Las cámaras de fotos digitales han muerto

https://www.google.com/search?q=fujifilm+finepix+50i&hl=es&safe=off&client=ubuntu&hs=xj6&channel=fs&prmd=imvns&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ei=gLIHUJX7GKml0AWpuJmKBQ&ved=0CEYQ_AUoAQ&biw=1317&bih=680Supongo que no para todo el mundo, pero para mí, seguro que no invertiré mucho más que un euro en adquirir una nueva cámara digital.

Durante un tiempo, estuve entusiasmado con mi cámara de fotos digital. Tenía una Fuji, cuyo modelo no recuerdo, creo que era FinePix 50i. He encontrado en Internet una foto de la cámara… supongo que se podría pensar en un autorretrato, pero no sé si es acertado. Gracias a ella realicé mi proyecto de Lejanías, del que tan orgulloso me siento.

Después, alguien me regaló una Canon Digital IXUS i5, más compacta, de mayor resolución, y pude hacer otras cuantas fotos, algunas de las cuales forman parte de una colección muy especial, una exposición distribuida.

Pero con el paso de los años, los móviles han ido incorporando cámaras digitales como una de sus principales funciones, tal y como yo suponía allá por principios del milenio. Entonces hablando con un amigo, sostuve que democratizaría el oficio de fotógrafo, con lo bueno y lo malo que tiene la democracia real, no la aristotélica, con su puntito inevitable de demagogia. Y no sé si me equivocaba, pero nunca ha habido tal cantidad de fotografías realizadas por unidad de tiempo y espacio, por una ingente cantidad de capturadores de imágenes.

Estas cámaras integradas han ido llegando al punto de tener casi tanta calidad como las pequeñas y compactas cámaras domésticas. Obviamente no sustituyen a las grandes y buenas cámaras reflex digitales o analógicas, es más, la resolución analógica aún dista mucho de ser lograda por cualquier digital, pero es una cuestión más cualitativa que cuantitativa.

El caso es que, para mis objetivos, más centrados en la mirada que en la imagen, quizá debido a mi miopía, que nunca ha dado demasiada importancia a la nitidez, entre otras cosas, las cámaras incorporadas en los teléfonos móviles son más que suficientes. Puedo realizar las fotos de mis viajes, de los cada vez menos viajes que hago, las fotos de mi entorno, de mi cotidiano, de esos proyectos de imágenes que siguen atrayéndome buscando un lazo entre la imagen, la composición y la poesía. Como hice en los proyectos de líneas o derivas del año pasado.

Ahora tengo nuevos proyectos, que son antiguos, como todos, fraguándose desde hace tiempo en la barrica de mi cráneo, entre los que están el fotografiar series de suelos, texturas, seguir con cruces… pero no necesito más que un móvil más o menos apañado. Casi cualquiera.

Y olvidaré los tiempos de cambiar el cargador gastado, de ampliar la tarjeta de memoria, de buscar complementos que mejoren la calidad de unas imágenes que, como dije antes, no son tan importantes.

Las cámaras de fotos digitales han muerto para mí. La era digital las ha integrado en mi retina.

Curiosidades gramaticales del español

Mi querido amigo Ernesto me ha enviado un email con esta maravilla de recursos donde cada línea podría ser utilizada para escribir un libro entero. La primera me recuerda la idea que tengo de escribir un texto que incluya, únicamente, palabras simétricas para poemas simétricos. En mayúsculas, incluso, se puede ir más allá con letras simétricas: tengo las siguientes anotadas en mi móvil desde hace ya más de 2 años:

AMIHOT UVWXY

Idealmente, letras simétricas para palabras capicúa con las que escribir palíndromos.

No hay tantas letras simétricas como cabía esperar… o no.

Curiosidad gramatical del idioma español

El vocablo reconocer se lee lo mismo de izquierda a derecha que viceversa.

En el término centrifugados todas las letras son diferentes y ninguna se repite.

En aristocráticos, cada letra aparece dos veces.

En la palabra barrabrava, una letra aparece una sola vez, otra aparece dos veces, otra tres veces y la cuarta cuatro veces.

El vocablo cinco tiene a su vez cinco letras, coincidencia que no se registra en ningún otro número.

El término corrección tiene dos letras dobles…

Las palabras ecuatorianos y aeronáuticos poseen las mismas letras, pero en diferente orden.

Con 23 letras, se ha establecido que la palabra electroencefalografista es la más extensa de todas las aprobadas por la Real Academia Española de la Lengua.

El término estuve contiene cuatro letras consecutivas por orden alfabético: stuv.

Con nueve letras, menstrual es el vocablo más largo con solo dos sílabas.

Mil es el único número que no tiene ni o ni e.

La palabra pedigüeñería tiene los cuatro firuletes que un término puede tener en nuestro idioma: la virgulilla de la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del acento y el punto sobre la i.

La palabra euforia tiene las cinco vocales y sólo dos consonantes…

La Palabra Argentino,solo puede ser transformada en ignorAnte (por suerte,el calificativo no es aplicable a la totalidad de los nativos !!!!)

Entre los matices que distinguen a la lengua española figuran en un sitio relevante las curiosidades. Pongo de muestra un caso de acentuación. Aquí se trata de una oración en la cual todas sus palabras – nueve en total – llevan tilde. Ahí les va:

«Tomás pidió públicamente perdón, disculpándose después muchísimo más íntimamente».
A lo mejor una construcción forzada, pero no deja de ser interesante.

La palabra oía tiene tres sílabas en tres letras.

El término arte es masculino en singular y femenino en plural.

Esto no es una broma