Sofá nuevo

No tenemos sofá nuevo, tenemos unos nuevos materiales de sustentación recubiertos con unas limpias fundas sobre una estructura ósea inalterada. Las células se regeneran. Brota la dicha. Y ahorramos energía para un futuro incierto.

La otra opción habría sido cambiar el sofá y adquirir uno nuevo. ¿Era necesario?

Ana Matey e Isabel León

¡Qué cosas que tiene la vida!

Ana Matey e Isabel León son dos de mis amigas que también lo son de Facebook quién ha tenido a bien fabricar esta pequeña composición para mí que tan sólo he necesitado capturar y recortar.

Tienen infinidad de afinidad, hasta el punto de que colaboran juntas en proyectos interesantísimos como Matsu o Exchange, y quizá esa convivencia permanente les ha llevado a adoptar comportamientos similares con sus cuerpos.

Resulta tentador interpretar sus posiciones corporales, leerlas en clave «psicoanalítica de salón», pero me lo voy a ahorrar, aunque sabemos que el cuerpo habla más de lo que sabemos. Pero también que no acabaremos nunca de saberlo, así que cualquier lectura es tan sólo una arbitraria opinión personal que tiene mucho de transferencia y, por supuesto, de reflejo: veo lo que quiero ver y eso es por algo.

No obstante, la pequeña imagen no debía ser dejada de lado, ignorada, sino rescatada para la pequeña pantalla… por decirlo así.

El sábado fue mi cumpleaños

Fue un fantástico día que comenzó a las 0:00 bajo la lluvia en una terraza de un bar cutre incluso aunque intente «hipsterizarse»(Mesón Nueva Galicia) con mi querida amiga Aida Márquez, la simpar Sofia y algunas estupendas personas más algunas de las cuales ni siquiera conocía.

En mi día «oficial» de cumpleaños, el sábado, disfruté de un plan maravilloso con mi amada Carmen De La Rosa asistiendo a un Concierto de 2 Pianos con música de Rajmáninov, Debussy… y otros cuyos nombres no recuerdo.
Después una estupenda cena casi en la misma calle (no muy lejos del bar cutre de la noche anterior) y un patxarán bajo la música de Billie Holiday en el Central.

¡Qué maravilla de música!
¡Qué maravilla de ciudad!
¡Qué maravilla de vida!

Hoy estoy celebrándolo con agradecimientos a todas las personas que se acordaron de mí. (Excepción sea hecha, esta de conectarme a Facebook un domingo)
Así da gusto cumplir años, cumplir meses, cumplir días…
Así da gusto vivir.

¡Quiero ir a por mi primer milenio!
Y luego ya si eso vamos viendo.
😉

Haciendo Turismo Rural dentro de la M30

El sábado nos entretuvimos haciendo una excursión urbana, dentro de la M30 por imperativo categórico, como quien dice, debido a que decidimos coger uno de esos cochecitos de los que apenas he hecho uso desde que me dí de alta con Car2Go y alejarnos de nuestro céntrico-hipster barrio para ir a zonas más arboladas, tranquilas, de anchas aceras que casi podríamos denominar campestres.

Aprovechando que había uno cerca (lo que no suele ser frecuente) le propuse a Carmen dirigirnos a la zona del Paseo de Yeserías, donde tengo una clase particular y observo habitualmente la disponibilidad de terrazas ajardinadas, bajo árboles que creo que se llaman plátanos y a cuya simiente le tengo alergia. No obstante, aventureros como estábamos, nos dejamos llevar y fuimos a esa zona que resultó estar completamente tomada por policía nacional, policía municipal, antidisturbios y muchos, pero muchos seres humanos vistiendo camisetas de colores equivalentes a las de equipos deportivos. Es decir, que nos habíamos metido de lleno y sin saberlo en el corazón del enemigo: el fútbol.

Parece ser (me informó un agente con metralleta) que había un importante partido de final de algo… entre equipos foráneos a la capital en el estadio Vicente Calderón, en prevención de lo cual se había realizado ese despliegue de fuerza presuntamente disuasoria.

En resumen: teníamos que irnos de allí lo más rápido posible. Así que continuamos conduciendo hasta terminar cerca de la región más meridional de Madrid dentro del cinturón de la M30 que es el recinto en el que pueden dejarse aparcados los vehículos de Car2Go.

Comimos en una calle cuyo nombre no recuerdo (Puerto Serrano, 26) en una terraza llamada «Tapas de Bacalao» en un ambiente muy diferente al habitual postureo de nuestro Malasaña querido.

Fue una divertida experiencia que terminó satisfactoriamente cuando pudimos regresar a la región «contaminada» y nos adentramos en el Matadero de Madrid donde estaba teniendo lugar el encuentro de Poesía Poetas 2017 y tuvimos la fortuna de encontrarnos con unas estupendas personas afines con intereses afines que incluso guardamos cola para presenciar o asistir a una performance/acción de la ínclita Ester Ferrer.

Palimpsesto: Tecnocasa

Llaman al telefonillo.
Son Tecnocasa.
Abrimos.
Suben.
Comienzan a mirar por los descansillos sin tocar el timbre.
Me acerco a la puerta.
Les abro con un pedazo de zanahoria en la boca.
Me dicen que son Tecnocasa.
Ya lo sabía.
Me ofrecen valorarme el piso.
Gratuitamente.
Les digo que no me interesa.
Se sorprende (o hace el sorprendido).
Pero si es gratis…
Pero es que no me interesa.
¿No quieres saber lo que vale tu casa?
No.
Me da igual.
Mi casa vale para vivir en ella.
Pero si es gratis…
No tengo mucho más tiempo que perder.
Insisto: No, me da igual.
Preguntan si hay alguna vivienda vacía.
Les digo que no. (No les diría nunca que sí)
Me preguntan si conozco algún vecino que haya fallecido recientemente.
Es el colmo, pienso. Pero les digo que no. (No les diría nunca que sí)
Giran hacia las escaleras.
Les deseo que pasen un buen día
mientras vuelvo a mi casa a seguir haciendo la comida.

Se cae la casa

La fachada del edificio vecino ha perdido un trozo que el jueves pasado cayó sobre nuestro tejado. Llovía. Pareció que algo serio pasaba. Nos asomamos y tan solo había este pequeño pedazo de pared.

Nos preguntamos qué había que hacer y supusimos que el trámite «oficial» sería telefonear a nuestro administrador, que se supone que administra, para que se pusiese en contacto con la comunidad vecina (con quien corresponda hacerlo allí) para administrar la gestión.

Carmen llamó. La secretaria del administrador nos instó a personarnos en el lugar y gestionarlo nosotros mismos. Le dijimos que si no era algo que acabaría cayendo dentro del ámbito de la «comunidad de vecinos» que ellos administran, así que parecía razonable que telefoneasen o se encargasen ellos de administrar el problema.

A los 5 minutos, subió a casa el presidente recién telefoneado por el equipo administrador para preguntarnos. Pero… ¿por qué no se habían encargado ellos en persona?

Curiosamente, cada año vienen a recordarnos que en sus honorarios ha habido un pequeño incremento anual en concepto de gestión de finca… ¿En qué consiste la gestión de finca? ¿Tan sólo en pasar cada año el gasto y el presupuesto que suele ser una copia del gasto precedente?

Estoy bastante indignado con la poca dedicación que tienen para con nosotros, quienes les pagamos cerca de 1000€/año para que no puedan, ni siquiera, llamar al presidente de la comunidad de vecinos de al lado para solicitar que los seguros correspondientes se entiendan. Es decir, ¿tan sólo cobran y punto?

Quizá con lo que estoy indignado es con que no acabamos (yo) de buscar alternativas (lo que sería mi responsabilidad) a su gestión inane.

Restaurante Nice to meet you

El cumpleaños de Carmen tuve el placer de pasar con ella la mañana completa que, tras una visita al Centro de Arte Centro-Centro de Cibeles, culminó en un restaurante en el que habíamos reservado y al que acudía con bastantes reservas, asumiendo que iba a ser caro pero al mismo tiempo frío, impersonal y de escasa comida de baja calidad, tan sólo justificando su elevado precio en la elevada planta que ocupa en un edificio de un hotel de Madrid, sito en Gran Vía número 80.

Pero me equivoqué, la comida resultó ser deliciosa, el trato sumamente personal y agradable, el lugar cálido y bello, justificando de por sí ese precio de unos 40€/persona que pudo haber sido más, pero que mereció cada céntimo.

Comenzaron ofreciéndonos con suma amabilidad una mesa junto a la ventana de una preciosa pared curvada que desperdicia espacio de mesas en aras de la intimidad y la esquisitez o el buen gusto.

Nada más sentarnos, nos trajeron una cesta con escaso pan (el pan ya no es un alimento básico, parece ser) y un par de chupitos de crema de legumbres, rico y detallista.

La camarera que nos atendió casi en todo momento fue simpatiquísima, como si quisiera trabajar en ese trabajo, y nos hizo un par de fotografías para que no tuviésemos que hacernos selfies todo el rato.

Pedimos un entrante para compartir (Primer plato… Croquetas de cigala con salsa criolla francesa) que estaban deliciosas. La salsa era opcional y, desde mi punto de vista, ensordecía el aroma a mar de las cigalas encroquetadas. Tan sólo una la probé de este modo. El resto de la salsa, acabó cayendo bajo la absorción del pan de aceitunas que nos habían ofrecido.

Carmen optó por un plato principal de pescado (Merluza al horno con muselina verde sobre puré cremoso de Vitelotte y crujiente de cebolla en dos cocciones) mientras yo me decantaba más por carne (Solomillo de buey gallego asado al sarmiento con patatas revolconas, verduritas de temporada, espuma de foie y Oporto)

También tomamos postres (ahí subió un poco más el precio de lo que podría haber sido, pero tampoco injustificadamente) y acompañamos la comida con un vino muy rico tinto por copas, en lugar de una botella, pero esto fue exclusivamente debido a que a continuación teníamos que trabajar. El precio de la botella estaba dentro de lo razonable para un lugar semejante.

Lo que realmente acabó por resultar precioso más allá de nuestras espectativas fueron las vistas desde la terraza a la que nos instó a visitar la amable camarera. Es un lugar para repetir, a pesar del precio, de cuando en cuando. Resulta verdaderamente inolvidable, así que el precio de la comida cunde con generosidad.

Eurovi¿qué?

Desde hace más de 2 décadas que no sé nada de Eurovisión. Creo que lo último que vi fue «ay quién maneja mi barca, ¿quién?» y ya no pude más.

Me parece un absoluto despropósito hortera y vacuo (como tantas otras cosas, por otro lado), pero decirlo públicamente puede resultar snob e intelectualoide, así que me tengo que guardar las opiniones por si acaso piensa el respetable que soy demasiado serio, demasiado altivo, demasiado algo… que no sea demasiado banal.

Hoy he visto esta entrevista y no puedo dejar de pensar que es un signo de nuestra identidad nacional. Aunque sé que no somos los únicos. Pero no me consuela el «mal de muchos».

¡Qué muchacho! ¡Qué inteligencia denota! Pero… es sólo un chaval que han decidido llevar a ese evento absurdo. Las preguntas que me han quedado son otras: ¿Esto se financia con dinero público? ¿Por qué RTVE (pública) se encarga de esta bazofia?

Contacto o amistad de red social

Una persona furibunda escribe en su «muro» o lugar de esparcimiento esta pregunta airada:

¿Para qué piden contacto (jamás lo llamaré amistad) por facebook gente que no interactúa para nada, que no está ni en las «alegrías» ni en las «derrotas»? ¿Qué buscan, qué quieren? Porque cuando yo he pedido contacto a alguien ha sido por un genuino interés por su persona. ¿Son simples mirones?… Buenas tardes, feliz tarde ?

Y digo yo (y me dan ganas de preguntarle) ¿por qué no borras a aquellas personas que consideras que no interactúan lo suficiente para que te agrade su compañía? Por cierto, ¿lo de dejar el masculino en «mirones» es debido a que sólo se refiere a hombres?

La verdad es que ese patio de vecinos azul y blanco es cada día más cansino.

Esto no es una broma