Apariencia no es lo mismo que esencia

¡Qué desastre de noticias!

Dicen en la noticia y se quedan tan anchos, que el diámetro de la luna aumentará un 14% durante este fenómeno, que es sería una verdadera noticia bomba, pues prácticamente nuestra vida como la conocemos desaparecería en un santiamén. Pero luego leo más despacio… aunque ya imaginaba el resultado… y se trata de su apariencia, claro que sí, no de su verdadero diámetro, faltaría más.

Si la redacción del texto fuese con fines puramente poéticos podría comprenderse, pero se trata de un periódico cuya información tiende a ser meramente informativa, sin otra intención que la de dar datos fríos (si es que alguna vez el periodismo lo hace así).

Menos mal que un párrafo escondido corrige el aparente error haciendo referencia al diámetro visible (la clave, por tanto, está en esa percepción y no en el verdadero tamaño del astro).

Al situarse más cerca de lo habitual del planeta, su diámetro visible desde este aumente hasta en un 14% y su brillo crece en un 30%.

Está claro que ya no saben cómo «amarillear» hasta las noticias más planas desde el punto de vista emotivo. ¡Raro me parece que no lo hagan relacionarse con la crisis catalana o con el auge de los partidos populistas!

El periodismo está en una verdadera y profunda transformación hacia los abismos de la desinformación, hacia la literatura más melodramática y tendenciosa posible, lo que en gran parte contribuye a aumentar el estado de tensión en el que parece que vivimos, cuando, realmente, no se está tan mal en este planeta cuyo tamaño, a pesar del fracking, no va a cambiar demasiado…

Una fotografía enmarcada enmarcando

La fotografía de tonos rojizos es una que realicé dentro de mi periplo por estaciones de Cercanías de Madrid, llamado Proyecto Lejanías y esta en concreto es una que me gustó y procedí a imprimir y regalar a alguien. Tiempo después la recuperé para exponerla en la presentación del proyecto, de lo que ha pasado casi una década, en un espacio en el que estuve involucrado un tiempo (El Manantial, situado entonces en la Calle Carranza, junto a la Glorieta de Bilbao, Madrid).

Esta fotografía, titulada Flor de la Basura fue tomada el día 04/12/2003 en Estación de Laguna, Madrid. Pertenece al libro Multimedia de Lejanías.

Ha sido impresa en Imprenta de Loreto y Chicote, 13, 28004, Madrid el día 20/12/2006 con formato A3 Horizontal.

No la he devuelto a su poseedora, pues estaba en préstamo, y la he querido colocar en el estudio que ahora tengo en Costanilla de los Ángeles, 2. Ni más ni menos que en la compañía (casi bajo el ala) del ínclito Jaime Vallaure a quien tanto admiro y aprecio.

En casa se rompió el marco barato con el que estaba inserta. Así que procedí a adquirir un marco económico pero más resultón y compré un modelo Ribba de Ikea, por menos de 10€. Este tipo de marcos tiene un diseño que considero «endiablado», pues tiene una caja profunda pero el cristal y la parte de atrás del cuadro queda muy alejado de la pared, no siendo trivial su colocación con una simple alcayata.

Tuve que hojear manuales para ver cómo había otra gente resuelto este pequeño problema. Hasta que decidí ignorar el enganche que trae en la parte posterior y ceñirme al borde del marco, donde tendí un cordel de cáñamo de lado a lado prendido a los laterales con grapas. Si quedaba lo suficientemente tenso, podía servir de sujeción con una sencilla escarpia.

Así lo he hecho y ha quedado razonablemente bien, colgando encima de donde debe estar: el cubo de basura. Al fin y al cabo, la fotografía es del interior de una papelera pública, introduciendo la cámara sin saber cuál iba a ser el resultado. Por fortuna, salió esa foto que he de calificar de colorida y sorprendente.

Probando rotuladores de gel blanco sobre cartulina negra

El sábado estuve buscando rotuladores de gel blanco para escribir sobre cartulina negra gofrada de 300 gramos que había comprado el viernes en la histórica papelería La Riva. Por supuesto, pregunté si tenían allí, pero se les habían agotado.

Después de varios intentos frustrados, en diversas tiendas de minoristas y alguna que otra franquicia (Carlin), llegué a la conclusión de que iba a gastar mucho más en buscar los bolígrafos que si lo hacía por Amazon y esperaba a que me llegase el lunes. Así que eso hice.

Ahora estoy ilusionado con cómo escriben y quiero escribir toda pequeñez en blanco sobre negro… hasta he buscado cartuchos blancos para la impresora… pero sé que es sólo una fase en mi vida. Supongo.

He escrito esta tontería en homenaje a ese día tan simpático en el que el 0 y el 2 son los únicos dígitos necesarios para escribir la fecha.

20200202

Cuatro dígitos para el año, dos para el mes y otros dos para el día.

Desde hace años (prácticamente toda mi vida) escribo la fecha en este formato, que es el único racional posible, pues ordena las fechas como si fueran números ordenados de menor a mayor, mientras que cualquier otro formato eso no sucede.

El domingo tentado estuve de entrar en alguna red social para decir que es «capicúa», por si alguien no se había dado cuenta, pero luego estuve pensando que para ser simétrico completamente tendría que tener los doses escritos de manera simétrica, si es que eso es posible.

Hoy he creado una pequeña composición verdaderamente simétrica a partir de esa fecha tan interesante:

El poema visual está realizado con Inkscape sobre Linux Mint.

Facebook y la Protección de Datos

Es gracioso si Facebook no entiende que los datos que yo querría proteger son aquellos que no le doy, pues no es de «terceros» de quien busco protegerme, sino del propio entramado de FaceBook, a quien ya le doy mucha, pero mucha más información de la que creo darle… y contra eso no es para lo que ofrecen protección.

Gracioso o todo lo contrario, pero me ha parecido casi un chiste, un sentido del humor algo sofisticado, este recordatorio del «Día de la protección de datos» en una red social. Casi un oxímoron.

Como cosa curiosa, otra minidiversión más, el mensaje me apareció en el muro de la red social 2 días después del día en cuestión, dejando claro que no es una de sus prioridades…

Diyoduro de pentaoxígeno

Hace poco, dando una clase particular de tercero de ESO, me encontré con que en formulación química les decían que existían los «haluros de oxígeno», más allá del Fluoruro de Oxígeno, que, debido a la mayor electronegatividad del Fluor ante el Oxígeno, era el único compuesto binario que el oxígeno podía formar en el que no fuese el elemento más oxidante de la naturaleza.

Pero parece ser (cosa que no conocía) que la IUPAC a partir del 2005 dictaminó en su sapiencia infinita, que la naturaleza oxidante del oxígeno pesaba menos a la hora de nombrar los compuestos con los demás halógenos que el mero hecho de estar posicionado en una tabla periódica a la derecha de los mismos y por tanto hacer «difícil de entender» que pueda ser más electronegativo que los halógenos allende el Fluor (cualidad medible, por otro lado, de manera cuantificable al menos dentro de un convenio que tiene factores cuantificables y no posicionales como la energía de ionización o la afinidad electrónica).

La electronegatividad no se puede medir experimentalmente de manera directa como, por ejemplo, la energía de ionización, pero se puede determinar de manera indirecta efectuando cálculos a partir de otras propiedades atómicas o moleculares.

Se han propuesto distintos métodos para su determinación y aunque hay pequeñas diferencias entre los resultados obtenidos todos los métodos muestran la misma tendencia periódica entre los elementos.

El procedimiento de cálculo más común es el inicialmente propuesto por Pauling. El resultado obtenido mediante este procedimiento es un número adimensional que se incluye dentro de la escala de Pauling. Esta escala varía entre 0,65 para el elemento menos electronegativo (francio) y 4,0 para el mayor (flúor).

Con esta definición que dio lugar a la Esala de Pauling, obtenemos una electronegatividad de 3,5 para el Oxígeno, frete a 3,0, 2,8 y 2,5 para el Cloro, Bromo y Yodo respectivamente.

I2O7 vs O7I2

Así que engendros como esta combinación de Oxígeno y Yodo han de nombrarse como DiYoduro de HeptaOxígeno, cuando se ha nombrado hasta «ahora» (olvidada parece ya la tradicional y antiquísima anhídrida) como un mucho más racional, según Stock, Óxido de Yodo (VII) o la nomenclatura sistemática que no acaba de imponerse: Dióxido de heptayodo. Racional en el sentido de que se sitúa a la izquierda de la fórmula el elemento más electropositivo y a la derecha el más electronegativo, atendiendo a criterios empíricos, medibles, pero parece ser que no es así ahora, sino que pesa más la mera ubicación de los elementos en una tabla, sin atender a medidas, lo que pasa a ser más irracional y, desde luego, menos empíricamente justificado.

Para justificarlo, han alterado el sentido de lo que se conoce como electronegatividad, creando una ficticia tabla que no corresponde con los valores cuantificables, pero que hace más «fácil» su lectura:

Es absurdo olvidar la medida o el criterio cuantificable y atender a la posición que algo ocupa en un «nomenklator». Es como ignorar que la naturaleza es la que es y querer «domarla» en lugar de «domesticarla» o comprenderla.

Me parece un verdadero disparate este cambio que sugiere la IUPAC y que ha despertado más de una opinión en contra.

El problema, entre otros, es que el número de oxidación del Oxígeno en las combinaciones con todos los elementos menos electronegativos (entre los que están los halógenos indicados, salvo, como dijimos, el Fluor), sigue siendo como no podía ser de otra manera, -2, lo que hace que el elemento oxidante siga siendo el oxígeno (ya le tocará alguna vez entender eso de las reacciones REDOX), así que técnicamente está «oxidando» a los halógenos (con sus correspondiente estados de oxidación positivos) y, por tanto ¡¡¡¡siendo Óxidos!!!!

Contemplo las arañas

Contemplo las arañas
que escupe tu boca que vuela
hasta lo alto avistas las maneras exquisitas
con que produjo una infame explosión
y todo se llenó de ñúes que cabalgaban desgastados
de esperanza que perdí cuando no gané
la lotería de una navidad sin nieve
blanca caricia de tus modales
que avisan de la si do re mi fa sol
y ya vuelves al la
escala el cuerpo que han olvidado
para ti las palabras siempre han sido
enjambres de poetas
escribiendo versos a la luna.

(Cadáver exquisito escrito en un Taller de Poesía y Escritura Creativa de Clave 53)

Presentación de Guardar solo la vida de Rais Valcárcel

De nuevo inmiscuyéndome en profesiones que no son la mía (si es que yo tengo alguna), así que realicé este cartel que creo que ha quedado bastante elegante para anunciar la presentación del poemario que edité para Rais Valcárcel de la Fuente, Guardar solo la vida.

Presentaré el libro junto a Rais Valcárcel y aún no sé qué diremos de él. Ni del libro ni de Rais. Ni cómo lo plantearemos. Pero seguro que será un acto amable y cariñoso, además de unas lecturas de una calidad poética elevada.

Así es la pantalla principal de mi móvil

Una primera pantalla de un móvil dice bastante de su poseedor, algo como si es ordenado (yo lo soy en exceso) o si es desordenado, qué aplicaciones son sus más usadas, a qué le da importancia… y a qué no se la da.

Obviamente yo no tengo instalado Facebook en el móvil, aunque se me cuela en forma de Instagram y, además, por Whatsapp que no está en un botón directo, sino que he de entrar en la carpeta de comunicaciones para poder usarlo.

El calendar es algo que uso más que casi ninguna otra aplicación y wikipedia mi pasatiempo preferido. Uso una herramienta algo desconocida para gestionar ordenadores remotamente que me permite manejarlos como si fuese un mando a distancia (eso significa remotamente).

La fotografía que uso de fondo de pantalla es una que realicé por fortuna en un murete de una estación del FEVE mientras recorríamos (Carmen y yo) Asturias y Lugo hace ya casi tres años. Tuve problemas en el pie y casi no pude disfrutar ni un segundo de aquel viaje, y sin embargo guardo bellos recuerdos, como el momento en el que me acerqué con mi teléfono (entonces un BQ de menos calidad que el actual) y realicé esta fotografía azarosamente buena que también tengo de fondo de mi pantalla de ordenador de trabajo. Quizá para recordarme que la vida puede ser lenta y placentera, que no hay tanta prisa como nos quieren (¿quiénes?) hacer creer y que apreciar los pequeños detalles del entorno puede ser la más placentera de las actividades.

Esto no es una broma