Privatizaciones

Necesidad de liquidez, se aduce, pero la verdad es que parece la forma menos molesta de obtener ese efectivo tan necesario. Pero menos molesta… ¿para quién?

Esta es la cuestión. Se habla de la privatización del agua, por ejemplo, o de la educación o de la sanidad y sabemos qué pasará en breve: unos inversores (es decir, gente que tiene efectivo) aportará lo que ahora mismo se necesita (es decir, efectivo) pero sabemos que a medio plazo la educación, la sanidad, por ejemplo, de carácter público irán en caída libre, movimiento uniformemente acelerado, hasta el batacazo que no veremos problemático teniendo un servicio de pago que nos cubra las necesidades. Pero sabemos o deberíamos saber que a largo plazo, cuando las cosas vayan mal (e irán mal o peor) esos inversores (es decir, gente que tendrá efectivo y se habrá enriquecido más con el proceso de explotación de los servicios privatizados) verán molesto aportar ese efectivo tan necesario.

Y habrá que privatizar más cosas.

Es una espiral hacia fuera que no augura un final feliz.

Hay que romper la curva antes de que la curva nos rompa a nosotros el cuello. No es posible seguir privatizando sin parar para no resultar molesto a quienes tienen la capacidad (el efectivo) de invertir y generar puestos de trabajo, actividad empresarial, etc… ¿Por qué no pierden nunca dinero quienes «lo arriesgan»? Se supone que lo arriesgan a costa de su posible aumento o disminución, es lo que convierte el dinero en capital, base del capitalismo. Está bien, ni siquiera me voy a poner antisistema, pero en esa definición de capital ni siquiera se tiene en cuenta la posibilidad de que el capital merme.

En Italia, en un referendum de cuatro puntos hecho a los ciudadanos, se les preguntaba en torno a la posible privatización del agua y han dicho que no se privatice: pero no han dicho cómo obtener el efectivo que se supone que era tan necesario como para llevar a cabo esa medida. Cuando contesten a esto será cuando demuestren si saben ser constructivos de un nuevo modelo socio-económico o, simplemente, cambiarán agua por aire…

El placer y el pecado

Parece que ya está tolerado hablar de sexo y de sus maravillosas ventajas, como prueba el artículo que hoy se llevaba la primera posición de los más leídos en El País.

Y es que se puede decir que el orgasmo es bueno sin temor a caer en la hoguera o en la cárcel. Incluso el orgasmo femenino. Pero esa bondad de la que se habla parece, a lo largo del artículo, no tener nada que ver con el placer: se buscan infinidad de razones para justificar la bondad del orgasmo, desde el ejercicio físico que se realiza, lo saludable que resulta, incluso, aunque no se menciona, lo más sociable que se hace el individuo que tiene un orgasmo.

Se está hablando del orgasmo como si fuese una pastilla, una medicina más o menos preventiva, un paliativo del dolor, un regenerador de estados de ánimo, incluso un método para combatir el temor.

Pero no se habla de placer. Placer sin más, sin objetivo, sin nada más que el placer por el placer, como la poesía por la poesía y no por la belleza o la expresión. El placer como objetivo en sí. El placer hedonista más puro, más liberado de toda justificación que la de hacernos sentir bien por lo que «mola«.

¿Por qué nos cuesta tanto asumir que nos gusta sentir placer sin justificar el método para lograrlo?

Mi opinión personal es que tiene mucho que ver con esa idea judeocristiana de venir al mundo a sufrir, a trabajar, a ganarse el pan con el sudor… sólo Lilith parece que sabía qué era eso de disfrutar con el placer… y en muchos textos antiguos ya se la consideraba, por ello, malvada, pérfida, diabólica. Y, sin embargo, ella buscaba tanto el placer como para apartarse del Edén en el que no parecía estar permitido, pues el placer no conoce límites impuestos por terceros. Por más trascendentes o inmanentes que resulten.

Por supuesto, es una opinión algo superficial ya que faltaría hacer un estudio más antropológico-cultural sobre este asunto, pero no tengo la formación ni las ganas de dedicarle mi tiempo a este estudio.

Parece cierto que los griegos del periodo clásico (los que podían permitírselo) sí que entendían el placer de una forma más liberada de compromisos sociales que había que mantener, pero seguramente muy restringidos a la clase más alta de la población, cosa que, ahora mismo, también es algo asumible como normal. Lo que la aristocracia (la clase dominante, que no la mejor) de cada uno de los periodos históricos se permite no ha de ser regulado por los mismos patrones morales que lo que se permite al resto de los mortales.

En estos tiempos de (poco a poco) concienciación democrática, uno de los temas que faltaba por liberalizar era el derecho a sentir placer por sentir placer. Y nos cuesta tanto este paso tan simple, por otro lado, que buscamos maneras de justificarlo que le desposean de lo que hasta ahora ha estado unido al placer que es el pecado: sentir placer por placer era pecado… pero ese era no es tan pretérito como puede parecer. Sigue siendo muy actual. Y eso solo circunscribiéndose al ámbito de la cultura occidental grecolatina de raíz religiosa judeocristiana.

No sabría qué decir del kamasutra, que utilizaba el sexo y el placer sexual como algo positivo para la sociedad, pero no hedonista; ni de otras aproximaciones filosóficas más orientales (Tao, Budismo, Sintoísmo, etc), ni de otras regiones del planeta.

Mi impresión primera es que el placer por el placer es algo que estamos aprendiendo a disfrutar ahora… cuando Nietzsche y Freud se atrevieron a generar lo que serían los cimientos de la moral del siglo XX y del nuevo milenio, adelantados por los poetas iniciadores de la contemporaneidad (Baudelaire, Rimbaud, Whitman…) y algún outsider como Sade…

Olvidándose de la moralidad tradicional cristiana, ahora sin sentido, de la moralidad new age que ha venido a intentar reemplazar el vacío que aquella dejó, nos quedaría revisar aquello que defendía Epicuro: El Hedonismo y ver si tiene algo que aportar a nuestras necesidades… quizá, ya solo de el placer por el placer, que no es pecado.

Hoy casi no llego

Cada día quiero dedicar un ratito a escribir
en este diario
atípico
y
me
he encontrado con
que por poco no llego a escribirlo por
haber estado todo el día con mi amiga Aída
B.
Con quien he tenido el gustazo de disfrutar
de una excursión magnífica
con la excusa de un curso monográfico
en el que intentar ayudar a desarrollar la creatividad
que voy a hacer en Castrejón Alto.
Parece ser que es una finca del antiguo conde de Floridablanca
del que tendré que aprender algo más antes del curso.
Es difícil hacer un curso sobre algo como
el desarrollo
de la creatividad.
Algo que ocurre en el cerebro
que no se ve
que no se nota mucho
que se siente pero no se aprecia…
es algo extraño
extravagante
casi esnob
pero sé que tengo mucho que aportar en este campo
en el que he pensado mucho y muy bien
aunque me esté mal el decirlo
y he leído textos que pueden
aportar herramientas
invisibles
inodoras
insípidas
inútiles o de una utilidad muy cuestionable
que
bajo ningún concepto
pueden venderse como terapeúticas
aunque algunos como el Jodoroski
lo intenten para arreglar un mundo
que necesita ser arreglado
tanto
tanto
tanto
que es fácil engañar a la población
vendiéndoles
lociones de laspur lotion.
Creo que yo no lo hago
pero nunca estoy seguro de lo que hago.
Ahora
tampoco.

Especificaciones

Especifico que tengo
un corazón
un hígado
un bazo
y otros órganos internos que nunca
he visto
pero que sé que están.
Especifico que tengo
mil y un amigo
y más de mil y una
amigas.
Soy afortunado y elijo siempre aquello
que me hace más afortunado.
Cada día soy más feliz
a pesar de los pesares
que es como
el cantar de los cantares
algo casi bíblico
para recordar
que nuestras vidas
tienen sentido objetual y conceptualmente hablando.
Cada día soy más y mejor.
Cada día estoy, también, más lejos de mi nacimiento
y algunos verán con ello que más cerca de mi muerte
pero no es correcto:
no voy a morir nunca,
salvo si me suicido
o dejo de vivir.

Tengo un alma inmortal
que vendí por 25 pesetas
para pagarme una partida de futbolín.
No puede escapar de mí
por que ya no la tengo.

Hay tiempo para todo

Hoy es un día en el que
estoy pensando
que hace mucho tiempo
que escribo sobre
política
opiniones
salud
confidencias
y me olvido de cuando en cuando
de escribir poemas.

Yo soy poeta
digo
y soy poeta
insisto
y no acabo de entender
por qué
no puedo escribir
poemas
que no hablen de política
o de confidencias de salud
o de economía
o del futuro de occidente
o del estado del nuevo periodismo
o de la importancia de Internet
y que no hablen de sus ojos
o sus brazos abrazos
o de sus senos
o sus caderas
o sus labios cálidos y clásicos
o de sus dedos
o de sus risas
o de sus son
risas
o de su forma de amarme
desinteresada
feroz
álgida en la nube
y que esa nube no se llame
icloud
ni sea compartida.

No sé por qué tanto
me ocupa el cerebro
esta obsesión periodística
intrascendente
absurda
ridícula
supraadjetivada
y
cargada de prejuicios
que otros
han conseguido implantar en mi cerebro
que produce aminas
que me hacen moquear
más de lo normal.

Hoy quería dedicar parte de mi tiempo
a escribirle un poema de amor
y tan sólo le estoy dedicando
una reflexión en forma de poema
y un poco de tiempo para fotografiar
la colección de zapatos que pretende vender
para sacarse un poco de dinero extra
y ayudar a un amigo.

Hoy, como siempre,
la amo de todas las maneras que sé
y no sé por qué
nunca me parece suficiente.

Naturaleza humana

El ser humano modifica la naturaleza desde que nace. No hay naturaleza y humanos conviviendo juntos en ningún lugar. Es más, cabría decir que la naturaleza humana es la de modificar la naturaleza haciéndola artificial.

Lo que implica que es natural lo artificial.

Hoy me he encontrado con la noticia de que se ha extendido la costumbre de dejar de vacunar a niños por los posibles efectos secundarios y al auge de lo que llamamos medicina natural, no cayendo en la contradicción intrínseca de estos términos.

Se habla de medicina tradicional en occidente refiriéndose a la medicina basada en productos farmacológicos, que, si bien es sintomática preferentemente, es decir, trata más los síntomas que las causas primeras, no deja de ser natural en el sentido de que la naturaleza es la que provee siempre de las materias primas básicas para conseguir los fármacos. Se objetará que algunos fármacos se sintetizan artificialmente y yo me pregunto si esa síntesis y la capacidad de los humanos para llevarla a cabo no es natural. También es natural, en último extremo, cada uno de los átomos que la componen, por más que no se encuentren en una planta o en el producto de una abeja.

Se habla de medicina natural en contraposición a la tradicional a la basada en productos procedentes más o menos de forma directa de plantas y animales. No se tiene mucho en cuenta la composición química de esos productos ni ese «más o menos» proceso de obtención del componente activo que se encapsula, muchas veces, como si fuese un fármaco, no sé si con la intención de resultar atractivos a quienes están acostumbrados a los de la medicina tradicional.

Me parece un poco ridículo eso de que la medicina tradicional sea, ahora, la menos tradicional, es decir, la menos antigua, que se sumía en tradiciones. Está claro que tiene que ver con la modificación de las costumbres y no de las medicinas. Pero si en todo estamos cambiando las costumbres, ¿no es normal que también cambiemos de medicina?

Buscamos en medicinas con una antigua tradición, como las orientales, acupunturas y demás, otras soluciones pero lo que me preocupa es que dejemos de lado los avances que se han logrado de sistematización de resolución de enfermedades en las que lo más molesto es verdaderamente lo sintomático: Véase una alergia.

Hoy tengo alergia. No contento con mi fisura anal en proceso de remisión, con un manguito rotador inflamado causando una dolorosa tendinitis en mi hombro derecho, no contento con eso, tengo también alergia.

Ya el año pasado recuerdo estornudos pertinaces durante el mes de junio y el de julio, pero quise creer que se trataba de un constipado que se acabaría por ir de mi cuerpo, sin ningún antisintomático necesario. Así que, por supuesto, ni pasé por el médico (tradicional o natural o artificial u oriental).

Pero ahora tengo alergia. Acabo de hacer lo que me parece verdaderamente imperdonable, pero estoy harto de que se me acumulen males físicos: ir a la farmacia a comprar lo que yo creo que me hará bien. No importa si me hace bien o no, lo que importa es que metodológicamente es incorrecto: hay especialistas que deberían ser los encargados de, mediante los análisis correspondientes, diagnosticar y prescribir. Para mí este es el trabajo de los médicos. No el mío. No sé si el del farmacéutico.

Tengo en mis manos un antihistamínico con la intención de que me cure a base de antisintomáticos. No me van a curar. Lo sé. Luego tendré ocasión de ver qué me dice mi cuerpo… que no entiendo por qué no me habla más claro. Podía decirme algo así como detente o algo como deja tu trabajo o algo como no te estreses o algo como besa más a menudo a tu mujer o algo como no te quejes más o algo como camina o algo como pero lo único que hace es tener alergia. Es un maldito hijodeputa. Y no pienso corregirlo. No pienso decir que mi cuerpo soy yo. Quiero hacer como hacían los antiguos (tradicionalmente) tenían a alguien a quien culpar: El destino, dios, alguna infección… estoy harto de ser tan responsable de todo, hasta de que mi sistema inmunológico sea un cabrón que me ataca por alguna razón desconocida. Pues cuando no sé cuál es la causa, quizá me queda el recurso de olvidarme de que me habla. No quiero escuchar lo que me está diciendo, aunque sólo sea por las maneras que utiliza para hacerlo.

Mi cuerpo es un maleducado.

Y hoy, se va a joder: voy a hacer lo que me salga de los huevos… y ya está.
Hasta mañana.

Un email con Celia

El otro día, escribí un artículo sobre la gratuidad y el arte que me recordó a diversas personas con quienes quise compartirlo. No quería compartirlo en FaceBook, porque, como dice el propio artículo, es demasiado patio de vecinos y acaba siendo agotador comentarlo, defenderlo, debatirlo… es una asamblea interminable.

Entones le envíe un email a aquellas personas a quienes consideré que podía interesarles:
Mi amigo y corresponsal vasco Juan Carlos Etxebarria, la periodista de arte Celia Valenciano, la bailarina de danza contemporánea Simona Ferrar, el performer y organizador de eventos artísticos Paco Nogales, el coordinador de la Asociación cultural Círculo Ágora (por alusiones) y, obviamente, a mi amada Carmen por todo lo que le tocaba.

> El 31/05/11 15:07, «Giusseppe Domínguez» escribió:
>
>> https://giusseppe.net/blog/archivo/2011/05/31/sobre-la-gratuidad-y-el-amor-
>> al-arte/
>>
>> Porque cuando lo escribí me acordé de ti.
>> Giusseppe

Varios me han respondido diversas cosas, pero casi todos ellos están de acuerdo en lo esencial: la insostenibilidad de la actual situación.

La respuesta de Celia, en la misma línea, ha generado una mía:

El 02/06/11 20:22, Celia Valenciano Bono escribió:
> Hola Giuppe! ¿qué tal estás? Espero que muuuy bien. Al fin tuve tiempo
> para leer bien tu texto y sí es una pena contemplar como la cultura y, en
> concreto algunas manifestaciones, parece que la gente no les da ningún
> valor si no van asociadas a un nombre popular y conocido, pero yo sigo
> pensando que hay que seguir ahí y apostar por lo que te gusta y te hace
> feliz, aunque lo ideal sería que eso te reportara un beneficio económico,
> al menos para cubrir gastos. Espero que granito a granito la cosa vaya
> mejorando 🙂
>
> Muchas gracias:-)
>
> Un beso gordo!
>
> Celia

Y ahí va la mía, animándola a seguir con lo que creo que es el mejor camino para ella y para mí y para todos:

Me alegra que te gustase el texto. Sí, creo que son tiempos complejos para la cultura, pero también que hay que espabilar en lo que respecta a formas de vida/trabajo distintas de las habituales. Hay herramientas nuevas y hay que aprender a usarlas. Por eso me encanta lo que estás haciendo en PuntaFinaNews. Espero que sigas con ello como hasta ahora y que organices un servicio de subscripción a bajo coste que envíe, por ejemplo, artículos a uno diario o semanal con digests mensuales… me encantaría poder pagar por ello para que mantengas la calidad que hasta ahora caracteriza tu página.

Si puedo ayudar en la parte técnica para ver la manera de hacerlo, lo haré encantado. Será algo que me aportará experiencia para una forma de financiación de generadores de contenidos que pronto se debe extender…

Hay ha sido elegida la primera mujer para dirigir el New York Times en 160 años y una de las primeras medidas que va a tomar es la de hacer que exista un servicio de subscripción a su periódico para que no todo lo que ofrecen sea gratuito. Esto hay que implementarlo con mucho cuidado, puesto que hay muchas otras fuentes de información en Internet gratuitas, y debe aportar algo que justifique su no gratuidad. Es una exigencia más que razonable, y estar a la altura de ella es un reto para el nuevo periodismo.

Seguro que vas a saber hacerlo. Quiero aprender de lo que vas haciendo. Me encanta. Y, además, eres feliz haciéndolo, como debe ser: no hay que renunciar a la ilusión de trabajar disfrutando, la alienación es una consecuencia de una decisión personal.

Un abrazo grande y afectuoso,
Giusseppe

Populismos

Los tiempos no cambian
Encontré la foto de la derecha en El País, ayer, y no pude por menos que recordar lo que había hecho Manuel Fraga Iribarne en un año antes de que yo naciese.

Compuse este díptico al modo de los Antes / Después de los adelgazantes y similares, para mostrar que el paso del tiempo sólo ha teñido de color la imagen, pero que la actitud sigue siendo la misma: yo me baño así que no hay peligro / yo me como un pepino así que no hay peligro. De 1966 a 2011. Han pasado 45 años y todo parece seguir igual o camino de serlo. Terrorífico.

Entonces era Ministro de Información y Turismo durante la confiscación de gobierno llevada a cabo durante 40 años por Francisco Franco, al que recientemente se intenta, desde la Academia de la Historia, dejar de llamar dictador. Tiempo después, Fraga, fundó Alianza Popular que acabó llamándose, acertadamente desde un punto de vista estratégico, Partido Popular. Esta diferencia entre Alianza y Partido hace creer que es unitario, que no son un grupo diverso de pensamientos más o menos próximos cuyo único interés de base es impedir que gobierne un partido de izquierdas como el PSOE o algo peor

Suya es la perla, en 2007, en unas declaraciones a El Faro de Vigo, donde comparó a Franco con Napoleón, afirmando que «el franquismo ha sentado las bases para una España con más orden«. ¿Cómo no se prohíbe su partido que no ha condenado el terrorismo de estado producido en este país durante cuarenta años con la Ley de Partidos?

Ahora Mariano Rajoy, otro gallego, toma el relevo de las acciones populistas de su antecesor, también siendo ministro de Interior (como lo fue de Gobernación el señor Fraga), durante un año y otros cargos parecidos de duración breve… no se sabe si por su ineptitud o por su gran eficacia para realizar su trabajo en tan poco tiempo.

En breve, da miedo pensarlo, este populista de la «nueva» derecha, será el presidente del gobierno.

Obvio decir que los populismos no son sólo de los partidos de derechas, (ahí están los varios ejemplos que uno puede encontrar en latinoamérica) y que suele tratarse como estúpidos a los ciudadanos desde todos los ángulos. Pero si los ciudadanos no hacemos nada al respecto en las urnas, ni en ningún otro contexto, salvo las manifestaciones de cientos de miles de personas (muchas menos que las que salen a la calle en el caso de la victoria de un equipo de fútbol), me temo que es razonable pensar que, efectivamente, somos estúpidos y fácilmente manipulables.

Cómanse un pepino a mi salud, que no necesita de su «sacrifico«.

Entre el miedo y la bruma

Late mi corazón
desesperado
galopando

despacio
muy despacio

en un intento
desesperado
de calmarse.

Hoy visito al cirujano del aparato digestivo
que siempre sostiene que me estoy curando
desde hace casi un año
y
no
me
curo.

Hoy a las 12:20 tengo consulta
que siempre es puntual y diligente
para decirme si debo seguir más
tratamientos
o dejar que la naturaleza
haga el resto.

Hoy es otro día
desesperado
por no poder controlar
todo en mi vida
creyendo que se puede
que debería poder
que soy distinto
o que la vida debe ser perfecta
o no ser.

Hoy llevaré mi alma en la mano
para pedirle que sea muy concreto
porque no me valen sus frases optimistas
ni su aliento ambiguo en mi memoria.

Late mi corazón
desesperado
desde la planta de mis pies
a mi nariz
desde la uña de mano izquierda
al manguito rotador
de mi hombro diestro.

Soy todo corazón
(desesperado)
en espera de noticias
terminales.

Esto no es una broma