{"id":807,"date":"2009-02-13T18:30:00","date_gmt":"2009-02-13T17:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/mentes-calenturientas\/"},"modified":"2014-09-10T11:30:49","modified_gmt":"2014-09-10T09:30:49","slug":"mentes-calenturientas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/mentes-calenturientas\/","title":{"rendered":"Mentes calenturientas"},"content":{"rendered":"<p>Quiero terminar r\u00e1pidamente este relato para acostarme con mi mujer, pero no, no es lo que pens\u00e1is. Tengo mucho sue\u00f1o porque ayer me acost\u00e9 muy tarde. Ella y yo tardamos mucho tiempo en dormirnos. Eran las 3 de la ma\u00f1ana y a\u00fan est\u00e1bamos despiertos y agotados. Pero esto tampoco es lo que pueda parecer.<br \/>Por cierto que ayer fue un d\u00eda extra\u00f1o. Un tipo en el metro se me acerc\u00f3 y, no s\u00e9 si por mi forma de mirarle o qu\u00e9, se puso a hablar conmigo sobre las injusticias sociales que, seg\u00fan \u00e9l, se comet\u00edan en Espa\u00f1a y s\u00f3lo en Espa\u00f1a por los funcionarios. \u00c9l, dijo, conoc\u00eda a alguno que ganaba m\u00e1s de seiscientasmil pesetas al mes. Entonces sus ojos se abr\u00edan y cerraban como desvel\u00e1ndome un secreto de iniciados. Yo le miraba sin atreverme a hablar pero por otro lado no estaba intimidado. Finalmente le dije que seguramente \u00e9l, situado en el mismo puesto que esos funcionarios m\u00e1s o menos corruptos, estar\u00eda haciendo lo mismo. No es que esto le hubiese justificado, a \u00e9l ni a los que lo hacen, pero en cualquier caso igual se cuestionaba un poco las palabras antes de emitirlas sin pensar.<br \/>En estas est\u00e1bamos cuando algo en la conversaci\u00f3n de dos chicas preciosas que estaban sentadas justo al lado nuestro llam\u00f3 nuestra atenci\u00f3n. La que se apoyaba sobre el extremo del banco corrido, era algo m\u00e1s alta, bastante guapa, de ojos casta\u00f1os y piel morena. Vest\u00eda un vestido de humo que dejaba traslucir su sujetador negro con tirantes de pl\u00e1stico trasparente para que no se notase. Sin embargo, se notaba. La m\u00e1s bajita, no mucho m\u00e1s bajita, era rubia te\u00f1ida, de unas ra\u00edces muy oscuras y piel m\u00e1s bien oscura. Un poco gordita, rellenita, dir\u00eda yo, se atrev\u00eda a vestir una camiseta roja ajustada que dejaba una franja de carne antes de llegar a sus pantalones vaqueros desgastados, en la que viv\u00eda con comodidad algodonosa un ombligo encaramado al tatuaje azul de una serpiente. Supongo que si me fij\u00e9 m\u00e1s en esta es por algo, pero no pienso pensarlo en este momento. Antes se hab\u00edan visto muy satisfechas de que el tipo raro que me hab\u00eda abordado no las hubiese abordado a ellas. En sus caras pude leer la indiferencia con que me miraron cuando comenc\u00e9 a hablarle, como si no mereciese la pena, como si ellas hubiesen sabido hacerlo mejor.<br \/>&#8211; Dicen que hay que morder la puntita \u2013 le dec\u00eda la rubia a la m\u00e1s alta.<br \/>&#8211; A ti lo que te pasa es que te los comes enteros \u2013 ratific\u00f3 aquella.<br \/>&#8211; No mari\u2026 no es eso, pero\u2026<br \/>&#8211; Mira\u2026 \u2013 afirm\u00f3 contundente la tal mari \u2013 t\u00fa eres una devoradora de rabos.<br \/>Parec\u00eda que no hab\u00eda m\u00e1s que hablar y, sin embargo, el tipo que me miraba, ahora las miraba a ellas con esa cabeza un poco hacia delante que lanzan los ebrios. Ellas lo notaron y replegaron su voz a un silencio que s\u00f3lo yo pude seguir oyendo mientras entreten\u00eda con sofismas al hombrecillo. Por un momento, supe que eran celos, celos a que \u00e9l se apropiase de una conversaci\u00f3n que era toda m\u00eda, de un cotilleo \u00edntimo y privado, como si fuese su tampax particular con un radio escucha que retransmite una vez que sale del tubo del metro. Las v\u00edas de la noche se abren al caminar de mis dedos. Se encaraman al galope de un teclado infinito, de una ba\u00f1era de sue\u00f1os en la que los recuerdos se ti\u00f1en de vida. Un caballo vuela camino del cementerio y sus patas tienen un poco de miel en las pezu\u00f1as. Las patas de un caballo son s\u00f3lo pies, unos pies muy grandes, unas pezu\u00f1as que son u\u00f1as. Las conversaciones versan de universos. Son palabras que se malentienden porque no existe una buena interpretaci\u00f3n. S\u00f3lo los insomnes podemos interpretar los sue\u00f1os, podemos batir la mahonesa del sexo en un cantar de los cantares y gritar cualquier tonter\u00eda con tal de ir a la cama y acostarnos con nuestras mujeres.<br \/>&#8211; Digas lo que digas, a m\u00ed el picante no me entra.<\/p>\n<p><i>M-20010711<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiero terminar r\u00e1pidamente este relato para acostarme con mi mujer, pero no, no es lo que pens\u00e1is. Tengo mucho sue\u00f1o porque ayer me acost\u00e9 muy tarde. Ella y yo tardamos mucho tiempo en dormirnos. Eran las 3 de la ma\u00f1ana y a\u00fan est\u00e1bamos despiertos y agotados. 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