Particiones del PC de mi estudio

Tengo 2 discos duros internos (SSD/SATA) en el PC pues hace unos meses el que tenía me dio problemas, que era para instalar el sistema operativo y aprovechar la velocidad de acceso que se supone que da sobre los discos mecánicos (HDD).

El equipo se quedaba parado en el reconocimiento de discos, antes de iniciar el sistema operativo, y en esa pantalla negra triste me dejaba absolutamente indefenso y sin muchas pistas de cuál podría ser la causa.

Después de pensar en adquirir un nuevo PC, incluso, lo que no me hacía mucha gracia, encontré una posible razón basada en un problema en el sector de arranque del disco que tenía, así que probé a comprar un disco interno SSD (también de 240Gb, como el existente) e instalar, aprovechando la coyuntura, una versión más reciente de Linux Mint, en concreto la 20.3, frente a la 19.3 que tenía (y aún tengo) en el otro disco.

Cambié los discos de sitio (y los cables SATA, por si eran el problema, que también podía ser) y probé con la nueva instalación y todo funcionó. Desde entonces, mi ordenador arranca sin problemas, pero había quedado un poco «desordenado», pues las particiones estaban dimensionadas como si el disco nuevo solo sirviese para el sistema operativo y una enorme partición /home que apenas contenía nada en ella.

Hoy he estado haciendo cambios, con todo el miedo que eso conlleva (pero es viernes y tengo margen de maniobra), sabiendo que tengo backups por todas partes (jejeje), para tener en el disco primero (sda) el sistema operativo principal (Mint20), así como la partición /home a la que le he reducido el tamaño pues tan sólo utilizada 13Gb para migrar desde el disco sengundo (sdb) una partición que dedico a máquinas virtuales (/media/vmachines). He dejado más de 80Gb sin asignar, porque nunca se sabe… (viejas costumbres de viejo administrador de viejos sistemas).

Eso me ha dejado un disco segundo (sdb) mucho más «limpio» con tan sólo 2 particiones, la del viejo sistema operativo Linux Mint 19.3 (que próximamente borraré, si lo preciso) y una partición /users (/dev/sdb5) que contiene lo que más me importa: dos carpetas con ./giusseppe (para algunos documentos, correo electrónico POP3, algunas imágenes…) y mi carpeta principal ./jmdomin que cada día ocupa más… y me parece un buen síntoma.

Esta es mi carpeta de trabajo y llevo décadas teniéndola organizada y sabiendo lo que ocupa. Hace tiempo que ha excedido los 128Gb y uno de los dispositivos (un pendrive llamado «minijmdomin») que utilizaba para sincronizarla ya no me sirve. Pero es uno entre más de 6 discos… así que puedo relajarme.

De esta carpeta hago copias de seguridad tanto en la nube (Mega) como en otros discos con herramientas de desarrollo propias de las que me fío y ejecuto cuando lo deseo o planificadamente.

Tengo un disco externo de 1Tb (GSPDISK1T) en el que almaceno aquello cuya velocidad de acceso de lectoescritura me resulta menos importante. Por supuesto, amén de las copias de seguridad de carpetas importantes o de mi blog.

19 metros de cable VGA

19 metros de cable VGA
recorren nuestra casa
y me he quedado corto.

19 metros de cable VGA
para llevar señales de vídeo
(de ahí la V)
hasta un proyector que ya no existe.

19 metros de cable VGA
que unen un ordenador
(que nunca ordena)
con una pantalla de televisión.

19 metros de cable VGA
encerrados en una canaleta
soga alrededor de nuestro sofá
donde nos sentamos
cada ciertas horas
a disfrutar de caricias bajo unas mantas
mientras vemos
(de ahí la V)
una serie que nos gusta
o que no nos gusta mucho
en un dispositivo
conectado a algún emisor de imágenes
por HDMI
que hace que el viejo VGA
(de ahí la V)
sea un montón de cableado obsoleto
como yo.

Post-Paraguas

A punto de recibir la edición del libro Paraguas de fotografías y haikus que surgió como proyecto allá por el lejano 2010, sin tener idea de cómo iba a terminar, me encuentro con este paraguas «volador» y no puedo dejar escapar el momento, la fotografía, incluso a sabiendas de que ya no formará parte de un proyecto cerrado.

¿Qué hacer en el futuro con proyectos abandonados? ¿Se puede seguir trabajando sobre el abandono, no ya de los paraguas, sino de los propios proyectos abandonados sobre paraguas abandonados? ¿Es lo mismo un proyecto abandonado que terminado? ¿No será un proyecto terminado uno que ha sido muerto y enterrado?

hummmm…

Twittersía

En el día internacional de la poesía se reciben sin parar felicitaciones más o menos simplonas y de lugar común, que abundan en la idea de que la poesía es melosa, meliflua y empalagosa, como tres adjetivos sinonímicos

Quizá por ello es más importante que nunca reivindicar que la poesía no es tendencia, que lo que la poesía implica es el riesgo, el no-lugar, lo disconforme, la lucha (que no la defensa de las causas, por loables que sean), la pelea a la contra, que diría Bukowski…

Y una juguetona manera de hacerlo fue la de lanzarnos a escribir esta parodia de la poesía que gana concursos por tener muchos seguidores de redes sociales.

El texto advierte que no nos lo vamos a tomar en serio desde la primera página, para que nadie se llame a engaño:

Este poemario es una gamberrada titulada
twittersía
o
20 no-poemas (que no son veinte) y una basura equivalente.

Pero tras esa página viene la verdadera miga:

o una seria reflexión sobre ¿a qué le llamamos poesía?

Ernesto Pentón y Eva Obregón Blasco fueron los encargados de generar el contenido, lo más «rápido» y banal posible, mientra Tanja Ulbrich diseñaba la portada y Giusseppe Domínguez la edición del libro, como si mereciese la pena.

Elegir una fuente tipográfica «handwriting» tan sumamente hortera, con un centrado insoportable, hace que cada página, sobre papel estucado blanco brillante, parezca una invitación a una boda del siglo pasado.

Hemos intentado ser horteras
como poema de twitter.
No sabemos si lo hemos logrado.

A pesar de la advertencia final, o justo como nos temíamos, no hemos conseguido que quedase tan «mal», tan simplona, como queríamos. Especialmente en lo tocante a la cubierta, realizada sobre la cara cruda de una cartulina gráfica con un collage alterado y volteado de Tanja Ulbrich.

El final lo dice todo (o lo pretende):

Aprendiendo a sobreimprimir con Scribus

En la edición del libro Paraguas, que estoy a punto de recibir de la imprenta, he tenido nuevos retos editoriales que voy aprendiendo a solventar como buenamente puedo, siempre teniendo en cuenta que trabajar con Scribus (software libre) sobre Linux, es más complejo que con las herramientas con las que habitualmente se hacen estas tareas, que son parte del mundo Mac(OS).

Esta vez, para que quedase el texto negro sobre una capa de color gris cálido de fondo, hube de conseguir que quedase en «sobreimpresión», que parece ser que se consigue con una capa a la que se aplica un modo de fusión que he deducido que es «multiplicar».

Tengo ganas de tener el libro en mis manos y ver cómo han quedado los colores de las fotografías al convertirlas en CMYK. Es un libro complejo, pero tengo que seguir aprendiendo. Siempre aprendiendo. Nunca sabiendo. Ains…

existencia demencia

Tras esta expresión: hasta agotar existencias (que es una expresión que parece algo tenebrosa en estos días)

He recibido la respuesta de que estamos agotando la existencia, que hay que poner resistencia para vencer tanta demencia…

Insistencia en existencia… y he decidido pasar a la acción:

Lista de palabras terminadas en «istencia» en el diccionario de la RAE que procesé en modo texto hace tiempo:

asistencia coexistencia consistencia desasistencia desistencia existencia fotorresistencia inasistencia inconsistencia inexistencia inexistencia insistencia insubsistencia magnetorresistencia persistencia preexistencia resistencia subsistencia

Por si fuera poco, en respuesta a demencia, lista de palabras terminadas en «encia»:

absencia absorbencia abstinencia abulencia acrecencia acreencia adherencia adolescencia advertencia adyacencia aferencia afluencia agencia altilocuencia amarulencia ambivalencia amencia andolencia andulencia antecedencia antiviolencia anuencia apariencia apendencia apetencia aquiescencia arborescencia ascendencia asistencia astringencia atendencia atinencia atingencia atrevencia audiencia audioconferencia audiofrecuencia ausencia autocomplacencia autoconsciencia autosuficiencia avenencia balbucencia bandidencia beneficencia benemerencia benevolencia bienquerencia bioluminiscencia birrefringencia bolencia boludencia cadencia candencia captenencia carencia ciencia circunferencia clarividencia clemencia coalescencia codelincuencia coeficiencia coexistencia coherencia coincidencia comparecencia competencia competencia complacencia concernencia conciencia concrescencia concupiscencia concurrencia condescendencia condolencia conducencia conferencia confidencia confluencia confulgencia connivencia conocencia conoscencia consciencia consecuencia consistencia contenencia continencia contingencia contrainsurgencia contrainteligencia contratransferencia contundencia convalecencia convenencia conveniencia convergencia convivencia corpulencia correferencia corregencia correncia correspondencia crecencia credencia creencia decadencia decencia decendencia deferencia deficiencia dehiscencia delicuescencia delincuencia delitescencia demencia dependencia desasistencia desavenencia descendencia desconveniencia descrecencia descreencia desinencia desinteligencia desipiencia desistencia desobediencia detenencia detinencia detumescencia diferencia difidencia difluencia diligencia dirigencia disconveniencia disidencia disolvencia displicencia divergencia docencia dolencia drogodependencia eferencia efervescencia eficiencia eflorescencia elocuencia emergencia eminencia -encia endolencia equidiferencia equipolencia equivalencia erubescencia esciencia escogencia esencia esquinencia estridencia evanescencia evidencia excandecencia excedencia excelencia excrecencia excrescencia exigencia existencia experiencia falencia farmacodependencia fervencia flaquencia flatulencia Florencia florescencia fluencia fluorescencia fosforescencia fotoluminiscencia fotorresistencia fraudulencia frecuencia gerencia grandilocuencia hemencia herencia hervencia honorificencia idempotencia impaciencia impenitencia impertinencia imponencia impotencia improcedencia improvidencia imprudencia impudencia inadvertencia inapetencia inasistencia incandescencia incidencia inclemencia incoherencia incomparecencia incompetencia inconfidencia inconsciencia inconsecuencia inconsistencia incontinencia inconveniencia incumbencia indecencia independencia indiferencia indigencia indiligencia indolencia indulgencia ineficiencia inexistencia inexistencia inexperiencia inferencia infidencia inflorescencia influencia infrecuencia infrutescencia inherencia injerencia inmanencia inminencia inmunodeficiencia innocencia inobediencia inocencia insenescencia insipiencia insistencia insolencia insolvencia insubsistencia insuficiencia insurgencia inteligencia inteligencia intendencia intercadencia interdependencia interferencia intermitencia intranscendencia intransigencia intrascendencia intumescencia invidencia invidencia iridiscencia irreverencia jalencia juquencia jurisprudencia lactescencia latencia licencia litispendencia lugartenencia luminiscencia magnetorresistencia magnificencia majencia maledicencia maleficencia malevolencia malquerencia maluquencia manificencia mantenencia manutenencia menudencia multiconferencia munificencia nacencia nascencia negligencia nesciencia neurociencia obediencia obsecuencia obsolescencia ocurrencia omnipotencia omnipresencia omnisciencia opalescencia opulencia paciencia parecencia parvificencia patencia pendencia penitencia permanencia persistencia pertenencia pertinencia pervivencia pestilencia pipencia plenipotencia plurivalencia polivalencia ponencia potencia precedencia preeminencia preexistencia preferencia premoriencia prepotencia presciencia prescindencia presencia presidencia pretendencia prevalencia previdencia procedencia prominencia proveniencia providencia prudencia pubescencia pungencia purulencia putrescencia querencia quiescencia quintaesencia radiofrecuencia radioluminiscencia recrudescencia recurrencia referencia refringencia refulgencia regencia reincidencia reminiscencia renitencia renitencia renuencia repelencia repitencia residencia resiliencia resistencia respondencia retenencia reticencia reviviscencia sabencia sanguinolencia sapiencia secuencia semicadencia semicircunferencia semiinconsciencia senescencia sentencia similicadencia sobreintendencia sobrevivencia solvencia somnolencia soñolencia subconciencia subconsciencia subintendencia subsidencia subsistencia subtenencia suculencia suficiencia sugerencia supereminencia superfluencia superintendencia superpotencia superveniencia supervivencia suplencia surgencia tangencia teleconferencia televidencia tendencia tenencia transcendencia transferencia transigencia transparencia trascendencia trasferencia trasparencia triboluminiscencia truculencia tumescencia turbulencia turgencia ucencia urgencia usencia valencia vanilocuencia vehemencia venencia vicegerencia vicepresidencia videncia videoconferencia videofrecuencia vigencia vinolencia violencia viripotencia virulencia vivencia vuecelencia vuecencia

No dejo que los algoritmos simplifiquen mi vida

No tiene la menor importancia (como casi todo lo que me afecta), pero hace unos días tuve una conversación con un sobrino de Carmen sobre por qué no dejo que los algoritmos simplifiquen mi vida.

Es cierto que no estoy libre de ellos, y si creo lo contrario mi ingenuidad no tendría límites, pero me gusta mantener ciertos hábitos que considero saludables de esfuerzo en la búsqueda, pues resulta interesante interesarse y no dejar que me resuelvan la vida.

Quizá las listas sugeridas de Spotify sean mucho más de mi agrado que buscar por mi cuenta los artistas que me interesan y seleccionar «manualmente» el «vinilo» que quiero que suene, en lugar de «abrir mi mente» a las sorpresas que el algoritmo pueda tener preparadas para mí, para mis gustos que conoce con absoluta precisión, mucho mejor de lo que yo pueda llegar a conocer.

Quizá gracias al algoritmo descubra otra manera de escuchar música, otras músicas, pero con una nueva metodología de hallazgo.

Y es que este es el quiz de la questión, que no quiero hallar, sino buscar, quiero equivocarme, quiero cometer errores, quiero ser humano (pero no transhumano) y es que, quizá, me estoy quedando obsoleto.

El capitalismo es fotogénico

Quizá por ello desconfío de la fotografía, de la belleza visual, como artificio superficial que esconde un holocausto en su raíz.

Se yerguen las torres sobre la especulación inmobiliaria más salvaje que ha vivido esta ciudad.

Desafían viento y marea y hacen sentir que quienes adquieren propiedades allende las nubes han ascendido a un cielo inexpugnable.

Los dioses indestronables del Olimpo se ríen de nosotros y de nosotras. También las diosas ríen.

En la niebla se funden paralelas en una fuga ruidosa de silencio asesino.

Insignificancia

en medio de una pandemia global
en medio de una polarización masiva
en medio de la tercera guerra mundial
en medio de la lucha feminista necesaria

me duele el dedo gordo del pie derecho
y siento vergüenza
de la insignificancia de mi insignificancia
ganas de reclamar segundos de atención
el foco mediático
y hablar de mí
de mí
de mi pie
de mi dedo gordo
de lo gordo que me siento
de lo solo que me siento
de lo tonto que me siento
siendo insignificante
y no queriendo
asumirlo.

Esto no es una broma