mecánico, lo que podemos llamar un «principio creativo».

Una criatura o es humana o no lo es; no hay «grados de humanidad», ni variación esencial entre los humanos.

Es una suerte para una criatura el que haya problemas que no puede resolver, porque esto significa que tiene capacidad de resolver bien otros problemas. […] Los organismos no están ordenados a lo largo de un espectro, con algunos «más inteligentes» que otros, simplemente capaces de resolver problemas más complejos. Más bien difieren en el conjunto de problemas a los que se pueden enfrentar y que pueden resolver.

Nosotros tenemos suerte de ser incapaces de volvernos pájaros, porque eso deriva del hecho de que somos capaces de volvernos humanos.

Es posible que la facultad numérica se desarrollara como subproducto de la facultad de lenguaje. Tiene la propiedad de la «infinitud discreta». […] La facultad numérica humana es esencialmente una abstracción a partir del lenguaje humano, que conserva el mecanismo de la infinitud discreta y elimina los otros rasgos especiales del lenguaje.

A mi gusto, hay mucha obviedad y mucha afirmación no demostrada, suposiciones o incluso deseos de verdad, pero es poco riguroso a pesar del endiablado uso de ejemplos que acompaña el núcleo del libro, convirtiéndolo en un texto denso y aburrido mal argumentado y poco sustentado.

Pero ha sido mi primera aproximación a este supuesto gran pensador del siglo XX y parte del XXI. Tendré, quizá, que darle otra oportunidad de «defenderse».

Faliscan Dialect

He encontrado un formidable texto sobre el idioma falisco, que no me animo a traducir al español, como debería, pero que ni siquiera puedo enlazar, porque es un PDF que google, en sus búsquedas no permite ver la verdadera URL que tiene, de modo que me lo he descargado, lo subo a este diario, de modo que puede ser accesible con una URL propia, sin google previo… (con giusseppe.net, sí, pero sin trazas de cookies, ni demás)

faliscan dialect

chocolomo y la medida de un verso

giusseppe midiendo versos

Este día, mientras medía versos con un metro fabricado con hilos en la casa de la mujer que había escrito un poema titulado «El hilo», ella me explicaba el significado de una palabra que se ha introducido para siempre en mi vocabulario de la mano de su abuela Doña Max: el chocolomo.

Chocolomo: dícese de aquella persona, animal o cosa que desea al mismo tiempo cosas claramente irreconciliables, como pueden ser las que dan nombre a la palabra en cuestión.

De la foto que me hizo mi querida Vera Moreno en su casa, me encanta especialmente la caja de Imperial: Se garantiza que es pura. Y mi insistencia en llevar camisetas que signifiquen, incluso sin haberlas comprado para tal fin, es más, sin haberlas comprado.

Era intensidad viva lo que me movía a realizar esas mediciones de un libro con el fin de dar mediciones para un libro que está por venir y que Verutxi lo hará posible.

Adoro esta forma de ser una especie de ayudante «metapoético«. Y se lo agradezco a los poetas que lo hacen posible.

Del léxico céltico

Un texto extraído (letra a letra) de un libro que google books se empeñaba en que no copiase: Los celtas y la civilización céltica. Escrito por Henri Hubert. Pgs 49 y siguientes.

Desde el punto de vista del vocabulario, las lenguas célticas presentan un número muy grande de particularidades, que no pueden reducirse a un sistema. En el celta faltan palabras y raíces que han sido sustituidas por otras.

En las lenguas célticas se encontrarían huellas de lenguas habladas anteriormente por pueblos, indoeuropeos o no, que se asociaron a los celtas o que hubieron sido absorbidos por ellos. Sería inverosímil que junto con una parte de su vocabulario no les hubiera dado alguna de sus maneras de hablar. Las innovaciones del celta procederían de sus asociaciones extranjeras.
Por lo que se refiere al vocabulario, esta hipótesis es estéril porque los asociados occidentales de los celtas hablaban lenguas casi del todo borradas o que no pueden compararse a ningún tronco conocido, excepto el vasco y el indoeuropeo. Es probable que los celtas hayan sido precedidos en occidente por otros indoeuropeos. Los elementos del vocabulario que estos les dejaron no pueden reconocerse.

Otro postulado de los primeros estudios comparativos sobre el vocabulario celta era que las raíces indoeuropeas tenían sentidos muy precisos y, por consiguiente, empleos estrictamente determinados, y de ahí la antención que se prestaba a las faltas y sustituciones de términos. Se ha acabado por reconocer que los sentidos de las raíces eran vagos y han continuado siéndolo excepto en un corto número de vocablos. Continuamente nos ocurre el designar objetos concretos con términos abstractos (regla), el dar sentidos especiales a términos de sentido general (yeso) y, más frecuentemente, el generalizar indebidamente o transportar por empleo analógico, sentidos particulares (lápiz antineurálgico). No hemos de extrañarnos de que el empleo de un vocabulario tan poco preciso fuera inseguro. No cabe deducir gran cosa de que un más o menos sustituido por otro más o menos. Conclusión: no exagerar la importancia de los hechos negativos en la comparación de los vocabularios. Esta no revela en las lenguas célticas más que accidentes del lenguaje que son comunes y en cuya producción la casualidad ha tenido la mayor parte.

Por ejemplo, existía una palabra indoeuropea para designar la casa; el celta la ha perdido. Era un vocablo de sentido preciso. En encontramos en el sáncrito véçah, en el latín uícus. Esta palabra designaba la casa grande, la casa de una gran familia, en la que podían habitar varios matrimonios. No es que los celtas no hayan conocido la gran casa, no es que la familia se haya disgregado en ellos, por el contrario, la familia celta es una gran familia de agnados, que reúne en una vida común varias generaciones, varias ramas y muchos individuos: es un tipo de familia indoeuropea. La heredad donde reside la familia se llama en irlandés baile. ¿Es esta una palabra indoeuropea? No es seguro. Se la relaciona con la raíz bhu-, tu be. Baile supone una palabra *bailos, que, a su vez, supone un precelta bhu alio-; significaría el lugar donde uno se halla. El término sería, en suma, una vieja palabra conservada por el irlandés o un término completivo de sentido general.

Otro ejemplo: El indoeuropeo tenía una raíz sé, que significaba sembrar, pero sin precisión. El galés la ha conservado en el verbo hau, sembrar; el irlandés la ha perdido como raíz verbal y la ha conservado en el substantivo síl, posteridad. Para decir sembrar, emplea el verbo cuirimo, que significa «yo arrojo». Es un hecho comparable al que se ha producido en el tránsito de ponere a pondre, de trahere a traire, de y de traire a tirer. Del mismo modo, el irlandés ha perdido el verbo indoeuropeo que significaba segar, el galés lo ha conservado: medi. El irlandés lo ha sustuido por bongim, yo corto; buain, nombre verbal, significa la siega: es una palabra muy indoeuropea: sánscrito bhanajmi, yo rompo.

El estudio de vocabulario de las lenguas célticas revela un residuo considerable de palabras que se son especiales. La mayor parte han dado lugar, por derivación, a otras palabras. Un número muy crecido de ellas son del todo modernas; las formas antiguas son demasiado inciertas para que se pueda hablar la menor cosa sobre las mismas. Algunas pueden ser testimonio del más antiguo pasado indoeuropeo, pero quedan otras: ¿se trata de una herencia ibera o ligur?


Pruebo a incluir un «iframe» del libro en cuestión dentro de esta entrada:

Variaciones sobre la escritura

Variaciones sobre la lecturaHoy por la mañana me he despertado antes (a las 5:45) y como no sabía qué hacer, he acabado de terminarme (era un largo proceso) el libro de Barthes que incluía una variedad de artículos sobre gramática, lingüística y reflexiones del semiólogo estructuralista.

Del clásico libro de Roland Barthes, como dije en su día con Lo Neutro, una lectura maravillosa, que hace pensar, que hace recordar, que da ganas de escribir.

Vuelco a vuela pluma y sin contexto algunas frases que me han resultado sugerentes. (Insisto: sin contexto)

«crítica al etnocentrismo» que, en este caso, él llama alfabeto-centrismo:

Todo ocurre como si fuese indiscutible que el ideograma constituye un progreso respecto al pictograma y el alfabeto vocálico respecto al consonántico: por lo tanto, nuestro alfabeto, es el término glorioso de esa ascensión de la razón: somos los mejores.

Modelos más matemáticos:

El concepto de «discurso» excede al de «género» y ha de permitir deshacer los límites institucionales de la literatura.

La escritura (en vías de oponerse en adelante a la literatura) implica lógicas nuevas, adecuadas para dar cuenta a la vez de sus rupturas y de su espacio, puesto que, en ciertos casos, ya no es «encadenamiento» ni «línea», con lo cual el modelo lingüístico se aleja, reclamando en su lugar modelos más matemáticos.

¿Qué trabaja el texto?

La lengua. Deconstruye la lengua de comunicación, de representación o de expresión (donde el sujeto, individual o colectivo, puede tener la ilusión de que imita o se expresa), y reconstruye otra lengua, voluminosa, sin fondo ni superficie, pues su espacio no es el de la figura, el del cuadro, el del marco, sino el espacio esterográfico del juego combinatorio, infinito en cuanto salimos de los límites de la comunicación corriente (sometida a la opinión, a la doxa) y de la verosimilitud narrativa o discursiva. La productividad se desencadena, la redistribución se produce, el texto sobreviene, en cuanto, por ejemplo, el escriptor y/o lector se ponen a jugar con el significante, ya (si se trata del autor) produciendo sin cesar «juegos de palabras», ya (si se trata del lector) inventando sentidos lúdicos, aun cuando el autor del texto no los hubiese previsto, y aunque fuese históricamente imposible preverlos: el significante pertenece a todo el mundo; quien, en verdad, trabaja incansablemente es el texto, y no el artista o el consumidor.

El texto y la obra

La lectura plena es aquella en la que el lector es nada menos que el que quiere escribir.

La civilización actual tiende a achatar la lectura al hacer de ella una simple consumición. […] la escuela se vanagloria de enseñar a leer, y ya no como antaño de enseñar a escribir.

La escritura confinada en una casta de técnicos: Las condiciones económicas, sociales e institucionales ya no permiten reconocer, ni en arte ni en literatura, a ese practicante particular que era – y que podría ser en una sociedad liberada – el aficionado.

El ser humano es absolutamente consustancial al lenguaje.

El lenguaje no es una especie de instrumento, de apéndice, que el hombre tenga «además», para poder comunicarse con su vecino, para pedirle que le pase la sal o que le abra la puerta. No se trata de ningún modo de eso. En realidad, es el lenguaje el que hace al sujeto humano, el hombre no existe fuera del lenguaje que lo constituye.

Y termino aquí, acordándome de palabras que me resuenan al estimado Wittgenstein.

La Central

Entrar en La Central, la librería de Callao en Madrid, no la de Barcelona, es una especie de sueño. Pero es tanta la información que me abotarga, que me hace sentir incapaz de asimilarla toda, me acompleja… pero no tanto como para no enfrentarla, poco a poco… cuando mis bolsillos puedan.

Me encantan sus laberínticas salas y la especialización de muchas de ellas, dedicadas a la teoría de la literatura, o la obra de OuLIPO en francés… jo, ¡pero es que no puedo leerlo todo! ¿Querría? Bueno, hay secciones que no me interesan lo más mínimo, no sé porqué, pero de repente paseando por ella, con mis padres, esta tarde, me he encontrado con una sección de libros de cocina de lo más insulsos, así como otra, junto a un futbolín, de libros de deportes. Ninguna de ellas me ha atraído ni mínimamente, salvo para comprar algún regalo a alguien o valorar el hecho de que estén luchando con uñas y dientes por mantener un negocio difícil como una librería.

Tengo en mi móvil, en mi flamante smartphone, una lista de libros pendientes de adquirir, y más de la mitad están en La Central… pero no puedo. ¡Ay, qué dolor!

Hoy he disfrutado y alguno de estos días me acercaré a leerme alguno de sus pequeños libritos que cuestan más de 15 euros y que puedo leer en un ratín. ¿Será tramposo? No creo. No me siento mal por hacerlo… supongo que es una moral muy relajada, pero es que aún está de vacaciones mi censor.

Presentación de Verso Cero

PRESENTACIÓN
del poemario
VERSO CERO
Miércoles 3 de Julio a las 20:00
Café Comercial
Glorieta de Bilbao
(Madrid)

Este poemario ha sido recolectado a lo largo de los meses de abril y mayo de 2013 a partir de poemas de los asistentes a los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53 coordinados por Giusseppe Domínguez.

Autores: Carmen Cruz, Carmen Garrido, Dolores Vallejo, Eduardo Manzaneque, Ernesto Pentón, Eva Obregón, Jorge Piñero, Juan Carlos Orella, Juan Carlos Ortega, Angelines Cuenca, Paloma Hernández, Sara Valverde, Susana Recover, Vanessa Ventresca, Vicente Navarro-Abad.

La palabra «cero» proviene de la traducción de su nombre en sánscrito ??nya (vacío), en devanagari (????), al árabe sifr (??????) Del árabe clásico migró al árabe hispano (?ífr) y, de allí, al italiano (zero) a través del bajo latín zephyrum. La voz española «cifra» también tiene su origen en sifr.

Talleres de Poesía y Escritura Creativa
Asociación Cultural Clave 53
poesia@clave53.org
www.clave53.org

Te adjuntamos invitación para que asistas a este encuentro con la poesía en lo que puede ser una de las más poéticas despedidas de la larga primavera que te brindamos.

Cartel_presentación_verso_cero

Recuerda:
¡Cuéntaselo a quien creas que le puede interesar!

Volatilidad de los trabajadores

Bubok_portadaEstoy editando un libro colectivo con mis alumnos de talleres, como suelo hacer al final de cada curso. Este año también lo hicimos. Aprovecho para vincularles con el proceso de selección de textos, de maquetación (de edición) y un ejercicio de colectividad, digamos, asamblearia pero con mi veto de por medio. Procuro ejercerlo poco, no obstante.

Después de terminado el material, que maqueto y les entrego para su revisión y aprobación, contacto con una editorial de las que hacen libros online bajo demanda (www.bubok.es) y procedo a subir el libro y darle el formato que requieren para su procesado.

Este año, el libro se titula Verso Cero, tiene una bonita portada de unas salinas de las Islas Afortunadas, y está en proceso de envío.

Cuando pedí el primer ejemplar de prueba, se puso en contacto conmigo un asesor comercial de la empresa para aconsejarme y ofrecerme un buen presupuesto y buen precio por ejemplar para la primera tirada de centenar y medio de unidades.

El viernes 14 procedí a aceptar el presupuesto que me había presentado este asesor y solicitar los libros. Quedamos en hablar un día de esta semana pasada… pero no me llamaba.

El jueves 20, algo inquieto por su silencio, le llamé para saber en qué estado estaba el pedido y me contestó una asesora que me confirmó que todo va según lo previsto. Bromeando, le dije que Rafael no habría dejado la empresa… y me contestó que sí. Le dije, siempre asumiendo que era en broma, si había sido despedido… y su silencio me dio a entender una respuesta afirmativa… Jo. ¡Qué tremendo! En menos de una semana yo me había quedado sin interlocutor, había encontrado una nueva interlocutora y seguía como si nada hubiese pasado.

Pero me dio por pensar en la volatilidad de los trabajadores, que no de los puestos de trabajo: el empleo sigue, pero el empleado cambia. Sí, es obvio, es tontería, casi, pero me parece algo «deshumanizado», aunque, también, cabe decir que terriblemente eficaz, mecánicamente eficaz, casi como automatizable.

No era mi propósito hablar de la naturaleza del mercado laboral, ni de el tipo de trabajo que llevamos a cabo en esta era de superación de la revolución industrial hasta la tecnológica, pero se acaba pensando en ello, de alguna manera. ¿O no?

Hace más de 15 años leí por primera vez a Bukowski

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En una edición pequeña, de un libro minúsculo que, como tantos otros, perdí prestándolo, contenía 20 poemas y me cambió la forma de entender la poesía.

Después mi amigo Jose Eugenio Vicente Torres me habló de su narrativa, de sus novelas y cuentos. Leí voraz La máquina de follar (que también he perdido) y fui recolectando todos y cada uno de los libros que publicaba en España, principalmente, Anagrama. Sobre todo novelas y relatos.

Leí un maravilloso libro que ahora tengo en PDF, de Neely Cherkovski, titulado Hank, sobre la biografía de este personaje tan singular… y fui queriéndolo, idolatrándolo hasta límites insospechados. Quise escribir como él, pero cometí el error de no darme cuenta de que eso era la superficie, de que en el fondo no vivía como él y no quería vivir como él. Que lo que tenía que hacer para escribir como él era escribir como yo, siendo yo y viviendo como yo.

monografico_poesia_bukowskiPero me enseñó tanto…

De cuando en cuando, cuando me parece complejo escribir poesía, abro un libro suyo y leo alguno al azar, algún poemita, alguno de los maravillosos como los dedicados a su hija Marina, o a Jane, o los de su más tardía edad. Y me doy cuenta de que me voy acercando… su autenticidad, más o menos mítica, es un objetivo de mi vida. Es algo que, en ocasiones, podríamos denominar coherencia.

En aquel entonces, hace 15 años, apenas había gente que conociese a este autor en España, así que cuando unos amigos me pidieron un poco de información sobre su biografía y obra, tuve el gusto de preparar algo así como un curso adaptado para lo que requerían: el montaje de un trabajo parateatral llamado Zoo Bukowski.

Desde entonces, había fantaseado con la idea de realizar un taller sobre su obra poética, pero siempre lo postergaba por la dificultad de hablar sobre un hombre/mito, sobre la extensión de su obra, por muchos motivos… pero al final, hoy, comienzo un curso monográfico sobre la poesía de Charles Bukowski y el realismo sucio (porque de Carver no quiero hablar ahora, pero es tan sorprendente como el amigo Henri).

El programa del curso incluye uno de mis poemas favoritos que tengo en grande enmarcado en las paredes donde imparto mis talleres de poesía desde hace más de 10 años. Es de referencia.

Taller Monográfico: Charles Bukowski y el Realismo Sucio norteamericano

Dirigido a Cualquier persona con ganas de escribir desde un lugar poco habitual, pero sin necesidad de experiencia previa en talleres literarios.

Sobre Bukowski se ha dicho tanto bueno como malo, se le ha puesto en pedestales de los que él mismo huiría y se ha convertido su figura en un mito, en el mito casi romántico del último escritor maldito.

Más allá de eso, más allá de mitologías, Bukowski tiene una escritura desgarrada, sencilla y tierna, con una liberada vena narrativa y una poesía más cuidada de lo que aparenta en una primera ojeada. Merece la pena acercarse a conocer a este escritor poderoso, valiente, digno de haber sido comparado con un Walt Whitman de nuestros días, que apasiona y genera polémicas allá por donde se le menciona.

Además de este autor, nos acercaremos a la espectacular obra de otros escritores adscritos al Realismo Sucio Norteamericano, como Raymond Carver o John Fante.

    aire y luz y tiempo y espacio

    ya sabes, la familia, el trabajo,
    siempre ha habido algo
    en mi camino
    pero ahora
    he vendido mi casa, he encontrado este
    sitio, un estudio grande, tienes que ver qué espacio y
    qué luz.
    por primera vez en mi vida voy a tener un sitio y tiempo para
    crear.

    no, hijo, si vas a crear
    crearás aunque trabajes
    16 horas diarias en una mina de carbón
    o
    crearás en un cuarto pequeño con 3 niños
    mientras no cobras más que
    el paro.
    crearás como parte de tu mente y de tu
    cuerpo
    destrozados.
    crearás ciego
    mutilado
    demente,
    crearás con un gato subiéndote por la
    espalda mientras
    la ciudad entera se estremece ante un terremoto, un bombardeo,
    una inundación, un incendio.

    hijo, aire y luz y tiempo y espacio
    no tiene nada que ver con la creación
    y no crean nada
    salvo, quizás, una vida más larga para
    encontrar nuevas
    excusas para no hacerlo.

    Charles Bukowski

M/T y la historia de las maravillas del bosque

365paginasEmpecé a leer el libro M/T y la historia de las maravillas del bosque, de Kenzaburo Oe el mismo día que lo tuve entre mis manos. Ansioso, el mismo día 1 de enero de este año, di comienzo a la lectura de esta maravilla de Oe, que, como tantas otras que ya he leído suyas, me cautiva desde el principio por una sensibilidad con la que empatizo desde el primer momento. Su lectura es amable, pero intensa y, en ocasiones, dura. Pero no me desanima. Este libro es quizá el más infantil de los que haya leído suyos, aunque me quedé pensando si la palabra infantil hacía honor a esta forma de escribir, como de cuentos, como de antaño, como de historias de una abuela que guarda leyendas que deben ser escritas para poder ser leídas.

Es obvia la semejanza semántica, la proximidad de las palabras leyendas y lecturas y sin embargo resulta extraño pensar que las leyendas, durante mucho, mucho tiempo, fueron orales, es decir, no para ser leídas.

Paréntesis filológico aparte, este librito contenía aproximadamente 365 páginas y lo comencé el 1 de enero del 2013. Tal como suponía, no lo leí a página por día, que era una bonita propuesta, sino que lo he leído devorándolo algunos días y otros dándome asueto, para tomar distancia, para albergar otras cosas en mi mente… no sé, el caso es que no he tardado ni 12 días, con lo que el ritmo de lectura ha sido de un promedio de unas 365/11=33 páginas/día.

No tengo en cuenta el tamaño del libro, y sin embargo, en ese cálculo tan tonto habría de tomarlo en consideración pues no es lo mismo páginas de DinA4 que estas cuartillas, de unos 12.5cm x 19cm, así como desprecio la información de que cada uno de los márgenes laterales y el inferior eran de 2cm mientras que el superior era de 1.2cm.

Tampoco considero el tamaño de letra (entre 2 y 3 mmm de altura), ni el interlineado, sencillo.

Por supuesto, ignoro las páginas en blanco o los retales entre capítulos, como si fuesen huecos llenos de nada.

En conclusión, no hay forma más estúpida de leer un libro que contando letras, sílabas, palabras… e ignorando imágenes, repercusiones, metáforas…

Psicométrico

Esto no es una broma