Algo me separa de tu nombre

Voy andando por la calle
por el centro mismo de la vía
arteria ensangrentada de miseria
y veo en tus ojos el
olor a muerte de tu vida
pero no puedo romper nuestra barrera.

Romeo y Julieta con balaustradas subterráneas
no tengo el valor para abrazarte
contra todo pronóstico de miedos
saltar el acantilado de la acera
tumbarme a tu lado y sonreírte
conseguirte la droga que requieras
para hundirme, con ella, entre tus venas.

Algo me separa de tu nombre

No soy capaz de integrarte en mi persona
y ser un uno completo indivisible
símbolo de frialdad, quiero matarte
negarte, y que desaparezcas,
que yo pueda volar,
pueda ser libre, por fin, en cuerpo y alma
saltando por encima de mí mismo
de ti mismo
al crepúsculo azul de porcelana
donde palabrastrellas cuecen ritmos

pero algo me separa de tu nombre
y no sé qué es.
Quizás, para saberlo, aún, te necesito.

Algo me separa de tu nombre

Tú me dices que millones hablan vietnamita
y yo lo sé
con la certeza de estar enamorado.

Me dices que no soy como otros
y yo lo sé
pero tú no estás enamorada.

Me dices que te escribo versos increíbles
y yo lo sé
porque no hay quien se los crea.

Me dices que me recordarás siempre
y yo lo sé
pero no sé, muy bien, de qué manera.

Me pides que yo nunca te olvide
y no lo haré
aunque sé que, jamás, aprenderé tu nombre.

Volar

Es la última palabra
antes de obedecer los pasos que me alejan
a la plaza de lágrimas vivientes
en la ausencia
que habrá de tener otra llamada
pues llena mi silencio con las olas que rompen con violencia entre sus dientes
se convierten en luz y me iluminan
un rostro que quiere volar a tus entrañas
como alfajor de nieves uruguayas
y un niño en el alféizar
colando una manzana para poder vivir
tan sólo una mañana.

En el azul azul de una mañana
que crista en la palabra
un rayo verde
de hoces y de lástima
asterisco que rima con albricias
de azúcar y villenas,
sí,
sin un oculto
hábito de noche, habito en tu recuerdo
al roce inmortal de cascabeles
puntas de estrella azul
dolor de ausencia.

Volar en la llamada un eco sin palabras
que llegue a su destino
de vos
de vos
de vos
de voz enamorada.

Esto no es una broma