Crisis cosmética

¿Alguien se puede tomar en serio esta noticia en El País, sobre la crisis en Grecia, contextualizada de esta manera: Crisis rodeada de promociones de productos cosméticos elitistas, junto a publicidad de servicios financieros en entidades internacionales?

Yo no.

crisis cosmetica

Para colmo, el detalle del «última hora», con muertes de niños por inanición pasando desapercibido frente a la más de 4 veces mencionada marca.

Donaciones

Hace una semana recibí la presente misiva de parte de Wikipedia. Me agradecen la financiación, pero yo les agradezco mucho más y no sé ni cómo hacerlo, su iniciativa que ha cambiado el mundo…

Estimado(a) Colaborador,

Eres genial. GRACIAS por apoyar a la Fundación Wikimedia, la organización sin ánimo de lucro que gestiona Wikipedia y sus proyectos hermanos.

Tu donación no solo cubre tus propios gastos por usar Wikipedia, sino también los costes de otros lectores de Wikipedia.

Desde el agricultor jubilado del estado de Nueva York que usa Wikipedia para estudiar la ciencia de los lodos, a la estudiante en Kuala Lumpur que está investigando la química orgánica. Desde el mecánico británico quien, tras fracturarse la espalda en un accidente, encontró en Wikipedia las herramientas para convertirse en un programador informático, al funcionario en Finlandia que instaló una versión offline de Wikipedia para una pequeña escuela en Ghana, pasando por el padre en Ciudad de México que lleva a sus hijas pequeñas al museo los fines de semana y utiliza Wikipedia para ayudarles a entender todo lo que ven allí.

La tarea de Wikipedia es llevar el conjunto del conocimiento humano a todo el mundo en todos los idiomas. Es una misión audaz pero, con 30 millones de artículos y 287 idiomas, creo que lo estamos logrando gracias a personas como tú.

En nombre de la Fundación Wikimedia y de los cientos de millones de usuarios alrededor del mundo: gracias. Tu cooperación para sufragar los gastos de mantenimiento permitirá que Wikipedia pueda seguir activa, imparcial y sin anuncios un año más, y se concentre únicamente en ayudar a sus lectores. Tal como debe ser.

Este año percibirás que, por primera vez, hemos modificado nuestros mensajes de recaudación de fondos para que sean visibles solo unas pocas veces, en lugar de mantenerlos durante semanas. Lo hemos hecho así de forma deliberada: no queremos que algunos usuarios se molesten ante nuestras solicitudes. No obstante, esto significa que pocas personas se darán cuenta de que somos una organización sin ánimo de lucro y que necesitamos su ayuda. Por eso te estaría muy agradecida si reenvías este mensaje a algunos de tus amigos.

Wikipedia está escrita íntegramente por voluntarios, decenas de miles de personas como tú y como yo. Me encantaría que te animaras a colaborar con nosotros. Si ves algún error tipográfico o de contenido, por favor corrígelo. Si conoces algo que merezca la pena añadir, agrégalo. Muchas personas encuentran esta tarea gratificante, quizá tu también sientas lo mismo.

Gracias de nuevo. Aprecio mucho su confianza en nosotros, y le prometo: nosotros usaremos su dinero con mucho cuidado y para bien.

Atentamente,
Sue

Sue Gardner
Directora Ejecutiva,
Fundación Wikimedia
donate.wikimedia.org

Otra parecida he recibido de Ubuntu, tras realizar una contribución puntual de unos 14 €. Sin beneficiarme excesivamente de su uso, contribuyo regularmente con Spotify.

Tu suscripción a Spotify Spotify Unlimited se renovará automáticamente el 2014-04-24 y se te cobrará 4,99 € cada mes, salvo que canceles la suscripción antes de ese momento. Puedes cancelar tu suscripción cuando tú quieras iniciando sesión en tu cuenta de Spotify y siguiendo las opciones de la página Cuenta, o entrando en la página de cancelación y siguiendo las instrucciones.

Pago también regularmente algunas pequeñas aplicaciones para móviles que me son de gran ayuda, amén de pequeños aportes a otras para ordenador que, si bien son «gratuitas» y abiertas, solicitan, de cuando en cuando, ayuda.

Pero lo más significativo es que parece que, aunque sea en pequeña medida, algo está cambiando en los modelos de financiación de software y servicios (incluso la lectura y la música se pueden considerar tales).

Apuesto, definitivamente, por este modelo y espero que siga aumentando su presencia a lo largo del siglo XXI.

Sobre la neutralidad de Internet (por Ignacio Agulló, de ISOC)

Una interesante noticia afirma: NTIA Announces Intent to Transition Key Internet Domain Name Functions, pero Ignacio Agulló, de ISOC-ES (Internet Society, España) lo desmiente con un contundente y bien argumentado «No, no lo es».

Aquí dejo el email que me ha llegado esta mañana sobre el tema. Agradezco a Agulló su esclarecedor mensaje y recordatorio. Si algo está «atado y bien atado» es la red (interred) que creó el ministerio de defensa de EEUU. Y la deriva que parece llevar es la esperable en su voraz neoliberalidad: de ser gestión estatal pasa a ser gestión privada. El futuro de la Tyrell Corporation está cada día más próximo.

La Interred (Internet) es una red descentralizada. Lo único central en ella es la asignación de direcciones IP y el registro de dominios. Ambas funciones son desempeñadas desde 1998 por la ICANN, por mandato del gobierno estadounidense. Sin embargo, este control estadounidense es suficiente para arrebatar el dominio global que se les antoje, como ya se demostró con el dominio canadiense bodog.com.

Esta situación no agrada a la gente. Por un lado Organización de las Naciones Unidas, a través de su organismo la Unión Internacional de Telecomunicaciones, reclama que la red esté sometida a su regulación igual que cualquier otra red global de telecomunicaciones. Por otro lado los escándalos del espionaje estadounidense hacen que se mire con recelo el papel de la ICANN.

La respuesta a esta situación es la Declaración de Montevideo, acordada hace seis meses por los principales organismos de la red:

  • La corporación ICANN y sus cinco registros «regionales» (continentales sería más exacto)
  • Nuestra Sociedad de la Interred (Internet Society, ISOC) y sus organismos Mesa de Arquitectura de la Interred (Internet Architecture Board, IAB) y Fuerza Táctica de Ingeniería de la Interred (Internet Engineering Task Force, IETF)
  • El Consorcio de la Telaraña de Amplitud Mundial (World Wide Web Consortium, W3C).

En este documento se pide que la Interred evolucione hacia un control compartido por los diversos grupos de interés.

Montevideo Statement on the Future of Internet Cooperation | Internet Society
http://www.internetsociety.org/news/montevideo-statement-future-internet-cooperation

Sin embargo, la intención del gobierno estadounidense se encamina a que el control de la red «se quede en casa». La ICANN propone un modelo de control «multi-stakeholder» (multigrupos de interés) en el que todos los grupos de interés de la Interred tengan representación. Por supuesto, las principales empresas son estadounidenses: Google, Facebook, Yahoo!, Microsoft, Oracle, Twitter… El gobierno estadounidense, siempre cogidito de la mano a sus principales empresas, retendría indirectamente el control de la red.

En el lado opuesto está la propuesta de las Naciones Unidas, con su Foro para el Gobierno de la Interred. Y ésa es precisamente la postura de nuestra Sociedad de la Interred. En una declaración realizada el pasado noviembre, la ISOC propone apoyar a este Foro como parte indispensable del ecosistema de la red. Cito:

«The Internet Society Board of Trustees, during its meeting in Buenos Aires, agreed to increase support for the Internet Governance Forum (IGF) as an indispensable part of the Internet ecosystem, including making a sizeable financial contribution. They also warned against rash reactions to issues such as pervasive surveillance, which has sparked widespread concern and discussion.»

Internet Society Board Takes Steps to Strengthen Existing Internet Governance Institutions | Internet Society
http://www.internetsociety.org/news/internet-society-board-takes-steps-strengthen-existing-internet-governance-institutions

Ésa es la situación ahora mismo. En que la ICANN deje de estar a las órdenes del gobierno estadounidense están todos de acuerdo, incluso el propio gobierno estadounidense. La discrepancia surge al definir quienes tendrán decisión sobre la ICANN. Los estadounidenses quiere un modelo en el que primen las empresas, que son casi todas estadounidenses, aunque los gobiernos también puedan participar como una unidad más. Las Naciones Unidas y nuestra Sociedad de la Interred quieren que quien decida sea el Foro de Gobierno de la Interred. Y por último, está la comisaria europea Neelie Kroes a quien admiro, pero que propone un modelo intermedio que no se sabe cómo sería.

Ya sé que en estos tiempos de corrupción galopante se hace difícil confiar en los gobiernos de los países; pero los gobiernos son en última instancia los representantes del pueblo. Estados Unidos hace mucho que desconfía de las Naciones Unidas, los medios estadounidenses siempre hacen hincapié en que en este organismo hay países con todo tipo de regímenes que no son democráticos, y los que son democráticos a menudo lo son de forma precaria, etc. Pero por muy malo que sea un gobierno de las naciones, lo prefiero a un gobierno de las empresas.

Ignacio Agulló

No puedo estar más de acuerdo con esta última frase de Ignacio. A veces siento que existe un interés oculto (o no tanto) en el desprestigio sistemático de todo lo público (literalmente «del pueblo») con intención de depositar el valor en el mercado: es valor se acaba confundiendo con el precio…

No obstante, en este artículo solo quería arrojar algo de luz al respecto de cómo están las cosas en algo que todos usamos que es Internet y cómo podemos hacer que evolucione hacia donde querríamos: con gobiernos que nos representen y tengan en cuenta aspectos clave como este, que casi consideraría de la misma trascendencia que el calentamiento global o la sostenibilidad medioambiental.

El medio ambiente en el que se mueven nuestras neuronas (información incluida) tiene fallos de base que es conveniente subsanar. Y se puede hacer si hay intención política de hacerlo. Es en este contexto que, la alocada propuesta de Merkel vuelve a tener una relectura algo más positiva.

Bebo Coca-Cola

Sí, señoras y señores, sí, un performer, coherente en la mayoría de los casos con una forma de vida de obsesiva conciencia social y política, sí, un tipo así, como yo, bebe coca-cola.

El otro día, en una reunión informal con una amiga, me afeó este hecho, al pedir en una terracita de un restaurante libanés afincado en la calle Miguel Servet, esquina con Mesón de Paredes, bajo el ventanal en el que pasé mis primeros años de infancia, me dijo que debería pedir otra cosa, que si no me había enterado de lo que estaba haciendo la empresa en cuestión, etc, etc…

Y le contesté que sí, que sí me había enterado, pero que me gustaba la coca-cola, además de otra crítica que hice, esta vez no a ella, pero sí a la estrategia que está siguiendo para, presuntamente, reducir el consumo (penalizando) de tal empresa. Como ya comenté en otra ocasión, hablar tanto de Coca-Cola, lo único que, verdaderamente hace es darle más visibilidad. Le sugerí que, si ella deseaba que se bebiese menos ese producto dejase de hablar de él y hablase de otros.

Y aquí llego a mi pequeña reflexión de hoy: quizá ha llegado el momento de hablar en positivo, con propuestas y no con des-propuestas. En lugar de «No bebas esto o aquello», «No votes esto o aquello», «No hagas con tu dinero esto o aquello», quiero oír propuestas en positivo: «Te podría gustar beber esto o aquello», «Podría cambiar algo votar a esto o a aquello», «Si tienes dinero, podrías hacer esto o aquello».

Me recordó a cuando quería practicar inglés y pensé que no encontraría ningún chico con el que pudiera tener una conversación ni medianamente interesante y pensaba en poner un anuncio tipo «Busco chica con la que practicar inglés», pero claro, esto generaba un problema de posible mala interpretación de las intenciones. Carmen, en su pragmática sabiduría, me aconsejó: «¿Por qué no pones un anuncio diciendo que deseas practicar inglés y que tus intereses son el arte, la danza, la poesía y que no te interesan los deportes?»

Fue genial, porque no ponía las cosas en términos negativos o excluyentes sino en términos de lo que deseaba, directamente. En realidad, excluía también un montón de posibles «chicas» que tampoco me habrían resultado muy interesantes. Finalmente no puse el anuncio (no encuentro huecos «convenientes» en mi calendario), pero la propuesta en caso de que lo llegue a poner sigue siendo la suya.

En el caso de algo que comento muchas veces, sobre el uso de sistemas como FaceBook o Windows o similares, voy cambiando el discurso a estrategias más positivas: no es que windows sea malo, es que hay otros sistemas operativos, por ejemplo Linux, que pueden ser mucho mejores, gratuitos, libres de virus, libres de software pirata y sus exigencias económicas…

No obstante, el resto de la conversación también estuvo plagado de lugares comunes que no siento que aporten nada a un debate que, a estas alturas, ya ni parece tal: solidaridad, desafección a la corrupción, compromiso, irrepresentabilidad, participación, reparto de riqueza, injustificación de deudas (que, no obstante, se adquieren mediante compromisos), desmantelamiento del estado del bienestar (si asumir sus costes y, por supuesto, sin plantear alternativas), en resumen, un discurso que no puede ganar adeptos formulado de esta manera. Es preciso plantearse las estrategias que se están empleando, no solo los fines, que no acaban de estar tampoco bien trazados.

Está bien: sabemos qué no nos gusta, pero ¿qué queremos? ¿cómo podemos lograrlo?

Sí, supongo que tengo que ir a conocer un poco más los movimientos asamblearios. Seguro que hay pequeñas cosas que están haciendo (en positivo) que contribuyen a mejorar el planeta. No hacerlo es algo irresponsable, mucho más que beberme una bebida refrescante un viernes por la tarde.

Deng Xiaoping y la crisis de Europa Occidental

Hoy venía pensando que aún no estamos en «crisis», pero sí preparando el terreno para estar en una situación terrible en los próximos años. Dentro de 15 años, cuando la enseñanza pública y la educación pública sean una ridícula muestra de lo que son ahora mismo, cuando los derechos sociales y laborales estén tan mermados que den risa… o pena, o rabia… es cuando verdaderamente podremos hablar de situación crítica.

No obstante, seguí intentando pensar el porqué de esta situación que nos lleva a esta dramática reducción de la calidad de vida, al desmonte del «Estado del Bienestar» y creí poder trazarlo hasta la burbuja inmobiliaria y/o la financiera.

Pero pensé que eso era un efecto y no una causa: ¿Qué nos llevó a los occidentales a vivir volcados en burbujas como estas, altamente especulativas y de riesgos, como hemos visto, altos?

Y pensé que era la inexistencia de bloques soviéticos, que podía explicar el auge y despegue sin restricciones de la neoliberalidad salvaje que campa a sus anchas por el planeta tras el decaimiento (inevitable) del muro que había mantenido un ilusorio status quo hasta los 80. Las desregularizaciones han ayudado a hacerse mucho más ricos a empresarios completamente «desescrupulados» (si es que alguna vez han tenido de aquellos) sin ya reparar en, ni siquiera, nacionalismos o fronteras.

Pero creí pensar que algo ahí se me estaba olvidando… hasta que me acordé de un artículo de wikipedia que estuve leyendo el otro día sobre la Revolución Cultural China. No sé por qué en ese momento no me llamó la atención, pero algo sí me quedó claro: fruto del fracaso de la misma, de su propia autoaniquilación, abrió paso a un proceso de liberalización de la economía hacia una «de mercado».

Incluyo parte del artículo porque está bastante bien explicado:

La Gran Revolución Cultural Proletaria fue una campaña de masas en la República Popular China organizada por el líder del Partido Comunista de China Mao Zedong a partir de 1966 y dirigida contra altos cargos del partido e intelectuales a los que Mao y sus seguidores acusaron de traicionar los ideales revolucionarios, al ser, según sus propias palabras, partidarios del camino capitalista.

En realidad supuso una radicalización de la revolución china. Mao, apoyado por un sector dirigente del Partido (Banda de los Cuatro), utilizó una gigantesca movilización estudiantil (Guardias rojos) para desacreditar al ala derecha, pro-capitalista (encabezada por Liu Shaoqi, Peng Zhen y Deng Xiaoping), dentro del aparato del Partido Comunista Chino. Esta recorrió todo el país, afectando también a las áreas rurales, terminó por extenderse a la clase obrera y, finalmente, a los soldados del Ejército Popular, convirtiéndose en un cuestionamiento generalizado contra las autoridades del Partido, que amenazaba con escapársele de las manos. Este proceso dio lugar a la conformación de Comités Populares de obreros, soldados y cuadros del partido por cerca de la mitad del país, los cuales funcionaban como órganos de doble poder popular en las distintas tareas de administración y gobierno; situación que Mao logró encauzar, situándolos bajo la dirección del Partido. Esta situación duró hasta 1976, momento en que un golpe de Estado militar encabezado por Deng Xiaoping, con una dura represión, restauró en el poder a la facción encabezada por él mismo, procediéndose al arresto de la Banda de los Cuatro y la vuelta al statu quo, emprendiendo los cambios en la economía que, bajo el nombre de socialismo con características de mercado, iniciarían la vuelta a la economía de mercado capitalista.

Y aquí sí, en esta última frase es donde pude haber parado de buscar: teniendo, desde ese año, un millar de millones de trabajadores potenciales muy baratos, había que garantizar la posibilidad de movilidad de capital y de empresas… y comenzó el desmonte del «paraíso occidental».

Ahora no es posible entender el mundo sin este protagonismo chino en la economía, pero la situación proviene de una contra-revolución de una revolución que no conocemos mucho en occidente. ¿Por qué se había ocasionado realmente la Revolución Cultural y su contrarevolución correspondiente o golpe de Xiaoping? ¿Eran fenómenos evitables?

Me surgen muchas más preguntas, pero lo que veo es que esta conexión no era muy evidente y ahora no puedo dejar de verla: es un elefante rosa en la habitación. Me encanta habérmela encontrado.

Sobre qué hacer ahora… mejor para otro día, pero si sabemos orígenes, puede que podamos pensar mejor de cara al futuro. Puede.

Publicidad sin encubrimiento

anti coca-cola

Desde hace días vengo viendo en las redes sociales campañas contra la famosa empresa de este mejunge negro ignoto.

Y por más que todos aducen razones contra el consumo de la misma, yo no puedo parar de recordar al padre de la publicidad: Tomás de Aquino y su celebérrima sentencia: «Que hablen de mí, aunque sea mal«. (No sé si verdaderamente esta frase fue suya ni en qué contexto se empleó)

¿No se tratará de una campaña de publicidad encubierta? Al fin y al cabo, detrás de cada logo rojo y blanco como el que he puesto en esta entrada, encuentra tu cabeza una referencia al producto que, en algún momento, tu subconsciente (si no lo tienes muy bien educado) va a usar para solicitar la malhadada bebida.

Puede que parezca demasiado paranoico con esta observación, pero es que no me sorprendería ni lo más mínimo de aquella empresita capaz de dar origen a la necesidad de regular la publicidad subliminal.

Recibo todos estos mensajes de desaprovación de la compañía fabricante del brebaje pero no acabo de creer que el objetivo se vaya a lograr de esta manera, sino más bien el contrario: reforzar la empresa en cuestión.

Recuerdo, cariñosamente, la acción mucho más contundente y menos visualmente impactante, menos simple, en resumidas cuentas, de mi querido Jaime Vallaure, que realizó un trabajo en el que iba imprimiendo cada cierto tiempo postales con el texto: «N días en La Tierra sin tomar Coca-Cola». Expuso, al parecer, en el 2001 un resultado de este proyecto en CoMa, titulándolo: “24 meses en la tierra sin tomar una gota de coca-cola”.

Copiándole (sin saberlo) llevo años sin entrar en El Corte Inglés. Ya ni siquiera hablo mal de ese centro comercial. Tan solo no entro. ¿Y si lo hacemos así? Poco a poco, pero contundente, radicalmente.

Revolucionario

revolucionario No soy revolucionario por llevar una camiseta reivindicativa de aquellos tiempos en los que este país fue a una guerra que nunca fue nombrada como tal, sino como conflicto armado, para que su inútil majestad no tuviese que mancharse las manos declarándola.

No soy revolucionario por no olvidarme, de eso, ni de Haití.

No soy revolucionario por hablar así de la cabeza (calva y huera) del estado español, ni por poner estado español en cursivas.

No soy revolucionario por atreverme a lucir sin aderezos en esta foto, sin retoques adecuados para las redes sociales.

No, en realidad (lo otro no era real), soy revolucionario por no haber tirado la camiseta en cuestión después de estar casi atravesada de hilos desliados, por aguantar su utilización hasta que ya no es posible seguir haciéndolo como prenda y continuar usándola como trapos, y cuando no sirva de trapos, usarla para quitar grasa adherida a la campana.

Soy revolucionario, no por lo que digo o las firmas de peticiones que realizo, sino por los actos con los que conformo mi vida, paso a paso (que diría John Rambo).

Ver cómo me miraban en la playa los bienvestidos domingueros que practican deporte de élite, con ropa de élite, recién comprada en el decatlón de turno, transpirable, irrompible, sumergible… era tomar conciencia de que voy, verdaderamente, contracorriente. Esta es mi pequeña revolución. La que puedo hacer y no vender.

Esto no es una broma