Conseguir una factura de correos
me está suponiendo una fatiga
monumental
para lo poco que me aporta
así que he terminado por asumir
que muy probablemente
no voy a conseguirla
y que no pasa nada
dado que para lo único que me serviría
es para justificar unos 75 euros
pues el impuesto
sobre el valor añadido
no puedo recuperarlo
y sigue acumulándose en la tesorería
de la seguridad social
que lleva reteniéndome
año tras año
una cantidad que yo no cargo
debido a que mi actividad principal
está exenta de ese impuesto
lo que
por otro lado
debería alegrarme.
Este poema prosaico
hasta la burocracia
no pretende sino
dar fe
de lo agotador
que pueden ser
las pequeñas tareas
cotidianas
y su insignificancia
en el nuevo orden mundial.