¿Pero qué coño es una performance?

Hoy me ha tenido en jaque mi amiga Vicky durante más de 2 horas, acusándome (jejeje) de no explicar con claridad ni saber hacer llegar al público qué es eso de la performance.

Es curioso, porque el domingo, después del debate performático en el que estuve participando en EXCHANGE, Encuentro de Arte de Acción, en Espacio B, el coordinador del espacio me dijo lo mismo. Estuvimos largo y tendido hablando de cómo comunicamos los performers al «público» y a qué tipo de espectador nos dirigimos. Me sentí responsable (en la medida en la que lo soy) de cierta desconexión entre la gente y lo que Yolanda Pérez Herreras llamaba la «gentuza» de la performance.

Es cierto que se hacen cursos de Performance, talleres, etc, pero se suelen promover asumiendo que la persona que se va a interesar en ellos ya sabe algo, si no mucho, de a lo que se acerca. Y acaba requiriendo un trabajo de «limpieza» de prejuicios sobre lo que creen que saben de la performance.

Creo que los que sabemos algo de esto de la Performance (que siempre o casi siempre preferiríamos llamar arte de acción), nos hemos olvidado de aquello que nos acercó a este arte, nos hemos olvidado de que nos hicimos esta pregunta que desató otras:

¿Qué coño es una Performance?

Respuesta (sin mucho contexto): Una manifestación de arte conceptual, en la que aparece la acción como elemento compositivo.

¡Hostia! ¿Y esa es la respuesta? ¿Eso se supone que aclara algo? ¿Qué coño es arte conceptual? ¿Qué es un elemento compositivo? ¿Y una acción? ¿Cualquier acción?

Respuesta (sin mucho contesto): Arte conceptual es un tipo de arte contemporáneo que hace prevalecer el concepto, la idea, por encima de la realización o su materialización objetual.

Y en cuanto a lo de la acción y el elemento compositivo: Pues sí, cualquier acción puede ser usada para componer una pieza performativa o performance.

Bien… ¿Te has quedado a gusto? ¿Arte contemporáneo? ¿Concepto o idea? ¿Realización? ¿Materialización objetual? ¡Venga ya! ¿Y entonces qué queda? Y además, ¿Cualquier acción? ¿Qué me dices? ¿Comerme un plato de lentejas es una performance?

Por partes (o sea, que se va complicando):

Respuesta(s) (sin mucho contexto):

Arte contemporáneo es un tipo de arte que ha roto con la convención de una academia u organización o criterio más o menos objetivo de calidad que determine su valor artístico.

Concepto o idea: cobra importancia el tratamiento «intelectual» que se da a la realidad que deja de intentar ser capturada únicamente por lo superficialmente sensorial (Ejemplo: Las señoritas de Avignon, de Picasso, son señoritas, pero su representación (o el tratamiento que se hace para representarlas) ocurre en el intelecto, se visualizan sus distintas facetas e intentan plasmarse simultáneamente, no desde un único punto de vista, estático (perspectivo), sino desde varios a la vez. Los futuristas harán más o menos lo mismo que el cubismo, pero simultaneando sucesos cronológicamente disjuntos).

Materialización (o desmaterialización): esta es otra frontera tremenda (y tremendamente actual, por otro lado, por la vertiente virtual que conlleva) porque trae a colación el hecho de que, si la idea o el concepto es tan importante, quizá, esa idea o concepto es el verdadero corazón de la pieza, hasta el punto de que el objeto carece de importancia (en este tipo de arte, que no excluye ni tiene por qué entrar en conflicto con que se sigan realizando otras formas artísticas objetuales).

Con respecto a la acción o si sirve cualquiera: sí. Pero la acción ha de ser la acción, no un sucedáneo de otra cosa que no se realiza, es decir, no se trata de emular beber ginebra bebiendo agua que pueda dar el pego: o se bebe ginebra o se bebe agua, pero no se simula… (en cierta ortodoxia). Si bien podemos hablar de acciones metáfora, pero eso es otra historia. Además de que no exista creación de un personaje que no esté embebido verdaderamente en el momento actual y presente de la acción, sino que se es quien se dice ser. No hay un Giusseppe y un «Giusseppe-Performer», sino que Giusseppe=»Giusseppe-Performer», lo que vendría a ser equivalente a una ecuación que adoran usar los performers: Vida=Arte (y que para mí es más una utopía que una concreción).

¡¡¡Joooooder!!! Esto se dispara: Varias preguntas por partes también:

¿Entonces, en el arte contemporáneo, si no hay valor objetivo de calidad, qué determina qué cosa es una pieza de arte?

¿Pero es posible no ser siempre, de una manera inconsciente, un personaje, una máscara que se muestra cuando se está de cara al público?

¿Si cualquier acción puede ser una performance, qué las distingue de aquellas que no lo son? ¿Todo lo que hago en mi vida es una performance o un conjunto de ellas? ¿Puedo ensayarlas? ¿Si he realizado una acción, puedo repetirla?

Ufff… sigue disparándose el tema y tengo que ir a hacer la comida, pero, respondo como puedo a las múltiples preguntas que surgen:

Al no haber valor objetivo de calidad, la verdadera calidad de la obra radica en algo íntimo que el artista o creador sabe en su interior y no puede comunicar, que tiene que ver con lo que Rilke llamaría «necesidad» de realizarla. Hay una honestidad íntima que se manifiesta en coherencia en la trayectoria… no, no queda otra cosa para saber si un artista contemporáneo es «bueno», que saber si sabe de qué está hablando. Si no lo sabe, la verdad es que está haciendo arte vacuo. No está estafando, es, simple y llanamente, simpleza.

Con respecto a la creación «inconsciente» de personaje, nada que decir: hablamos de lo que es creación consciente. Lo que el inconsciente hace… es inconsciente. No sé si me explico.

Cualquier, insisto: cualquier, acción (o conjunto de acciones) puede ser una performance. Lo que las hace diferentes es algo a lo que llamamos Intención. Como ejemplo aclaratorio de lo que es la intención: aquello que distingue un beso de un beso. (¿Se entiende?) Besar a alguien en una película, o besar a una amiga, o abrazarla… o besar a una persona a quien deseas sexualmente, o abrazarla… todo cambia, aunque desde fuera sea imposible apreciar el más mínimo cambio.

Sobre si puedo ensayarlas: supongo que cada cual puede hacer lo que quiera, como los besos, pero no sabrá lo que es besar (un beso de amor) salvo que bese de verdad (jajajaja, como la española cuando besa…). Y en cuanto a repetirlas, pues lo mismo. Al fin y al cabo, cada cual decide qué desea hacer… y la intención tiene, de alguna oscura y mistérica manera, que ver con el deseo.

Sé que quedan muchas más preguntas por responder, por formular, por investigar… pero he de reconocer que tengo que hacer la comida, insisto, y no puedo seguir… además de no estar seguro de que lo que estoy respondiendo sea tan cierto como deseo. Seguro que hay otras opiniones bien fundamentadas sobre ¿Qué coño es una performance? que igual no irían por los mismos derroteros que esta conversación más o menos reconstruida a partir de la que he tenido con mi amiga, pero estas son las mías desde el aquí y el ahora.

Espero que sirvan y aclaren…

Antena

Sobre el tejado
le acompaña
la luna.

Junto a ella
duerme
una salida de humos.

Se atreve a llorar
en hertzios.

Sus amigas
de la acera de enfrente
no la sintonizan.

Se siente sola
y gime
electromagnética.

De correos

Hoy no he mirado el buzón de correo postal.

Tengo una maleta (que ya son 2)
donde guardo correo postal
desde los 14 años.

Pero poca gente queda que me escriba
personalmente
por correo postal.

Yo aún lo intento, cada verano,
enviando unas 10 postales
y quizá unas 10 cartas
anualmente.

Pero no parece tener sostenibilidad
con lo difícil que es conseguir
un sello
un buzón
un sobre
palabras de 5 letras todas
como carta.

Cada vez tengo menos urgencia
por mirar mi buzón (buzones)
de correo electrónico.

Desde hace casi 30 años
tengo correo en internet
aunque aún no se llamaba internet (era en BITNET)
y mucho menos
Internet.

Tenía una cuenta en un gran IBM 3090
y no recuerdo bien el usuario
pero era algo así como JMDOMIN at IBMCCI11
para luego tener una cuenta ya formalita
allá como en 1994
en un equipo UNIX
jmdomin@Helena.iic.uam.es
cuyo nombre me evocaba a la mujer que me había vuelto loco
durante más de un año.

Aún guardo todo ese correo
y con nostalgia
algún día
como hoy
lo abro y veo qué cosas me preocupaban
para ver lo lejos que queda
y lo cerca que queda.

Los últimos años
el correo electrónico para uso personal
lo he ido reduciendo al mínimo
hasta llegar a límites insospechados
entonces.

A duras penas sigo guardándolo
cada cierto tiempo
con mi obsesión permanente por hacer backups
del universo entero
por si un día debo restaurarlo.

Pero me resulta difícil saber si merece la pena guardarlo
y, sobre todo,
qué guardar.

He comenzado a borrar mensajes que recibo
de gente cuyo correo
es meramente informativo
sin intención de ser comunicativo.

Supongo que al otro lado
muchos y muchas están haciendo eso con mis envíos de correo masivos
informativos y poco
o nada
comunicativos
en el sentido de necesitar un feedback
que alimente la conversación,
la correspondencia,
convirtiéndola
en una interacción humana a dos (o más) bandas.

Así que ahora que tengo
whatsapp
facebook
line
skype
gtalk / G+
un par de dominios (de segundo nivel) propios en Internet
jmdomin@giusseppe.net
jmdomin@clave53.org
más de 10 cuentas de email
tipo
jmdomin@gmail.com
gsspp@hotmail.com


ahora
no me siento más conectado que entonces
hace más de 30 años
cuando miraba ansioso
el buzón
en busca de una carta de una chica a la que criticar
por sus faltas de ortografía
mientras pensaba en sus enormes tetas,
ahora
voy sintiendo que almacenar la información
es inservible
y que lo interesante es la inmediatez
el ahora
el ahora mismo
mismo
mismito
ahora te llamo
ahora
hablamos
y no almaceno esa información
salvo
distorsionada
en la memoria
frágil
de mi cerebro.

Ahora
este diario
está empezando a ser
de vital importancia
para un pez
que no se llama Wanda.

Plantar un Soneto

¿Una acción o un poema?

No sé muy bien si lo que hice el sábado 14 de septiembre de 2013 en la noche del último Encuentro Internacional de Arte de Acción de Caudete fue una acción o un poema.

En realidad (lo otro era irreal), sí que lo sé: es la acción de escribir un poema visual, convirtiéndolo así en un poema acción. Un poema, en resumen. De hecho, un soneto, un soneto a la cola de los escritos por el gran Joan Brossa, plantado en tierra siguiendo la partitura que presento:

Plantando un soneto

Pensada para ser realizada en el X Encuentro Internacional de Arte de Acción de Caudete, Albacete el 14 de septiembre de 2013.

Acción consistente en plantar poemas (de un libro mío, preferentemente) y regarlos. Puede ser realizada a lo largo de una duración no especificada. En tiesto o en suelo virgen. Fue escrito un primer boceto en Mayo de 2009.

Tomar el libro de Territorios, en una edición de las más antiguas, y elegir 14 poemas a plantar en bloques de 4, 4, 3 y 3, formando una hilera de poemas que a su vez constituyen versos de un soneto visual.

Para que puedan crecer, deben ser regados, creados pequeños alcorques, así como clavadas unas varillas sobre las que vayan a sostenerse a medida que se desarrollen.

¿Cómo y con qué se abona la poesía?

Elegiré un material que me parezca adecuado para llevar a cabo esta función. Tras abonar, tenderé unos hilos entre las varillas verticales, cavaré pequeños canales laterales, enmarcaré el poema. Lo regaré con vino tinto que, idealmente, irá goteando por las hebras de hilo, parafraseando a José Zorrilla: «Hilo a hilo y gota a gota».

Tras terminado el plantío, fotografiar y esperar a que nazca el primer poema.


plantar. (Del lat. plant?re). 1. tr. Meter en tierra una planta, un vástago, un esqueje, un tubérculo, un bulbo, etc., para que arraigue. 2. tr. Poblar de plantas un terreno. 3. tr. Fijar verticalmente algo. Plantar una cruz 4. tr. Fundar, establecer. Plantar la fe 5. tr. coloq. Dar un golpe. 6. tr. coloq. Poner o introducir a alguien en una parte contra su voluntad. Plantar en la calle, en la cárcel 7. tr. coloq. Dejar a alguien burlado o abandonarle. 8. tr. coloq. Decir a alguien tales claridades o injurias, que se quede aturdido y sin acertar a responder. 9. tr. p. us. Asentar o colocar algo en el lugar en que debe estar para ser usado. 10. tr. p. us. Establecer un sistema, una institución, una ordenación, una reforma, etc. 11. prnl. Resolverse a no hacer o a resistir algo. 12. prnl. coloq. Ponerse de pie firme ocupando un lugar o sitio. 13. prnl. coloq. Llegar con brevedad a un lugar, o en menos tiempo del que regularmente se gasta. En dos horas se plantó en Alcalá 14. prnl. coloq. Dicho de un animal: Detenerse obstinadamente. 15. prnl. coloq. En algunos juegos de cartas, no querer más de las que se tienen. U. t. c. Intr.

soneto. (Del it. sonetto, y este del lat. sonus, sonido). 1. m. Composición poética que consta de catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. En cada uno de los cuartetos riman, por regla general, el primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero, y en ambos deben ser unas mismas las consonancias. En los tercetos pueden ir estas ordenadas de distintas maneras.

Siempre llevo a cabo modificaciones a la propuesta más o menos controlada inserta en esta partitura, como fue el hecho de elegir que mis vísceras fuesen simbolizadas metafóricamente por mi ropa, que este abono fuese el hilo, a modo de regadío por goteo, o que se realizase sobre un barreño rectangular que pudiese, remotamente, evocar una hoja de papel, o el rectángulo de un ebook. 🙂

Me ayudé de 14 almendras que, metidas en mis bolsillos (8+6), eran utilizadas para, envolviéndolas con ellos, plantar los poemas de mi libro (¡había ido allí a hablar de mi libro!) y los aboné (amén de con mis metafóricas entrañas) con 14 poemas del libro Poesía del Siglo de Oro Español, ejemplar que, al final de la noche, acabó ardiendo en las llamas de una preciosa hoguera.

En lugar de vino para regar las semillas, usé un añejo martini rojo, que aún era más interesante, entre otras cosas, por estar en el lugar desde el primer encuentro, hace 10 años.

Por lo demás, me atuve a la esencia de la propuesta y me quedé, he de decirlo, bastante satisfecho.

Sería un mal agricultor

No tengo paciencia
suficiente
y llevo menos de un mes
plantando
semillas
para que den fruto
pero quiero ver
ya
ya
ya
esos frutos.

No tengo paciencia
y miro sin cesar el lento crecimiento
de una fina hierba
que algún día será
tallo
que algún día será
planta
que algún día dará
frutos.

No tengo paciencia
y desespero
y riego
y riego
y riego
hasta encharcar el semillero
y ahogar el futuro
por vivir demasiado
en el presente.

No tengo paciencia
para ser
agricultor.

Orfandad

Deshabitado
huérfano
solo
con más silencios que sombras
y sin un duro.

Aída se fue
y no tengo una amiga semejante
con quien ir al cine
con quien ir de cañas
con quien debatir frikadas
con quien compartir humor
con quien abrazar incomprensiones

para ver esas películas comerciales
que nos gustan a ambos
sin sentir que tenemos que ser más cool
ni más hipster o gafapastas
de lo necesario

para aprovechar esas ofertas
de franquicias abusonas
o de oleosos viejos bares
algunos de los cuales
por fin
están de moda

para no sentirme solo en el universo
y dejar volar nuestras obsesiones
hasta que ocupen el lugar
reservado a la creación

para saber que la risa
está en cualquier lugar
está en cualquier palabra
está en cualquier mirada

para condolerse
como puede hacerse gracias a la amistad
más seria y más profunda.

Siento orfandad
aunque por un momento fue horfandad
de huérfano emigrado
país abandonado
désolé
je suis.

Al menos
en la distancia
tenemos IEEE 802
tenemos TCP/IP
incluso HTTP, SSH, SMTP, POP3
además de VoIP, XMPP
pero sobretodo GaNAS
muchas
de seguir estando
siendo
habitados
acompañados
hermanados
enriqueciéndonos
juntos.

Mascarada

máscara

No comprendo el atractivo de las máscaras
que siempre me han dado miedo
y una sensación de insinceridad
que no me agrada.

Ayer me trajo Carmen esta
máscara
de parte de sus sobrinos
para mí.

Ellos suponen que me debe de gustar
porque a ellos les gusta
pero a mí me espantan
las máscaras.

Me disgustan incluso
esas pretendidas máscaras de alta gama
llamadas venecianas
o las de teatro griego antiguo
o teatro romano
o teatro de máscaras.

Me aterran y desagradan
las abomino
y yo
con una máscara puesta
me doy un cierto miedo a mí mismo
como no reconociéndome
sintiéndome poseído por una otredad
que
aparte de oscura
resulta ignota
violenta
fea
y algo gorda.

Lo único que siento agradable de las máscaras
es el hecho
de que suele ser fácil
quitárselas.

Mi dentadura

Ayer fui al dentista.
El 17 de julio a las 18:00
me había empezado a doler
insistentemente
el cuadrante inferior izquierdo
de mi dentadura.

Estaba en Daimiel
y llegué a sospechar
que se trataba de algo parcialmente
psicosomático.

No quería tomarme un calmante
químico
ni mucho menos un antibiótico
(anti-bió-tico: ¿Contra qué vida va?)
así que traté de calmarme
tumbándome en la cama
boca arriba
y el dolor no se iba
no se iba de ninguna manera.

Esperé a la noche
y a la mañana siguiente
(al despertar) el dolor de muelas
todavía estaba allí.

Un día después nos íbamos de vacaciones
a Vera, Almería
en autobús
y supuse que unos días después
se me habría pasado.

Pero llegaron esos días
y el dolor permanecía.

Tomé calmantes químicos
tales como el ibuprofeno
que probó su inoperancia en esta lid
y el paracetamol
en comprimidos de 1 gramo
que parecieron calmarme algo
pero cuyo efecto podía quedar eclipsado
por la relajación que producía estar de vacaciones en el mar.

El dolor permanecía.
Era un dolor agudo y persistente
bastante localizado aunque yo no supiera ubicarlo con total certeza
y mucho menos con precisión.
Masajeaba a menudo el exterior de mi mandíbula
sintiendo leve alivio aliterativo.

Pero el dolor resistía
y acabó por quebrar mi paciencia
y capitulé a la idea de ir al médico
en Garrucha
(localidad cercana a Vera Playa)
en cuyo consultorio
me asistió un médico acalorado
delgado y desgarbado; un poco parecido a Roberto Benigni.
Me recetó,
sin saber decirme (ni pretenderlo)
qué podía tener realmente,
una semana de un antibiótico de amplio espectro
llamado Amoxicilina
y un calmante potente
denominado Nolotil
compuesto, básicamente, de metamizol.

El dolor fue cediendo
si bien casi todo fue cediendo
y yo me sentía en una extraña almohada
química
sobre la que todos mis nervios se hubieran echado una larga siesta.

Pasada la semana de tratamiento
decidí pagar la cantidad que solicitaba un dentista
de la mencionada localidad cercana al lugar en el que pasábamos nuestras merecidas vacaciones
por su consulta.

En su clínica
de reducidas proporciones
nos hizo esperar una recepcionista
ayudante
de cierto atractivo
en una sala cuya lámpara de pared
nos entretuvo
a Carmen y a mí
con su pretensión artística y funcional
si es que esta no es una pretensión absurda y contradictoria.

El dentista fue tan amable que me explicó
mostrándome con un espejo para que yo mismo pudiera verlo
que la causa del dolor podía tratarse de infinidad de cosas
como una muela picada
como una pequeña infección de encías
como una suciedad acumulada bajo los dientes
como otro problema que no se viese a simple vista.

Así que, por si acaso,
me recomendaba que me aplicase una limpieza
con un producto que no tenía pinta de ser suave
por más que su mentolado aroma pretendiese aparentar lo contrario
durante 2 días
durante los cuales posiblemente observaría cómo
caían de entre mis dientes pedacitos de algo que me parecería
arena.

Yo, que soy muy obediente con los dictámenes médicos,
seguí casi a pie de la letra sus indicaciones
y sentí que se me caían entre mis dientes pedacitos de algo que me parecía
arena.

El dentista me había propuesto
adicionalmente
hacerme una limpieza bucal (60€)
y, por supuesto, una radiografía (40€)
para dilucidad de cuál de las múltiples causas posibles
se trataba.

Casi me animo a hacerme alguna de ellas
sobre todo, he de confeseralo (mi pasado católico me traiciona)
por la sugerente aclaración de que quien llevaba a cabo la limpieza
dental
era la parcialmente atractiva recepcionista/ayudante.

Yo había preguntado
insistentemente y sin apuros
si eso dolía
intentando hacer entender que no tengo la más mínima tolerancia al dolor
y que no me avergüenza reconocerlo.

Pasaron los días y el dolor había remitido.

Durante un mes, el de agosto,
fui olvidándome de la molesta sensación de ese agudo
dolor
persistente
intenso
inapelable.

Pero no olvidé
que no podía olvidarlo.

Ayer
por fin
ya en mi ciudad
fuimos (Carmen me volvió a acompañar como a niño pequeño asustado)
a una dentista de una clínica
llamada Élite Dental
(no sé a qué se refiere con élite, pero prefiero no pensarlo).

La dentista no era atractiva
pero parecía saber lo que hacía
aunque siempre desconfío de un médico que ingresa más dinero
si yo tengo algo mal
que le necesite
que de uno (o una, faltaría más) que cobre la misma cantidad
y cuya situación profesional no peligra
si carece de pacientes (que no clientes).

Me pidió, para poder continuar su diagnosis,
una inmediata radiografía (10€ (por ser una clínica concertada con la Sociedad Médico-Farmacéutica Ferroviaria, lo cual es otra historia))
que acabaron siendo 2:
una mayor
una menor.

Rayos X atravesando mi cara
con una longitud de onda muy
muy baja
realizaron una fotografía
en la que se veían mis dientes
y
con algo de pericia
incluso el hueco que unas caries profundas
dejaban a mis nervios
a la intemperie
atacados por la inclemencia
de un orificio tan mal diseñado
como la boca.

El diagnóstico fue duro
pero
como la no atractiva dentista me dijo
lo doloroso sería lo que me informarían en recepción
que fue el presupuesto del tratamiento prescrito:
4 muelas cariadas que debían ser empastadas
1 muela muy picada
la 36
la que, muy posiblemente, había causado el intenso y maldito dolor
que debía ser extraída o reconstruida con una endodoncia
1 muela del juicio que estaba acostada bajo la encía de mi mandíbula
inferior derecha
cuya recomendable extracción
acarreaba la aquiescencia de un experto cirujano
pues podía causar otros males mayores.

Sin contar la intervención sobre esa muela
de
juicio perezoso
el contante ascendía a 470€
y debía estar satisfecho
de que la limpieza bucal
estuviese incluida sin coste adicional alguno.

Tentado he estado
de acompañar este poema
con la radiografía realizada
en la que se aprecia
una dentadura caótica
desordenada hasta límites insanos
carente
ya
de algún molar
y que muestra llamativamente
una muela creciendo en dirección
contraria a la que debería de tener,
pero algo me dice que es demasiado obscena.

Al fin y al cabo
debo de tener un límite para eso que se conoce como
intimidad.

Esto no es una broma