No recuerdo de cuándo ni con quién se compuso este poema siguiendo esa técnica surrealista tan popular del cadáver exquisito (que no bebió el vino nuevo):
Jazmín traía el jarrón
lleno de agua hasta la parte
superior a los edificios chinos
situados bajo el prisma escueto
de quita y pon los ladrillos
con el martillo y la hoz de la bandera
que sepan los políticos
las mentiras que usan o desusan o desbaratan
o misa de las doce y media hora
después de ir a morir.