Te llamas Paloma y no puedo evitarlo,
no sé cómo evitar recuerdo de poemas cursis a tus alas
muestras de poder en pleno vuelo
olvidando
(porque lo olvidaba)
que querías follarme y no quise
que querías comer y me ausenté.
No entendí nunca
que de tu nombre
me separa, tan sólo, una palabra.