miento si no digo que
esta palabra
es la palabra
esta palabra
es el futuro
y debió haber sido
el pasado
esta palabra
es crisis política
es crisis social
es crisis económica
es crisis financiera
es crisis internacional
es crisis filosófica
es crisis ética
es crisis religiosa
es crisis feminista
es crisis literaria
es crisis poética
es crisis mental
en cuanto cambio
consentimiento
sentimiento
miento
o mento el sentimiento
con consentimiento
no miento
consentimiento
de olvidar
pedir perdón
antes que
pedir permiso
consentimiento
es la palabra
o
no será
y será
muy triste
una vergüenza
una debacle
una pesadilla
una catástrofe
sin apóstrofe
Si los champiñones se desordenan me pongo nervioso. Sí, ya sé que es algo banal, pero es cierto. Procuro, dado el espacio disponible, minimizar el número de cortes sin que ello tenga el más mínimo sentido. Seguramente, sólo por alinearlos, estoy perdiendo tiempo y energía, pero me gusta que estén, al menos durante unos instantes, con un mínimo entrópico que me hace sentir que el universo no conspira contra la vida como parece indicar el segundo principio de la termodinámica. Es una batalla perdida. Sé que todo acabará en un máximo desorden. La muerte no es ordenada, por mucho que nos empeñemos en archivar cadáveres en tumbas alineadas como mis portobello, tumbas que en ocasiones han sido usadas como abrevadero de caballos, como bancos para sentarse, como suelos de iglesia donde bailar. Si los champiñones se desordenan, mi lugar en el mundo se tambalea y tiemblo, sí, tiemblo… además de temer cortarme accidentalmente con un cuchillo largo sin noche, un cuchillo poco afilado, de sierra, que me recuerda y evoca mis montañas de Colmenar, cuando escapaba en la adolescencia (que en mi vida duró una quincena desde la quincena) a la soledad fría de una nava cerrada. Malditos hongos que evocan tristeza siendo una alegría deleitarse con su melosa carne sacrificada sin sistema nervioso central sufriente. Malditos y desobedientes. Ese díscolo champi que saltimbanquea sobre sus compañeros juguetando a ser distinto como si pudiese evitar su destino inapelable (y sin pelar). La tabla no es glamurosa y de repente quiero tener una de madera de haya que he visto en un vídeo de sabiduría infinita que es más higiénico y menos dañino para mis mal cuidados cortadores que una de plástico o una de titanio respectivamente. Si los champiñones se desordenan tengo que contárselo al mundo, por si acaso alguien más ha sentido ese movimiento sísmico, esa perturbación en la calma, por si alguien más ha sentido o siente empatía con esos pequeños seres que van a morir y han muerto, a mis manos, para alimentarme, para dar de comer a unas células que mueren a razón de varias por minuto, desordenadamente, sin avisar, traidoras células que me abandonan y pueblan el mar de los sargazos del aire que respiro. Mientras tanto, para simplificar, porque siempre hay que simplificar, que diría Perec, sé que la comida estará lista en menos de media hora y que mi amiga disfrutará de mi cariño hecho receta, mucho más de lo que yo lo haría en una franquicia recalcitrante que me eduque a comer con la ética oportunista y de postureo que se lleva en esta ciudad acartonada, desordenada como champiñones mal alineados.
Pero esta última frase no resulta en absoluto simple ni simplificada, sino más bien lo contrario pues remite a la conflictividad socio-política que emerge en este siglo XXI en el que se abandona el afán por perseguir utopías en aras de una imagen que llene o rellene el tiempo y el espacio de una red social, producto de consumo dopamínimo oligopólico y esdrújulo en grado máximo.
Desisto de intentar simplificar lo que me pasa por la cabeza cuando corto unas setas redondeadas pues hierve mi mente en constante desestructuración, en constante decaimiento a un estado de mínima energía irreversiblemente. ¡Qué inefable me resulta todo (y nada)!
¡Qué bellos recuerdos resumidos en un díptico con dos fotogramas del vídeo que grabó mi querida Aída B. Márquez con cámara en mano!
Estos 2 únicos fotogramas servirían para resumir la acción simplona (Contradicción) que en su día (hace 20 años) planteé dentro de un taller que coordinaba de Arte de Acción en Clave 53.
Lugar: Costanilla de los Ángeles, 2, Esc. Izda, 1-D, Madrid
Participantes:
Ernesto Pentón Cuza
Raquel Gómez
Tanja Ulbrich
Giusseppe Domínguez
Después de varios años de interrupción del Laboratorio de Experimentos Poéticos, el viernes pasado volvimos a juguetear de forma casi íntima y privada (no lo anunciamos en redes y casi ni siquiera en los talleres de poesía), con la propuesta de improvisar a partir de la nada una creación realizable in-situ y en el plazo de 3 horas, desde las 18:00 a las 21:00.
Partimos de una primera hora dedicada a proponer ideas, en frío, sin preconcepciones, lanzando al aire juegos de palabras, o hablando de nuestras jornadas, de la ciudad… y desde ahí buscar una manera de materializar (cada vez más matérico y menos digital) una aventura creativa.
Hoy quería dejar constancia de algunos de los papeles que surgen durante ese periodo inspirador a partir de los que, posteriormente, realizamos un par de objetos interesantes (un libro caja-objetual y una herramienta performativa, así como una canción que se interpretó y grabó con la sencillez de lo inmediato, con la diversión de lo dadaísta).
Las combinaciones de palabras amansar XXXX, fueron escritas entre cuatro personas en menos de 10 minutos, manuscritas posteriormente todas por Raquel Gómez. Mientras tanto, Tanja Ulbrich preparaba la caja-portada, Ernesto Pentón improvisaba una canción titulada «amánsate otra vez» y Giusseppe Domínguez preparaba la logística, materiales necesarios, que iban haciendo falta.
Aquí podemos ver al Laboratorio Disruptor Endocrino
(Tanja Ulbrich, Ernesto Pentón, Raquel Gómez y Giusseppe Domínguez)
Presentando:
Cajita de Amansar con más de 100 amansares varios y jabón amansaguapos.
Regala e incluye un Dispositivo Amansador para las primeras unidades vendidas.
Interpretando el tema «Amánsate otra vez»
CORO
Ven amánsate otra vez
Ven amánsate otra vez
Pon poesía en tu vida
y una cajita antiestrés
SOLO
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que te ofrezco en esta ocasión.
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No te prives de amansarte
que el año termina ya sin dilación.
CORO
Ven amánsate otra vez
Ven amánsate otra vez
Pon poesía en tu vida
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