{"id":832,"date":"2009-02-13T19:04:00","date_gmt":"2009-02-13T18:04:00","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/cafe-tortoni-ba-20010117\/"},"modified":"2014-09-10T11:30:46","modified_gmt":"2014-09-10T09:30:46","slug":"cafe-tortoni-ba-20010117","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/cafe-tortoni-ba-20010117\/","title":{"rendered":"Caf\u00e9 Tortoni, BA-20010117"},"content":{"rendered":"<p>Yo estaba en la cama sudando, bajo la acci\u00f3n inocente del ventilador. Al otro lado de la pared estrecha, un jadeo ascendente comenz\u00f3 a despertarme.<br \/>Era una voz de mujer, suave y melosa, c\u00e1lida como el h\u00famedo aire que entraba desde la Avenida Callao, las luces del luminoso intermitentes como la respiraci\u00f3n de la ciudad acompasaban su ritmo, el ritmo caliente de sus agitaciones.<br \/>Encend\u00ed la luz de la mesilla y abr\u00ed de nuevo a Dostoievski.<br \/>El ruido mineral de una cama crujiendo arras\u00f3 mi entusiasmo literario. Calor. Sudaban mis orejas latidos de esa pared testigo de ese orgasmo, se aceler\u00f3 frecuencia de gemidos, v\u00e9rtebras met\u00e1licas chirriaban incesantes.<br \/>Apagu\u00e9 la luz y entr\u00f3 el esc\u00e1ndalo mec\u00e1nico surcando la avenida. Perd\u00ed, por un instante, las pruebas de su org\u00eda.<br \/>En el techo, las aspas sordas bat\u00edan el aire que me llegaba en ondas al vientre acariciado. S\u00e1banas mojadas empapaban de sudor mi espalda.<br \/>Un alarido retom\u00f3 mi concentraci\u00f3n en la superficie pr\u00f3xima a la cabecera, los gritos reflejaban un cambio en la postura, carne cacheteada, sexos encontrados, labios mordidos, ir y venir de golpes contra el cielo, el otro cielo, plateado de nuestra frontera intransitable, metal, piel, sudor, sonidos, semen, gritos que se alzaban paralelos en la noche, violando la Avenida, sudor y semen solitario sin un sonido, sin gritos y entrepierna empapada en l\u00edquidos viscosos. La s\u00e1bana proteica adorando mi sexo, de nuevo, nueva luz, aullidos simult\u00e1neos, sudor piel culo polla abrazada en la hierba en el bosque sombr\u00edo rociado de miseria, semen que se divierte inundando su entra\u00f1a, \u00faltimos estertores de un somier que protesta, llantos que no son llanto, sexo no gratuito, olvidado, en la noche de la Avenida Callao. El luminoso sigue titilando en la noche, insomne y descuidado. El ventilador cesa su queja interminable. El aire se detiene, se posa entre mis piernas mojadas y calientes mientras al otro lado se escucha el gru\u00f1ir de goznes oxidados. El ba\u00f1o est\u00e1 en el pasillo y lo recuerdo. Mi mente piensa libre en ir por la mirilla a espiar un rostro o\u00eddo a trav\u00e9s de un tapiz, una cara sin nombre, ojos de pesos colorados; mi cuerpo no obedece las ansias de mi esp\u00edritu y cansado se retuerce entre sudor y semen gastado en el verano c\u00e1lido y caliente de una noche cualquiera en el Hotel Nueva Lourdes.<\/p>\n<p>Estoy en Buenos Aires y esto es lo que escribo. Retazos de memoria de tiempos revenidos, noches de lujuria, frustraci\u00f3n impotente al lado de novelas ejemplares a\u00f1orando su sexo, su aliento y compa\u00f1\u00eda, deseando competir con ruidos contra el viento de la tempestad azul que surca sombras chinas. El luminoso grita su adi\u00f3s desde la ventana y los rayos de la noche infectan de humedad mi soledad buscada. A\u00f1oranza.<br \/>Dejo caer mi cuerpo a mi costado. Unas \u00faltimas gotas a\u00fan rezuman de mi sexo humedeciendo toallas que aplacan los sudores, injustos, de la s\u00e1bana. Ella no est\u00e1 a mi lado. La l\u00e1mpara se extingue, la luz ya se ha acabado y veo unto a m\u00ed una mosca peque\u00f1a, diminuta, jugando con la almohada.<br \/>La capturo y encierro en una bolsa azul, de pl\u00e1stico necr\u00f3filo, ahorco su libertad tras una jaula improvisada.<br \/>Esta ma\u00f1ana a\u00fan estaba all\u00ed, batiendo su desesperaci\u00f3n al lado de la ventana. La avenida chillaba su cotidiano arreglo, obras en las aceras, temibles soledades se alzan entre los autos, se alzan tras las paredes.<br \/>Tom\u00e9 un ba\u00f1o que fue limpieza en cuerpo y alma pero la s\u00e1bana blanca ya nunca m\u00e1s fue blanca. Brillaba la tristeza en manchas clarioscuras y al salir del pasillo pens\u00e9 que encontrar\u00eda la causa de la muerte de una mosca nocturna. Cruc\u00e9 junto a su puerta con curiosidad abierta y, de s\u00fabito, apareci\u00f3 en la cama la chica del servicio de limpieza mir\u00e1ndome muy t\u00edmida y dici\u00e9ndome que todo lo sab\u00eda. Pero ella no era ella y yo ya no era yo y segu\u00ed mi camino con rumbo al descensor.<br \/>Sal\u00ed a la calle y llegu\u00e9 a este local marr\u00f3n y ahora que recuerdo la noche de esta noche, me siento bien, alegre, con algo que escribir entre los dedos, con algo que sentir en el cerebro, con un sexo insolente que opera por su cuenta, un o\u00eddo avezado cotilla astuto y ciego. Recuerdo una noche de un tr\u00edo protegido por la incomunicaci\u00f3n, aislamiento hecho de yeso, est\u00e9reo en el orgasmo de silencio y aullidos, de miseria y de felicidad.<br \/>En la Avenida Callao, mientras tanto, los coches segu\u00edan surcando el tiempo y el espacio. Dividiendo en antes y despu\u00e9s, en aqu\u00ed y en all\u00ed el cuadrante del meridiano, la duda y la certeza, los autos sin frenar segu\u00edan su camino como si no supieran qu\u00e9 hab\u00eda pasado all\u00ed.<br \/>La mosca muerta por el sol insistente entre cortinas, la frustraci\u00f3n de la soledad armando una canci\u00f3n, recuerdo de Sabina, la mirada c\u00f3mplice de la recepcionista que dijo \u201cqu\u00e9 calor esta noche, \u00bfverdad?\u201d mientras yo preguntaba al fondo de m\u00ed mismo \u201c\u00bflo sabe?\u201d e incluso \u201c\u00bfSer\u00e1 ella?\u201d, pero nuestros ojos se cruzaron blindados contra el miedo, al miedo de estar solos, solos en el universo.<br \/>S\u00f3lo existe la noche. La noche de la luz hab\u00eda acabado, la noche de la sombra empieza.<br \/>Sus brazos me miran en la esa batida de pomelo, la grieta se abre en el suelo y el terremoto absorbe su l\u00edquido semi\u00f3tico al tiempo que un genio sale de la botella y me concede el deseo\u2026 y punto. Esto lo considera suficiente, grand\u00edsimo gilipollas y siento que se escapa al lado de la guerra huyendo de mi compa\u00f1\u00eda, perdi\u00e9ndose en la noche, negaci\u00f3n de mu\u00f1ecas que gesticulan en el aire un canto de sirenas abisal, perfidia en negro de crespones plata como el r\u00edo que anochece, estancado en mi mirada, sus ojos azules, sus labios grana, la expresi\u00f3n de su c\u00f3rnea que es c\u00f3rnea caprichosa, princesa caprichosa, princesa de los cuentos, cosquillas en el coche, abrazos que derraman su cort\u00e9s despedida para siempre jam\u00e1s pues la infancia se muere, la inocencia se acaba y crespones muy negros agarrar\u00e1n su talle, verter\u00e1n un saludo nocturno a un camarero, asir\u00e1n el secreto de mi palabra escrita y olvidar\u00e1n crueles la dicha de mi amor. Ella ser\u00e1 ma\u00f1ana desdicha en flora de loto quebrando los anhelos de sus enamorados, los romper\u00e1 la crisma contra sus dientecitos, sus caricias de fuego quemar\u00e1n el amor y lo convertir\u00e1 en sexo, sus brazos alargados poseer\u00e1n el secreto de poder desgajar corazones sin miedo, sin verter una l\u00e1grima por no manchar la c\u00f3rnea, ni de helado ni en llanto febril como esperanza de renacer al mundo en forma de sirena saliendo entre la bruma de miles de poemas, de versos infinitos que se escriban por el aire transparente donde lleguen bebidas al surco enamorado de su boca, al canto sutil de las ma\u00f1anas, al aleteo mortal de moscas cautivas, de celos de atragantamientos por no caer en la luna como quien describe una curva perfecta pistacho y fresa al caminar por la vereda donde el kilombo alcanza Savoy y trae dos vinos para regar cenas de siluetas asadas al abrazo del tiempo, entre velas y estrellas, bajo el techo iluminado de luz blanca y de nieve, la nieve en las ventanas, las armas que se enojan por no poder matarme y poseerla toda como yo la poseo, a todo terreno, en la distancia de mil oc\u00e9anos y la violencia de su sexo.<br \/>Ah\u00ed, en ese instante, sus mates y sus crisis, su pomelo maduro se abre ante mis ansias. Me alimento de besos que me llenan la piel, garchamos la noche de la luz, la luz en la noche veo en sus ojos, culo de vainilla y en su mirada sale el sol para garchar y garchar, garchar sin descanso, raptada, luz de sombra en la noche de sombras, en la almohada de lunas, en la cr\u00edtica escrita por un rabioso enemigo que ve en Territorios el despertar al mundo del mejor poeta de todos los tiempos. El h\u00e9roe de una Troya que ya no tiene sitio, Helenas muertas como moscas en bolsas, meretriz de la alcurnia al lado del tabique, rusos en la tiniebla hablando de Madrid, de Calle Desenga\u00f1o, de muerte embotellada vendida en ambulancias all\u00e1 donde se prohibe la venta itinerante como si se pudiese dejar de poseer deseos agotados, silencos de frustraci\u00f3n agitados y oscuros.<br \/>Son un canto a la ducha. A la lucha tambi\u00e9n, de tanta globalizaci\u00f3n al otro lado del globo rompiendo las pelotas y lacerando el apetito, sin una mascarilla que oculte la verdad, mi verdad con forma de alquitr\u00e1n en una playa blanca de arena fina. Una inocente mancha que pegar\u00e1 tus dedos, se meter\u00e1 en tu sexo y te poseer\u00e1, valiente y decidida, de barro y una mirada que fue sorprendida entre los jirones hechos por la brisa durazno de su crepitar albino. Son azulejos como sinsentidos que tiempos arrastraron al tono de sus m\u00fasculos, abriendo en trechos arcaicos las venas del bife ensangrentado. Sus brazos se pliegan y abrazan la copa al bies de la derrota en sus labios pudorosos. Una ca\u00edda en la vara de su nariz sonora alcanza la ma\u00f1ana con la prisa del pr\u00edncipe Rakovski que llega a este mundo entre carros de amianto encontrando el centro de su ra\u00edz primera, rodeada de tenedores y una falda solemne cayendo entre sus muslos que me desean ardientes con dedos enervados sobre la paz del mundo y una pistola con balas de colores entre ella y yo, su suicidio va a apartarla de m\u00ed como silencio, el miedo me aparta a m\u00ed de ella. Curtir\u00e1 al otro lado del muro con su amiga y compa\u00f1era meti\u00e9ndole en su sexo el fondo de su lengua. Sus gritos se esparcir\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de las nieves perpetuas de la Ant\u00e1rtida donde un glacial relamido se derretir\u00e1 entero y arrasar\u00e1 la estaci\u00f3n de estudios espectrales. <br \/>Sus dedos, dedos fibra alcanza orgasmo, se violan en la sombra tumbadas contra el piso y somos los tres un recuerdo de Dios que se gast\u00f3 una paja para cagar el orbe, flotando entre las grasas de chanchos sin destino. Una cabeza baila el tango de perlas de su cuello, diamantes antivaho para empa\u00f1ar mis sue\u00f1os y no dejarme ver, frenarme, auto, en la acera, con un copo de aire regando el 9 de Julio, dos luces encendidas en el fondo de un cubo y son las 2 y cuarto y rompen en la niebla lum\u00ednica de arriba sus bandejas de plata entre el pasar del tiempo y un dolor inhumano que puebla mis tent\u00e1culos entre enigmas andantes ping\u00fcino en la distancia, milonga que te acontece ahora que ya no est\u00e1s y la fortuna de sernos siempre juntos florece una vez m\u00e1s como prado sentimental a la orilla de r\u00edos de manteca y ba\u00f1os de pomelo mientras oigo sus voces de c\u00e1lida esperanza y un pelo arroja el s\u00edmbolo de desesperaci\u00f3n. Est\u00e1 pasando el tiempo colgado de tus senos en rosa y en violeta, en drogas y miseria. Sos lo peor, digo y lo creo cuando las aspas del televisor me cuestan 5 pesos. No gasto 5 pesos para tener dinero. Voy a publicar Territorios y te quiero adorar para arrojarme al ebrio momento de enga\u00f1arte con un beso en tu boca, la mente en otra parte y d\u00e1ndote las gracias por siempre, por siempre para que tu amor me haga persona, para poder amarte a\u00fan m\u00e1s y no adquirir frasquitos de durazno al terciopelo en flor con una bombita azul que se desploma extra\u00f1a sobre un ramo de nieve que llamamos papel. Cuaderno vertical; visceral como el canto de un pez lleno de palentinos expertos en v\u00edrgenes del porvenir m\u00e1s bien turbio. Son las agujas de la crispaci\u00f3n que me regalan un segundo nuevo ante tu mesa, ante tus tent\u00e1culos ingleses con l\u00e1tigos masoquistas que gimen cuando te azotas, flagelas tu cristal espalda y acaricias tu pecho porcelana. Son la guerra y la luz, cama de olvido, garra del descubrimiento que se detiene ante mi marcha veloz incontrolada. Luces en los billares que ahogan un secreto, un ramillete de bolas descojon\u00e1ndose ante tus pezoncillos sonrientes y dolientes, brillo de canas que estimula la conversaci\u00f3n\u2026 ahora est\u00e1 lejos ese muro caliente, esos ladrillos rotos clavados en tu piel, el h\u00e1lito abrasador que te acompa\u00f1a. El tiempo va muriendo y voy queriendo terminar pero no hallo las palabras, no encuentro ante tus piernas nada m\u00e1s que decir: un ruego, una s\u00faplica, anhelo\u2026 que te abras, que me dejes entrar y quedarme a vivir, escalar por tu sexo hasta dentro de tu est\u00f3mago para que te alimentes de mi sangre, para que respires por mi boca, follarte de dentro a afuera como si fueses trasparente y que agarres mi pija con fuerza decisiva, me masturbes masturb\u00e1ndote con el consolador perfecto, mojes tu mano en litros de manteca c\u00e1lida derretida y me atenaces el miembro en erecci\u00f3n, yo pondr\u00e9 la mesa en lo alto de tus pechos y un beso desde el fondo de tu coraz\u00f3n que llegue hasta tu lengua que no pueda parar, que no sepa de donde le viene tal orgasmo y se retuerza buscando lo imposible, buscando mi piel que no es m\u00e1s mi piel pues vivo en ti como habitante eterno, conciencia hecha cuerpo, mis brazos son tus brazos, tus nalgas son las m\u00edas y abrazo dos pechos con mis dos manos que son tuyos con mis dedos retorciendo febril tus argumentos.<br \/>Pasado el gran orgasmo en que seremos uno, alcanzaremos la armon\u00eda como restaurante con zona de fumadores. Beberemos juntos y viviremos juntos. Y juntos abrazados nos despertaremos por siempre cada d\u00eda, noche luminosa de la noche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo estaba en la cama sudando, bajo la acci\u00f3n inocente del ventilador. 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