
Estoy gozando la lectura de este libro que me regaló Jaime Vallaure de la Editorial Ardora, que me ha descubierto un autor que no conocía en absoluto. Una auténtica joya de la poesía más marginal, la que se escribe cuando parece que no se escribe poesía.
Ahora tengo pendiente hacerme con más libros de este autor y conocerlo más en profundidad, pues tiene una pinta formidable.
Desde hace tiempo, tengo claro que yo me dedico a lo mismo que afirma este autor:
¿Tú a qué te dedicas? A nada, aprendo. ¿Qué aprendes? Nada, aprendo.
El libro, Autorretrato con radiador, está plagado de frases como esta, acompañadas de «naderías» que lejos de serlo acaban por ser la verdadera esencia de la poesía. Otra maravilla como el libro de Bartolomé Ferrando, titulado Insignificancias poéticas, también en esa misma colección tan sumamente bien escogida.