un poema de amor

llegué tarde porque estaba borracho
y no encontraba
la maldita cerradura.
no sé muy bien cómo
conseguí meterme en tu cama,
abrazarte…
pero el calor
y tu olor
tu buen olor a sudor y cariño
terminaron de marearme
y vomité.
te despertaste para llevarme al baño
donde seguí vomitando
lo que ya no creía posible,
mientras tu mano acariciaba mi cuello
húmeda, para despejarme.
me dolían los ojos y los espasmos
de mi estómago
sólo se sofocaban con tu abrazo desnudo
y tu buen olor a sudor y cariño.
tu olor,
tu calor
terminaron por calmarme,
dormirme
a tu lado,
a tu lado
donde hoy he despertado para vomitar
este puñado de palabras mal escritas
abrazado a ti y desnudo
besándote la nuca
y preguntándome
cómo has aprendido a recogerte el pelo
y si todavía
me quieres.

Descripción de un objeto de casa

Huerta de estrellas que se extiende bajo el cielo con un elefante azul llamado M213. Se llena de lluvias de amor bajo la luna, bajo una luz ventana que goza conmigo y con-ella. Posee bajo su cuerpo un mundo laberíntico en el que habitan magos y algún que otro recuerdo. Sus piernas, encogiéndose, son hoy rodamientos de libertad, roulotte sin baño y sin tracción.
¡Cuánto odio tuve a esta vieja sala de cine de películas subconscientes!.
Altiplanicie rectangular, mullida, que llega a mi rodilla para insinuarme su forma y pedirme que la posea. Pero es ella quien me posee, ella me abduce hasta obligarme a pasar horas sometido a su cálido abrazo, del que sólo me arrancan enemigos sin piedad, benditos protectores de mi empleo.

Su cama.
La de ella.

Me cavó por dentro

Hace ya muchos años
comencé a balbucear
encontrando así extractor de lágrimas
de mi garganta.

Pero el maldito chisme tenía vida propia
y comenzó a horadar mi corazón
haciéndose un huequito
de donde no salió.

Desde allí invadió mi alma que ahora es suya
para dominar mi voluntad
mis dedos y mis piernas que son
sus dedos y sus piernas.

Más tarde este roedor
que me cavó por dentro
devoró mis entrañas,
se apropió de mi sexo.

Lo que yo no creía, también se hizo posible:
se metió entre mis ojos para ocupar mi mente,
me echó de mi trabajo,
me requirió completo
sin pausas, sin opciones
incondicionalmente
mi espíritu y mis pedos
mis mujeres, ciudad,
mis amigos, cafés,
hasta mi psicoanálisis
y
¿cómo no?
mis cuadernos.

Hoy soy un agujero
que absorbe cuanto encuentra
para poder volcarme
de nuevo en forma escrita,

pues me cavó por dentro
y me sembró de nada:
palabras y silencio,
silencios y palabra.

Esto no es una broma