El AÑO comienza por la A
y termina en la O.
El Principio de Incertidumbre
siempre fue la I.
Y así podría seguir… hasta el FIN.
Diario
El AÑO comienza por la A
y termina en la O.
El Principio de Incertidumbre
siempre fue la I.
Y así podría seguir… hasta el FIN.

recuerdo extraño
la palabra persona
pregunté
con desapego de tristeza
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca,
Branca, Branca, Branca…
No hay poema escrito
ni por escribir
más lindo
ni lleno de sentimiento
que tu nombre.
Texto escrito, equivocadamente, hace hoy justamente 30 años. Me quedaba tanto por vivir… ¿Cuánto me queda aún?

Estoy harto de ver esta publicidad que parece ignorar que, en el fondo, no hay ningún cambio: se pasa de pedir lo que todo el entorno escucha a lo mismo. Solo se cambia de entorno, no de personalidad, ni criterio propio… Que nunca se tuvo.
Para qué mencionar el fenómeno comercial de estas pasadas festividades consumistas, cuando se agotaron existencias del único vinilo del que he oído hablar en todas y cada una de las conversaciones que he sostenido a duras penas. No, si será normal, pero yo no lo entiendo… o sí. Y me desgarra el corazón. Soy un error en el sistema.

Ser cartero en Madrid o sencillamente turista que busca una calle… y encontrar tres por el precio de una, como en esta calle que bien podría quedarse con uno de los más de 4 nombres que tiene a lo largo de su longitud:
Marqués de Urquijo da un mínimo giro y sigue en Alberto Aguilera para convertirse en Calle Carranza, que pasa a ser Calle Sagasta y luego Calle Génova, pero si no tenemos en cuenta cruces con grandes avenidas, podría seguir siendo una enorme Calle de Goya…
Sé que es por motivos históricos y hasta me resulta gracioso que una sola calle pueda contener cinco calles o más, pero siempre me pregunto si no llegará algún día alguien que tenga la osadía (a quien Correos odiará) de renombrar este batiburrillo de nombres en simples calles de longitud mayor, simplificando (o no) la nomenclatura del callejero madrileño.
Ahora volveré a mi casa subiendo la Calle Conchas que se convierte en la Calle Navas de Tolosa, así, sin avisar. Pero es que esta ciudad es así: confusa, sorprendente, rara, absurda… y quizá, sólo quizá, por eso me gusta a pesar de los pesares (y no quiero hablar de política).
nudos sobre la cuerda
inundan el mundo
de nudos
inundados
anudados
a la cuerda
sin acuerdo
ni recuerdo
de ciertos
nudos
que anudan
la duda
donde el nudo
del mundo
sobre una cuerda
floja
afloja
la soga
alrededor
del cuello
de nudos
sobre la cuerda
de un mundo
inundado
de nudos
mudos
inmundos nudos
aunando
verbos
y adverbios
sobre la proverbial
inundación
de nudos idos
a otros mundos
idos
a otros recuerdos
sin acuerdo
sin cuerdas
atados
en la mayor locura
que imaginar puedo.

Encuentro esta publicidad algo perturbadora, como todo lo que rodea este periodo tóxico denominado «navidades», que comprende del 24 de diciembre al 6 de enero, ambos incluidos.
Navidad procede de «natividad», de nacimiento, en homenaje obvio al nacimiento de un tal jesusito… que hará un par de milenios que vino al mundo a instaurar una religión sobre una piedra. Dicen.
Por lo que esta afirmación hace que yo sea de quienes no creemos en la navidad, al menos en ese sentido (ni en ninguno, en última instancia), pero sí que creo en las personas, que no son materia de creencia, sino de existencia, independientemente de mis creencias u opiniones.
Que tras esa afirmación, por tanto, huera, se venda una especie de bocadillo y el aniversario del 50 años de una empresa de consumo que ni siquiera intentan ocultarlo en su nombre, me parece ridículo.
Por otro lado, lo prefiero a la frase contraria:
«Creer en las personas es creer en la navidad».
si asumimos que el «es» es un «implica» y no una igualdad, lo que no necesariamente es cierto.
No sé si en estas fechas me vuelvo algo más observador o si los mensajes son tan llamativos que me es imposible no verlos. ¡Todo es grito! ¡Todo delirio!
Y así… hasta el próximo año.