
Este libro lo tenía pendiente, así que acabé por comprarlo y darle una lectura, pero se me hizo pesadísimo, algo aburrido, un ejercicio de estilo con muchas posibilidades en una edición (Siruela) abigarrada y barroca.
En general me entusiasma OuLIPO, pero la pertenencia de Calvino a este grupo siempre la pongo entre comillas, porque no acabo de ver que sea lo mismo su lectura que la de George Perec, por ejemplo.

Alguna que otra ciudad me resultó interesante, pero casi lo único que me gustó (y no todo el rato) eran las, por supuesto inventadas, conversaciones entre el Kan y Marco Polo. Puede servirme para algún taller, por supuesto, pero no creo que guarde un recuerdo agradable de este libro ni lo recomiende masivamente.



Contadas frases, no obstante, me encantaron:
Sin piedras no hay arco (arquitectónico, se entiende).