
tres lenguas caen
silente sepulcro húmedo
bajo mis pies
Diario

tres lenguas caen
silente sepulcro húmedo
bajo mis pies
sellos lacados
se tumban en mi mesa
autoadhesivos
contienen letras
imágenes de fondo
son solo mapas

Que cada cierto tiempo alguna persona se acuerde de mí y de mi Proyecto Paraguas, me hace muchísima ilusión y sentirme querido, recordado… cuando me envían fotos como esta, de un paraguas encontrado en mitad de un recorrido vital de alguien a quien, de una u otra forma, mis actos pretendidamente creativos han tocado.
En esta ocasión, mi queridísima amiga Aída B. Márquez me hizo llegar un par de fotos de un paraguas abierto en la calle siendo la boca de una papelera amarrada a un semáforo.

Junto a la mesa
altavoces alzan
voz sobre viento.
Sombra de taza
abraza ese cartón
bajo tu panza.
Esos bolígrafos
que duermen boca abajo
van a acabarse.

Sobre la mesa
un pendiente pendiente
de su destino.

En época de Franco
las curvas
eran rectangulares.
Puede transformarse muy bien en este otro que satisface la innecesaria «versificación» de 5-7-5 sílabas:
Las curvas eran
en época de Franco
rectangulares.
Podría cruzar los dados
para obtener un siete
en cada cubo.
Es improbable
la perfección.
Podría cruzar las piernas
para obtener un siete
en la postura.
Es muy probable
la imperfección.
Podría cruzar los ojos
para obtener un siete
en cada párpado.
Es improbable
la imperfección.
Podría cruzar las sienes
para obtener un siete
en mi interior.
Es muy probable
la perfección.
Las mesas limpias
preludio de comienzos,
eco y silencio.
Luz apagada
por la ventana abierta
entra la sombra.
Aquel botijo
sobre la estantería
preside encuentros.
Libros en cajas
ansían encontrar
quienes los lean.

El candelabro
bajo el sol de verano
derrite el tiempo.