{"id":8037,"date":"2018-11-20T13:06:35","date_gmt":"2018-11-20T12:06:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/?p=8037"},"modified":"2018-11-20T13:18:05","modified_gmt":"2018-11-20T12:18:05","slug":"ecosistema-terapeutico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2018\/11\/20\/ecosistema-terapeutico\/","title":{"rendered":"Ecosistema terap\u00e9utico"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/IMG_20181120_131020.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/IMG_20181120_131020.jpg\" alt=\"\" width=\"70%\" class=\"alignleft size-full wp-image-8039\" srcset=\"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/IMG_20181120_131020.jpg 3840w, https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/IMG_20181120_131020-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/IMG_20181120_131020-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/IMG_20181120_131020-800x450.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 3840px) 100vw, 3840px\" \/><\/a>Es curioso el ecosistema social que se forma en torno a una sala de rehabilitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay personas de diferentes edades que se acaban por relacionar entre s\u00ed, de manera m\u00e1s o menos natural, como por azar, pero sin serlo, entras en la sala y sabes que pasadas unas jornadas hablar\u00e1s con esta o aquella persona y pocas veces le dirigir\u00e1s la palabra (sin mala intenci\u00f3n, ni acritud) a esa otra, ni ella a ti.<\/p>\n<p>No solo es una simple cuesti\u00f3n de edad. Se valora entre consciente e inconscientemente el vestuario, la forma de moverse e incluso la manera de hablar, pues todo comunica y el ecosistema muestra su car\u00e1cter tribal, categorizador sin ser segregacionista&#8230; o casi.<\/p>\n<p>Un colgante de un crucifijo, un pendiente en una parte infrecuente de la oreja, un tatuaje, un reloj de pulsera dorado, unas gafas de pasta negra y amplias, una gabardina de vivo rojo, una mantilla, una falda recta por debajo de la rodilla, unos pantalones rotos (intencionadamente), un iPhone, un Nokia sin pantalla t\u00e1ctil, un ebook\/ereader, unas u\u00f1as pintadas de seg\u00fan qu\u00e9 color&#8230;<\/p>\n<p>Inicialmente, te sit\u00faas en cualquier punto de la sala y notas las miradas, evalu\u00e1ndote con discreci\u00f3n, como qui\u00e9n no quiere la cosa. Hay alg\u00fan acercamiento fallido de alguien que te dice algo que no te interesa lo m\u00e1s m\u00ednimo. Lo notan, generalmente, ambas partes. Quiz\u00e1 la respuesta sea poco del agrado de la primera parte por fondo o forma. Ambas partes saben que no deben estar en la misma categor\u00eda o clase o grupo o tribu o&#8230;<\/p>\n<p>Una mirada distra\u00edda, una especie de \u00abcabeceo\u00bb de esos del Tango, y acabas por entablar conversaci\u00f3n con una chica de tu edad, que te pregunta qu\u00e9 te pasa. Quiz\u00e1 ha o\u00eddo tu nombre al fisioterapeuta que est\u00e1 tratando, quiz\u00e1 no. Conversaciones sobre la salud, pero desde una perspectiva que se acerca vitalmente a la tuya: no est\u00e1s en fase terminal, no te quedan dos telediarios, pero lo tuyo ya empieza a ser serio, como lo suyo. Habl\u00e1is de su operaci\u00f3n y te interesa lo que te cuenta y, sobre todo, c\u00f3mo te lo cuenta. Sientes que el idioma es el mismo y se maneja (el habla) de la misma manera.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, ella te menciona la dolencia de otra persona de la sala en qui\u00e9n tambi\u00e9n hab\u00edas reparado por su abrigo rojo y que notaste que te miraba cuando estabas esperando a ser atendido. Es la misma afecci\u00f3n que la que t\u00fa tienes, as\u00ed que est\u00e1s casi al acecho de una coincidencia que te lleve a dialogar con ella y saber su tratamiento, su evoluci\u00f3n, su situaci\u00f3n&#8230; entre esperanzado y desesperanzado pues lo suyo parece ser m\u00e1s grave que lo tuyo y empatizas pero sintiendo una ego\u00edsta satisfacci\u00f3n interna que le manifiestas para que te comprenda y ella te envidia pero empatiza porque sabe que sentir\u00eda esa misma ego\u00edsta satisfacci\u00f3n interna.<\/p>\n<p>Ya son varias jornadas y varias personas a las que conoces y saludas, incluso por su nombre propio. Son tu clan. Como en una prisi\u00f3n (lo s\u00e9 por las series, no de primera mano), los reclusos o internos se agrupan con los suyos y miran de soslayo a los otros. Ahora eres de las modernas, de las cl\u00e1sicas, de las canosas, de las j\u00f3venes, de la ancianas, de las sofisticadas, de las campechanas, de las espont\u00e1neas, de las vocingleras, de las silenciosas, de las susurrantes, de las que rezan, de las pobres, de las ricas&#8230;<\/p>\n<p>Te sientas a su lado. Le preguntas qu\u00e9 tal ha pasado la noche, el fin de semana, la jornada. Le dices que te han vuelto a mandar sesiones de rehabilitaci\u00f3n. Ella te dice que a ella le quedan s\u00f3lo seis y luego no sabe qu\u00e9 va a hacer. Ella te dice que le quedan sesiones hasta finales de diciembre. Ella te dice que tiene para largo.<\/p>\n<p>Comienzas a hablar de la vida tras la puerta y las ventanas (ventanucos) de la sala. \u00bfEn qu\u00e9 trabajas? \u00bfLlevas mucho tiempo de baja? \u00bfQu\u00e9 estudias? Claramente no eres del colectivo al que preguntarle por sus nietos, ni por su jubilaci\u00f3n, ni est\u00e1s dispuesta a criticar a la alcaldesa o hablar de f\u00fatbol. En realidad, nadie habla de f\u00fatbol.<\/p>\n<p>Primark. Te contesta ella. Est\u00e1 de baja. Estudia Psicolog\u00eda. T\u00fa eres, pongamos, poeta y no tiene sentido estar de baja. Impartes talleres de poes\u00eda y escritura creativa, pero no tiene sentido estar de baja. Trabajas en algo que no necesita que puedas caminar. Vives cerca de su trabajo. <\/p>\n<p>Llega el momento de que te atienda el fisioterapeuta (en una camilla en mitad de la sala) y te despides cort\u00e9smente de la persona con quien hablas.<\/p>\n<p>Hablas con el fisio. Le preguntas por su viaje. Te pregunta por tus dolencias. Le dices c\u00f3mo vas evolucionando. Hablas de lo duro que es su trabajo y su situaci\u00f3n laboral de suplente o sustituto que hace que no sepas si va a seguir atendi\u00e9ndote y si esa relaci\u00f3n que est\u00e1s creando se evaporar\u00e1 como bruma de media ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Terminas la sesi\u00f3n. Recoges tus aperos, tu abrigo. Vuelves a disfrazarte de ciudadana del mundo y cuando sales del local aprovechas para despedirte de tus afines, les diriges una amplia y sincera sonrisa mientras les deseas una buena evoluci\u00f3n de su situaci\u00f3n. Ignoras al resto sin mala intenci\u00f3n. El resto tambi\u00e9n te ignora. Aceite y agua.<\/p>\n<p>Justo antes de abandonar la estancia piensas que un d\u00eda dejar\u00e1s de ver a alguna de las personas que pertenecen a tu especie, que otra persona de las que ha entrado hoy nueva parece que te ha mirado con intenci\u00f3n de establecer contacto y sabe que t\u00fa llevas m\u00e1s tiempo all\u00ed y cree que tienes alg\u00fan tipo de poder o ascendencia sobre los dem\u00e1s por ello. Le devuelves la mirada y, quiz\u00e1, un saludo personalizado confirm\u00e1ndole sus sospechas de semejanza.<\/p>\n<p>Ya de camino a tu siguiente destino piensas si no has sido algo brusca en alguna despedida o si tus prejuicios te han impedido acercarte a otra persona&#8230; pero sobre todo te queda la amarga sensaci\u00f3n de saber que esos v\u00ednculos que est\u00e1s fraguando desaparecer\u00e1n como l\u00e1grimas en la lluvia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es curioso el ecosistema social que se forma en torno a una sala de rehabilitaci\u00f3n. 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