Estrumpir

estrumpir: De estrumpido. 1. intr. Sal. Hacer explosión, estallar, meter ruido.

Qué simpático que la casi única palabra que contiene trump en el diccionario de la lengua española de la RAE tenga esta acepción.

Ya parecen las aguas volviendo a su cauce y la población comienza a hablar de otros temas, como si existiesen otros temas. Pero sigo nervioso por las consecuencias, principalmente internas, que puede acarrear el hecho de que se haya elegido a un xenófobo explícito, a un machista explícito, a un «inpolítico» explícito. Mi amiga Mythreyi sigue viviendo en EEUU y sé que para ella a partir de ahora (ni siquiera hace falta que este señor alcance la casa blanca) la vida allí será peor dado su color de piel, su procedencia india, su religión.

Hay algo en el planeta que no está funcionando muy bien… como lo es el hecho de que Belén Esteban sea una celebridad. Pero es lo que hay. Y, afortunadamente, hay otras muchas cosas que no están a esa altura.

Leonard Cohen (In memoriam)

CÓMO DECIR POESÍA

Por ejemplo la palabra “mariposa”. Para usar esta palabra no hace falta aligerar la voz, ni dotarla de pequeñas alas empolvadas, ni inventar un día soleado o un campo de narcisos, ni estar enamorado, ni estar enamorado de las mariposas. La palabra “mariposa” no es una mariposa de verdad. Está la palabra y está la mariposa. La gente tendrá todo el derecho a reírse de ti si confundes estos dos conceptos. No le des tanta importancia a la palabra. ¿Qué quieres transmitir, que amas a las mariposas con más perfección que nadie o que entiendes realmente su naturaleza? La palabra “mariposa” no es más que un dato. No te da pie a revolotear, elevarte, proteger las flores, simbolizar la belleza y la fragilidad o interpretar de alguna forma a una mariposa. No representes las palabras. No representes nunca las palabras. No intentes nunca despegar del suelo cuando hables de volar, ni gires la cabeza y cierres los ojos cuando hables de la muerte. No me mires con ojos ardientes cuando hables del amor. Si quieres impresionarme al hablar del amor, métete la mano en el bolsillo o debajo del vestido y acaríciate. Si tu ambición y tu hambre de aplausos te han llevado a hablar del amor, debes aprender a hacerlo sin desacreditarte a ti mismo ni lo que dices.

¿Qué expresión podría definir a nuestra época? Nuestra época no tolera expresión alguna. Todos hemos visto fotografías de madres asiáticas desoladas, así que no nos interesa la agonía de tus órganos achacosos. Nada de lo que puedas expresar con tu cara tiene parangón con el horror de nuestro tiempo. No lo intentes siquiera. Sólo merecerías el desprecio de los que han sido tocados en lo más hondo. Todos hemos visto noticieros con seres humanos embargados por el dolor y la desazón. Todos sabemos que comes como Dios manda y que hasta te pagan para que te subas a un escenario. Estás tocando para gente que ha vivido catástrofes, así que tranquilízate. Di las palabras, transmite los datos y hazte a un lado. Todos sabemos que sufres. No puedes contarle al público todo lo que sabes del amor en cada verso de amor que digas. Hazte a un lado: la gente sabrá lo que tú sabes porque ya lo sabía. No tienes nada que enseñarles. No eres más hermoso que ellos. Ni más sabio. No les grites. No fuerces una entrada en seco. Eso es sexo mal practicado. Si muestras el contorno de tus genitales, entrega lo que prometes. Y recuerda que, en el fondo, la gente no quiere acróbatas en la cama. ¿Qué necesitamos? Estar cerca del hombre natural, estar cerca de la mujer natural. No quieras ser un cantante venerado por un público numeroso y leal que desde siempre ha seguido los altibajos de tu carrera. Las bombas, lanzallamas y demás mierdas han destruido algo más que árboles y poblados. También han destruido los escenarios. ¿Acaso creías que tu profesión iba a escapar de la destrucción general? Ya no hay escenarios. Ya no hay candilejas. Estás entre la gente, por lo tanto sé modesto. Di las palabras, transmite los datos y hazte a un lado. Quédate solo. Quédate en tu habitación. No montes un número.

Se trata de un paisaje interior. Está dentro y es privado. Respeta la intimidad de tus textos, pues fueron escritos en silencio. La valentía de la interpretación es decirlos. La disciplina de la interpretación es no violarlos. Deja que el público sienta tu amor por la intimidad aunque ésta no exista. Sé una buena puta. El poema no es un slogan. No puede promocionarte. No puede fomentar tu reputación de sensible. No eres un semental. No eres un ladrón de corazones. Tanto gangster del amor y tanta tontería. Eres un estudiante de disciplina. No representes las palabras. Las palabras mueren cuando las representas, se marchitan, y no nos queda más que tu ambición.

Di las palabras con la precisión exacta con que comprobarías la ropa de tu colada. No te conmuevas con una blusa de encaje. Unas braguitas no tienen por qué ponértela dura. No tiembles al ver una toalla. Las sábanas no han de dibujar una expresión de ensueño alrededor de tus ojos. No hace falta que llores en el pañuelo. Los calcetines no están ahí para evocarte extraños y lejanos viajes. No es más que tu colada. No es más que tu ropa. No seas un mirón escudriñando a través de ella. Limítate a llevarla puesta.

El poema es mera información. Es la Constitución de la patria interna. Si lo declamas y lo hinchas con nobles intenciones, no eres mejor que esos políticos que tanto desprecias. No haces más que agitar una bandera y llamar patéticamente a la patriotería emocional. Piensa en las palabras como ciencia, no como arte. Son un informe. Es como si dieras una conferencia en la Federación de Montañismo. Las personas que te escuchan conocen todos los riesgos de la escalada, y te honran dando por sentado que lo sabes. Si se los pasas por la cara, estás insultando la hospitalidad que te ofrecen. Infórmales de la altitud de la montaña, describe el equipo que utilizaste, especifica el tipo de superficie y fija el tiempo que duró la escalada. No busques dejar al público boquiabierto. Si el público se queda boquiabierto, no será debido a tu apreciación de los hechos, sino a la suya. Tu mérito estará en la estadística y no en las inflexiones de tu voz ni en los ademanes enérgicos de tus manos. Estará en los datos y en la tranquila organización de tu presencia.

Evita las florituras. No temas ser débil. No te avergüences de estar cansado. Tienes buen aspecto cuando estás cansado. Parece como si pudieras seguir y seguir sin parar. Y ahora ven a mis brazos. Eres la imagen de mi belleza.

LEONARD COHEN

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(Extraído de Death of a Lady’s Man, 1978) https://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0670261475/diesekoschmar-20

Versión en Inglés en http://acephalous.typepad.com/acephalous/leonard-cohen-how-to-spea.html

Información sobre el libro: https://www.leonardcohen.com/book/death-ladys-man

Método de la celosía

Hoy he aprendido a multiplicar. Por fin.

De la mano del fantástico libro IDEAS, pasando por el origen de la numeración hindú-arábiga, me he encontrado esta joya algorítmica útil para mis clases particulares y para mi insaciable curiosidad.

Ahora, a pensar en una manera de programarla en C, para pasar un divertido rato inútil.

Para multiplicar dos números, digamos, 1934 x 537, se trazan dos líneas perpendiculares que dejen hueco a la derecha y debajo de ellas. A continuación, se escribe horizontalmente el primero sobre la línea horizontal y verticalmente el segundo a la derecha de la línea vertical.

Completamos una cuadrícula con los 4 x 3 resultantes cuadraditos, los que dividiremos por la diagonal que une el ángulo inferior izquierdo con el ángulo superior derecho.

Rellenamos los triángulos que se han obtenido con la multiplicación expresada en dos dígitos de los números de cada fila y columna, así, por ejemplo, 1 x 5 = 0/5, 9 x 5 = 4/5, etc.

Una vez terminado este proceso, comenzamos con las sumas con las que obtendremos el resultado deseado.

Sumamos en dirección diagonal comenzando por el triángulo inferior derecho. Continuamos la siguiente suma diagonal teniendo en cuenta que si en la anterior superamos el 9, la cifra correspondiente a las decenas se añade a las que han de ser sumadas en la siguiente diagonal.

Finalmente, obtendremos el resultado deseado.

Algunos adagia de Wallace Stevens

La felicidad es una adquisición.

El poeta hace de los gusanos vestidos de seda.

Los autores son actores, los libros son teatros.

La literatura es la mejor parte de la vida. A esto parece inevitablemente necesario añadir que siempre que la vida sea la mejor parte de la literatura.

Cuando se ha dejado de creer en un dios, la poesía es la esencia que ocupa su lugar en la redención de la vida.

El poeta parece conferir su identidad al lector. Es más fácil darse cuenta de ello cuando escuchamos música – quiero decir, la transferencia.

Un poema es un meteoro.

Aterrador

aterrador

La tristeza invade mi mente
con la certidumbre de las corrientes cíclicas
que garantizan un retorno a la oscuridad
como sólo un new age puede prometer y augura.

Me entristece sentir que el desprecio a la filosofía
a la ciencia
a la lógica
a la búsqueda racional de conocimiento
se extiende
desde todas las áreas
desde todos los ángulos
desde todo rincón
y en un minúsculo reducto en mitad del océano de pergaminos gastados
resisten incautos
quienes no se sienten tentados por la facilidad de una revelación
por acercamientos irracionales
por ejemplos sin método
por prejuicios vacuos.

Temo siglos de oscuridad vestida de colores fosforitos
quemando diferencias
en la hoguera del ruido.

Google Books

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De cuando en cuando encuentro un fantástico texto en Google Books/Libros y siempre acabo con el mismo problema: una o varias de las páginas que quiero consultar están ocultas porque deciden defender los derechos de autor (por encima del valor que daría defender el acceso total a la cultura).

Entiendo que es un debate complejo pues está claro que el autor en este sistema capitalista (sin entrar ahora en otro debate adjunto o implícito) necesita dinero procedente de su trabajo y la cesión completa de su producción sin retribución asociada individual le resultaría poco estimulante. Yo mismo dedico menos tiempo del razonable a proporcionar información a Wikipedia, por ejemplo, pues no está retribuida y es mucho trabajo. Lo que no es óbice para que todo mi proyecto (el de la organización filogenética de las lenguas del mundo) redactado a partir de materiales encontrados pueda ser consultado (copiado, etc) sin mi consentimiento (o ya lo tiene de antemano cualquier persona que acceda a la URL correspondiente).

Pero hoy me preguntaba si no es también un modelo obsoleto este del pretender que quien consulta Google Books es como quien visita una librería y no como quien visita una biblioteca.

Biblioteca: Del lat. bibliothēca, y este del gr. βιβλιοθήκη bibliothḗkē.
1. f. Institución cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos. 2. f. Lugar donde se tiene considerable número de libros ordenados para la lectura. 3. f. Mueble, estantería, etc., donde se colocan libros. 4. f. Conjunto de libros de una biblioteca. 5. f. Obra en que se da cuenta de los escritores de una nación o de un ramo del saber y de las obras que han escrito. La biblioteca de don Nicolás Antonio. 6. f. Colección de libros o tratados análogos o semejantes entre sí, ya por las materias de que tratan, ya por la época y nación o autores a que pertenecen.

¿No debería ser más una biblioteca que una librería?

Librería: 1. f. Tienda donde se venden libros. 2. f. Ejercicio o profesión de librero. 3. f. Mueble con estantes para colocar libros. 4. f. biblioteca (? lugar en que se tienen libros). 5. f. biblioteca (? conjunto de libros). 6. f. Am. papelería (? tienda).

Personalmente, estaría dispuesto a tener «carnet» de esa enorme biblioteca (no de esa librería), incluso a un coste, ya que no se trata de una biblioteca municipal, ni dependiente de ninguna administración, sino privada, fruto del más agresivo neoliberalismo internacional…

¿No podría Google Books tener un modelo más parecido al de Spotify?

Obviamente, no puedo comprarme todos los libros que consulto, así que acabo por buscar la información, en muchas ocasiones de peor calidad, en otras fuentes. Es una pena.

Verso

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Es maravilloso pensar que verso procede de un campo agrícola, porque multiplica las metáforas hasta una dimensión infinita.

Este texto, encontrado en el increíble libro «IDEAS. HISTORIA INTELECTUAL DE LA HUMANIDAD«, hoy me ha alegrado el día. Creo recordar que ya había leído esta etimología, pero la sorprendente relación con el texto escrito ayer sobre la pertinencia de llamar poesía a algo por la forma, en lugar de por la intención, me ha parecido espectacular.

Voy a transcribir completamente el texto de la fotografía del texto, porque estoy seguro de que alguna vez lo querré tener en caracteres:


La literatura latina más antigua que se conserva mantiene, en general, los patrones y ritmos del discurso oral. Esto es, son repetitivos, ya sea rimados o ritmados. Esto tiene mucho sentido: es más fácil recordar una narración si ésta es rítmica o está rimada.

Nuestra palabra verso proviene del latín versos «vuelta, giro», sustantivo derivado del verbo verto, «volver, girar». Era un término aplicado originalmente a los surcos, porque al arar un terreno el arado daba la vuelta y regresaba cada vez que llegaba al límite. Luego la palabra pasó a significar la fila de plantas sembradas en el surco y, finalmente, pasó a designar cualquier tipo de línea, incluidos los versos de la poesía.

En castellano normalmente consideramos verso y poesía como sinónimos, pero el verso en cuanto tal es sólo la forma, mientras que poesía, que viene del verbo griego que significa «hacer, crear», se refiere tanto a la forma como al contenido.

En la actualidad oponemos el verso y la poesía a la «prosa», palabra que deriva de prosa, una corrupción del adjetivo latino prosus, «en línea recta». La prosa oratio era un «discurso que prosigue sin interrupciones», que no da la vuelta, como ocurría con el verso.


Fuente: "IDEAS. HISTORIA INTELECTUAL DE LA HUMANIDAD" Página 328.

Este texto me recuerda a los sistemas de escritura en bustrófedon, que se utilizan más de lo que solemos creer. Especialmente antaño, quizá, cuando estaba más reciente la relación entre la agricultura y la literatura. Con el paso del tiempo, esta última parece haberse alejado de la primera para convertirse en industrial. ¿Qué será de la literatura en el futuro? ¿Cómo será el «verso» del milenio próximo?

Esto no es una broma