{"id":797,"date":"2009-02-13T18:24:00","date_gmt":"2009-02-13T17:24:00","guid":{"rendered":"http:\/\/giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/el-dia-que-llego-tarde-la-coordinadora\/"},"modified":"2014-09-10T11:30:50","modified_gmt":"2014-09-10T09:30:50","slug":"el-dia-que-llego-tarde-la-coordinadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/el-dia-que-llego-tarde-la-coordinadora\/","title":{"rendered":"El d\u00eda que llego tarde la coordinadora"},"content":{"rendered":"<p>A pesar del t\u00edtulo, fue un mi\u00e9rcoles completamente normal en el que me despert\u00e9 a las siete y media, pero anduve remoloneando hasta cerca de las ocho y cuarto cuando ya era tarde para que Carmen tuviese el desayuno preparado. Me levant\u00e9 un poco enfadado conmigo mismo y, quiz\u00e1s, con restos de resaca. La noche anterior hab\u00eda sido dura, de casi borrachera hasta alcanzar la altura del retrete. Pero no fue para tanto. Finalmente, pude dormir tranquilo y lo m\u00e1s duro fue el despertar. Entre sue\u00f1os, acert\u00e9 con el tiempo de la leche en el microondas y prepar\u00e9 dos medias noches con mantequilla. El cola-cao no hab\u00eda quien se lo bebiese, pero me empe\u00f1\u00e9 en ser m\u00e1s fuerte que \u00e9l y lo logr\u00e9. No pude con las medias noches.<br \/>Tras un rato con el Conde de Lautreamont, fui a trabajar a eso de las diez y media, aunque no habr\u00eda pasado nada porque no hubiese aparecido. De hecho, tuve tentaciones de no ir. Nadie se habr\u00eda enterado. Afortunadamente, ahora no me da por pensar en los l\u00fagubres planes de suicidio y el modo en el que se ir\u00eda enterando el mundo. Eso s\u00ed que es imperfecto.<br \/>A las doce del mediod\u00eda le propuse a un compa\u00f1ero ir a tomar un caf\u00e9, que andaba precisando, y salimos a la cafeter\u00eda de la esquina. Alfredo Landa en persona nos atendi\u00f3. Yo le hab\u00eda apodado as\u00ed por su enorme parecido, f\u00edsico y expresivo, con el actor. Com\u00ed una raci\u00f3n de churros que sab\u00eda que no me iba a hacer nada bien al est\u00f3mago, pero estaba dispuesto a asumir el riesgo, teniendo en cuenta que estaban reci\u00e9n hechos. A\u00fan pod\u00eda verse el humo y notarse crujientes y dorados sobre la bandeja de lat\u00f3n amontonados.<br \/>A la vuelta en la oficina, segu\u00ed perdiendo el tiempo, que, por desgracia, es para lo que me pagan actualmente, y charlando con unos y con otros acerca del \u00fanico tema del que versan todas las conversaciones desde hace mes y medio: la suspensi\u00f3n de pagos. Est\u00e1bamos a fin de mes y no sab\u00edamos, ni a\u00fan hoy, a primeros de mes, si nuestras n\u00f3minas iban a ser abonadas o no. Por suerte, yo no dependo de ello, pues creo que estar\u00eda teniendo muchas ganas de asesinar a alguien, teniendo en cuenta, adem\u00e1s, el especial apetito s\u00e1dico que estoy destapando a ritmo de lecturas que, seguramente, puedan calificarse de inapropiadas.<br \/>Una empresa se hab\u00eda interesado por m\u00ed, pero a m\u00ed no me interesaba esta empresa, sin embargo, tuve a bien ayudarles a buscar, entre mis compa\u00f1eros, pr\u00f3ximamente desempleados y actualmente desesperados, alguien que se pudiese ajustar al perfil que se requer\u00eda. Lo que no pod\u00eda imaginar entonces era que ese perfil iba a ser as\u00ed.<br \/>Jose Mar\u00eda, colega de mi propio departamento, interesado en uno de los puestos que estaba necesitando cubrir la empresa, me agradeci\u00f3 el inter\u00e9s y mediaci\u00f3n para que \u00e9l ocupase el cargo y, al mismo tiempo, se ofreci\u00f3 para presentarme a una chica que trabajaba en otro departamento que pod\u00eda estar muy atra\u00edda por la otra vacante.<br \/>Fuimos andando hacia donde ella trabajaba pero en la segunda planta, antes de llegar, nos la encontramos y me la present\u00f3 diciendo: \u201cEsta es Ruth\u201d. Yo estaba dos escalones por debajo del descansillo donde ella fumaba un cigarro y nos miramos. Un reconocimiento inconsciente de su cuerpo me hizo tragar saliva delante de su perfil de curvas afiladas: pechos sobresalientes emergentes como misiles nucleares, embutidos en un jersey feliz de roja lana virgen. Inmediatamente, intentando no perder la compostura ni la frialdad que me caracteriza como profesional, volv\u00ed a mirar sus ojos de los que no desprend\u00ed la mirada con una obsesi\u00f3n tal que hizo consciente lo que hasta entonces no lo hab\u00eda sido. Mi pantal\u00f3n se abultaba y tem\u00eda las consecuencias que algo as\u00ed pod\u00eda deparar. Alc\u00e9 la rodilla izquierda los dos pelda\u00f1os que a\u00fan nos separaban y, de este modo, camufl\u00e9 lo que no quer\u00eda hacer patente.<br \/>Durante cinco eternos minutos, trescientos interminables segundos, mir\u00e9 sus ojos convulsivamente, sin pausa y sin calma, intentando mantener una conversaci\u00f3n m\u00e1s fluida que mis hormonas desbocadas. Una segunda conversaci\u00f3n estaba teniendo lugar dentro de m\u00ed pregunt\u00e1ndose si ella estaba notando algo; si alguien estaba notando algo. Sonri\u00f3 y cre\u00ed que entend\u00eda lo que me estaba pasando con lo que estuve cerca de perder el equilibrio. La mano derecha, agarrada a la barandilla de la escalera, sudaba incesantemente gotas que ca\u00edan por entre mis dedos. Sin embargo, en contraposici\u00f3n, mi boca se estaba quedando seca y me resultaba dif\u00edcil hablar, as\u00ed que, lo m\u00e1s brusco que pude, pero intentando ser cordial, conclu\u00ed la conversaci\u00f3n dici\u00e9ndole que ten\u00eda muchas cosas que hacer y sal\u00ed disparado a mi peque\u00f1o cub\u00edculo a hacer como que trabajaba, aunque s\u00f3lo fuese para m\u00ed.<br \/>Ese d\u00eda sal\u00ed pronto del trabajo y vine a comer a casa. A las tres y media hab\u00eda quedado con mi amiga Sylvia a quien le cont\u00e9 todo esto y se estuvo riendo durante lo que me pareci\u00f3 un minuto ininterrumpido. Imagino que era gracioso, pero a\u00fan me resulta dif\u00edcil aceptar que mi cuerpo toma sus propias decisiones y no puedo controlarlo.<br \/>Despu\u00e9s del caf\u00e9, aprovech\u00e9 un rato para m\u00ed solo en el que vine a casa e intent\u00e9 escribir algunos poemas, pero no pod\u00eda desprenderme de la imagen antigravitatoria de aquellas tetas tirantes, curvas agresivas, violentas, crueles, imp\u00edas. Creo que s\u00f3lo consegu\u00ed escribir dos poemas. Los titul\u00e9 poemas esf\u00e9ricos.<br \/>Pero, absorto en mis meditaciones hormonales, casi se me olvida que estaba a mi\u00e9rcoles y que ten\u00eda que ir al taller de poes\u00eda, con lo que sal\u00ed corriendo, agarr\u00e9 mis trastos y me present\u00e9 all\u00ed, incluso, unos minutos antes de la hora. E incluso antes de que Paula llegase, pues tuvo un atasco que nos permiti\u00f3 a los presentes charlar un rato y distender nuestras tiranteces, las normales, supongo.<br \/>Cuando sal\u00ed, ten\u00eda una cita con mi querido Alberto Luna y nos fuimos a una arrocer\u00eda fant\u00e1stica en la que volv\u00ed a narrar mi peripecia glandulosa que hab\u00eda tenido por la ma\u00f1ana y, curiosamente, no me sorprendi\u00f3 que \u00e9l tambi\u00e9n se riese. La cena fue fant\u00e1stica y posiblemente repetir\u00e9 ma\u00f1ana con mi mujer a quien le debo una apuesta. De todos modos, conseguimos que no se extendiese demasiado y nos retiramos temprano a descansar.<br \/>Carmen estaba a\u00fan levantada y nos besamos apasionadamente. Sus labios recorrieron los m\u00edos con la dulzura de su miel y entre sus brazos, jugu\u00e9 a dejarme caer entre sus pechos y besarla, mordisquearla ardiente hasta que nos enredamos en algo que prefiero no narrar con lo que termin\u00f3 ese mi\u00e9rcoles en que lleg\u00f3 tarde la coordinadora.<\/p>\n<p><i>M-20010404.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A pesar del t\u00edtulo, fue un mi\u00e9rcoles completamente normal en el que me despert\u00e9 a las siete y media, pero anduve remoloneando hasta cerca de las ocho y cuarto cuando ya era tarde para que Carmen tuviese el desayuno preparado. Me levant\u00e9 un poco enfadado conmigo mismo y, quiz\u00e1s, con restos de resaca. La noche &#8230; <a title=\"El d\u00eda que llego tarde la coordinadora\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/archivo\/2009\/02\/13\/el-dia-que-llego-tarde-la-coordinadora\/\">Read more<span class=\"screen-reader-text\">El d\u00eda que llego tarde la coordinadora<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,11],"tags":[],"class_list":["post-797","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-libros","category-relatosdelolvido"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/797","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=797"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/797\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":887,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/797\/revisions\/887"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=797"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=797"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.giusseppe.net\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=797"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}