{"id":835,"date":"2009-02-13T19:06:00","date_gmt":"2009-02-13T18:06:00","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/cafe-galache-m-20010405\/"},"modified":"2014-09-10T11:30:45","modified_gmt":"2014-09-10T09:30:45","slug":"cafe-galache-m-20010405","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/cafe-galache-m-20010405\/","title":{"rendered":"Caf\u00e9 Galache, M-20010405"},"content":{"rendered":"<p>Lalo quema su sangre con escobas de fuego, lenguas insomnes de violencia atroz. Sus mieles vierten sue\u00f1os de humos y tristeza que rompen los pelda\u00f1os de su sexo blando hecho m\u00e1rmol. Tumba de cristales negros, con la grasa de mil caballos voladores que regresan despacio a la ciudad y lo asesinan. El aire se evapora tenebroso en los culos grises de palomas amantes. Se evapora el miedo, sube al cielo y baja en ascensores de luces de colores. Es un edificio inteligente que abona sus deudas con ochenta por ciento de mierda y sobredosis de soledad.<br \/>Tres l\u00edneas para hacer hueco, llenar tri\u00e1ngulos, rect\u00e1ngulos, el tiempo de los asesinos, que no cesan.<br \/>Yo s\u00e9 que ahora vendr\u00e1n caras extra\u00f1as<br \/>con su limosna de alivio a mi tormento.<br \/>Sigue la dureza del prado invadiendo el aire que respiro. La jeringuilla no se separ\u00f3 del antebrazo de Lalo que me ve\u00eda entre las nubes de amapolas convertidas en su realidad.<br \/>Estaba tirado en el portal de la panader\u00eda. Sus rodillas al sol de la penumbra ten\u00edan a\u00fan restos de sangre y polvo. No s\u00e9 porqu\u00e9 nos vimos. Yo iba al cine; \u00e9l viv\u00eda su propio melodrama: tragedia griega en la que matar\u00e1n a su g\u00e9nesis, su consciencia de hombre, su piel y su mirada, su l\u00e1grima que a\u00falla en el silencio de la sepultura. Sudario vivo de fibras color \u00e1mbar, crispados los amarres de la indefinici\u00f3n, la infidelidad se hizo a\u00f1icos en sus profundidades y el tiempo de azulejos<br \/>pas\u00f3.<\/p>\n<p>Hoy hace un d\u00eda espl\u00e9ndido. La luz entra en el caf\u00e9 como el caf\u00e9 en mi cuerpo, anim\u00e1ndolo, despert\u00e1ndolo, a la espesura opaca de aros de cebolla con zapater\u00edas galaicas en la druma ara\u00f1ada u\u00f1as de gato clav\u00e1ndose en mis ojos verdes. No puedo sangrar tanta miseria. Vivo bien. Madrid punto com y sublima \u00e1cidos mortales que marcos no sabe arrodillar. La hoja se manch\u00f3 con mermelada y labios de mujer que me besan en lo oscuro de una desilusi\u00f3n. Ella se va a la guerra. Sus estornudos transmutados en escarabajos de oro caen entre los agujeros de un cr\u00e1neo suspendido de la s\u00e9ptima copa antes de perecer. Sal\u00ed a la calle a ver el mundo, su pelo enamorado refleja rayos silantr\u00f3picos cual amartillo el cristo de la filiaci\u00f3n l\u00e1ctea.<br \/>Un hombre mueve un tonel de aluminio de lata, con su pelo de oro licuado en forma sana. Son aros de sus orejas. Orejas en las planchas que arropan mi nicho. Ni\u00f1ez asosegada sin calma ni edulcorantes. Lalo vierte su espuma en labios sin control. Sus dedos rotos tocan fondo, acarician el acorde\u00f3n de sus costillas y se extirpan otro piojo de su mente disuelta.<br \/>Mientras, fosforece la estrella de la plaza Callao, una blusa de ante define lo infinito. Dios existe y es bueno. Yo soy un mal poeta. De hecho, yo, no soy poeta. Nunca m\u00e1s soy poeta. Quiero escribir a fuerza de necesidad motor: escribir, escribir, perdiendo la raz\u00f3n para encontrar el suelo, pisar con l\u00edneas vanas que salen de mi culo, del culo del yoga, del cigarrillo que sostienen sus tent\u00e1culos digitales, su ansia de amistad, una curva siniestra, gritos de oscuridad, ella no lo vio y lo pis\u00f3. Sus pies descalzos cargaron la tinta del bol\u00edgrafo sidoso escribiendo el poema final que ha de ser ap\u00f3crifo.<br \/>Desapareci\u00f3 en el fondo de su pensamiento. Su autoabsorci\u00f3n fue comentada por doctos interinos que agitaban la luna buscando explicaciones. El rojo de la azotea arm\u00f3 el revuelo de troskitada que me hizo como soy.<br \/>Y soy muchas cosas, pero no soy poeta. No quiero ser poeta si la poes\u00eda es el psicoan\u00e1lisis, pero quiero el psicoan\u00e1lisis para s\u00ed mismo, para la libertad, para las iras y las miras, guerra mundial por fasc\u00edculos coleccionables en trapecios de m\u00fasculos laxos.<br \/>Lalo est\u00e1 olvidando que fue un hombre.<br \/>Son nuevas caras porque apenas recuerdo qu\u00e9 le pas\u00f3 a Margarita despu\u00e9s de ser violada. La mesa era azul. Azul y blanca.<br \/>Y sus besos se cerraron, crisis de corazones duros. Labios acero. Servilletas de piel humana para limpiarse los restos de comida canina. Un incisivo de plomo que reg\u00eda una provincia de la desdicha. Pobreza interestelar en sus gafas que suavizan azahares entre ruidos de m\u00f3viles y Sade. Ella suena. Los gritos del silencio en ingl\u00e9s multicanal. Cerdos de lat\u00f3n. Sarc\u00f3fagos de altura inconmensurable. No tengo palabras colibr\u00ed para dirigir la orquesta de mi escrito. Se rige por vocablos de diccionario albino. No hay raz\u00f3n para seguir. No hay raz\u00f3n para escribir. Brillo dibuja c\u00edrculo encerrado, abarrotado de parias que gobernar\u00e1n la tierra. Sus corbatas de seda les limpian las babas. Ellos no son Lalo. Ellos no tienen espuma en sus labios resecos. Sus lenguas son veneno deshidratado. Arremeten contra las acciones en el aire de artilugios \u00edgneos. Centr\u00edfugas sonrisas huyen de entre mis mieles con cariz de habichuelas que agitan banderas holl\u00edn de crisantemo.<br \/>Piedra palermo de rosas escocesas que muestran su co\u00f1o abriendo sus piernas a la estratosfera. Un cometa se corre dejando estelas de insectos vertebrados con clones de millones de seres que invadir\u00e1n la tierra.<br \/>Yo voy a clonarme. S\u00ed. Lo he decidido. Voy a ir a mi m\u00e9dico de la seguridad social y, bas\u00e1ndome en las leyes de la igualdad, pedir\u00e9 ser clonado en cienmil ciudadanos que ir\u00e1n por el mundo esparciendo el esperma de mi poes\u00eda. Vomitadores cr\u00f3nicos, llenar\u00e1n las bodegas para vaciarlas de existencias. Acabar\u00e1n con todo lo que lleve mi nombre y gritar\u00e1n \u00a1Giusseppe! \u00a1giusseppe.net!.<br \/>La virgen del Palen ser\u00e1 mi pr\u00f3xima inhumaci\u00f3n acabando en la constelaci\u00f3n fantasma de IO alrededor de planetas que no pueblan mi casa.<br \/>Clono y clono. Luego, reproducci\u00f3n en espiral y sus genes se mezclan. Fornican y obtienen distintas combinaciones, c\u00f3digos de barras diferentes, perfectamente distinguibles en la UGT y llaman a cada uno por su nombre y los primos clones se llaman Ad\u00e1n y Eva. Al fin seremos dios y la cagaremos como \u00e9l, qu\u00e9 enorme gilipollez la de no comprender sus errores.<br \/>Tendremos que Babelizar el genoma con diluvios de ribosomas amorfos. Diferenciar lo indiferente y ampliar el espectro del arco iris hasta distinguir clara y discretamente el continuo de flores que los cojones de Alf no necesita porque Dune anochece en los labios, en los dientes de giselas perladas, sus amarillos anteojos visten de blanco como la evra. El apetito arp\u00edo zarandea la ventana temporal en la que JFK carambolea con Cuba para acribillar la tierra conocida. Por eso hay que extraer petr\u00f3leo en Alaska, y lo siguiente ser\u00e1 clonar lapones en Amudsen-Scott, mientras sus un MP3 reproduce a Mecano met\u00e1lico y blanco, alzando su santurr\u00f3n en la zima del polo. Helados de amor fabricados sin sexo. No habr\u00e1 reproducci\u00f3n ni copulaci\u00f3n ni cooperaci\u00f3n ni copatrocinios de ning\u00fan cobarde enamorado.<br \/>Yo llorar\u00e9 y yoyear\u00e9 como me corresponde. Ser\u00e1n cosas extra\u00f1as tributando un helicoidal restaurar a mi vida cansada.<br \/>\u00bfC\u00f3mo pueden beber whisky por las ma\u00f1anas? El hielo lo importan de Groenlandia junto con el molibdeno que es el origen de la vida. Ese extra\u00f1o cometa follador. Esa invasi\u00f3n extraterrestre que satisfizo la investigaci\u00f3n sueca donde el matiz se hace dinamita para vivir nuevamente, lanzarse a galardonar el peso del sistema, como una vela prism\u00e1tica argentina llena una esquina de la papelera en donde me alimento. La soga de la verg\u00fcenza pende sobre m\u00ed. Mi verga se excita con el recuerdo de sus curvas. Ment\u00ed como otras veces pero ellos lo creyeron. Pudo haber sido verdad, pero no lo fue. Pret\u00e9ritos imperfectos que hicieron las delicias de merluza con lentejitas de arroz a la giralda tornasolada que tiene m\u00e1s base de la que soporta un cl\u00f3nico musical sin tarjeta de cr\u00e9dito.<br \/>Abatido, pienso en lo que me resta por llegar a terminar esta novela. Ya he llegado a la determinaci\u00f3n de que lo es. Y no veo el momento en que llegar\u00e1 a tus dedos, a tus gafas presentes que alucinan con ser la cueva de tu simpat\u00eda hecha c\u00f3rnea, cristalino, ni\u00f1a de tus ojos. Retrato oval de un despertar, la vida raptada a los cantos del dolor. Ella muri\u00f3. Margarita ya no aparecer\u00e1. Pero su recuerdo eterno estar\u00e1 presente en las canciones de las calles, llenar\u00e1 los estantes de la memoria hist\u00f3rica.<br \/>Desamparados todos, un\u00edos en llanto y vestid una diadema de rentabilidad solemne que ablande el paso hipopot\u00e1mico de las vacas azules. El negocio de la cristalera es mirarte, como yo lo hago, en la sombra de una mesa sin l\u00e1pidas.<br \/>Llega hasta m\u00ed el olor de tu distancia, jarabe de hiel que abduce mi sensaci\u00f3n, es la dicha almendrada de tu rostro, patina h\u00e9rica de tu nariz cl\u00e1sica, d\u00f3rica columna del templo de tu inteligencia, sensualidad rosada de bolsos de mujer. Fetichismo del cielo, imagen angular de mi horizonte, crisis en la penumbra, juego entrecruzado de arroyos saltarines que riegan las piedras rodadas de tu mirada.<br \/>Pero los analistas aseguran que el negocio no es posible, que la crisis me sumir\u00e1 en la desesperaci\u00f3n, que la ducha ser\u00e1 la \u00fanica arma paliativa lavandera de mis v\u00edsceras enarboladas como verdaderos baluartes de mi pasi\u00f3n desproporcionada. Una manifestaci\u00f3n se convierte en invencible por la fuerza de sus convicciones. No me atrevo a escribir lo que no debo. No soy libre. No soy libre.<br \/>No ser\u00e9 nunca un poeta. No s\u00e9, ni siquiera, si quiero serlo. Voy a escribir. Voy a escribir y leer. Quiero escribir como bailar\u00edn de la palabra impresa, llanero solitario de cartucheras port\u00e1tiles.<br \/>No s\u00e9 si me atrever\u00e9 a viajar con un port\u00e1til de 13 pulgadas por los bares de Madrid y escribir relatos sin sentido. Proes\u00eda y m\u00e1s proes\u00eda. No s\u00e9 si ser\u00e9 capaz de terminar algo en mi vida. A lo mejor no hay nada que terminar. Las cosas vienen y van. S\u00f3lo hay que estar. Abrir los centros energ\u00e9ticos y ser un filtro activo, una amalgama de carb\u00f3n y otros metales a trav\u00e9s de los que canalizar la televisi\u00f3n interactiva, la droga urbana, el teatro amateur, tambi\u00e9n llamado teatro alternativo, las violaciones de nuestros derechos universales de \u00e1mbito local, el comercio electr\u00f3nico sin encriptaci\u00f3n que valga, terceras partes confiantes, notarios de amor, familias, c\u00e1rceles, c\u00e1nceres, el sida, la guerra de los mundos, el primero y los otros, su sexo reglado, los cantos de Maldoror, canibalismo libertario, secretos de estado, estados alterados, unos ojos de mango azules y mojados, humedad en sus labios, la vida en mi capullo palpitante, sexo en mitad de un tintero vac\u00edo, unas patatas bravas, calamares suecos, brahamanes carniceros asesinando sus esposas con la crueldad de un apag\u00f3n, una c\u00e9lula fotoel\u00e9ctrica que se enamora de la sombra capaz de comprenderla, su mirada tan t\u00edmida como la m\u00eda, una actitud cl\u00ednicamente probada donde la probeta est\u00e1 engendrando a mis sucesores foll\u00e1ndose la Biblia y el Kor\u00e1n con la fuerza de un Tenotchitlan en cumbres borrascosas donde sus labios se abren y entro por ellos al sistema circulatorio con sabor a cebolla y ajo de su paladar.<br \/>Salto al vac\u00edo, invado sus pulmones y me abrazo con las piernas a su tr\u00e1quea; la polla emite vibraciones con mensajes GSM y labra un surco en su respiraci\u00f3n. Me mira con nostalgia de desconocimiento y su perfume convierte un culo en alma permanente, trascendente, alma de patxar\u00e1n y rockandroll donde su coleta (noche) dibuja el instante del aperitivo.<br \/>Quem\u00e1ndose el brazo, Lalo encuentra el placer de sentir, quiere ser un hombre. La escoba acuosa impregna su negrura en las telas gastadas que apenas cubren un cuerpo inanimado. Sus v\u00e9rtebras chirr\u00edan himno de corderos que la comunidad llama accesos de violencia cuando es un animal herido, un oso sin piel y sin tendones que la carcoma arroja al mar del sufrimiento, dante escribiendo una rebeca inaccesible de violetas con viga al ritmo de mis pulsaciones.<br \/>Es la propaganda.<br \/>Una vida as\u00ed no la tolero y no puedo evitarla. As\u00ed escribo, desde lo m\u00e1s hondo de lo que no s\u00e9 contar.<br \/>Kansas era su sue\u00f1o dorado y sigue aspirando (entre otras sustancias nocivas) a tener un rancho con b\u00fafalos exterminables y una parejita de rumanitos que armados con globos de 1 metro c\u00fabico ocupan el lubricado aspecto de su imaginaci\u00f3n.<br \/>Oleaje de naufragio donde la ciudad se vierte como oc\u00e9ano invertido remontando salm\u00f3nicamente el cauce de los acontecimientos.<br \/>As\u00ed de suave parece ser su tersura, su superficie infinitamente derivable que oprime mi coraz\u00f3n mientras intento silenciar mis tripas. Gritan la enanez grotesca de su joroba marr\u00f3n con c\u00fapulas grandilocuentes con alguna di\u00e9resis puntiaguda. As\u00ed los guyis guyis son m\u00e1s felices y sus piquitos nocturnos engendran el termostato alterado que no levanta cabeza por encima de la manta. Ella cree que puede mentir y yo s\u00e9 que ella puede mentir aunque sus d\u00edgitos org\u00e1smicos penetran en su pantal\u00f3n buscando un cl\u00edtoris capaz de descomponer la expresi\u00f3n calmada del dalay lama y hacerle desear clavar una lengua de dos leguas hasta el fondo de la (cobertura del sable) y m\u00e1s all\u00e1 atravesar la idea en la que existo, el otro en el que habito, esa sinopsis que me menciona, me hace inmortal, si no como poeta, al menos como la mejor pluma que jam\u00e1s goz\u00f3. Quiero firmarle aut\u00f3grafos en el pergamino vivo de su intestino, escribir los versos m\u00e1s tristes de mi vida en el env\u00e9s convexo de su pulm\u00f3n izquierdo, en la concavidad de sus protuberancias, de todas ellas, sus curvas afiladas, ser la bombilla de una lampara hecha con su carne, alimentarme con la sangre fluida de su lengua hasta que palidezca, hasta que una mirada suya sea una mirada m\u00eda y fundirse sea hablar por tus labios dici\u00e9ndome te quiero.<br \/>Es algo recurrente esto de la penetraci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites establecidos por la normalidad. Es la trisexualidad que hube estado buscando desde mi primer dedo, aquel que fue chupado hasta que desgast\u00e9, impreso como estaba por santas se\u00f1ales que me distingu\u00edan como noble descendiente de una cig\u00fce\u00f1a blanca llena de capuchinos con mantequilla m\u00e1s morados que el c\u00edtrico artem\u00edtico que halag\u00f3 mi trabajo con su risa sinf\u00f3nica. No hay m\u00fasica en mi escrito. No hay ni siquiera ritmo. S\u00f3lo un loco balido que desbocado aborda la proa de mi presente y se erige en visionario de un futuro que fabrico, de la nada, creando, creyendo, un escritor, un inmenso escritor que acabar\u00e1 en la cima de los montes escandinavos navegando en Internet con un ramo de avestruces que no tienen DNI.<br \/>Mientras la espera, me tocar\u00e1 leer. Mientras leo, me tocar\u00e1 escribir.<br \/>M\u00e1s tarde, leyendo y escribiendo, tocar\u00e9.<br \/>Pero eso ser\u00e1 todo; m\u00e1s tarde en un tiempo lineal que no ha llegado. Ahora, me toca cocinar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lalo quema su sangre con escobas de fuego, lenguas insomnes de violencia atroz. Sus mieles vierten sue\u00f1os de humos y tristeza que rompen los pelda\u00f1os de su sexo blando hecho m\u00e1rmol. Tumba de cristales negros, con la grasa de mil caballos voladores que regresan despacio a la ciudad y lo asesinan. 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