Plantilla HTML de mi web

Modificando mi página web, me encuentro con que, finalmente, acabo generando una especie de plantilla (hecha a mano, como debe ser todo molde) que hace que casi toda la web sea relativamente homogénea, lo que me simplifica la vida, obviamente, pero también aburre un poco porque tienes la sensación de que todas las páginas que estás visitando son un poco más de lo mismo… Pero qué le voy a hacer. Es mi forma de ser.

Aquí dejo la plantilla HTML y en breve publicaré también los documentos CSS y el javascript necesario para hacer una página responsive manejando una estructura de archivos HTML con más de 100 páginas individuales.

<!DOCTYPE html>
<html lang="es">
<head>
  <meta charset="utf-8">
  <meta name="viewport" content="width=device-width, initial-scale=1">
  <meta name="Description" content="Página Personal de Giusseppe Domínguez">
  <meta name="Keywords" content="Arte, Taller, Curso, Clase, Poesía, Escritura, Creatividad, Giusseppe Domínguez, Clave 53, Experimentación">
  <meta name="author" content="Giusseppe Domínguez">
  <title>Giusseppe Dom&iacute;nguez</title>
  <link rel="stylesheet" href="../estilos/gsp2020.css">
  <link rel="shortcut icon" href="../img/gsp.ico">
  <script src="../js/jquery.min.js"></script>
  <script src="../js/gsp.js"></script>
</head>

<body>
   <!-- Menú superior -->	
   <script type="text/javascript">
     creaheader('../'); // Crea menú - top (logo-header y nav)
   </script>
  <main>
  <section>
<a name=ACCIONES></a>
    <article>
            <hgroup>
                <h1>Acciones</h1>
                <h3>Performances, Acciones, Poesía Escénica...</h3>
            </hgroup>
    	<div class="content">

    <p>AQUÍ VA EL CONTENIDO</p>

            </div> <!-- /content -->
        </article> <!-- /article -->
    </section> <!-- / #main-content -->
  </main>
  <!-- Footer -->	
  <script type="text/javascript">
    creafooter(); // Crea footer (copyright y ref: giusseppe.net)
  </script>
</body>
</html>

 

Entrevista para Genoma Poético

Desde hace tiempo, encuentro publicaciones que me gustan en el perfil de mi cuenta de Instagram y una de las que más me ha gustado ha sido la cuenta y las imágenes o proyectos de Genoma Poético, un colectivo más o menos difuso y opaco en la oscuridad de la web, pero cuya página web es clara y nítida.

La semana pasada me contactaron para entrevistarme y he aquí el resultado:

nombre: Giusseppe Domínguez

definición: infinitud

término: estación

cuándo: en el amanecer de una tormenta

profesión: poeta

poemario: !ç~ñ¿.#

genotipo poético: extremada simpleza

fenotipo poético: extremista complejidad

material: signos

orgullo: sin prejuicio

verbo: amar

estilo: alfanumérico y CSS3

co-creación: casi nunca

oferta: contradicción de demandas inexistentes

silencio: 4,33

canción: La Tieta, Serrat

dónde: en la piel

expresión: impresión

mancha: la ira me posee de cuando en cuando

juramento: ni promesa: mi palabra es palabra

película: blade runner

color: naranja

proyecto: vivir como si la vida fuese un poema

lenguaje: C

poema: una A caminable, de Brossa.

link: giusseppe.net

Maldito Olivo

Aquí una explicación del porqué he pasado un mes de mayo tan espantoso este 2020 sin que tenga nada que ver con el coronavirus de moda. Fuente: polenes.com.

NIVEL DE ALERTA:

Baja: < 100 granos/metro cúbico

Media: 100 – 200 granos/metro cúbico

Alta: > 200 granos/metro cúbico

 

Pasando de 100 granos/m3, para un alérgico como yo es bastante molesto… así que el año pasado por estas fechas, sentí algo de picor, estornudos, etc, un par de días… pero ¡¡¡este año he superado la barrera de los 600 granos/m3!!!

2019
Olivo y Gramínea en Madrid 2019

2020Olivo y Gramínea en Madrid 2019

Evidentemente, odio el polen del olivo con todo mi alma (ánima, que se creía que reposaba en el pulmón), pues sí, algo de esto hay.

Casualidad o no, Ciudad Real batía records con más de 1600 granos/m3, cuando yo empiezo a sentir los efectos del polen de olivo en los 100 granos/m3 (es decir, unas 16 veces más de polen del que yo podría aguantar), lo que, en resumidas cuentas quiere decir que Le tengo alergia a Ciudad Real. No quiero ni pensar cómo habría pasado este año si hubiese visitado a la familia política…

Pruebas de páginas de impresora nueva

Tener Linux y cambiar de impresora es algo tedioso, porque siempre falta algún driver que hace que no sea tan fácil como dicen que es. Por otro lado, lo de instalar una impresora que se conecte por wifi puede ser una maldita locura, sobre todo si se trata de la conexión «simple» por WPS, pero afortunadamente la última impresora que hemos tenido que adquirir para sustituir a una Canon PIXMA que no ha funcionado nunca muy bien, permite conectarse sin hacer uso de esa presunta utilidad.

Después de instalada y conectada a la red, toca hacer las distintas pruebas de impresión desde todos los dispositivos que suelen usarla, que son principalmente nuestros dos equipos de sobremesa (que realmente están «bajomesa») y un móvil, por si alguna vez se quiere imprimir sin abrir un PC, o si deja de funcionar el driver de turno en Linux (cosa que ocurre con más frecuencia de lo que desearía cualquiera). Son hojas que me gustan mucho, aunque no tengan más que imágenes y textos técnicos orientados a probar las distintas capacidades de la impresora, pero también contienen algo de información técnica que suele ser conveniente almacenar.

Varias pruebas desde un Linux Mint 18.3 (mío) y un UbuntuStudio 18.04 (Carmen), así como desde una APP del móvil:

Esta copia es la impresa desde mi Linux Mint con el driver ippeve.ppd el martes 14 de mayo, cuando nos llegó para sustituir a la que teníamos rota.

Esta copia es la realizada tras instalar el driver del fabricante, que curiosamente funciona mucho peor que el proporcionado por Linux de manera «natural». En ella queda información sobre la IP que le asignó (y reservé posteriormente por MAC ADDRESS) el router.

Terraza en condiciones especiales

El miércoles de la semana pasada me atreví a salir después de casi 80 días sin hacerlo. Carmen estaba paseando en la franja horaria autorizada, entre las 6 y las 10 de la mañana. Yo no había salido más que un día (7 de mayo) para dar uno de esos autorizados paseos y aproveché para acercarme al estudio de Costanilla. A la salida nos encontramos con Jaime, quien había pasado unos días muy malos y resultó bastante duro no poder abrazarle. Por otro lado, mi excesivo análisis kafkiano de la imposibilidad de cumplir con unas normativas, que se quedan obsoletas según las van creando, en el corazón de una ciudad tan densamente poblada como es Madrid, hizo que pasase un rato más desagradable que esperanzador, así que volví a la reclusión absoluta, mientras Carmen más o menos 3 días por semana sale a darse un paseo y compra alguna cosa para comer.

A las 10:00 me encontraba más o menos bien de la alergia (ya me gustaría escribir estoy hoy también) y no me dolía nada… así que llamé al móvil de Carmen que casualmente lo llevaba encendido y lo oyó. Le propuse que a la vuelta se acercase a Mesoneros Romanos y viese si había sitio, justo al lado de nuestra casa, para desayunar en la terracita.

Me pergeñé con la mascarilla y algún papel de usar y tirar para abrir puertas, si era preciso, así como el monedero y la cartera, que estaban durmiendo una larga siesta de 80 días junto al termostato.

Bajé las escaleras sin tocar los pasamanos, abrí el portal con uno de aquellos papeles prescindibles, salí a la calle y caminé los 40 metros que me separaban de la mesa de la terraza cruzándome con un hombre ebrio y hostil, una parejita que venían en dirección contraria a la mía y llegué a donde Carmen estaba esperándome, en una mesita cuadrada, metálica, que no quise saber en qué grado estaba contaminada con virus, amén de intentar no tocarla para no contagiarla con mis posibles portes.

Se acercó el camarero tras su mascarilla protectora y sus guantes negros para preguntarnos qué queríamos desayunar. No tenían porras. Tuvo que ser una tostada de tomate y aceite, pero daba igual. El caso era estar fuera de casa.

Diferentes personas, diferentes actuaciones: algunas con mascarilla, otras sin ella, algunas paseando perros, otras yendo o viniendo… y una sensación extraña como de postapocalipsis me invadía. Tenía ganas de volver a casa, no estar ocupando una de las preciadas sillas durante más tiempo del preciso para desayunar, que para mí siempre es mucho más que el preciso para desayunar.

Nos hicimos esa foto para ilusionar a mi familia, pero a mí me resultaba desoladora.

No quiero salir así. No lo necesito tanto y me agobia pensar que estoy haciendo algo inapropiadamente o ver que hay gente a quien no le preocupa o, sencillamente, viven más relajadamente un estado que yo vivo como Kafka en El Castillo.

Así que he decidido escaparme de la novela y pasarme a ser un pixel, como tantas otras veces en mi pasado. Se me da bien hacerlo.

Me despierto a las 3:33

Me despierto a las 3:33 de la madrugada
o de la noche
noche cerrada
y sé que no son las 3:33 exactamente
y seguro que no lo son en ningún sitio
y menos aún con rigor astronómico
pues mientras pienso en escribir ese número
el tiempo transcurre y deja atrás el 3.

Me despierto a las 3:33
pez fuera del agua
branquias rotas
escamas en las niñas de los ojos.

Me despierto a las 3:33
y quiero dormir
y quiero olvidar
y quiero hundirme en la calidez de la cama
y quiero dejar de querer para relajarme
y quiero y quiero y quiero…

Me despierto a las 3:33
pero ya son las 4:44
no he podido cerrar los ojos ni un instante
no he podido dejar de recordar
no he podido apartar la mente de las tareas del día.

Son las 4:44
de la noche
o de la madrugada
y siento cansancio pero no sé de qué
y siento nervios pero no sé por qué
y siento enfado pero no sé para qué
y siento miedo pero no sé ante qué.

Son las 5:55
de la madrugada
que madruga
y me levanta de la cama
y me levanta de la noche
y me levanta de la calma
y me levanta de la triste aberración de un verso inapropiado exasperantemente largo.

Son las 6:66
de una mañana poco soleada
donde látigos de pistilos de Jaen
han decidido restallar contra los alvéolos de mi ánimo
han decidido confabular con mi amor por la temperatura del hogar
han decidido ralentizar mi nebulosa hasta detener su capacidad divisora
han decidido atarme de pies y manos a una molestia intrascendente de la que apenas queda el patético consuelo de quejarse.

Son las 6:66
y ya no aguanto un minuto más en la cama
y ya he leído sobre la fusión nuclear
y ya he leído sobre la guerra hispano-sudamericana de 1865
y ya he leído sobre jquery o la implementación de un menú HTML5 CSS3
y ya he leído sobre mí mismo para saber cómo me particiono en una única web.

Son las 7:77
y Carmen también abre un ojo a mi lado
y estoy tan nervioso que lo primero que hago es advertirle
de que hoy mantenga la distancia de seguridad
o se coloque una mascarilla emocional
para soportar insoportables exabruptos.

Son las 8:88
y desayunamos juntos
un té negro con canela y cardamomo con un chorreoncito de leche entera
un café colombiano preparado en cafetera italiana sobre gas procedente de Argelia
unas tostadas (en concreto 5)
2 de tomate y aceite y sal
3 de mantequilla y mermelada casera congelada.

Son las 9:99…

el fin parece estar cerca.

Elecciones Personales

Pequeña Vídeo-Acción a partir de 27 sobres intervenidos de propaganda electoral no solicitada a lo largo de una serie de días de los meses de abril y mayo de 2019. Cada uno de ellos contiene una elección pequeña más o menos insignificante, pero sí muy personal realizada ese día.

[youtube_sc url=»https://youtu.be/wXyod-jHzvo»]

Es un bonito proyecto del que también hice un trabajo «fotográfico-performativo», publicando una fotografía diaria comentada (qué tipo de elección era) en la historia de una red social. Además, cada día, introducía ese sobre con una elección apuntada dentro del sobre en una urna de plástico que ha quedado como resto de la acción, al tiempo que como objeto artístico.

Blackout Felicitación

Por el cumpleaños de Carmen, mis padres tuvieron el detalle de enviarnos un desayuno sorpresa con una variedad de delicatesen como este jamón ibérico para tostadas, acompañado de un bote de tomate triturado con ajo y aceite.

Les quise bromear con esta extracción de texto a modo de «blackout poetry», como en algunos de mis poemas visuales menos originales…

Por «Nuestros cerdos», yo quise entender que se referían a mi hermana y a mí, y por «la mejor», a Carmen, la maravillosa en su punto óptimo de maduración, para mi disfrute…

Esto no es una broma