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números entre corchetes
avanzan hacia infinitos
insondables
perdiendo la palabra
que nunca quisieron sostener
en el horizonte de una contraseña

el destornillador
atrona el silencio
con gritos de luz azul

son órdagos del tiempo
anudados en cordones
de lana muerta

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a la orilla del mar
a la orilla del mal
a la orilla

dejándose llevar por olas de indiferencia

IDA de OLLA

Que no nos engañen: lo que está pasando en el Madrid de Ayuso no es un desastre impredecible; es que están aprovechando un desastre para erosionar aún más los servicios públicos y conquistar espacios para las privatizaciones sanitaria y educativa. Un shock para «invitar» a los madrileños y madrileñas a que llevemos nuestros hijos a la escuela privada y nos hagamos seguros médicos con la Quirón.

Germán Cano

No me gusta que se menosprecie a políticos sean del signo que sea, porque, además de parecerme una pérdida de tiempo y una falta de respeto, se pierde el verdadero foco del problema: ¿Qué modelo de estado/sociedad queremos?

Nunca me he engañado al respecto de la competencia/incompetencia | bondad/maldad de la dirigente de la Comunidad de Madrid. No veo ahí el problema.

Si embargo, gran parte (la mayoría de los votos) de la gente de la comunidad defiende un modelo neoliberal (aunque luego no les importa intervenir en lo que consideran adecuado para salvar empresas privadas mal gestionadas con dinero público, sin criticar por ello la gestión privada) y conservador (aunque se vistan de un progresismo tecnológico) carente de escrúpulos ni moral que no sea la pautada por el rendimiento económico a corto plazo.

Que esos votos sean apoyados en partidos homófobos, machistas y racistas no es casualidad. Es compartición de ideario. Pensar de otra manera es ingenuo, igual que algo de ideario (poco, pero algo) comparten PSOE con lo que sea que tenga en la fracturada izquierda (MÁS-MADRID/Más-País/Menos-País/Ganemos/PCE/IU/UnidasDesunidasPodemos…)

Donde sí veo un problema es en que no seamos capaces quienes deseamos un modelo de sociedad/estado de resultar atractivos para una población sin insultarla, sin decir que no saben lo que quieren, que son ignorantes, incapaces de elegir la mejor opción política/económica. Porque con esto lo que veo es que no creemos en la capacidad de la democracia para alcanzar una mejora social.

Donde sí veo un problema es en que el modelo que se propone desde una «alternativa» socialdemócrata (ya no desde un comunismo algo trasnochado en sus discursos) no resulte atractivo, no sea capaz de convencer de sus bondades sociales y también económicas, aunque sea a largo plazo.

¿Por qué? ¿Por qué no hay autocrítica en los políticos de izquierda? No sobre sus objetivos, que pueden tener más o menos claros y que han de modificar a medida que las circunstancias lo requieran para satisfacer las exigencias de los poderes fácticos del estado en el sistema capitalista en el que estamos inmersos. Pero sí requerirían ser capaces de atraer a un electorado que sigue creyéndose que lo privado es mejor, que los funcionarios viven muy bien, que la gestión pública siempre es corrupta, que los políticos nos engañan…

No. IDA no nos engaña. (Como mucho disimula sus intenciones). Quiere una comunidad en la que toda gestión, toda iniciativa, sea privada, aunque con la debida sumisión de todo lo público si es necesario (Por cierto, ¿para cuando privatizar los bienes de la iglesia católica?). Lo sabemos. Sabemos qué modelo quieren: véase EEUU. ¿Creemos que sería mejor? Yo no, pero conozco mucha gente que sí lo cree. ¿Cómo puedo convencerles? A mí me cansa ya la discusión política. Estoy agotado. Tiro la toalla. Me avergüenza reconocerlo, pero así es.

A partir de ya, pongo un cubo para reciclar y tiro la basura, aumento el consumo, aumento la basura que tiro, pero muy organizado, tiro lo «orgánico» donde hay que tirarlo y ya está. Ya no lucho contra el sistema en este campo. ¡Que vengan nuevas generaciones a luchar por un futuro que puede que no me pille! Vergüenza. Sí. Vergüenza. Pero ni por esa impotencia que siento voy a dedicarme a insultar ni a banalizar el debate.

Poesía Tendencia

La poesía es la tendencia de esta temporada

Calentita, gustosita, agradable al tacto, o todo lo contrario: hay de todos los colores.
Hazte con ella en todas sus formas en los talleres de poesía y escritura creativa de Asociación Cultural Clave 53.

Hace años, la sobrina de Carmen, que es fantástica vendiendo y sabe cómo atraer seguidores (su cuenta de Instagram es un fiel reflejo de la afirmación), me sugirió esta expresión que seguramente sería atrayente, pero también mentira.

Es una mentira que la gente está deseando escuchar: que la poesía es «agradable», que «da gustito», que puede ser calentita o a tu gusto, incluso (y esto es lo peor) que es terepéutica.

Es una mentira que llena de seguidores las cuentas de quienes escriben ese tipo de poesía, esa «nopoesía«, esa «twittersía» que regala premios de Espasa y vende libros por millares.

Es una mentira de las que premia el sistema en el que vivimos inmersos.

Pero yo siempre he defendido que la poesía contemporánea (y el arte contemporáneo) sólo es interesante en tanto en cuanto busca revertir o subvertir la perversión del sistema. Para ello ha de buscar el riesgo, el peligro permanente, casi el fracaso pero sin garantías, sin ninguna garantía.

Quizá por ello no he querido nunca usar ese «anuncio» que podría ser muy eficaz, que podría conseguirme muchas personas interesadas en mis talleres de poesía.

Puedo engañarme diciendo que más adelante les mostraré que la poesía es incómoda, que es un camino de espinas y no de rosas, que no sana sino enferma, que la primera carta a un joven poeta de Rilke ya lo dice claro… pero no lo creerán pues todo lo que parte de una mentira, es mentira; es un edificio que se sostiene en barro. Y yo prefiero un cuchitril pero sobre granito.

Y sobre esa piedra, erigiré mi iglesia.

El culto a la poesía riesgo, la poesía valiente, la poesía prueba-y-error, la poesía sin esperanzas, la poesía sin panfletos, la poesía sin soflamas, la poesía desnuda y en lo oscuro, la poesía rota, la poesía en crisis permanente, la poesía sin futuro, la poesía libre, la poesía voladora, la poesía desalmada, la poesía interna y sincera, la poesía intensa, la poesía loca, la poesía racional, la poesía irracional, la poesía que niega el principio del tercero excluido, la poesía infinita, la poesía desagradable, la poesía insana, la poesía fría, hostil, desarrapada, la poesía triste y pobre, la poesía cuyas deudas sean con toda la poesía arriesgada, valiente, experimental, desesperanzada, fracasada que haya sido escrita y leída antes de generar nueva poesía arriesgada, valiente, experimental, desesperanzada, fracasada…

La mascarilla de la multa

No es una mascarilla que use.
Es la mascarilla de la multa:
La llevo en el bolsillo desde
hace más de 3 meses cuando la
consideré inadecuada para sus
funciones profilácticas y sin
entrar en debates sosos sobre
su posible utilidad sanitaria
reconozco como la única razón
para seguir portándola cierto
miedo a ser multado. Por ello
a pesar de ir cambiándome las
apropiadas mascarillas casi a
diario, no la descarto con la
diligencia que debería poseer
para no ir acarreando un saco
de virus muertos ni una bolsa
de bacterias fermentadas como
morboso ramillete de violetas
ácido ribonucleico azul lacio
con el desvaimiento de la luz
caduca en plástico envoltorio
durante los próximos 6 meses.
Descubrí con sorpresa absurda
que no soy el único portador,
ni soy la persona atemorizada
por policías omnipresentes en
cada balcón o en cada terraza
donde campa gran intolerancia
donde escasea amable empatía.
La tiraré, sí, la tiraré. Hoy
sólo quería escribir un texto
sobre una pequeña confidencia
de la que no me siento ni más
ni menos tonto que cualquiera
pero de la que me avergüenzo.

Potencias

Adoro las potencias del 3. Seguro que ya lo sabes si has leído algo de mi trabajo… sin ir más lejos el que está dedicado completamente a juegos con ello, como es el proyecto !ç~ñ¿.#.

Pero estaba jugueteando con darle una respuesta automática a un amigo sobre cuáles eran las potencias de 3 y no tenía ningún programita que las calculase. ¡¿Habrase visto?!

Así que tenía que hacerlo. Decidí hacerlo a partir de una modificación del 17 amores, que le regalé a Carmen en nuestro decimoséptimo aniversario. Aunque me precipité y lo escribí mal un par de veces (siendo algo trivial) por exceso de confianza. Aquí está la versión definitiva (muy muy mejorable), que me dan ganas de escribir también en Python o en BASIC.

#!/bin/bash
# Escribe todas las potencias de un número dado (3, por ejemplo)
# hasta una cantidad dada (17, por ejemplo)

razon=3;
producto=3;
cantidad=17;

for ((i=1; i<=$cantidad; i++)); do
  producto=$(($producto*$razon));
  echo -e $(($producto/$razon)) " x " $razon " = " $producto
done

Por supuesto, el resultado de esta ejecución es sencillo y casi diría tonto:

3 x 3 = 9
9 x 3 = 27
27 x 3 = 81
81 x 3 = 243
243 x 3 = 729
729 x 3 = 2187
2187 x 3 = 6561
6561 x 3 = 19683
19683 x 3 = 59049
59049 x 3 = 177147
177147 x 3 = 531441
531441 x 3 = 1594323
1594323 x 3 = 4782969
4782969 x 3 = 14348907
14348907 x 3 = 43046721
43046721 x 3 = 129140163
129140163 x 3 = 387420489
Esto no es una broma