Portada y contraportada del libro colectivo

De cara al libro colectivo que cada curso publicamos en los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de la Asociación Cultural Clave 53, este año vamos a realizarlo mediante una imprenta «profesional» para editoriales, lo que me ha obligado a tener que aprender a manejar herramientas más sofisticadas de edición y maquetación, cuya rentabilidad supongo que apreciaré en un futuro intermedio.

De momento, dejo constancia de la portada realizada utilizando Inkscape sobre Linux, como me gusta hacer, políticamente libertario, con software libre cueste lo que cueste, pues no cuesta dinero, pero sí algún que otro disgusto y una curva de aprendizaje cuando menos escarpada.

No obstante, la satisfacción de su uso acaba por compensarme. Y, supongo, me permite vivir una vida alejado de equipos de muchos más recursos que serían más caros, lógicamente, lo que me libera, a la larga de ciertas «obligaciones» contractuales muy extendidas entre la población. No deja de ser una forma empecinada de «vivir a la contra», algo adolescente, quizá, pero rebelde más que revolucionario.

Un recuerdo bonito

Maria Jesús Orella, una de las personas que está asistiendo desde hace algún tiempo a los talleres de poesía y escritura creativa de la Asociación Clave 53 que coordino con cariño y dedicación, me envía esta colección tierna de fotografías a algunos de los libros que hemos ido publicando a modo de trabajo de fin de curso poético en los últimos 15 años.

Soy afortunado de rodearme de gente tan estupenda como ella que quieren añadir poesía al mundo.

Soy un hombre suave

Soy un hombre de piel suave
que se rompe en mil pedazos
a la mínima insinuación de una violencia.
Soy suave
poco aventurero
un hombre casi gelatinoso
que cae por los costados de una cama
desvencijándose
como una lluvia de plomo hirviendo a 7500 kelvin
sobre un meteorito de titanio helado.
Soy suave y me gusta lo suave
las letras suaves me gustan más que las ariscas
las personas suaves me gustan más que las ariscas
las músicas suaves me gustan más que las ariscas
y así podía continuar
suavizándome
como el paso del tiempo hacia la muerte
pero mi suavidad
casi inactiva
me lo impide.

Esto no es una broma