Insistencias en asistencias

Varios correos electrónicos
solicitando información
sobre el evento del viernes pasado
inscribiéndose como seres enloquecidos
a una convocatoria generada en una plataforma
dedicada a la difusión de actividades más o menos culturales
y una avalancha de confirmaciones
a través de las redes sociales.

Realidad y ficción.
Virtualidad y materialidad.

El viernes fuimos 10 personas.
10 asistentes.
10 seres humanos que casi sin decir nada
estuvieron aquí
en el encuentro de té y poesía
que celebramos cada segundo viernes de mes
con la intención de hacer que haya algo más de poesía
en la ciudad.

Lo hubo.
No fue una convocatoria de asistencia masiva.
El precio era cero.
Gané cero euros en varias horas de trabajo.

Pero quizá no era un trabajo
sino tan solo una propuesta de amateur
para que unas cuantas personas pudieran reunirse
y compartir unas cuantas lecturas de poesía
al cálido sabor de un té.

Las personas asistentes ayudaron a la limpieza posterior
y tampoco ganaron ningún euro con ello.

Luego nos fuimos a tomar algo:
unas cervecitas en una terraza
y nos cobraron las cañas.
Y luego me fui a cenar
y me cobraron la cena.

Pero yo había conseguido que hubiese algo más
de poesía
en la ciudad.

La economía es tan prosaica…

Las palomas

Se cuelan en nuestra casa por la ventana entreabierta
una gran ventana entreabierta
dejando entrar ventanas de palomas
y palomares de vidrio entrecerrado.

Las palomas
se cuelan en nuestra casa por la ventana entreabierta
una gran ventana entreabierta
al llanto
a la alegría
al sueño
a la nostalgia
al hábito
a la vida
dejando entrar miriadas de palabras
a bocajarro
contra corriente
golpeando el horizonte interno de la mesa negra.

Las palomas,
sí:
Las palomas.

Soy un hombre suave

Soy un hombre de piel suave
que se rompe en mil pedazos
a la mínima insinuación de una violencia.
Soy suave
poco aventurero
un hombre casi gelatinoso
que cae por los costados de una cama
desvencijándose
como una lluvia de plomo hirviendo a 7500 kelvin
sobre un meteorito de titanio helado.
Soy suave y me gusta lo suave
las letras suaves me gustan más que las ariscas
las personas suaves me gustan más que las ariscas
las músicas suaves me gustan más que las ariscas
y así podía continuar
suavizándome
como el paso del tiempo hacia la muerte
pero mi suavidad
casi inactiva
me lo impide.

Miedo a la hidratación

Pensé una frase «divertida», un pequeño chascarrillo y a continuación en la repercusión que tendría publicarlo en Facebook.

Justo en ese momento me entraron los siete males, de imaginar el aluvión de recomendaciones más o menos coercitivas de nutricionistas aficionados que ejercen las 24 horas al día.

No lo publico.
Sí, sí publícalo, pero prohíbe a cualquiera que te quiera decir qué tienes que hacer con tu vida.
Es demasiado duro andar prohibiendo comentarios por una cosa así.
Es verdad, no publico.
No, no me refiero a eso, mejor publica, pero no le des importancia a los comentarios.
Ya, pero es que es posible que incluso se enzarcen amigos o amigas en diatribas acaloradas por un chascarrillo.
Pues como quieras. No publiques.
Sí, sí, quiero publicarlo. Pero me da miedo.
Pero si es un tonto chascarrillo.
Ya lo sé, pero ¿crees que lo saben los usuarios y las usuarias de esa red social? ¿No lo tomarán en serio?
Quizá tú estás tomando demasiado en serio lo que puedan comentar.
Puede ser. Sí. Tienes razón. Lo publico y a ver qué pasa.
Eso, lánzate, así, con valentía.
Puffff… da miedito.
¡Venga ya!
Ya te digo. Pero sí, hoy voy a publicarlo. He pensado que cuando alguien comente, sea lo que sea, voy a darle al icono de la risita, sin ninguna otra explicación. Así, sin avisar. Me da igual el comentario que sea. Me río y punto. Risa demoledora. ¿Qué te parece?
Algo incorrecto, pues te estás riendo de la gente. Pero bueno, si te hace sentir más tranquilo…
No sé si más tranquilo, pero quiero publicarlo, sea como sea, para no sentir que estoy perdiendo libertad tan rápidamente como siento que la estoy perdiendo.
Esta conversación demuestra que la has perdido ya. No te resistas, adáptate a los nuevos tiempos.
Jo… Hoy pensaba que hace años era bastante punki y ahora soy más bien hippie… pero ambas tendencias están tremendamente trasnochadas.
Ya estamos otra vez. Ahora te meterás con los hipster.
No, no eso. Pero bueno… te dejo, que voy a publicar en FB ese texto tan rompedor como absurdo. ¡Y a ver qué pasa!

Me estoy hidratando.
¿Con agua o alguna crema?
No, no. Con hidratos de carbono.

¿De verdad mi diario le es útil a alguien que no sea yo?

Es algo que con frecuencia me pregunto, incluso cuando ya me hayan surgido algún que otro proyecto vía este medio, de manera completamente insospechada.

Un día un comprador que no sé si finalmente se decidió a comprar, contactó conmigo por email porque me había encontrado en google… Por supuesto le respondí (y lo publiqué aquí).

El otro día recibí un correo electrónico de una tal Yoli agradeciéndome un texto en mi blog sobre una empresa llamada Healthy Life y que ofrece trabajo, presuntamente, aunque tiene toda la pinta de ser una estafa piramidal en toda regla:

Hola! Solo quería decirte que gracias a tu blog me he ahorrado tiempo y dinero en ir a una supuesta entrevista de un centro en Argüelles llamado Healthy Life.

Y como es habitual en mí, le contesté con mi cordial saludo:

Hola Yoli,

Me alegra que te haya servido.
Un cordial saludo

Me alegra pensar que este diario tan personal pueda tener una mínima utilidad social, más allá que la de evitar que me convierta en un sociópata… que no es poco.

Este ruido

Este ruido tan enorme que hace mi dedo rascando mi oreja lo oirá todo el mundo, ¿verdad?

Podríamos (podría, yo) desarrollar toda una tertulia en torno a esta frase tan curiosa, que comprime la idea de que lo subjetivo es objetivo, que privilegia al ego, al ser capaz de pensar que es el centro del universo, sin ser ni siquiera un verso.

Podríamos (podría, yo) desarrollar un debate acerca de qué estoy oyendo cuando sólo lo estoy oyendo yo. De si esta pregunta formulada de manera gramaticalmente indirecta es contestable o no lo es en absoluto (aunque puede que sí lo sea en relativo).

Podríamos (podría, yo) desarrollar un tratado sobre el solipsismo y su posible imposibilidad o su impasible impasibilidad.

Podríamos (podría, yo), pero estoy tan pendiente oyendo este ruido tan enorme que hace mi dedo rascando mi oreja que no puedo hacer nada.

¡Qué difícil comprimir mi biografía/CV en 400 caracteres!

Giusseppe Domínguez (http://www.giusseppe.net) (1967, Madrid).

Poeta experimental licenciado en Química Cuántica. Consultor de seguridad en Internet. Formación actoral, tango y arte contemporáneo. Tiene 12 libros editados y más de 30 performances realizadas en diversos lugares del mundo. Colaborador de la Cátedra de la UNESCO de Tecnologías Lingüísticas de la UPM. Desde 2002 Director de la Asociación Cultural Clave 53 y Coordinador de Talleres de Poesía.

Cada día más cómoda

Cada vez que puedo mejoro la sala donde trabajo, la hago más acogedora, cálida, apacible, confortable… y otros sinónimos que ahora en invierno o primavera poco calurosa son sugerentes. Curiosamente, en ocasiones sale de un problema, como esta en la que he adquirido unos cojines de un precioso color rojo donde aposentar nuestros traseros.

Espero que la gente lo sepa agradecer. Seguro que sí.

Estrenando regalo de mi amigo «el colombiano»

Tenía que ser con un libro de primero de la carrera que compartimos y de la que él ha hecho su vida y yo un recuerdo.

No suelo usar prendas de cuero no llevar bolsos cartera que cuelguen de un lateral de mi cuerpo, por no descompensarme. Pero este regalo me hizo mucha más ilusión de la prevista si es que la ilusión se puede prever.

Puede que acabe por acostumbrarme a llevar un complemento tan útil como este para cargar mis libros y cuadernos ahora que la primavera impide que utilice los enormes bolsillos de mis abrigos.

Paradoja o Contradicción

Cómo no pensar si hay una contradicción entre la solución evacuante necesaria para realizar una preparación a una colonoscopia y, al mismo tiempo, beber de agua guardada en una botella que dice «Relájate y tómate tu tiempo».

Hube de tomarme el tiempo de unas 5 horas seguidas para beber 16 sobres que había que ingerir disueltos a 15 minutos cada uno, lo que habría dado un tiempo ideal de 4 horas (16 x 1/4). No fue relajante. O sí. Quizá más de lo esperable. ¿Se lo deberé al mensaje de la botella?

Esto no es una broma