La tilde infinita

Una tilde
buscaba la manera de posarse
en el silencio
y acentuarlo.

Quería hacer llorar
a dios
en agonía indeleble
ignorando su ausencia.

Poseyó en su intención
la dura semilla del odio
la dura acequia de la duda
donde florecer.

La tilde infinita
que no llegó jamás
a ser usada
murió en la tiniebla blanca
del olvido.

Sol naciente

En el suelo del Montjuic hay un sol naciente.

El levante peninsular
gira a la velocidad de la Tierra
en dirección contraria a la incidencia
de radiación
del astro rey.

Gira a la misma velocidad
que Japón.

La bandera de aquel país
contiene ese sol
rojo
teñido de tanta sangre…

En el suelo de Montjuic
se ve la sombra de un castillo
cuyos cañones
han derramado
vísceras
para mantener la violencia
a flor de piel.

Todo sigue girando
como si no pudiésemos
cambiar ni un ápice
nuestra manera de entender el mundo.

Poema por Palimpsesto

Escribir un poema de modo «palimpséstico» puede interpretarse de muchas maneras. Una de ellas es este ejercicio consistente en partir de un poema dado (previamente escrito) y tachar algunas (bastantes) de sus palabras sustituyendo los huecos por otras composiciones hasta alcanzar un nuevo poema.

Este procedimiento es claramente iterable hasta realizarlo las veces que sea menester y encontrar un poema nuevo después de cada modificación construyendo a partir de la destrucción.

El martes de la semana pasada realicé este ejercicio en uno de los Talleres de Poesía y Escritura Creativa de Clave 53 y el resultado (yo también jugué) que obtuve fue el siguiente:

Mayores abismos alcanzaron detalles
como tus labios perseguidos.

Sed en alegres melodías malditas.

Fúnebre felicidad
de heridas del cuerpo
con brutales acuerdos.

Voz muda
después de mí.

Pez en el agua, de Ida Vitale

En un único poema, Ida Vitale pasa del pez, al agua, a la filosofía y las matemáticas, a la fractalidad y la recursividad, a esos lagos llenos de peces llenos de lagos llenos de peces… y como pez en el agua, Vitale se escapa para que no la laceren las lagunas lacustres.

¡Qué maravilla de poema!

Y además usando la palabra «empero», por si aún podía no gustarme en demasía.

Esto no es una broma