La lengua

Me he pinchado la lengua
con un tenedor.

Me he pinchado la lengua
con un tenedor.

En la lengua.
La lengua.

Me he pinchado y ahora me molesta
el ridículo agujerito
que las células
dejan alrededor.

Ha sido involuntariamente:
acto inconsciente
de silenciamiento.

Me he pinchado la lengua
por no mordérmela.

Mi lengua
no usa mi lengua
para lamerse a sí misma.

Recuerdo otras lenguas
a leguas
que mojaron mi lengua
con lenguas.

Las lengüetas de las botas
son incómodas
y yermas.

Mientras tanto
la lengua
sigue solitaria
un camino hacia la muerte
como el resto del cuerpo.

Inexorable
el tiempo
sigue esculpiendo heridas
en mi insignificancia.

Esto no es una broma