La lengua

Me he pinchado la lengua
con un tenedor.

Me he pinchado la lengua
con un tenedor.

En la lengua.
La lengua.

Me he pinchado y ahora me molesta
el ridículo agujerito
que las células
dejan alrededor.

Ha sido involuntariamente:
acto inconsciente
de silenciamiento.

Me he pinchado la lengua
por no mordérmela.

Mi lengua
no usa mi lengua
para lamerse a sí misma.

Recuerdo otras lenguas
a leguas
que mojaron mi lengua
con lenguas.

Las lengüetas de las botas
son incómodas
y yermas.

Mientras tanto
la lengua
sigue solitaria
un camino hacia la muerte
como el resto del cuerpo.

Inexorable
el tiempo
sigue esculpiendo heridas
en mi insignificancia.

Viejos colores

bajo la pintura blanca
veo el celeste que una vez tuvo
este muro innecesario
que sostiene la separación de la cocina
de nuestra casa

el interior es rojo
del color de la ficha del parchís
recién comprado
antes de adquirir un tono
grisáceo y lánguido
al pasar el tiempo
y las células muertas

los brochazos de blanco
sobre gotelé carpetovetónico
me recuerdan
que nunca fuimos hábiles pintando

otras paredes
contrastan con la vida
que se ha ido imponiendo
desde hace ya tres décadas
redondeando

Antisistema

Escribir
en un papel
que voy a tirar
a la basura
es la mayor aspiración
de una poesía
liberada de cualquier intento
de comercialización.

Nota: Este papel fue recibido en un pedido de Amazon hace más de 5 años (para salvaguardar el contenido de golpes desde su origen, posiblemente lejano) y ahora quiero pensar que recuperarlo para una acción poética me libera, me limpia, me hace sentir libre de pecado. «Greenwashing» de manual.

Documentación de la acción Falta Civismo

Nota: Fotografía tomada por Javier de la Riva

Actualizada, por fin, la sección de la web dedicada a las «performances» o acciones poéticas que he venido realizando desde hace más de 2 décadas, desde que allá por el 2002 descubriese la importancia de ir añadiendo dimensiones a la poesía, hasta alcanzar la dimensión temporal (y encontrarme, años después con el camino que habían recorrido desde Ives Klein a Joan Brossa, entre otras maravillosas personas a quienes he tenido el placer de conocer).

En esta ocasión, añadí la que tuve el honor de realizar durante la II Bienal de Arte de Acción en Santader, comisariado por dos personas (Marta y Jana) que habían sido alumnas mías de talleres de Performance, hace ya casi 15 años. El tiempo pasa y el placer en el reencuentro fue enorme.

Realicé una acción titulada «Falta Civismo» cuya partitura ya había compartido en algún otro momento y que ahora también puede leerse en mi página web personal.

Documentación de la Acción Caminar en Verso

Realicé la acción Caminar en Verso en las postrimerías de este verano, dentro de la Revista Caminada que editaron Pepe Murciego y Abel Loureda, concluyendo así los eventos relacionados con la exposición ¡Anda Ya! de Manuel Rufo en el Palacio Quintanar de Segovia.

Hasta el viernes pasado no había tenido ocasión de subir las fotografías a la galería, ni actualizar la sección de mi web que da visibilidad a las acciones que he realizado a lo largo de mi vida (y que ya son más de medio centenar, sin repetir ninguna).

Ridículo, pero cierto

Cada vez que vemos este letrero de advertencia en el comienzo de una serie de Apple TV leemos: HETEROHELP en lugar de HERETOHELP.

Ese plural no es mayestático, sino que nos pasa tanto a Carmen como a mí.

Es gracioso, ridículo, y me da que tiene que ver con el hecho de que somos heterosexuales y no necesitamos help (here to help), sino que estamos, en ocasiones, dispuestos a ofrecer el help (hetero help) o acaso esperando a que alguien ofrezca una ayuda a las personas hetero (como si la necesitasemos).

Da algo de vergüenza reconocer que se tienen sesgos, incluso mucho más inconscientes de lo que reconocemos a simple vista. Pero sí, esa lectura «sesgada» nos ocurre cada día. En otras tantas cosas…

Factura de correos

Conseguir una factura de correos
me está suponiendo una fatiga
monumental
para lo poco que me aporta
así que he terminado por asumir
que muy probablemente
no voy a conseguirla
y que no pasa nada
dado que para lo único que me serviría
es para justificar unos 75 euros
pues el impuesto
sobre el valor añadido
no puedo recuperarlo
y sigue acumulándose en la tesorería
de la seguridad social
que lleva reteniéndome
año tras año
una cantidad que yo no cargo
debido a que mi actividad principal
está exenta de ese impuesto
lo que
por otro lado
debería alegrarme.

Este poema prosaico
hasta la burocracia
no pretende sino
dar fe
de lo agotador
que pueden ser
las pequeñas tareas
cotidianas
y su insignificancia
en el nuevo orden mundial.

Desganado

las manos
apenas
desean tocar el teclado
para escribir
este mísero
(misérrimo)
poema
y olvidar
una oleada de violencia
en la pantalla
que
detenidas a pensarlo
no les afecta

las manos
se sitúan
sobre las letras blancas
sobre fondo negro
y golpean
más frecuentemente que otras veces
la gran tecla de la derecha
dividiendo
en vectores verbales
esta cuerda infinita
que no alcanza
ni a ser segmento
de signos

segmento cuántico
permite saltar
de caracter en caracter
una escalera de caracol
que desciende a los infiernos
de la desidia

las manos
animan a la mente
descerebrada
descerebradas
y orbitan una galaxia
de grisura

grisura
es una bella palabra
denotando concepto
no tan bello

las manos
ignoran por qué
los significados
y
los significantes
han decidido
divorciarse
sin consumación
marital
previa

consumación
consumista
de comunista
prediluviano

las manos
abandonan
todo intento
por
avanzar
en esta
denostable
pirueta
de nadería

y descansan
sabiéndose
importantes

Cada día más ateo

No sé si se puede ser más ateo que un ateo que no cree en dios y menos aún en Dios.

Pero creo que me voy acercando a ese lugar imposible de ateicidad (que ya no agnosticismo, como me declaraba en mi juventud), ese lugar en el que resulta hasta gracioso, cuando no triste, el mero hecho de pensar que la inmensa mayoría de la población mundial cree en una deidad o en más de una, que les sirve para diversos propósitos: explicativos, emocionales, esperanzadores… (lo de la e, es un capricho, lo sé).

Así que me está pasando estos días que estoy leyendo el libro de contenido muy muy serio (algo demasiado serio para mi gusto: creo que este hombre se gustaba demasiado, mientras lo leo, algo apesadumbrado por no tener la capacidad de atención que antes tenía) titulado Las palabras y las cosas, de un autor declarado ateo: Michael Foucault, que nada tiene que ver con ese péndulo, ni con Umberto Eco (al menos no con él en cuanto autor de la novela sobrependular), me está pasando, digo, que cuando leo tantas veces la palabra dios (en su caso Dios), mi cabeza la sustituye por la expresión «ratoncito pérez» y sigo leyendo… pero pierde tanto el texto que me desconecto inmediatamente.

La gravedad de esa disquisición, al llevar a cabo la transposición, resulta un chiste casi, al modo del famoso pastafarismo del que me declaré abiertamente admirador (para luego reconocer que ni siquiera se acerca a mi grado de ateísmo).

Me lancé hace meses la pregunta ¿Puede un ateo tan siquiera pensar la idea de dios y no dejar de ser ateo? ¿Puede un ateo hablar de «dios» como si fuese «algo» existente?

Y aún no tengo claro que la pregunta esté bien formulada, pero algo me dice que el chiste, casi irrespetuoso, es la única respuesta que tengo. Y no me parece una verdadera respuesta.

hmmm…

Casi cuarto de siglo

Carmen de la Rosa, Giusseppe Domínguez y Vera Moreno en la inauguración en octubre de 2022 de la galería o sala multidisciplinar que abrimos entre cuatro personas en la Calle Humilladero, 16. La famosa Cava de Humilladero.

Desde entonces hasta hoy (enero de 2026) han cambiado muchas cosas, como la ilusión, algo mermada, la creencia en la posibilidad de reforma mundial gracias a la poesía, en parte desaparecida y en parte cumplida y cumpliéndose… por no hablar de los cambios hormonales, asociados al envejecimiento celular, entre otras cosas.

Sin embargo, sigo siendo amigo de Vera Moreno y sigo teniendo a mi lado a la maravillosa Carmen de la Rosa, con quien quiero seguir envejeciendo… si puede ser, despacito. 😉

Tantos recuerdos… Tantos…

Y no opacan la voluntad de crear nuevos recuerdos, las ganas de emprender nuevos proyectos, incluso con Groenlandia amenazada, Libia en ruinas, Gaza ocupada, Venezuela invadida, Haití devastado… ¡La poesía debe sobrevivir!

Nota: Creo que entonces no me fijé en el letrero sobre la puerta (dios bendiga cada rincón de esta casa), porque imaginé, seguramente, posibles transformaciones que lo resignificasen. El significado es poesía. El significante es poesía. La poesía es poder.

Esto no es una broma