Mi querido amigo y maestro, en su día de Teatro, después de vida, de quien aprendí tanto como para afirmar que le debo más de lo que podré pagarle nunca, ha escrito este texto que no puedo resistirme a publicar.
Maravillosamente redactado, este texto, como otros que me llegan últimamente, reflejan un sentir común, un malestar que lleva y conduce a depresiones, a insurrecciones, a desalientos, a las armas… contra uno mismo o, en breve, contra otros. Algo se cuece y las burbujas son solo una expresión de que la ebullición cambiará el estado físico de la materia.
Metro de Madrid y la solución final
A principios de año, Metro de Madrid lanzó una campaña publicitaria en la que nos mostraba, que por un importe muy bajo del precio del billete, teníamos acceso a uno de los mejores metros del mundo. Tan atrevida fue la campaña que incluso se comparaba con los precios de otras ciudades del extranjero. El resultado fue lamentable, ya que algunos usuarios a golpe de rotulador marcaron los sueldos mínimos de cada una de las ciudades que aparecían en los carteles, desnudando una verdad algo vergonzosa.
Poco después, la estación de estaciones, la que aparece con un recuadro en los mapas y en negrita, dejo de llamarse por su nombre para rebautizarse a golpe de talonario con el nombre de un teléfono móvil. Los politicastros de turno alabaron la iniciativa por los ingresos extras que ello motivaba a la compañía y en beneficio de sus usuarios. Mi pensamiento se dirigió a los hijos de estos personajes ¿Cuántos de ellos disfrutarían de las excelencias de aquel teléfono regalado por sus papás? ¿Cuántas cenas y cuánto dinero se desviaría a bolsillos sedientos de sobresueldos?
En la actualidad, la forma de pago del billete sencillo ha cambiado, encareciéndose según las estaciones que recorras, se han cerrado accesos de entrada y se han reducido tanto el horario como el número de trenes. No me es grato y creo que a nadie le hace ninguna gracia ir apelotonado con desconocidos, al tiempo que vemos en las pantallas de dichos vagones, un metro idílico, medio vacío, con asientos libres a elegir.
Salir con tus hijos a un andén abarrotado de gente, en el que unos niños pequeños se pierden en la espesura humana. Esto me hace pensar que esta pandilla se ha inculcado bien la idea de los nazis, del máximo rendimiento al menor coste posible ¿Qué más da que vayan unos encima de otros? También pienso en el presidente del gobierno y en su alabada “Gran masa silenciosa” Ahí la tiene, todas las mañanas y todas las tardes. Me gustaría que se presentase un día en uno de los vagones a rebozarse entre nosotros, para que sienta de verdad a la masa que tanto admira. Algún día la maldita oposición llegará a gobernar y no realizará ningún cambio “En este país lo que está, está” Se culpa al anterior gobierno y aquí no pasa nada. En estas, un grupo de chavales dice “Basta” y cometen el gran descaro de colarse. En seguida son tachados de terroristas, nada más y nada menos y el metro se viste del azul de la policía que golpea al que protesta. Los medios de comunicación satanizan a estos jóvenes para que las fuerzas de seguridad nos libren de tan mala influencia, y Madrid sigue siendo la capital de la España de la resignación. Aunque se haya ido Aguirre seguimos sin esperanza.


Es una ficción, no hay que olvidarlo, pero en ocasiones parece un reportaje, un documental dramatizado, más incisivo que los de Michael Moore, y mucho más ameno. Es una ficción y, sin embargo, parece más un oráculo que una obra de imaginación, parece estar hecha con la intención de fabricar un voto favorable a demócratas del tipo Obama, que, como anoche, ha vuelto a ganar unas elecciones dramatizables hasta dar lugar a posibles obras de ficción.
La última temporada, sin haber perdido fuerza desde las primeras, aunque, como toda serie (¡de ficción!) pierde algo de emoción, algo de novedad, inevitable, acompaña a unos candidatos por el proceso de elecciones, desde antes de la nominación hasta la investidura, siempre el 20 o 21 de Enero.
Pero, sobre todo, repito, resulta sorprendente que esta serie terminara de emitirse en 2006. Aún no conocíamos a Obama, aún no sabíamos que en 2 años el sistema entraría en una crisis internacional sin precedentes, aún no sabíamos que el tipo de campañas electorales se iba a parecer tanto a la que se retrata en la séptima temporada de la serie… Fue un completo oráculo, resultaba sobrecogedor sentir que se estaba viendo el futuro.
Pero bueno, claro que no somos iguales, pero ¿no puede haber igualdad en ese caso? ¿Cuando hablamos de igualdad a qué nos referimos?
¡Qué estupidez!
Al lado de esta imagen que estaba mostrada en FaceBook, dentro de una página que sigo sobre la República Española, encuentro el texto siguiente: «Aprende, Mariano Rajoy».
Este país necesita que se acabe por violencia lo que por violencia se impuso: Dictadura de 40 años, transición y monarquía acordados desde los peldaños ocupados por el régimen del extinto FF.