Tiene su encanto ver un horizonte vertical, algo de sorprendente en el hecho de que un pasillo se transforme en un pasillo y no pierda la forma de perdernos.
Giusseppe
mis a mí me
mis a mí me
hacen a mí
pensar a mi manera
mucho meísmo
o miismo
o yoísmo
egotismo
ego
ego
ego
y lu
ego
te absorbo.
😉
Punk
Que yo no haga dieta no quiere decir que yo sea punk… por mucho que simpatice. Tampoco que yo no muera (de momento).
Este divertimento para empezar la semana con alegría, con un guiño a las anécdotas cotidianas, a los detalles ocultos detrás de papeleras, debajo de carteles de neón… bajo el asfalto, quizá, hay huertas de poemas.
Tonterías
Tonterías que me llegan vía FaceBook o vía Whatsapp, o de otras maneras. Sin embargo, lo escandaloso, lo que no es tontería, es que, aunque pueda parecer mentira, los sondeos afirman que la monarquía sería masivamente electa. Además si nadie cree en los políticos, es una de las mejores opciones (yo (aún) sí creo en algunos políticos).
Y también saldría como partido más votado el dirigido por Mariano Rajoy. Sí, con pérdida de votos, pero no cataclismático. Aún hay quien cree que pueden o que otros no pueden… bueno, en realidad, es tal la apatía política que ya solo queda el chiste, el desprestigio personal y no ideológico, la vacuidad del ataque pataleante de niños pequeños, que no saben a dónde dirigir sus golpes.
Desesperante…
Yo tampoco sé qué hacer. (Por si quedaban dudas) Pero, de momento, prefiero no desprestigiar personalmente a nadie. Eso no me aporta mucho, ni siquiera un placer instantáneo. Soy demasiado racional, creo.
Clases de baile
lo primero es la persona
lo primero es la persona
lo primero es la persona
lo primero es la persona
lo primero es la persona
lo primero es la persona
esta persona
esa persona
aquella persona
estas personas
esas personas
aquellas personas
lo segundo es la música
lo segundo es la música
lo segundo es la música
lo segundo es la música
oír la música
escuchar la música
vibrar (con) la música
sentir la música
lo tercero es el movimiento
lo tercero es el movimiento
lo tercero es el movimiento
lo tercero es el movimiento
movimiento desde dentro
movimiento hacia fuera
movimiento en el espacio
movimiento en el tiempo
lo cuarto es la técnica
lo cuarto es la técnica
lo cuarto es la técnica
la técnica para escuchar la música
la técnica para escuchar el movimiento
la técnica para escuchar la técnica
lo quinto es olvidarse
lo quinto es olvidarse
lo quinto es olvidarse
lo quinto es olvidarse
lo quinto es olvidarse
olvidarse de las cuatro anteriores:
olvidarse de la técnica (en primer lugar)
olvidarse de el movimiento (en segundo lugar)
olvidarse de la música (en tercer lugar)
olvidarse de la persona (de todas, en cuarto lugar)
lo sexto es recordar
lo sexto es recordar
lo sexto es recordar
lo sexto es recordar
lo sexto es recordar
recordar que lo único que queda es el placer
recordar que lo único que queda es el deseo
recordar que lo único que queda es el amor
recordar que lo único que queda es la vida
recordar que no hay nada más que recordar
Un documento indecentemente largo
La clasificación de lenguas que llevo haciendo desde hace un par de años está siendo algo agotador.
Por un lado, la visión microscópica sobre cada una de las lenguas (como el caso del bielorruso o el ucranino, o el tocario, por ejemplo) cada día me parece un trabajo imposible y que acaba por ser más bien superficial, debido a la falta de tiempo que tengo para dedicarle a cada lengua, lo que por otra parte es inevitable si quiero seguir avanzando en la clasificación general. Por poner un ejemplo, ayer terminé de «tipificar» o documentar en la plantilla correspondiente la «lengua alemana» si es que tal cosa existe y me doy cuenta de que estoy reinventando la rueda a cada paso… En algunos casos merece la pena, pues, al menos en español, no encuentro una información bien estructurada, pero en los que las lenguas son harto conocidas, se produce una situación bastante ridícula, pues la documentación excede la que puedo o considero necesario reseñar. De este modo, en algunos casos, lo único que puedo hacer para ser razonable es buscar lo «significativo» entre lo genérico, pero esto acaba siendo bastante arbitrario y sesgado.
Por otro lado, la clasificación en macrofamilias está bastante cuestionada, por no decir que aún carece de soporte «científico» en la mayor parte de las clasificaciones, que acaban por ser bastante especulativas. Esto no me preocupa tanto como lo anterior, pero entre ambas cosas, siento en muchas ocasiones que este trabajo me desborda por todos los lados. No obstante, no voy a cejar en el intento de seguir adelante, aunque no sepa hasta cuando ni hasta cuanto.
De momento, me encuentro que he realizado ya un documento de más de 500 páginas sobre tan solo 4 ramas de la familia lingüística indoeuropea, que puede ser descargado y usado sin ningún tipo de mención…
Sejong el Grande
El Rey Sejong el Grande o Seyong el Grande (세종대왕; 世宗大王, 7 de mayo de 1397 – 18 de mayo de 1450), cuyo nombre personal era I Do (이도; 李祹), fue el cuarto soberano de la dinastía Joseon de Corea, y gobernó el país desde 1418 hasta 1450.
Me ha encantado enterarme de esta curiosidad. Este monarca (así hasta yo me hago monárquico) fue el inventor, entre otras cosas, de la forma de escritura (alfabeto) coreano.
Fue un consumado lingüista y es considerado el inventor de la escritura hangul. También se cree que Seyong ingenió otros inventos como por ejemplo un reloj de sol y otro de agua, entre otras contribuciones científicas que tiene en su haber.
De la escritura Hangul, comentar que, entre sus curiosidades, está la de relacionar los trazos de la grafía con la parte del cuerpo que es responsable de su fonética, con esa parte del cuerpo que «los pronuncia».
Por todos los esfuerzos que hizo el Rey Sejong para que su pueblo pueda escribir y expresarse, fue creada la escritura Hangul que fue denominada por la Universidad Oxford de Gran Bretaña como el mejor sistema de escritura en el mundo y la UNESCO la incluyó en su registro «Memoria del mundo» en 1977.
Tanto es así que alguna de las lenguas malayas (cia-cia), que no tienen ninguna relación lingüística con el coreano, ha decidido usarlo como propio. Me pregunto ¿Cómo crearíamos nosotros un alfabeto único y propio que nos fuese más cómodo y práctico que el actual?
Infalibilidad
La infalibilidad pontificia constituye un dogma, según el cual el papa está preservado de cometer un error cuando él promulga, a la Iglesia, una enseñanza dogmática en temas de fe y moral bajo el rango de «solemne definición pontificia» o declaración ex cathedra. Como toda verdad de fe, ninguna discusión se permite dentro de la Iglesia católica y se debe acatar y obedecer incondicionalmente.
Ahora cambiemos Iglesia Católica por cualquier otra figura administrativa: Estado, por ejemplo. Y veremos que en un país cuya tradición es netamente católica, es difícil deshacerse de esta idiosincrasia de acatar y obedecer incondicionalmente.
Más aún:
La doctrina católica sostiene que Jesús estableció su Iglesia fundamentándola en la persona de Simón Pedro (y, por consiguiente, de sus sucesores los papas), diciéndole «lo que ates en la Tierra quedará atado en los Cielos, y lo que desates en la Tierra quedará desatado en los Cielos»
¿A nadie le suena a la famosa frase de Francisco Franco?
¿Dónde están LAS socias?
Me cansa un poco el tema de la presunta visibilidad que tiene como objeto la igualdad de derechos de género. Estoy un poco cansado de algo que nuestro idioma de manera natural tiene resuelto sin ser problemático.
Sé que no es muy políticamente correcto decir esto, pero sigo pensando, es más, cada día estoy más convencido, que es una especie de pantalla de humo, de lucha contra nubes, de pelea en la que no se gana nada.
Creo que, incluso en el mejor de los presuntos casos posibles: que reformásemos completamente el lenguaje para que no contuviese géneros, para que incluyese en todo caso un género neutro, como tiene el inglés, por ejemplo, no mejoraría en absoluto la visión machista, falocrática, de la sociedad.
Es posible que esté equivocado, pero sinceramente, lo tengo poco claro: yo me considero una de las personas menos tolerantes que conozco con el machismo, incluso ese sesgado y aparentemente inocuo, pero no creo que la forma de combatirlo sea el idioma.
Ya he escrito largo y tendido sobre esto en otras ocasiones, como hablando del «sexo/género» neutro, o cuando hablé de los roles y el género, pero sobre todo en el artículo sobre el sexo de la lengua y no quiero repetirme, aunque dada mi escasa memoria, seguro que ya me he repetido en alguna ocasión… pero sí recordar que la gramática no hace a la sociedad. La sociedad hace la gramática. Si cambiamos la gramática, lo único que haremos será cambiar la apariencia, pero no el fondo.
Es como cuando alguno ya no llama negratas a los negros, sino personas de color, lo que se agradece, parcialmente, pero no mejora mucho con respecto a los derechos que se les atribuye y, en íntimo pensamiento, se desea que tengan o no tengan. Como cuando se llama chinos a los que vemos con aspecto oriental sin saber si han nacido en España (o están nacionalizados) y, por tanto, tienen los mismos derechos que cualquier español.
Hoy no soy muy optimista a este respecto. Así que prefiero no seguir.
Completadas las lenguas baltoeslavas
El viernes pasado terminé la última de las lenguas baltoeslavas, de la familia indoeuropea. Esta agrupación no es muy filológicamente bien admitida, pero hay indicios que afirman que, en alguna ocasión, mantuvieron ambas subramas una cercanía que permite agruparlas como una única categoría.
He tardado mucho en terminar las eslavas, que han terminado por hacerse muy pesadas, pero, además, en un interín para no aburrirme, he reorganizado la base principal, siguiendo las ideas, principalmente, de Greenberg, sobre las macrofamilias lingüísticas.
El resultado de lo primero es: (en una captura de pantalla)







