1960

Ayer caminaba por Daimiel y tenía la tentación de hacer una fotografía (con un móvil, claro está) y llevarla a blanco y negro.

Me daba la impresión de que si la veía en sepia o sin color vería el alma de lo que estaba ante mis ojos:

Una estampa de 1960 en una ciudad de provincias.

No había muchas cosas que denotasen que habíamos entrado en el tercer milenio o que había muerto Franco.

No hice la fotografía, que me parecía demasiado intrusiva por aquello de robar sus almas o sus derechos a la intimidad (lo que hoy también me parece algo decimonónico) y sólo me queda este recuerdo que me ha hecho venir hoy al estudio observando cuántas de las cosas que veía habitualmente parecerían del siglo pasado… y sorpendentemente hay pocas imágenes (excluyendo los teléfonos móviles omnipresentes en Madrid) que me pareciesen actuales.

Full Upgrade

Estoy realizando un «full upgrade» de una de mis máquinas virtuales, por si no tuviese bastante con las máquinas reales para mantenerlas. Y se ha producido este bonito efecto de repintado de ventanas deficiente, con la poca memoria de vídeo que le adjudico a las instancias del VirtualBox.

Así que he decidido que se merecía una captura de pantalla y una entrada de este diario ilegible.

Metafóricamente, por si no se ha entendido… estoy haciendo full upgrade y tengo cierta envidia de no poder hacerme uno a mí mismo. Pero mi virtualidad no llega a tanto.

Otra de las capturas de esos repintados ha sido este peculiar código de barras, o espectro electromagnético…

Maravillosos regalos en mi vida

Te llega una maravillosa carta como esta, del fantástico Pepe Buitrago y la verdad es que sientes que algo has hecho bien en tu vida para recibir algo así.

Un holograma conteniendo un poema y sabes qué es un holograma, y a veces sientes que sabes qué es un poema. Te ilusiona saber tanto, por improductivo que parezca.

Buscas el juego de la luz y recuerdas aquella primera postal que te envió tu padre desde NYC con el Skyline que entonces contenía un par de torres ahora ausentes.

Le agradeces su envío y te parece muy poco un gracias, pero todo te parece poco porque sientes que eres pequeño, un viejo epsilon matemático.

Recuerdas que tienes pendiente una exposición con él en Dados Negros, que ha vuelto a retrasarse… y ya no sabes cuándo será, pero no importa: tú querrás estar sea cuando sea, pues con personas como Pepe en tu vida, no todo puede ser tan malo como parece a veces.

Hay esperanza…

¿verdad?

Esto no es una broma