
No sé si este rombo que habito
es un cuadrado en perspectiva.
Diario

No sé si este rombo que habito
es un cuadrado en perspectiva.
Fun Games. Publicidad. A Stunning Fantasy Role-Playing Game. It Is So Beautiful It’s Worth Installing Just To See.

De un tiempo a esta parte me aparece recurrentemente en la publicidad de una red social esta «fotografía» de una mujer muy bella (absurdamente carente de ropa apropiada para luchar en los juegos que invita a participar) que me hace sospechar que es una fabricación pseudo-tridimensional a modo de personaje de vídeo-juego creado artificialmente.
Más allá de lo vergonzoso que pueda ser utilizar ese gancho (sexo obvio) para que se pinche en el subsiguiente enlace independientemente de lo que «se venda», reconozco que la vergüenza es más debida a mi propio comportamiento pues soy consciente de que me detengo mucho más de lo razonable en la imagen. No sé evitarlo. No pincho el enlace, por supuesto, pero no puedo levantar los ojos de su mirada (sí, de su mirada). Me quedo algo extasiado durante, pongamos, 10 segundos, y luego sigo navegando por la infinita muralla de tonterías que abundan en la red social en cuestión.
Algún día dejará de aparecer esta imagen y lo habré olvidado, pero por unos días habré estado sintiendo una punzada de deseo y, también, de vergüenza por ese deseo.

Que a una vaca le pongan un paraguas
es de una ternura
que no de una ternera
muy humana.
Esa vaca es la imagen de una conocida
tienda de souvenirs
o tienda de recuerdos
y objetos inútiles
que se pueden adquirir
para cualquier regalo
en una de las múltiples ocasiones
en las que adquirir algo innecesario
para alguien a quien queremos.
Esa vaca está
protegida
por un paraguas
que
además
estaba debajo de un toldo
que protegía el paraguas.
Ese toldo estaba
completamente desprotegido
de una lluvia
que apenas tocaba el suelo.
Carmen es una fantástica diseñadora intrusa que es capaz de hacer un cartel estupendo a partir de una simple fotografía. De hecho, cada vez que estamos de vacaciones rescata paredes, detalles, playas… que luego usa para sus publicidades, que siempre son originales y mucho más creativas de lo que ella misma es consciente.
Pero tiende a usar apps de móvil que la mayoría de los casos no permiten tener un control total sobre lo que quieres hacer (aunque son muy muy potentes) y, sobre todo, si se trata de diseños que se quieran reutilizar es bastante complicado porque los formatos en los que los almacena son difíciles de manejar con libertad (tecnológicamente hablando).
Así que, como de costumbre, hacemos un buen tándem, pues es ahí, en la parte tecnológica, donde yo puedo echarle una mano, como en esta ocasión que ella había compuesto la izquierda de este díptico que he llevado a vectorial con Inkscape (salvo la fotografía de fondo) para poder modificarlo siempre que queramos, como en esta simple bandera lateral derecha negra sobre la que escribir «Práctica de la Rosa» con la tipografía que utiliza su propia web, además de añadir un SVG de licencia creative commons que ha sido sencillo colorear con el color que usa el logo de la Milonga Romántica, por ejemplo.

Insignificante acción sin público. Sin convocatoria. Sin mayor transcendencia que la de una fotografía que no divulgaré masivamente. Casi sin nada. Casi nada. Otra pequeña reflexión en el límite de la performance.

Muy sorprendente: Alemania, tierra de gran prosperidad y modernez, sorprendió con la dificultad de abonar casi cualquier cosa con tarjeta de crédito o débito. No es que me molestase, pero sí que fue algo incómodo por no haberlo previsto.
Posiblemente no sea ni siquiera una mala práctica el acostumbrarse a pagar en efectivo para controlar mejor el gasto privado (como una teoría sostiene que tiene por finalidad esta práctica alemana), o reducir comisiones o dependencias bancarias, disminuir los incidentes técnicos o telemáticos, mantener accesible las modalidades de pago para las generaciones que no están acostumbradas a manejar un dinero mucho más virtual que unos billetes (que son también algo virtuales, aunque menos gente sea consciente de ello)… o cualquiera que sea la razón para mantener esta política.
Durante nuestras vacaciones hubimos de hacernos con efectivo estando en aquellas latitudes pues habíamos dado por hecho (mal de males) que funcionaría como en Madrid, donde casi cualquier cantidad de dinero en cualquier lugar imaginable acepta pagos con tarjeta, hasta el punto de que en muchísimas ocasiones no suelo llevar en mi poder más de 5€ de efectivo sin sentir que puede hacerme falta otra cosa.
Por cierto, menos mal que el cartel estaba en inglés, pues no encontramos mucha gente que lo hablase con la fluidez suficiente como para explicarnos por qué.

Llegamos a Madrid.
Había muchas moscas.
No era agradable.
Habíamos estado en Alemania cercados por avispas protegidas por el estado.
No queríamos moscas.
No queríamos usar matamoscas.
Leímos en algún lugar de cuyo nombre no quiero acordarme en internet que un montón de clavos de olor taladrando un inocente limón ahuyentaba las moscas.
Agujerear un pobre cítrico.
Las moscas seguían acudiendo por pareja a deambular alrededor de los contenedores de barro donde almacenamos el remedio casero.
La casa seguía teniendo moscas.
Un poco después la casa tenía también moho.
Bajo la amarillenta piel se fue formando por la humedad una suave capa verdegrisácea.
Tiramos los limones.
Fregamos los cuencos.
Las moscas seguían riéndose de nuestra ingenuidad.


En Dusseldorf encontré este establecimiento que dice que «esa tienda» es un «men’s world«. Me hizo gracia pensar que pudieran pensar que «sólo» esa tienda era un mundo de hombres y no todo el mundo, así, en general.
Por supuesto, me hizo gracia y no me hizo ninguna gracia. Espero que se entienda.
Yo apostillé en mi mente: «men’s world»=»the world».

El candelabro
bajo el sol de verano
derrite el tiempo.
Como regalo tardío a Carmen, podemos entenderlo, esta tirada de 90 cianotipias sobre restos de papel de acuarela de 300gsm de grano fino, que tenía desde el año pasado esperando a ser usadas, quizá, en el curso que pretendía hacer de introducción a la técnica cianotípica este próximo sábado y que no he podido preparar en condiciones.
Así que le propuse a Carmen que podía hacerles un regalito a sus alumnos de Tango de la Asociación Cultural Clave 53, enviándoselos por correo postal.




Para ello, además de los 90 cianotipos, le he redactado a partir de diversas fuentes, esta carta que espero que le envíe, consiguiendo un poquito más de ilusión en el mundo:
Este cianotipo que tienes entre manos ha sido realizado en la primera semana de julio de 2022 por Giusseppe Domínguez, para festejar el Curso de Tango de Carmen de la Rosa, utilizando la técnica de cianotipia, sobre papel de acuarela de grano fino de 300gsm. La cianotipia es un procedimiento fotográfico monocromo, que consigue escritura con luz (etimología de foto-grafía) en azul de Prusia.
El azul de Prusia (Preußisch Blau o Berliner Blau – «azul berlinés») es una sustancia de color azul oscuro empleada como pigmento en pintura y que antiguamente era usada en los planos (blueprints). Fue descubierto por el químico Heinrich Diesbach en Berlín en 1704. Posee diversos nombres químicos (según la nomenclatura que se emplee): Ferrocianuro de hierro(III), Ferrocianuro férrico, Hexacianoferrato(II) de hierro(III) y Hexacianoferrato férrico. Su fórmula química abreviada es: Fe7C18N18 (y no es tóxico ;-)).
Se obtiene mediante la reacción de dos compuestos (Citrato de amonio y hierro (III) y Ferricianuro potásico) que generan una solución acuosa fotosensible con la que recubrir el papel. Una imagen positiva se produce exponiéndola a una fuente de luz ultravioleta (como luz solar) con un negativo; que en este caso es el positivo que produce, por tanto, un negativo. La luz ultravioleta reduce el hierro (III) a hierro (II). A esto le sigue una reacción compleja del hierro (II) con el ferricianuro. El resultado es una sustancia insoluble al agua, de color azul (cian): Azul de Prusia.
El astrónomo inglés Sir John Herschel inventó el método de la fotografía cianotípica en 1842, pero fue la botánica británica Anna Atkins quien lo utilizó creando una serie de libros documentando helechos y otras plantas, cuyas ilustraciones eran copias azuladas o cianotipos. Por su serie British Algae, de 1843, Anna Atkins es considerada como la primera mujer fotógrafa.
La Asociación Cultural Clave 53 desea hacer del mundo un lugar mejor, aunando el Tango y la Poesía, la Danza y la Creatividad, y creemos que, gracias a ti, lo vamos consiguiendo año a año, mes a mes, día a día… ya desde 2002.
Notas:
1.- El texto tiene un tipo de letra Black Rose, haciendo un guiño a la querida profesora de Tango Carmen de la Rosa y la imagen es un dibujo vectorial de dominio público con licencia Creative Commons (CC-BY) confomando el negativo de la fotografía utilizando Inkscape sobre Linux Mint 20.3.
2.- Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Azul_de_Prusia