Lugares, de Perec

Una de las lecturas de este verano fue este libro casi infinito, de unas 900 páginas, construido por Perec a modo de catarsis tras una ruptura amorosa.

Lo compré en mayo tras una recomendación de mi querido Jaime Vallaure, con quien tengo el honor de compartir espacio (especies de espacios) y admiración por este francés universal. Fue él quien me regaló, cuando aún no lo conocía, un primer libro de este hombre, La vida instrucciones de uso, que me abrió la mente a nuevas formas de entender la escritura y la creación en general, allá por los albores del milenio.

Es un libro demencial, es un delirio, como diría Jaime, en el que se intenta trazar una especie de memoria (en varios sentidos de la palabra memoria) de 12 años, de 12 lugares significativos para Perec, realizándolo en cada lugar tanto de manera memorística en un sentido de recuerdo, como memorística en sentido de registro pretendidamente frío o neutro.

A través de un esquema basado en una estructura matemática de matrices y pseudo aleatoriedad, fue guardando los textos que escribía en sobres que serían un total de 144×2 = 288 sobres conteniendo ese esfuerzo sostenido a lo largo de una línea de tiempo enorme, en la que cabría esperar, incluso, transformaciones urbanísticas, más allá de las personales.

Lo más sorprendente resultó ser cuando el proyecto comienza a hacérsele inviable, por falta de tiempo y, también, por abandono del motor inicial que no dejaba de ser algo tan «pueril» como un berrinche tardoadolescente (era un joven de unos 35 años cuando lo empieza) y habría tenido casi 50 al terminarlo. Así, poco a poco, vamos asistiendo a un fracaso, a un abandono de sus planes, a una modificación de los mismos, a una continuidad que cada vez se nota más cuesta arriba, vamos asistiendo a su final precipitado del que brotarían nuevas ideas con las que llenar nuestras cabezas.

Es muy tierna esta historia de un fracaso que por supuesto Perec no publicó en vida.

Sus frases sobre que estaba haciendo algo absurdo, sin ningún sentido… pero seguía haciéndolo, cada vez aumentaban más a lo largo de los 6 años que finalmente consiguió o decidió consignar.

Las notas, mientras tanto, adendadas a la cuidada edición de Anagrama, van complementando una biografía de George Perec desde la más absoluta sencillez, desde lo cotidiano, desde sus amores y desamores, dejándonos ver a quienes lo leímos una cara no tan visible de un autor que ha querido siempre mostrarse menos «sentimental» de lo que en realidad era.

Ese contraste entre la razón (lo racional) y la razón para realizar algo (lo volitivo, pasional, en última instancia), es de por sí una preciosidad que se desprende de la lectura de este librito.

Eso sí, antes de leerlo, tuve que pensar un modo, un mecanismo, unas instrucciones para poder hacerlo, pues el conjunto de notas alcanzaba las casi 300 páginas, de un total de 900, así que era algo así como estar leyendo dos libros. De hecho, usé dos marcapáginas que iba pasando hasta completarlo: uno para el «texto de Perec», otro para las notas sobre el texto de Perec.

El volumen de notas era tal que ir y venir de una a otra parte habría resultado demasiado tedioso, así que lo leí en un método que llamé «de cremallera»: leyendo en primer lugar un texto de Perec, después sus notas y las notas del siguiente texto (recuerdo que cada texto de Perec corresponde a la memoria de un lugar y un mes), así al comenzar el siguiente texto de Perec había leído las notas correspondientes.

Lo leí seguido, aunque hay otras formas posibles a las que el propio autor invita, incluso, hay una página web que invita a comprender un poco más la estructura que Perec llegó a tener en la cabeza (con ayuda de un matemático indio que le ayudó a descubrir los bicuadrados latinos ortogonales sobre los que está basada la estructura del proyecto).

Tardé casi 2 días en llegar a iniciar la lectura que luego llevé a cabo bastante más rápido de lo esperable, dada la extensión del libro, aproximadamente en una semana. Semanas de Taramundi en vacaciones, que es casi como tiempo de CPU.

Es increíble la cantidad de proyectos que brotan de este fracaso monumental de uno de mis escritores preferidos: de ahí nació Nací, W, Especie de espacios y algunos textos o capítulos de La vida instrucciones de uso.

Es una verdadera lección de creatividad el darse cuenta de que en el fracaso hay realización, hay avance creativo, hay creación, no así en la frustración que no crea nada más que amargura y desidia.

Querido Thomas de Quincey

¿Y si en lugar de «Del asesinato como una de las bellas artes» hubieses escrito «Del aburrimiento como una de las bellas artes»?

No te responsabilizo de los asesinatos (ni del aburrimiento), alabo tu libertad, tu osadía, tu ironía, tu humor, tu afán polemizador, pero no dejo de preguntarme…

¿Si el aburrimiento hubiese ocupado el lugar del asesinato, se habría reducido en algo la tasa de crímenes violentos o todo lo contrario? ¿Serían los crímenes más creativos y originales por ansias de escapar de las rutinas o los vacíos intelectuales, del spleen?

Querido Thomas de Quincey, tú estás, más que probablemente, muerte y yo no hago sino recriminarte que no hicieses algo que podría hacer yo mismo si estuviese vivo.

¿Por qué morir no es un verbo?

En toda acción hay transcurrir (tránsito) del tiempo: hay antes y después, hay flecha del tiempo, hay realización de algo que se inicia y se concluye.

¿Por qué no muere una máquina?

No decimos (salvo informáticos) que una máquina muere quizá porque no es preciso hacer que su «alma» trascienda ese instante en el que el ingenio deja de ser funcional para ser no más que amalgama de partes reutilizables.

¿No le estaremos dando una importancia metafísica a las partes?

Un órgano deja de funcionar (maquinalmente) y decaen paulatinamente las funciones de los demás, pero esas moléculas (no ya las células) no obedecen ese final en una hipercongelación kelvínica, sino que perpetúan sus transformaciones como si no hubiese pasado nada, con una indiferencia que resulta pagana e insultante, minimizando la divinidad presunta de la existencia material a la que denominamos vida por encima (¿por enzima?) de otras formas de combatir la segunda ley de la termodinámica, manteniendo bajo raya a la entropía.

¿Puedo (yo) morir(me)?

Tras terminar de comer sigo siendo yo (más o menos aumentado), pero yo ya no soy yo al terminar de morir. ¿Quién realizó ese último salto, ese empujuncito final, esa llegada a meta?

Es una acción interrumpida: me muero a medias.

Subo a lo alto de una montaña y, tras la cima, desciendo, pero ¿existe un verbo que incluya ambas acciones que, paradójicamente (o no) son contradictorias u opuestas?

Escrito en Taramundi, Asturias, en agosto de 2025.

Humano vs InHumano

Muévete como un humano
o
Indigno de ser humano

Textos sobre lo que es humano
e inhumano, me llevaron a escribir este texto
en Asturias, a primeros de agosto de 2025:

Lo de Gaza es inhumano
Lo de Trump es inhumano
Hitler era inhumano
Stalin era inhumano

Yo soy humano
Tú eres humano
Él es humano
Tú eres humana
Ella es humana
Nosotros, vosotros, ellos
Nosotras, vosotras, ellas
et al somos/sois/son
humanas/humanos… et al

Pero lo de Gaza
es inhumano.

¡No!

Es humano.
Es horrorosamente humano,
es cruel,
es genocida,
pero humano.

No es ni puede ser
inhumano
ni tachado de
inhumano
como forma de animalizar
lo que no queremos soportar
o aceptar
como parte de nuestra
naturaleza
paradójicamente
cultural.

Es humano,
quizá demasiado humano,
tristemente humano
como yo.

Ayer fue el cumpleaños del kernel de Linux

Feliz Cumpleaños a Linux.

¡Qué tiempos aquellos!

🤩

Uso Linux como único sistema operativo en todos mis ordenadores, incluso un fork del mismo, denominado android, en los que no puedo usar Linux Mint o Ubuntu, amén de otras distribuciones basadas en Debian.

Las basadas en RedHat (rpm) me gustan menos. Aunque fue mi puerta de entrada a Linux hace ya más de 20 años. Al fin y al cabo, venía de programar en UNIX/IBM AIX y administrar Solaris/SunOS donde monté los primeros cortafuegos (de una empresa israelí) de mi vida.

A nadie se le ocurría pensar que Linux acabaría siendo algo que conocería su momento de gloria más adelante. Por no hablar de Internet. Recuerdo que me comentaron en un lugar donde trabajaba que jamás se sustituiría el protocolo SNA por el IP… hasta que llegué yo y necesité tener un equipo con una IP address donde instalar un servidor web y un servidor de comercio electrónico. Los hacía NetScape. Los comercializaba en España Telefónica Sistemas (Avanzados de Información), quienes quisieron cercenar la red a su demencial Infovía.

Sigo jugueteando a instalar servidores en máquinas virtuales, en una raspberry pi, en otros dispositivos… pero el trabajo de administrador de sistemas acabó por desesperarme cuando comprendí que los sistemas eran una excusa para intercambiar dinero entre grandes empresas… y poco más.

Así que descubrí la poesía y su poder de creatividad y de verdad, pero sigo reconociendo (con nostalgia) un pasado en el que la ingenuidad nos hizo creer que la tecnología podía acarrear un mayor grado de interconexión, de formación, de información, de libertad.

Fanzines de regalo

Me llega desde Granada este precioso regalo (todo regalo es precioso) de Llorch, quien ofreció hace tiempo la opción de recibirlo enviándole una carta postal, cosa que hice, por supuesto, con todo el cariño posible.

Ahora me dan ganas de ponerme a editar una revista mensual de distribución postal… si no fuera por el elevadísimo precio de los sellos de correos, que no para de subir (más de un 9% anual).

Correos dispara un 8,5% el precio de los sellos nacionales y casi un 4% el de paquetes para 2025

Correos subirá un 8,54% el precio de los sellos necesarios para el envío de cartas y tarjetas postales normalizadas y de hasta veinte gramos de peso a destinos nacionales para el próximo año 2025.

Previamente, en 2023, aumentó otro 4%, un 7% en 2022, un 7,7% en 2021, un 8,3% en 2020, un 9% en 2019, un 10% en 2018, un 11,1% en 2017, un 7,14% en 2016 y un 10,5% en 2015, cuando costaba 0,42 euros.

Así que posiblemente me quede con la idea de editar libros pequeños de tiradas mínimas cada tres meses. Ya veremos. El curso está comenzando.

Etimología de crear

creador
crea
con criatura
y cría

crisis
entre cronos
y cráter

hasta la criba
del crisantemo

croa croa y croa

sin más criterio
que crítica
cromática

la criptografía
de la cristiandad
tiene cristal crocante

el crustáceo crónico
vive a crédito
crispado

es creído creer
que la creatina
no es cretina crecedera

cromosoma que croa croa y croa

¡qué cruel croquis final
pudiendo ser croqueta o crucigrama!

crabrón/ crac/ crack/ cracoviano/ crampón/ cramponado/ cran/ craneada/ craneal/ craneano/ cranear/ cráneo/ craneoencefálico/ craneofacial/ craneología/ craneopatía/ craneoscopia/ craniano/ crápula/ crapuloso/ craquear/ craquelar/ craquelenque/ craqueo/ cras/ crasamente/ crascitar/ crash/ crasicie/ crasiento/ crasitud/ craso/ crasuláceo/ cráter/ crátera/ crateriforme/ cratícula/ crayola/ crayón/ craza/ crazada/ crea/ creable/ creación/ creacionismo/ creacionista/ creador/ creamiento/ crear/ creatinina/ creatividad/ creativo/ creatura/ crecal/ crecedero/ crecencia/ crecentar/ crecepelo/ crecer/ creces/ crecida/ crecidamente/ crecido/ creciente/ crecimiento/ credencia/ credencial/ credenciero/ credibilidad/ crediticio/ crédito/ credo/ crédulamente/ credulidad/ crédulo/ creederas/ creedero/ creedor/ creencia/ creendero/ creer/ crehuela/ creíble/ creído/ crema/ cremación/ cremallera/ cremar/ crematístico/ crematorio/ cremento/ cremómetro/ cremonés/ crémor/ cremora/ crenchar/ crenche/ creosota/ creosotado/ creosotar/ crepé/ crepitante/ crepusculino/ crequeté/ cresa/ creso/ crespa/ crespar/ crespera/ crespilla/ crespillo/ crespín/ crespina/ crespo/ crespón/ cresta/ crestado/ crestería/ crestomatía/ crestón/ crestudo/ creta/ cretáceo/ cretácico/ cretense/ crético/ cretinada/ cretinez/ cretinismo/ cretino/ cretona/ creyente/ creyer/ crezneja/ cría/ criación/ criada/ criadero/ criadilla/ criado/ criador/ críalo/ criamiento/ criancero/ criandera/ crianza/ criar/ criatura/ criazón/ criba/ cribado/ cribador/ cribaje/ cribar/ cribelo/ cribete/ cribo/ criboso/ cric/ crica/ cricket/ cricoides/ cricrí/ crida/ cridar/ crimen/ criminación/ criminador/ criminal/ criminalidad/ criminalista/ criminalística/ criminalización/ criminalizador/ criminalizar/ criminalmente/ criminar/ criminógeno/ criminología/ criminológico/ criminólogo/ criminoso/ crimno/ crin/ crinado/ crinar/ crineja/ crinera/ crinito/ crinolina/ crio-/ crío/ criobiología/ criocauterio/ criocirugía/ criocoagulación/ criogenia/ criogénico/ criolla/ criollaje/ criollismo/ criollo/ crioscopia/ criostato/ crioterapia/ cripta/ críptico/ criptoanálisis/ criptógamo/ criptografía/ criptográfico/ criptógrafo/ criptograma/ criptología/ criptológico/ criptón/ criptorquidia/ críquet/ crisálida/ crisanta/ crisantema/ crisantemo/ crisis/ crisma/ crismación/ crismal/ crismar/ crismazo/ crismera/ crismón/ crisneja/ crisobalanáceo/ crisoberilo/ crisocola/ crisol/ crisolada/ crisolar/ crisólito/ crisomélido/ crisopacio/ crisopeya/ crisoprasa/ crispación/ crispadura/ crispamiento/ crispante/ crispar/ crispatura/ crispir/ crista/ cristal/ cristalazo/ cristalera/ cristalería/ cristalero/ cristalinidad/ cristalino/ cristalizable/ cristalización/ cristalizado/ cristalizar/ cristalografía/ cristalográfico/ cristalógrafo/ cristaloide/ cristel/ cristero/ cristianar/ cristiandad/ cristianego/ cristianería/ cristianesco/ cristianísimo/ cristianismo/ cristianización/ cristianizar/ cristiano/ cristianodemócrata/ cristino/ cristo/ cristobalense/ cristobita/ cristofué/ cristología/ cristológico/ cristus/ crisuela/ crisuelo/ criterio/ criteriología/ criteriológico/ criterioso/ critérium/ crítica/ criticable/ criticador/ críticamente/ criticar/ criticastro/ criticidad/ criticismo/ crítico/ criticón/ critiqueo/ critiquizar/ crizneja/ croajar/ croar/ croata/ crocante/ crocanti/ croché/ crochel/ crocino/ crocitar/ croco/ crocodilo/ crol/ crolista/ cromado/ cromañón/ cromar/ cromático/ cromátida/ cromatina/ cromatismo/ cromatografía/ cromatógrafo/ crómico/ crómlech/ cromo-/ cromo/ cromóforo/ cromógeno/ cromolitografía/ cromolitografiar/ cromolitográfico/ cromolitógrafo/ cromosfera/ cromosoma/ cromosómico/ cromotipia/ cromotipografía/ cromotipográfico/ cron/ crónica/ crónicamente/ cronicidad/ cronicismo/ crónico/ cronicón/ cronificación/ cronificar/ cronista/ cronístico/ crónlech/ crono-/ crono/ cronobiología/ cronoescalada/ cronografía/ cronográfico/ cronógrafo/ cronograma/ cronología/ cronológicamente/ cronológico/ cronologista/ cronólogo/ cronometrador/ cronometraje/ cronometrar/ cronometría/ cronométrico/ cronómetro/ croque/ croquero/ croqueta/ croquis/ croscitar/ cross/ crotal/ crótalo/ croto/ crotón/ crotoniata/ crotorar/ crotoreo/ croza/ cruasán/ cruce/ cruceiro/ cruceño/ crucera/ crucería/ crucerista/ crucero/ cruceta/ crucial/ cruciata/ cruciferario/ crucífero/ crucificado/ crucificar/ crucifijo/ crucifixión/ crucifixor/ cruciforme/ crucígero/ crucigrama/ crucigramista/ crucillo/ cruda/ crudamente/ crudelísimo/ crudeza/ crudillo/ crudío/ crudo/ cruel/ crueldad/ cruelmente/ cruentación/ cruentamente/ cruentar/ cruentidad/ cruento/ crueza/ crujía/ crujidero/ crujido/ crujiente/ crujir/ crumiro/ crúor/ cruórico/ crup/ crupal/ crupier/ crural/ crustáceo/ crústula/ cruz/ cruza/ cruzada/ cruzadillo/ cruzado/ cruzador/ cruzamiento/ cruzar

Ayer vi Pepi, Luci, Bon y otras chicas del montón

Punk
muy punk

con ecos de una libertad
que no se basaba en cañitas
de terraceo

Punk
muy punk

con amor por el deseo
por deseo de amor
voluntad y voluntad, todo es voluntad
sin vanidad
sin artificio
sin dinero
sin parar

Punk
muy punk

con menos es más
ni más ni menos

y así
me reconcilio
con el cine español
con españa
con esa españa
valiente
variopinta
osada
y libre

Punk
muy punk

Esto no es una broma