{"id":801,"date":"2009-02-13T18:26:00","date_gmt":"2009-02-13T17:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/una-fiesta\/"},"modified":"2014-09-10T11:30:50","modified_gmt":"2014-09-10T09:30:50","slug":"una-fiesta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/una-fiesta\/","title":{"rendered":"Una fiesta"},"content":{"rendered":"<p>Nevaba en la calle. La calle nevada era fr\u00eda y desconocida. Yo no hab\u00eda estado nunca en esa calle nevada que era fr\u00eda, desconocida y alejada de mi casa en Colmenar Viejo. Antes, cuando yo era m\u00e1s joven, viv\u00eda con mis padres en un piso de los nuevos de las afueras de Colmenar. Desde all\u00ed a la calle nevada hab\u00eda una distancia que parec\u00eda ingente. Ahora, aunque vivo en otro sitio y esa distancia sigue siendo la misma, parece rid\u00edcula la distancia entre la casa de mis padres y aquella calle en la que nevaba sin cesar, sobre los tejados de teja roja, el centro del pueblo al norte y el portal se dibujaba oscuro y marr\u00f3n, como a punto de sucumbir bajo el peso inmanente de la nieve. Sin embargo entr\u00e9 a pesar de mi cobard\u00eda y sub\u00ed las escaleras a pesar de mi cobard\u00eda y en el timbre de la puerta mi mano marc\u00f3 una huella que ya se habr\u00e1 borrado. Yo no iba solo y, quiz\u00e1s por ello, ten\u00eda m\u00e1s miedo. Mi hermana menor que a la saz\u00f3n es mi \u00fanica hermana, me acompa\u00f1aba. La fiesta era de conocidos de ambos, chicas que estaban en mi clase pero que eran sus amigas ejerc\u00edan de anfitrionas. Nos abrieron y supe que iba a ser una noche especial. Al traspasar la puerta, pod\u00edan verse a derecha e izquierda dos habitaciones en las que el mobiliario hab\u00eda sido eliminado excepto un peque\u00f1o armarito en la sala menor, es decir, en la de la izquierda, cuadrada completamente, en el que se depositaba como la nieve en la calle un radiocasete al lado de un tocadiscos de los de plato ancho, de caucho negro, un alfiler o clavo surcando un vinilo de Nacha Pop. En la otra pieza, una mesita improvisada con dos tablones blancos sobre unas borriquetas soportaba las bebidas: un buen pu\u00f1ado de botellas de alcohol casi de quemar, cocacola, vino tan barato que nadie se atrev\u00eda a empezarlo y algunas unidades de sidra que simulaban el cava o champagne que nadie pod\u00eda adquirir.<br \/>Pasado el tramo de las presentaciones, el hablar de la calle en la que nevaba, de felicitaciones de a\u00f1o nuevo que nos dec\u00eda que el tiempo pasaba, curiosamente, el tiempo, se estanc\u00f3. Harto de tanto esperar a que una muchacha a la que hab\u00eda ido a ver (pues yo en las fiestas no ten\u00eda otro inter\u00e9s que verla a ella, ver a mi querida l\u00edder de un cuarteto que no lleg\u00f3 a la fama m\u00e1s que a trav\u00e9s de mis poemas), harto de que ella no hiciese todo el trabajo y me llevase a los lugares oscuros y sensuales de su casa o bien de su sexo, me sent\u00e9. Al principio me sent\u00e9 en el suelo de la sala cuadrada, en el fondo m\u00e1s apartado y menos molesto de la habitaci\u00f3n para que los que bailaban felices entre tanta gente pudiesen seguir bailando felices entre tanta gente. Me sent\u00e9 en un rinc\u00f3n y el rinc\u00f3n estaba mojado. Mojado y oscuro. Creo que llor\u00e9, pero apenas recuerdo ese momento. La mirada clavada en el suelo. Mojado y oscuro. La nieve fuera segu\u00eda cayendo. El mundo quer\u00eda acabar conmigo y yo no sab\u00eda c\u00f3mo luchar contra \u00e9l. Segu\u00ed mirando el suelo por espacio de un tiempo eterno. Dios cre\u00f3 el cielo y la tierra, las galaxias infinitas, cre\u00f3 los campos y las flores, los terremotos, las mareas, el mar, los r\u00edos, los peces y los anfibios, los malditos insectos, las lenguas de lava que formaban islas en la nada\u2026 porque tambi\u00e9n estaba la nada, la indecente nada que todo lo puede. Y pudo con mi \u00e1nimo y fue adue\u00f1\u00e1ndose de \u00e9l como un agujero negro deformando el espacio de las supercuerdas. Mi cabeza estiraba una nuca casi hecha para el yugo, para la dominaci\u00f3n del miedo, el miedo a estar s\u00f3lo entre la gente, ese miedo que me atenaz\u00f3 y no me permiti\u00f3 darme cuenta de que ella se sentaba a mi lado y me hablaba, ese miedo que paraliz\u00f3 mis palabras, mis labios, mi lengua, mi pensamiento en la obsesi\u00f3n nihilista que me atenazaba. Agujero que agujere\u00f3 la \u00fanica oportunidad de salir del pozo, del agujero en el que agujereaba un suelo demasiado mojado y oscuro, alejado de la m\u00fasica, de Alaska y sus amigos\u2026 en Alaska tambi\u00e9n nieva, pero es de otra manera. El fr\u00edo no viene de dentro de las pieles, viene de fuera, viene del norte, de un \u00fanico punto tel\u00farico que gobierna todas nuestras cabezas. Pero la tierra no es plana y sigue dando vueltas alrededor del sol y la luna da vueltas alrededor de la tierra y la noche se hace larga l a  n o c h e  s e  h a c e  l a r g a  y comienza a amanecer y mi calabaza se convertir\u00e1 en lo que cada noche se convierte y seguir\u00e9 solo, una noche m\u00e1s.<br \/>Me levanto. Sigo sin pronunciar palabra. Desde hace casi ocho horas que no hablo. Mi hermana se acerca y me dice que se va. Voy al ba\u00f1o y nos vamos, \u00bfvale?. Y yo se supone que me voy con ella. Se va al ba\u00f1o y otros siguen entre la bruma bailando pegados. Giro con toda la fuerza de mi cadera, con toda la fuerza de mi peso, lanzo un golpe oscuro y h\u00famedo contra la pared que me rompe un dedo y sangro. No hablo. No grito. El tiempo de irse ha llegado.<\/p>\n<p>Fue una bonita fiesta.<\/p>\n<p><i>M-20010509<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nevaba en la calle. La calle nevada era fr\u00eda y desconocida. Yo no hab\u00eda estado nunca en esa calle nevada que era fr\u00eda, desconocida y alejada de mi casa en Colmenar Viejo. Antes, cuando yo era m\u00e1s joven, viv\u00eda con mis padres en un piso de los nuevos de las afueras de Colmenar. 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