Un mar coloreado
por diamante y prismas
donde el tamaño prevalece
atento y al acecho.
Suave,
blando, andamos con cuidado
caminos, senderos, rutas
casinos serios
una masacre de viento
y lo demás.
Me he cruzado con tu perfume
y aún tiembla mi pulso
por encontrar con la nariz
un rayo verde en esta sala
que está inspirándote
como el silencio absorbe
tu partida.
Me voy,
- pero un recuerdo
fresco
me invade el alma.
Mostaza verde
¿por qué?
Ya ves
No
bueno. Y el otro está incluido.
Plata, noche, carambola
una boca de aliento con cenefa
crisálida aguada en azabache
y tú, que no me miras.
Cuadrado derrumbándose en penumbras
alzado aluminio ante mis venas
cuando la dureza
se torna hundida.
Lava ruda violenta
individual quebrada ojo de pez
que muerde la vida
y la envía al infierno.
Alarma general sin definición
palabras tiesas. Tijeras.
Puño bronce blanco y tú
inquietud salvaje
Sin compostura y mil espejos
convexos
abelardos
coño, una cebolla
y la rata de abajo
que sigue llorando el peso de tu huida