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¿De verdad que es posible ser más simple? ¿Anticapitalistas unámonos publicado en una red social fruto del más absoluto éxito neoliberal?
Pues vaya.
Diario

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¿De verdad que es posible ser más simple? ¿Anticapitalistas unámonos publicado en una red social fruto del más absoluto éxito neoliberal?
Pues vaya.
Hoy he aprendido a multiplicar. Por fin.
De la mano del fantástico libro IDEAS, pasando por el origen de la numeración hindú-arábiga, me he encontrado esta joya algorítmica útil para mis clases particulares y para mi insaciable curiosidad.
Ahora, a pensar en una manera de programarla en C, para pasar un divertido rato inútil.
Para multiplicar dos números, digamos, 1934 x 537, se trazan dos líneas perpendiculares que dejen hueco a la derecha y debajo de ellas. A continuación, se escribe horizontalmente el primero sobre la línea horizontal y verticalmente el segundo a la derecha de la línea vertical.
Completamos una cuadrícula con los 4 x 3 resultantes cuadraditos, los que dividiremos por la diagonal que une el ángulo inferior izquierdo con el ángulo superior derecho.
Rellenamos los triángulos que se han obtenido con la multiplicación expresada en dos dígitos de los números de cada fila y columna, así, por ejemplo, 1 x 5 = 0/5, 9 x 5 = 4/5, etc.
Una vez terminado este proceso, comenzamos con las sumas con las que obtendremos el resultado deseado.
Sumamos en dirección diagonal comenzando por el triángulo inferior derecho. Continuamos la siguiente suma diagonal teniendo en cuenta que si en la anterior superamos el 9, la cifra correspondiente a las decenas se añade a las que han de ser sumadas en la siguiente diagonal.
Finalmente, obtendremos el resultado deseado.
He encontrado en Glottolog.org una detallada clasificación dialectal de las lenguas japónicas habladas en las islas Ruykyu, pero que discrepa en cierta medida con la que propone Ethnologue. Por supuesto, también aparecen disparidades con otras clasificaciones encontradas en Wikipedia y otros lugares.
De momento, creo que tendré que repensarme la clasificación de las lenguas Fuyu-Han que propuse hace unos meses. Pero son pequeñas modificaciones. Hoy decidiré cuál de las clasificaciones encontradas me resulta más convincente. Y pasado mañana continuaré con el proceso de agregar información sobre las lenguas de esta parte del planeta.
De una carta encontrada en un bar de Hamburgo durante mi última visita a mi querida amiga Aída B. Márquez.
La felicidad es una adquisición.
El poeta hace de los gusanos vestidos de seda.
Los autores son actores, los libros son teatros.
La literatura es la mejor parte de la vida. A esto parece inevitablemente necesario añadir que siempre que la vida sea la mejor parte de la literatura.
Cuando se ha dejado de creer en un dios, la poesía es la esencia que ocupa su lugar en la redención de la vida.
El poeta parece conferir su identidad al lector. Es más fácil darse cuenta de ello cuando escuchamos música – quiero decir, la transferencia.
Un poema es un meteoro.
La muerte no sabe idiomas
por eso es muda
y sorda.
La tristeza invade mi mente
con la certidumbre de las corrientes cíclicas
que garantizan un retorno a la oscuridad
como sólo un new age puede prometer y augura.
Me entristece sentir que el desprecio a la filosofía
a la ciencia
a la lógica
a la búsqueda racional de conocimiento
se extiende
desde todas las áreas
desde todos los ángulos
desde todo rincón
y en un minúsculo reducto en mitad del océano de pergaminos gastados
resisten incautos
quienes no se sienten tentados por la facilidad de una revelación
por acercamientos irracionales
por ejemplos sin método
por prejuicios vacuos.
Temo siglos de oscuridad vestida de colores fosforitos
quemando diferencias
en la hoguera del ruido.

Me pregunto si ¿no estará lleno de idiotas que creen ser genios porque siempre fueron buenos en lo que se supone que debían ser malos?
Ahí lo dejo.
Reflexiones facilonas para un lunes facilón.