La colmena de las letras

La Colmena de las Letras es una «mini biblioteca» municipal promovida por el escritor taramundés Chema Cotarelo Asturias en el Ayuntamiento de Taramundi.

Su funcionamiento es simple y su gestión por parte de la Biblioteca del ayuntamiento también lo es.

No he sacado ningún libro de la misma, salvo para hojearlo y ojearlo. Pero este año deposité 3 libros que nos había regalado un amigo en Gijón. Las dedicatorias las extrajimos y plastificamos para quedárnoslas como recuerdos.

Los libros eran:

  • una colección de relatos y poesías titulado «Las Xanas también cuentan», de un Taller de Escritura Creativa gijonesa.
  • Un poemario de un escritor-guerrillero gijonés-nicaragüense, llamado Gaspar García Laviana, titulado «Cantos de amor y guerra», que resultó algo panfletario, pero bienintencionado.
  • Una novela de Isabel Allende, cuyo título he olvidado.

Fue bonito verlos allí, esperando otra persona que los leyese como los habíamos leído nosotros.

Lugares, de Perec

Una de las lecturas de este verano fue este libro casi infinito, de unas 900 páginas, construido por Perec a modo de catarsis tras una ruptura amorosa.

Lo compré en mayo tras una recomendación de mi querido Jaime Vallaure, con quien tengo el honor de compartir espacio (especies de espacios) y admiración por este francés universal. Fue él quien me regaló, cuando aún no lo conocía, un primer libro de este hombre, La vida instrucciones de uso, que me abrió la mente a nuevas formas de entender la escritura y la creación en general, allá por los albores del milenio.

Es un libro demencial, es un delirio, como diría Jaime, en el que se intenta trazar una especie de memoria (en varios sentidos de la palabra memoria) de 12 años, de 12 lugares significativos para Perec, realizándolo en cada lugar tanto de manera memorística en un sentido de recuerdo, como memorística en sentido de registro pretendidamente frío o neutro.

A través de un esquema basado en una estructura matemática de matrices y pseudo aleatoriedad, fue guardando los textos que escribía en sobres que serían un total de 144×2 = 288 sobres conteniendo ese esfuerzo sostenido a lo largo de una línea de tiempo enorme, en la que cabría esperar, incluso, transformaciones urbanísticas, más allá de las personales.

Lo más sorprendente resultó ser cuando el proyecto comienza a hacérsele inviable, por falta de tiempo y, también, por abandono del motor inicial que no dejaba de ser algo tan «pueril» como un berrinche tardoadolescente (era un joven de unos 35 años cuando lo empieza) y habría tenido casi 50 al terminarlo. Así, poco a poco, vamos asistiendo a un fracaso, a un abandono de sus planes, a una modificación de los mismos, a una continuidad que cada vez se nota más cuesta arriba, vamos asistiendo a su final precipitado del que brotarían nuevas ideas con las que llenar nuestras cabezas.

Es muy tierna esta historia de un fracaso que por supuesto Perec no publicó en vida.

Sus frases sobre que estaba haciendo algo absurdo, sin ningún sentido… pero seguía haciéndolo, cada vez aumentaban más a lo largo de los 6 años que finalmente consiguió o decidió consignar.

Las notas, mientras tanto, adendadas a la cuidada edición de Anagrama, van complementando una biografía de George Perec desde la más absoluta sencillez, desde lo cotidiano, desde sus amores y desamores, dejándonos ver a quienes lo leímos una cara no tan visible de un autor que ha querido siempre mostrarse menos «sentimental» de lo que en realidad era.

Ese contraste entre la razón (lo racional) y la razón para realizar algo (lo volitivo, pasional, en última instancia), es de por sí una preciosidad que se desprende de la lectura de este librito.

Eso sí, antes de leerlo, tuve que pensar un modo, un mecanismo, unas instrucciones para poder hacerlo, pues el conjunto de notas alcanzaba las casi 300 páginas, de un total de 900, así que era algo así como estar leyendo dos libros. De hecho, usé dos marcapáginas que iba pasando hasta completarlo: uno para el «texto de Perec», otro para las notas sobre el texto de Perec.

El volumen de notas era tal que ir y venir de una a otra parte habría resultado demasiado tedioso, así que lo leí en un método que llamé «de cremallera»: leyendo en primer lugar un texto de Perec, después sus notas y las notas del siguiente texto (recuerdo que cada texto de Perec corresponde a la memoria de un lugar y un mes), así al comenzar el siguiente texto de Perec había leído las notas correspondientes.

Lo leí seguido, aunque hay otras formas posibles a las que el propio autor invita, incluso, hay una página web que invita a comprender un poco más la estructura que Perec llegó a tener en la cabeza (con ayuda de un matemático indio que le ayudó a descubrir los bicuadrados latinos ortogonales sobre los que está basada la estructura del proyecto).

Tardé casi 2 días en llegar a iniciar la lectura que luego llevé a cabo bastante más rápido de lo esperable, dada la extensión del libro, aproximadamente en una semana. Semanas de Taramundi en vacaciones, que es casi como tiempo de CPU.

Es increíble la cantidad de proyectos que brotan de este fracaso monumental de uno de mis escritores preferidos: de ahí nació Nací, W, Especie de espacios y algunos textos o capítulos de La vida instrucciones de uso.

Es una verdadera lección de creatividad el darse cuenta de que en el fracaso hay realización, hay avance creativo, hay creación, no así en la frustración que no crea nada más que amargura y desidia.

Querido Thomas de Quincey

¿Y si en lugar de «Del asesinato como una de las bellas artes» hubieses escrito «Del aburrimiento como una de las bellas artes»?

No te responsabilizo de los asesinatos (ni del aburrimiento), alabo tu libertad, tu osadía, tu ironía, tu humor, tu afán polemizador, pero no dejo de preguntarme…

¿Si el aburrimiento hubiese ocupado el lugar del asesinato, se habría reducido en algo la tasa de crímenes violentos o todo lo contrario? ¿Serían los crímenes más creativos y originales por ansias de escapar de las rutinas o los vacíos intelectuales, del spleen?

Querido Thomas de Quincey, tú estás, más que probablemente, muerte y yo no hago sino recriminarte que no hicieses algo que podría hacer yo mismo si estuviese vivo.

¿Por qué morir no es un verbo?

En toda acción hay transcurrir (tránsito) del tiempo: hay antes y después, hay flecha del tiempo, hay realización de algo que se inicia y se concluye.

¿Por qué no muere una máquina?

No decimos (salvo informáticos) que una máquina muere quizá porque no es preciso hacer que su «alma» trascienda ese instante en el que el ingenio deja de ser funcional para ser no más que amalgama de partes reutilizables.

¿No le estaremos dando una importancia metafísica a las partes?

Un órgano deja de funcionar (maquinalmente) y decaen paulatinamente las funciones de los demás, pero esas moléculas (no ya las células) no obedecen ese final en una hipercongelación kelvínica, sino que perpetúan sus transformaciones como si no hubiese pasado nada, con una indiferencia que resulta pagana e insultante, minimizando la divinidad presunta de la existencia material a la que denominamos vida por encima (¿por enzima?) de otras formas de combatir la segunda ley de la termodinámica, manteniendo bajo raya a la entropía.

¿Puedo (yo) morir(me)?

Tras terminar de comer sigo siendo yo (más o menos aumentado), pero yo ya no soy yo al terminar de morir. ¿Quién realizó ese último salto, ese empujuncito final, esa llegada a meta?

Es una acción interrumpida: me muero a medias.

Subo a lo alto de una montaña y, tras la cima, desciendo, pero ¿existe un verbo que incluya ambas acciones que, paradójicamente (o no) son contradictorias u opuestas?

Escrito en Taramundi, Asturias, en agosto de 2025.

Humano vs InHumano

Muévete como un humano
o
Indigno de ser humano

Textos sobre lo que es humano
e inhumano, me llevaron a escribir este texto
en Asturias, a primeros de agosto de 2025:

Lo de Gaza es inhumano
Lo de Trump es inhumano
Hitler era inhumano
Stalin era inhumano

Yo soy humano
Tú eres humano
Él es humano
Tú eres humana
Ella es humana
Nosotros, vosotros, ellos
Nosotras, vosotras, ellas
et al somos/sois/son
humanas/humanos… et al

Pero lo de Gaza
es inhumano.

¡No!

Es humano.
Es horrorosamente humano,
es cruel,
es genocida,
pero humano.

No es ni puede ser
inhumano
ni tachado de
inhumano
como forma de animalizar
lo que no queremos soportar
o aceptar
como parte de nuestra
naturaleza
paradójicamente
cultural.

Es humano,
quizá demasiado humano,
tristemente humano
como yo.

Ayer fue el cumpleaños del kernel de Linux

Feliz Cumpleaños a Linux.

¡Qué tiempos aquellos!

🤩

Uso Linux como único sistema operativo en todos mis ordenadores, incluso un fork del mismo, denominado android, en los que no puedo usar Linux Mint o Ubuntu, amén de otras distribuciones basadas en Debian.

Las basadas en RedHat (rpm) me gustan menos. Aunque fue mi puerta de entrada a Linux hace ya más de 20 años. Al fin y al cabo, venía de programar en UNIX/IBM AIX y administrar Solaris/SunOS donde monté los primeros cortafuegos (de una empresa israelí) de mi vida.

A nadie se le ocurría pensar que Linux acabaría siendo algo que conocería su momento de gloria más adelante. Por no hablar de Internet. Recuerdo que me comentaron en un lugar donde trabajaba que jamás se sustituiría el protocolo SNA por el IP… hasta que llegué yo y necesité tener un equipo con una IP address donde instalar un servidor web y un servidor de comercio electrónico. Los hacía NetScape. Los comercializaba en España Telefónica Sistemas (Avanzados de Información), quienes quisieron cercenar la red a su demencial Infovía.

Sigo jugueteando a instalar servidores en máquinas virtuales, en una raspberry pi, en otros dispositivos… pero el trabajo de administrador de sistemas acabó por desesperarme cuando comprendí que los sistemas eran una excusa para intercambiar dinero entre grandes empresas… y poco más.

Así que descubrí la poesía y su poder de creatividad y de verdad, pero sigo reconociendo (con nostalgia) un pasado en el que la ingenuidad nos hizo creer que la tecnología podía acarrear un mayor grado de interconexión, de formación, de información, de libertad.

Ayer vi Pepi, Luci, Bon y otras chicas del montón

Punk
muy punk

con ecos de una libertad
que no se basaba en cañitas
de terraceo

Punk
muy punk

con amor por el deseo
por deseo de amor
voluntad y voluntad, todo es voluntad
sin vanidad
sin artificio
sin dinero
sin parar

Punk
muy punk

con menos es más
ni más ni menos

y así
me reconcilio
con el cine español
con españa
con esa españa
valiente
variopinta
osada
y libre

Punk
muy punk

De excursión en el PRIMOR

Me gustó la decoración, no puedo negarlo, de este establecimiento (de una cadena de ellos) que dice ser una tienda de perfumerías nacida en Málaga en 1953.

Pero seguro que, desde aquellos tiempos hasta hoy, ha llevado a cabo una transformación que lo sitúa en otro de esos templos del neo-consumismo masivo absurdo que, combinado con las redes sociales basadas en la imagen, en la superficie, en lo banal, juega a regalarle a la juventud un sueño de autorrealización.

El colmo del absurdo es llegar a la zona «vegana» u orgánica y natural. Es de un «greenwashing» tan de manual que si no existiese el término, habría que haberlo inventado en este punto.

Eso sí, todo es bello, bonito, apetitoso. Apenas sí hay hombres ateniendo, pero la media de edad de las dependientas debe de rondar los 20 años. Bellas, bonitas, pretendidamente simpáticas.

Todo pensado para querer pasar la jornada allí, incluso sus laberínticos pasillos que dejan aquella recurrente queja sobre IKEA a la altura del betún.

El aire acondicionado, por supuesto, hacía agradable la estancia en este espacio tan artificial que daba la sensación de estar en el decorado de una película futurista.

Fue graciosa la visita, si no fuese peligroso lo que encierra.

Como comentario a Carmen, le dije que allí mismo estaba toda esa «gente joven» que supuestamente añoran en las milongas de Tango y que yo no encuentro en los Talleres de Poesía y que a duras penas ves en una sala de cine. Cada día veo más obvia mi obsolescencia.

Algunos libros rescatados del olvido

En casa de mis padres, quedan libros de la época de maricastaña (expresión divertida, por cierto) que el otro día estuve fotografiando antes de afrontar que su mejor lugar era la basura, pues no son, ni siquiera, aptos o del gusto de coleccionistas.

Son rarezas que el paso del tiempo ha convertido en graciosas, incluso aunque alguna de ellas, de la que no sabemos su procedencia (¿mi hermana?), ni siquiera hoy sea interesante, como esta:

Sobre «tecnología», me sorprendió encontrar este «La cibernética y lo humano», que parece escrito hoy en día, sobre el auge de la informática y su incidencia en lo laboral, especialmente en ámbito sanitario/médico, lo que me hizo pensar que sería adquisición de mi padre, allá por 1970. Sí, hace más de medio siglo. No es un libro sobre IA, que tan de moda está hoy en día.

Más actual era esta colección de fichas (en papel, claro está) sobre lo que suponía estar conectado a Internet, allá por el año 2000 y que ya era obsoleto entonces, que fueron publicando en capítulos en algún periódico de aquellos que alguna vez tuvieron relevancia impresa (o relevancia, así, en general).

Dos libros a los que yo tuve bastante cariño aunque no recuerdo muy bien por qué. La trilogía galáctica sigue siendo una producción audivisual que me impresiona, de aquellos lejanos años 80. El de Extraterrestres y religión, que sostenía la divertida hipótesis de que Jesucristo era extraterrestre, lo que no dejaría de ser cierto, incluso si era un ser «divino». también me hizo dejar de lado definitivamente los libros de ufología que tanto había leído hasta mi adolescencia.

Y no puedo dejar de incluir este libro que, literalmente, me cambió la vida, pues permitió que aprendiese a programar en C en una época en la que se hacía así, todo en papel, incluso la programación orientada a objetos (estructuras sofisticadas, por decirlo en términos de aquella época):

Lo pasé tan bien que hasta me hizo gracia encontrar este librito de Estadística (asignatura que podríamos decir que sigo teniendo pendiente) que creo recordar que compré en la carrera, cuando me tocó estudiar Termodinámica Estadísticas de la mano de Vicente López, quien luego sería el director del departamento de Redes Neuronales Artificiales en el Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC) donde estuve becado y luego contratado desarrollando la tesis de Aplicaciones de la Lógica Difusa al Control de Procesos en Tiempo Real (bajo el liderazgo de Erik de Pablo y tutelada por Xavier Alamán)

Un libro, como le dije a mi amiga Aída, «muy normal». Espero que esta tontunita se entienda sin ayuda de Gauss.

Regalitos

El fin de curso de Tango de las clases de Carmen de la Rosa para la Asociación Cultural Clave 53 terminó con la habitual fiesta que es una muestra que no, que no es una muestra, que solo es una fiesta, pero bueno, luego hay muestra, pero es una fiesta, pero claro, en una muestra… pero es una fiesta y este año va a ser distinto, como todos los años que van a ser distintos, pero es una fiesta que acaba siendo una muestra que nunca es más que una muestra con intención de pasar un buen rato, como en una fiesta, aunque sea una muestra sin más público que los invitados a la fiesta que es una muestra…

Y tras el día en cuestión, terminamos sorprendiéndonos con esta tecnología tan ultramoderna como un ventilador, pero que parece un par de auriculares. Es más, seguramente el siguiente «modelo» incorporará más tecnología, así ese ventilador podría incluir un teléfono, a la par que auriculares, así como, por qué no, una interfaz de inteligencia artificial desde la que controlar, pongamos por caso, la publicación en redes sociales de una imagen banal, como la mayoría. Bromeé con el hecho de que me gustaría modificar mi ADN para incluirlo en mi propio cuerpo: tener, intrínsecamente, la capacidad de autoventilarse no me parece baladí. Lo que hoy es una broma, cualquier día lo veo en la calle en estos tiempos en los que hay personas adscribiéndose a un «movimiento» de transhumanismo, donde la ingeniería genética y la cirugía tecnológica parecen ir ganando terreno dentro de lo que llamamos normalidad.

De momento, un alumno de Tango de Carmen nos regaló, tras mi sorpresa y la de Carmen, este par de equipos, lo que siempre se agradece, pero si además el paquete llega a casa el día en el que comienza una de las olas de calor de este veranito que pinta calentito…

¿Lo usaré?

Es complicado responder a esto. Es posible que alguna vez, incluso es más probable que acabe por usarlo algunos días en el verano en el estudio, donde no tenemos aire acondicionado y se sufre la inclemencia veraniega. En casa es menos probable porque soy tan (pero tan) sensible al ruido que dudo mucho que no me acabe por molestar o interferir con cualquiera de las actividades que haga… pero no lo descarto.

Eso sí, es de agradecer y mucho que este alumno haya tenido esa generosidad, que va en consonancia con la que suele mostrar Carmen en sus clases y en su vida en general.

Esto no es una broma