La tanda rosa

Una amiga de Carmen del mundo del Tango publica esta opinión en su muro de una red social:

Las tandas rosas no son más que otra forma de desigualdad, bajo mi punto de vista, denigrante para la mujer y en la que los hombres se ven casi obligados a bailar en muchas ocasiones con quien no quieren, «pero como sólo es una tanda» no más miserias o que ellos tengan una tanda azul, lo que tiene que existir es igualdad a la hora de invitar a bailar, y que los hombres admitan y acepten que las mujeres les invitemos a bailar con cabeceo o como cada uno entienda y quiera, ya que eso depende también del momento y de la persona, pero igualdad a la hora de invitar y de aceptar esa invitación con libertad absoluta tanto del hombre como de la mujer.

«La tanda rosa» es un invento para que «las mujeres» puedan sacar a «los hombres» a bailar. El resto de la noche no tienen ese derecho.

«La» y «rosa»… ni más ni menos: Una y del color que «corresponde». Más patético/machista no puede ser.

Hace años que veo que el machismo en Tango viene reduciéndose, pero está tan lejos, TAN LEJOS, de alcanzar un nivel soportable que esta entrada me ha recordado el porqué no voy a milongas desde hace varios años.

El debate está no ya estancado, sino obviando infinidad de otras pautas machistas más o menos toleradas con la, frecuentemente repetida, frase de «esto también pasa fuera del tango», como si eso fuese ni tan siquiera una mínima excusa.

El «look» tanguero es machista hasta la médula. Convertida la mujer en un objeto pasivo y sufriente que ha de estar dispuesta a pasar por esos aros para tener que bailar. No es que sea repulsivo, es que es insoportable. Pero lo que más me sorprende es que muchos y muchas de quienes van a las milongas se consideran feministas. Y no puedo entenderlo.

Pero cada día entiendo menos cosas… así que esta sólo es una más.

Desde Paul Valery a la definición de la derivada

¡Zenón, cruel Zenón, Zenón de Elea!
¡Me has traspasado con la flecha alada
que vibra y vuela, pero nunca vuela!

Sin que me guste mucho la poesía de Paul Valery, me sorprende cómo en tan poco espacio (poético) es capaz de mezclar filosofía, poesía, matemáticas y física.

En estos versos de «El cementerio marino» está el bosquejo del cálculo infinitesimal, la definición de velocidad instantánea versus velocidad media, el escepticismo griego, metódico y racionalista, el zen, la contemplación de lo cotidiano, el futurismo y su afán por capturar el movimiento en dos dimensiones espaciales…

Ya llegarán Isaac Newton y Gottfried Leibniz… y otros que buscarán la manera de explicar estas paradojas… y crear otras.

¿Es casual que Valery fuese contemporáneo de Bertrand Russell?

🤔

He recortado un sello para hacer un sello

Hace unos meses, los compañeros de Estudio Mamífero me regalaron unos cuantos sellos de goma de un proyecto en el que habían estado trabajando.

Eran distintas frases con unas cuantas palabras de las que me dijo que si podía hacer algo con ellas que lo hiciese.

Hoy he tallado (por supresión) «G S P» en uno de ellos a partir de la primera de las frases del sello, que decía:

Preguntar siempre el
precio de las diferentes
opciones de vuelo para
adaptar nuestro horario y
conseguir un mejor precio.

Formaban parte de la campaña ES LO LÓGICO para la reducción de costes empresariales. Pero, por supuesto, lo sobrante estaban dispuestos a tirarlo. Esto sí es reutilización. Y eso que los residuos, es decir, todas las demás letras que he descartado, las he tirado a la basura.

Ahora, tengo un sello personal:

Hoy toca hablar de Gabriel

Es el tema
No hay otro tema
Cataluña hoy no es un tema
El paro hoy no es un tema
La corrupción lleva mucho tiempo no siendo un tema
La inutilidad de una institución como la monarquía no es nunca un tema
El machismo es hoy muy poquito tema
La desilusión masiva no importa como tema
La inacción de un gobierno barbudo no es un tema
Trump no es tema
Gabriel sí
Gabriel es el tema
El tema
Hoy toca hablar de Gabriel
Aunque no sepamos nada de Gabriel
Hoy toca hablar del asesinato de Gabriel
Hoy toca hablar del ajusticiamiento público impúdico de los asesinos de Gabriel
Hoy es el tema
El tema
Y no hay más que hablar.

Soy solo un hombre heterosexual blanco

Pero vaya toda mi solidaridad con la Huelga del 8M.

Puede que no comparta parte de su estrategia, pero sí su ideología, muy bien reflejada en este manifiesto Hacia la Huelga Feminista del 8M.

Seguiré haciendo lo que está en mi mano por luchar contra el machismo allí donde lo encuentre. Incluso (especialmente) en mí mismo.

Hoy, por sororidad (solidaridad y concordia entre mujeres, que implica un reconocimiento mutuo, plural y colectivo), mejor estaré en el silencioso refugio de mi diario. Mañana quizá sea día de poder participar en una solidaridad y concordia entre feministas (independientemente de su género) y, ojalá, un día sea redundante porque todo ser humano sea feminista.

Ni siquiera le pediré a Carmen que haga huelga o se posicione, pues no quiero ser yo, un hombre, quien le diga a ella, una mujer, lo que ha de hacer.

Por otro lado, acabo de ver en FaceBook esta joya que explica mucho mejor que yo y con mucha menos amargura mi sentimiento al respecto:

*Comentario de Rubén Ibares Matute extraído del muro de Roy Galán en ref. Al #8M*

«Creo que hay que saber diferenciar la huelga de 24 horas con la manifestación. No tiene mucho sentido que los hombres hagamos el parón de 24 horas, ese parón se hace para que la sociedad entienda que si todas las mujeres hicieran huelga, el dia a dia de las ciudades seria un absoluto caos. Por eso no tiene sentido que la huelga la hagamos los hombres.

Otra cosa muy diferente es acudir a la manifestación, no solo en señal de apoyo, ninguna mujer debería necesitar mi apoyo o mi ayuda en un tema que influye día a día en la vida de todos (hombres y mujeres). No se trata de apoyar, se trata de compartir.

Yo tampoco quiero formar parte de una sociedad donde por el simple hecho de ser hombre tengo que ser el que más dinero gane, el que deba renunciar a ver como crecen sus hijos para no perder estatus en la empresa, el que no pueda expresar como se siente por miedo al rechazo o parecer débil y tampoco quiero formar parte de una sociedad que menosprecia el trabajo de cualquier mujer por el hecho de serlo. No quiero ganar más que nadie por hacer el mismo trabajo. Y quiero que se valore de una vez el trabajo de todas las mujeres que dejaron sus carreras para que muchos hombres estemos donde estamos hoy día. Sin ellas no hubiera sido posible.

Todo hombre que tiene un puesto importante en cualquier empresa que tenga claro que es gracias al esfuerzo y sacrificio de muchas mujeres, que dejaron de pensar en sí mismas para que triunfáramos.»

Tabla periódica por capas

Sería interesante crear una tabla periódica que contenga toda la información de los distintos elementos, pero en distintas capas que puedan o no visibilizarse o invisibilizarse, de manera que en cada ocasión tengamos la tabla que deseemos tener: por ejemplo, en una primera aproximación, no sirve de mucho saber la masa atómica, en otro momento, puede no ser necesario saber si en su estado fundamental a temperatura «ambiente» son gases, pero puede ser útil conocer su configuración electrónica en un primer vistazo. También el nombre, quizá la traducción del mismo a otro(s) idioma(s), los isótopos más frecuentes… las valencias u estados de oxidación habituales… valores como la densidad, la electronegatividad… etc, etc, etc.

Lo dejo como pendiente para hacerlo más adelante. No es complejo, lo que no tengo claro es su utilidad. Pero si me guiase por esto último haría tan pocas cosas en mi vida…

mobiliario-urbano-antipersonas, de Natalia Auffray

Me encantó la forma en que Natalia Auffray tejió estas cuatro imágenes de este «sillón» urbano que, como ella, considero antipersonas. Si bien es cierto que con frecuencia es utilizado por marginales de esta sociedad de consumo.

Está situado en una calle por la que transito prácticamente todos los días, conectando la plaza Soledad Torres Acosta (lo que venía siendo «la de los Luna») con la plaza de Callao.

Ayer, volviendo de casa, no evité hacerme un autorretrato, de esos que ahora se llaman selfie, sentado en ella y enviárselo por mensajería telefónica, de esa que ahora se llama whatsapp.

Esto no es una broma